TABARÉ RIVERO Foto: Gastón Pimienta

Un artista ni estrella ni fugaz, entrevista a Tabaré Rivero

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Tanto en el teatro como en la música, Tabaré Rivero ha sabido forjar una carrera creativa sólida, inteligente, original, posicionándolo como un artista muy particular.

Actor desde la década de los 70 ́s, y fundador en 1985 de una de las bandas más emblemáticas del rock uruguayo como lo es La Tabaré Riverock Band, con las posteriores variaciones de ésta (La Tabaré Milongón Banda, La Tabaré Cachimbanda, La Tabaré Cabarute Banda, o simplemente La Tabaré), también es el creador de varias operetas, en las cuales integra teatro y rock con una crítica social mordaz, habiendo formado parte también junto con otros renombrados músicos uruguayos del grupo Los Kafkarudos, entre otras muchas actividades artísticas y culturales. Con motivo del lanzamiento del nuevo disco de La Tabaré, llamado “Que revienten los artistas” (Bizarro Records) el 13º en la carrera de la banda, le realizamos una muy amena entrevista.

“Yo creí que iba a dedicarme toda mi vida al teatro”

Contanos acerca de este nuevo disco de La Tabaré “Que revienten los artistas”…

Bueno, este es un disco que lo veníamos pensando desde el 2010, y lo grabamos el año pasado. Por algunos motivos internos de la banda, nos fuimos dejando estar, demorando los ensayos, cuando lográbamos algo no estábamos del todo satisfechos, así que nos llevó mucho tiempo entender por dónde queríamos que fuera el disco musicalmente hablando, pero sobre todo entenderlo yo, y poder explicárselo a los músicos, y que me siguieran la cabeza. Pasaba que no me podían seguir la cabeza porque ni siquiera yo mismo entendía qué era lo que yo quería, un día decía que quería un disco muy rockero, otro día un disco de blues, es decir, cambiaba de idea todo el tiempo. En ese lapso de tiempo también hubo cambios en la formación de la banda, en el caso de Ferradás (Alejandro), que entró a suplantar a Álvaro Pérez, después preferimos tener a Ferradás más como productor que como guitarrista de la banda.

Finalmente encontré el lenguaje que pretendía que tuviera el disco, los músicos lo entendieron bárbaro, aportaron la mayoría de las ideas, por lo que el disco pasa a ser de la banda, y no un disco mío solista, por más que las canciones sí son mías. Yo no le llevo las canciones a los músicos con todos los lineamientos ya preestablecidos, yo llevo la melodía y la letra, después los arreglos los buscan todos los músicos entre ellos, y me gusta mucho que sea así. El trabajo de Ferradás está buenísimo porque logra ese nexo entre el sonido que tenemos en los ensayos en el estudio, y pasar eso a la grabación, cosa en la cual creo que hemos fracasado muchas veces, o sea, los discos no sonaban como sonábamos en el ensayo, incluso otras veces decíamos “sí, el disco nos gusta, pero no es exactamente lo que habíamos planificado”. Llevar el sonido en vivo de una banda al estudio es muy complejo, y ahí es donde viene la mano del productor, y entonces preferimos poner a Ferradás como en el fútbol lo es un director técnico, en lugar de un jugador en la cancha -risas-.

Vinculado a eso, al momento del trabajo, y habiendo pasado muchos integrantes por La Tabaré en casi 30 años de carrera, ¿cuánto abrís la cancha para la participación de los músicos que te acompañan?

Ha variado, también es cierto que son muchos años y muchos integrantes, pero generalmente siempre fui un tipo muy abierto para que todos aporten lo que quieran a las canciones que hago. Por supuesto, cuando he tenido, como ha pasado, con algún músico que integró la banda discrepancias musicales irreconciliables, tanto que sean gustos de algún modo opuestos a los míos, evidentemente ese músico no ha durado mucho en la banda, y menos aún le he permitido que opinara demasiado respecto a las canciones, pero casi nunca es así. Por ejemplo, en este disco nuevo, todos participaron, es un disco grupal, comunitario digamos, en el que todos participamos y opinamos por igual, claro que los temas son míos, pero una vez que yo traigo el tema, mientras no me cambien la melodía, la letra, y sobre todo la idea de la canción, está todo bien.

El año pasado, editaron los dvds “Ni estrellas ni fugaces” y “Avistamientos”, ¿cómo fue recibido ese trabajo?¿cómo les fue con ese lanzamiento?

Yo soy un tipo que guarda mucho material viejo de la banda. Tenía todo ese material guardado en un par de baúles grandes, videos, entrevistas, y otras cosas, y hasta tuve ganas de tirarlo porque con esto de la digitalización dos baúles de material de archivo me ocupan un espacio tremendo, y mi casa no tiene el espacio adecuado como para tener dos baúles llenos de porquerías de La Tabaré -risas-. En cuanto a las ventas, no tengo la menor idea, cuando salió se vendió muy bien, pero después le perdí el rastro, y no sé.

Luego hay gente a la que le gustó bastante, que le divirtió ver imágenes tan viejas de la banda. Yo suelo tener una idea errónea de las cosas, siempre creo que no nos va a ir muy bien con los discos o los toques, y después por suerte no es así, porque aún hoy va mucha gente a vernos en vivo, prefiero pensar así, de modo que si ocurre algo bueno resulte una grata sorpresa.

¿Por donde pensás que pasa hoy la “actitud rock”, el “ser un rockero”, comparando con décadas atrás?

Creo que lamentablemente el rock como estrictamente una ideología se acabó.

De alguna manera fuimos derrotados, nos ganó la moda, MTV, el sistema, veo repitiéndose esquemas que ya dejan de tener fuerza, como vestirse de determinada manera, como en otras épocas, que antes resultaba innovador y transgresor, pero hoy en día se parece más a una simple pose. Pienso que todo lo que era el rock como ideología ya no existe más. Y el rock como música hoy, muchas veces es bastante vacía, repetitiva… Lo que sí ha evolucionado muchísimo es la tecnología aplicada al rock, ahora se escucha todo con mucha mejor calidad, pero no hay creo yo tantas novedades en cuanto a algo verdaderamente nuevo.

¿Qué fue lo último que escuchaste y leíste?

Lo último que escuché probablemente no sea nada nuevo tampoco… tal vez sea algo de Leonard Cohen, o de esa cantidad de discos que tiene Frank Zappa; me gusta Lhasa de Sela, también Lila Downs. En cuanto a lo último que estoy leyendo es “El libro de los amores ridículos” de Milan Kundera, me gusta mucho Kundera, me lleva de viaje por aquella Checoslovaquia de aquellos tiempos, que ya no existe como tal, por Praga, por la Bohemia…

Si pudieras volver atrás en el tiempo, por ejemplo a la segunda mitad de la década de los 80 ́s, ¿qué cosas le diría o criticaría éste Tabaré Rivero de hoy a aquel de aquella época? ¿te arrepentís de algo?

Primero le diría que no fuera ingenuo, sobre todo con respecto a la música. A aquel Tabaré le diría que no crea que el rock es algo más que una corriente artística, que no vas a cambiar nada vos, yo pensé que todos los rockeros juntos tenían alguna clase de poder cultural para cambiar las cosas. Creo que en el camino se fue perdiendo gente que era del rock, le diría también que no se lo tomara tan en serio todo, y que respetara más a las personas con las que se vinculaba, por encima de la banda, cosa que aquel Tabaré hacía en aquellos tiempos, en los cuales valorizaba mucho más La Tabaré que músicos que pasaron por la banda, con los cuales debí haber mantenido una amistad, y que por el afán de que la banda continuara como sea, me peleé o permití peleas entre otros músicos. Son casi treinta años menos, la cabeza de aquel Tabaré era otra muy distinta a este de hoy, tenía mucha rabia acumulada post dictadura, mucha juventud perdida. Aquel Tabaré creía que el rock era la única esperanza artística que quedaba en un país tan chato como éste. Cuando en realidad había y siguen habiendo artistas de otros géneros como el canto popular, que me merecen un grandísimo respeto. Lo que pasa es que a fines de los 80 ́s yo, y creo que muchos, estábamos agobiados y aburridos de tanto canto popular, el canto popular se veía como algo demasiado solemne, con mucha cabeza, pero poca rabia digamos, esa rabia que sí tenía el rock, pero el problema es que el rock terminó convirtiéndose muchas veces en algo con poco contenido, y se olvidó de poner más cabeza. Y si me arrepiento… y sí, de algunas cosas, pero no de canciones. Sobre todo referido a mi actitud, yo en las entrevistas y también arriba del escenario tenía una actitud muy violenta, con mucha bronca. Yo era mucho mayor en edad que el público, y era de verdad un tipo violento, no estaba mintiendo. Entonces este Tabaré de hoy le diría a aquel de entonces, “Bueno, calmate que podemos hacer exactamente lo mismo sin sufrir tanto, sin dar mensajes equivocados, y sin enojarse con tanta gente”.

¿Cómo te llevás con la tecnología? ¿sos de usar las redes sociales, bajar música…?

Me llevo mal, es decir, no uso celular, tengo una computadora en mi casa, que me sirve para utilizar el mail, que es mi modo de comunicarme. También me pasa que a veces no funciona el tema de los mails, o la computadora, y no tengo otra computadora a mano, entonces me puedo pasar dos o tres días sin tener comunicación con nadie -risas-. En cuanto a las redes sociales, está el facebook de La Tabaré, al cual entro a ver si alguien subió una foto, pero nada más, no se colgar una foto, no se chatear por ahí, y tampoco me interesa en lo más mínimo. He entrado sí, y he visto que hay gente que tiene miles de amigos, de los cuales no conoce a casi ninguno, y he observado cómo colegas que quiero mucho se comunican por facebook, veo gente que publica hasta lo que va a comer, pero a mí no me interesa todo eso…

¿Para qué creés que sirve la poesía hoy? ¿sirve para algo? Sobre todo porque vos has desarrollado una manera de escribir más profunda y nada frívola…

Creo que todo el arte sirve para algo, tampoco se sabe mucho definir qué es exactamente el arte, que ese es otro gran tema. Pienso que sirve para conmover, para hacer crecer aunque sea por un instante a alguien, es un tipo de placer difícil de expresar y de definir, es vibrar de otra manera y encontrarse con uno mismo a través de la voz y creación propia o de otro. Eso puede pasar con la poesía, la pintura, el teatro, y cualquier disciplina artística; yo me puedo ver reflejado y sentir una emoción a través de una obra, que me puede hacer emocionar desde otro lado que yo capaz no conocía. Uno puede llegarle a la gente con la poesía de muchas maneras, yo no soy un tipo que escriba con metáforas, sí me gustan los juegos de palabras, pero soy muy directo en lo que digo, trato de pensar bien las letras, de no repetir palabras, no se si llega lo que yo escribo a calificarse de poesía, pero siempre trato que sea un texto más inteligente que apenas un “vamos a bailar nena…” -risas-, intento no caer siempre en lo mismo al momento de escribir un texto.

¿Qué lugar en tu vida ocupa el teatro hoy?

Actualmente estoy ensayando una obra de un joven director uruguayo que se llama Federico Guerra, que la vamos a hacer en el Teatro El Galpón. La idea es que la función vaya solamente los jueves, porque mi prioridad es la banda, así que le dije que si me dejaba actuar los jueves aceptaba, y él no tuvo ningún problema, me dijo que era una obra “para los jueves”; me gustó el texto que escribió, es una obra con un humor muy ácido, muy interesante. Una forma de teatro joven, me interesa trabajar con elencos jóvenes, que me ofrezcan una visión distinta a la escuela de teatro en la que fui educado yo, y de la que egresé, cosa que ya me dejó de interesar.

¿Si nunca se te hubiese ocurrido formar La Tabaré, si la banda no hubiese existido, cómo llenarías ese espacio artístico al día de hoy?

Yo estaba preparado para que la banda no sucediera, o al menos no siguiera, es decir, le daba un tiempo de vida muy corto. En realidad primero no le daba vida, cuando empezó el rock post dictadura en Uruguay, yo creí que eran bandas como El Cuarteto de Nos, La Tabaré y alguna más, pensaba que no había una “movida” digamos. Cuando descubrí a fines del ́85 a Los Tontos, Los Traidores, Los Estómagos, Zero, y unos cuantos más, me quedé loco de la vida con todo eso, dije “el rock vuelve a existir en Uruguay”, pero pensé que La Tabaré no iba a durar más de un año o un año y medio ponele. Yo creí que iba a dedicarme toda mi vida al teatro, y hubiera sido muy problemático, porque el teatro en ésa época, así como ocurría con el canto popular, pasaba mucho por lo cerebral, y no tanto por lo pasional. Y yo era un tipo con mucha rabia, muy desquiciado, casi te diría tristemente enfermo, necesitaba descargar una bronca acumulada desde la adolescencia. Por suerte apareció La Tabaré ahí y pude largar para afuera toda otra manera de expresarme, que por suerte vi que también ocurría con otra gente, entonces la banda me permitió canalizar esa rabia de otra forma que el teatro no me permitía hacer. Hubiera sufrido mucho si no hubiese podido hacer eso, no sé a qué puerto hubiera llegado, por ejemplo, yo ahora disfruto mucho haciendo teatro, pero cuando empecé con la banda había dejado por completo el teatro, porque pensaba que solamente con el rock lograba sacar todos mis demonios.

Si tuvieras que definirte, ¿qué dirías que sos?

Antes que nada creo que no soy nada -risas-. No soy cantante porque no canto bien, no soy un actor completo porque no le dedico todo el tiempo y la dedicación que un verdadero actor le debe dedicar a esa profesión, apenas rasqueteo la guitarra de modo que músico tampoco soy, tampoco me creo un poeta, sino apenas un tipo que escribe letras que intentan tener una cierta profundidad e intenta ser bueno, y a veces lo logra, pero no siempre, es decir, no soy… nada -risas-. Una vez, Eduardo Darnauchans por fines del ́85 me definió como un “cantactor”, y a mi me gustó mucho esa definición.

¿A qué debe el nombre del disco, “Que revienten los artistas”?

El concepto viene del director polaco de teatro Tadeusz Kantor, él decía que el artista debe “explotar” o “reventar” por dentro, también decía que muchas veces “el artista se suicida porque no puede soportar el mundo exterior”. Yo creo que ese ya no es mi caso, porque a estas alturas de mi vida por suerte tengo muchas cosas que me gustan de la vida, si bien otras no, pero tengo una red de afectos y otras cosas que me sostienen. Hay muchas formas de reventar, y una de ellas es por dentro, es un reviente que me causa el vivir, y eso sale artísticamente, es como un reviente psicológico, no tanto ya referido con lo que era mi actitud hacia los demás, sino algo interno que me duele, porque el mundo me duele, pero intento disimularlo bien. Tengo muchos puntos de los cuales agarrarme hoy como son esos afectos por ejemplo, pero ese reviente está, y el dolor también, que está relacionado a que no puedo adaptarme al mundo. Yo de todos modos siempre me voy a sentir bien mientras tenga arte para disfrutar, a las personas que quiero, unos amigos, tomarme una cerveza con ellos y cagarme de risa, así de sencillo. En cuanto a la portada, cosa de un disco de la cual se habla pocas veces, es un diseño de ese gran artista que es Oscar Larroca (basado en una ilustración del artista estadounidense Robert Crumb). Larroca me merece un respeto y una admiración enormes, importan tanto sus tapas en la historia de La Tabaré que yo no se si él lo sabe, creo que él es más maestro e influyente de lo que piensa, y no lo sabe -risas-. Y además él siempre ha hecho las tapas de nuestros discos con tanta amabilidad, disposición y calidad artística, y yo a veces me he boludeado y no le he mandado lo que él me pedía para hacer el trabajo, pero le tengo tanta confianza que está todo bien, para mí son importantísimas las tapas de Larroca en la historia de La Tabaré.

¿Cómo pensás presentar este nuevo disco, tanto en Montevideo, como también en el interior quizás?

Sí, tenemos varios toques en el futuro, alguna gira por el interior también, nos gustaría mucho volver a cruzar el Río Negro, cosa que para nosotros que viajamos ocho personas con instrumentos es muy costosa. Nosotros entre el ́90 y el 2007 viajamos como locos por todos lados del Uruguay, desde capitales departamentales hasta pueblitos perdidos en el medio de la nada, y siempre con mucho público, y de pronto dejamos de ir por una cuestión económica, porque hoy en el interior ni llenando un local nos alcanza para desquitar los pasajes de ómnibus, y ya no hablamos ni siquiera de cobrar algo eh. Pero sí, hay varios toques en el horizonte pero de los cuales no recuerdo bien las fechas -risas-, excepto el de la presentación oficial del disco, de esa sí me acuerdo porque si todo sale bien va a ser en la sala grande del Teatro Solís, va a trabajar con La Tabaré el coreógrafo Martín Inthamoussu, él va a poner un puesta en escena de bailarines, escenificando un espectáculo que se llama “Que revienten”, que tiene que ver concretamente con el disco, y con todas las canciones del disco, va a ser un espectáculo integral de La Tabaré con la danza, y si bien yo no voy a bailar nada porque soy incapaz de eso -risas-, sí los bailarines van a acompañar y quizás se entremezclen de alguna manera con los músicos. Es un espectáculo que me encanta, y tenemos como fecha el 6 de noviembre, y más me gusta porque no es lo que la gente espera ver de La Tabaré. Este nuevo disco tiene la característica de que sacando sólo una canción que es bastante larga, se lo puede tocar entero, es un disco muy interpretable en vivo, no así los otros discos de La Tabaré donde habían mas o menos la mitad de temas para ser tocados en vivo, y la otra mitad que eran más para escuchar. Este disco se puede tocar prácticamente todo, y toda la banda está muy entusiasmada con eso.

Imagen portada: Un artista ni estrella ni fugaz, entrevista a Tabaré Rivero © Gastón Pimienta

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Paulo Roddel

Paulo Roddel

Nació e1 13 de octubre de 1977, en Montevideo, Uruguay. Ha publicado poesía y cuentos en revistas y antologías de escritores. Editó fanzines y publicaciones de rock de circulación under en Montevideo (1997-2000). Co-fundó los grupos de poetas 7 Segundos y Seis50, grabó los cds de poesía “Siete Segundos en la vuelta de tu oreja” (Grupo 7 Segundos, 2002) y “Ablación del Habla” (Grupo Seis50, 2006). Ha publicado cuatro libros de poesía Trapos (2004), Palidezco (2010), Ama/zonas (2014), y "El ceño del sueño" (2016). Ha colaborado en los periódicos La Diaria y La República, fue co-redactor de la revista cultural Fango (Premio Fondos Concursables del MEC, 2010-2011), colaboró en las revistas culturales H-enciclopedia, El Boulevard, Revista Ricardo Reis, Revista Vadenuevo, Artesuburbano, Revista Once, Magazine Montevideando, Suplemento El País Cultural, entre otras publicaciones. En 2014 participa de la realización Poetas - Proyecto Cross Media. Colabora desde el 2010 en el portal cooltivarte.com. Participa en ciclos literarios y encuentros de escritores tanto en Uruguay como en Argentina, y como columnista invitado en radios tratando efemérides vinculadas al rock. Como periodista cultural ha entrevistado a numerosas destacadas figuras de la cultura, tanto uruguayas como extranjeras en diferentes disciplinas artísticas. Colabora también en la revista digital Lamás Médula, de Buenos Aires. Es docente de inglés, librero, y actualmente cursa la carrera de Licenciatura en Ciencias Históricas en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UdelaR.







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