Carlos Casacuberta - Foto: Federico Meneses

Un artista natural, entrevista a Carlos Casacuberta

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Carlos Casacuberta tiene en su bagaje artístico, haber formado parte como guitarrista y cantante de nada menos que la popular banda uruguaya El Peyote Asesino. Posteriormente, Casacuberta desarrolló una destacada labor como productor musical, trabajando con artistas como Jorge Drexler o Ana Prada. En 2006 editó su disco solista debut, llamado “Carlos”. En los últimos meses, viene promocionando su nuevo disco, llamado “Naturaleza”, una exquisita colección de canciones, con una lírica muy interesante. El pasado 12 de noviembre, actuó abriendo el show de Beck, en el recital que diera el músico norteamericano en Montevideo.
Como parte del trabajo de difusión de “Naturaleza” (Bizarro Records), lo entrevistamos para cooltivarte.

“Mi interés en la música va más allá de los géneros”

 

Hablanos acerca de este nuevo disco llamado “Naturaleza”, ¿en qué momento artístico y personal tuyo llega este trabajo discográfico?, ¿en qué géneros musicales lo enmarcarías?

Este disco llega como parte de un proceso de “aceleración”, en cuanto a que a partir de 2011 empecé a presentarme más en vivo, armé una banda con Naty Giachino en la batería y Daniel Benia en el bajo (ex Peyote Asesino), con los que formé un trío de rock “eléctrico” digamos, con el cual tocábamos canciones de mi disco anterior (“Carlos”, 2006), más otras canciones que yo tenía guardadas, y que siempre había tenido ganas de hacer en vivo.

Tocamos seguido en distintos cafés y boliches, lugares pequeños, y todo eso fue acelerando un proceso de escribir canciones nuevas. Ya en 2012 estábamos en condiciones de grabar, este grupo finalmente no siguió, y los músicos con los que grabé este disco “Naturaleza” son mi hermano Gabriel Casacuberta en el bajo (ex Plátano Macho, actual integrante de Bajofondo), y Roberto Rodino en la batería, que si bien es conocido por haber integrado Níquel, en algún momento también formó parte de El Peyote Asesino, de hecho, para el regreso de El Peyote trabajamos mucho con él, es un gran músico, más allá del instrumento que toca. Con esta formación empezamos a ensayar para grabar, mas o menos por abril o mayo de 2012, trabajamos con Julio Berta en la producción, y el resultado es un disco con una base rock, a pesar de que yo me decanté por un sonido de guitarras acústicas, es eléctrico en lugares puntuales, como en algunas introducciones, solos o arreglos, pero en sí, es de tono más bien acústico. Musicalmente tiene mucho de ritmos que se pueden asociar a Latinoamérica, tiene una estructura musical que se lo puede vincular a la chacarera, la zamba, hay varias canciones que no tienen el típico sonido de rock, sino más bien del folklore latinoamericano. Por otro lado, al trabajar con Gabriel, pudimos incorporar muchos instrumentos desconocidos o raros para nosotros, producto de sus viajes, instrumentos exóticos con nombres que parecen en joda -risas-, él aprendió a tocar esos instrumentos de manera bastante autodidacta, apenas viendo en unos videos a un tipo hablar en un idioma que no conocía, que enseña como tocar el instrumento, muy loco. Esos instrumentos le dieron un sonido, un color, un estado de ánimo a cada canción, cada canción del disco tiene como un clima propio.

¿Cómo es tu proceso de composición? ¿cómo potenciás una idea que te gusta y descartás otra que no te gusta? ¿Cómo te das cuenta cual es el trayecto por el cual querés que vaya tu creación?

No tengo un trayecto definido, porque a veces encuentro la base y los acordes, otras veces tengo la letra entera; lo que encontré es que en el lenguaje hablado hay una métrica, entonces me propuse aprovechar eso, por ejemplo en la letra de la canción “Naturaleza” digo “si querés dormir, te dejo dormir”, cuando decís una frase como esa, naturalmente hacés una pausa entre la primera parte y la segunda mitad de la frase, hay muchos escritores de canciones que tratan de traer a la métrica de la canción, la métrica del lenguaje hablado, no estoy escribiendo una canción con un número fijo de sílabas, es como estar hablando con alguien, generás una cierta expectativa cuando cantás así; cuando voy a decir algo importante, hago esa pausa, un poco para resaltar lo que viene en la segunda parte de la frase. Entonces ocurre que tenés una letra escrita y una métrica “insinuada”, luego eso necesita acordes, una melodía, y muchas cosas más, a veces el punto de partida puede ser la letra, o una secuencia de acordes, pero los caminos de composición pueden ser muy diversos.

Pasaron siete años desde tu primer disco solista “Carlos” (2006), ¿qué elementos en común o diferenciales encontrás entre aquel disco y este “Naturaleza”?

En común tienen todo, para empezar se trata de la misma persona. Durante mucho tiempo además estuve vinculado al trabajo con otros artistas como Jorge Drexler o Ana Prada, con la cual trabajé mucho tiempo, luego pasé a trabajar en otro estilo diferente con La Hermana Menor, pero desde hace un tiempo estoy volviendo más sobre lo mío, concentrándome en mi material. Si bien estas canciones son de la misma persona, son, en el buen sentido de la palabra, más simples, tienen un costado experimental, y al mismo tiempo me da la sensación de que las cosas están dichas con menos elementos, por lo menos es una búsqueda y ojalá lo haya logrado, de una cosa más simple, más directa.

Mencionaste tu trabajo como productor, háblanos acerca de esa otra tarea.

Creo que son tareas complementarias. A veces el trabajo artístico de otro es muy atractivo en sí mismo. El arte de Ana Prada me impresionó mucho, y lo que vos podés ayudar a que pase con tu intervención, te hace sentir que tenés la capacidad de abrir algunas posibilidades para que un proceso se suelte. Me pareció muy valioso lo de Ana, lo cual no quiere decir que no lo pudiera haber hecho otro, pero bueno, en ese momento estaba a mi alcance darle una mano para que pudiera desarrollar un proyecto de largo alcance y muy profundo. El cambio que yo veía que estaba haciendo Ana era tan valioso para mi, que justificaba plenamente que yo estuviera ahí.

Habíamos fijado un día de la semana para trabajar en su proyecto, ella sabía que podía contar conmigo, de modo que durante un tiempo me traía todo el tiempo cosas que ella había creado. Se sentía con suficiente confianza y entusiasmo, y en algunos meses salió su disco “Soy sola”. Con Jorge (Drexler), pasó que él quería cambiar su sonido, no quería ser encasillado en determinada categoría, por un lado él quería una apertura global, pero por otro también vincularse con lo que es su historia personal. A la vez que quería abrirse al mundo, también él deseaba volver un poco a sus raíces, a la música que lo acompañó a lo largo de su vida, todo como parte de una misma búsqueda. Jorge empezó a ser muy popular en Latinoamérica y más que nada en Argentina, gracias sobre todo a su disco “Frontera”, y resultaba interesante porque estábamos vinculados integrantes de El Peyote Asesino, que veníamos del hip-hop, del metal, de la música electrónica, y al mismo tiempo sabíamos de Zitarrosa, de Jaime Roos, de Dino, de Darnauchans, y estábamos ahí, interactuando con él. También pienso que no sé si podría agarrar cualquier artista y producirlo, pero con estos dos salió un trabajo buenísimo.

Y saliendo un poco de la música, ¿te nutrís de otras ramas artísticas para tu composición y creación? Libros, cine…

Todo el tiempo. Este disco por ejemplo está lleno de frases que son de libros, y de referencias a películas también, que espero las encuentren -risas-. De hecho el nombre del disco, viene de una escena del film “El juego de las lágrimas” (“The crying game”, Director Neil Jordan, 1992). Pero claro, tomar de otras artes va a enriquecer desde otras perspectivas sin dudas.

¿Cómo recordás ahora los tiempos como integrante de El Peyote Asesino?

Todo lo que te pueda decir ahora va a estar embellecido por el recuerdo -risas-. Hubo momentos en los que la cosa era bastante irrespirable, viciado, conflictivo. Habíamos acondicionado en ese entonces una especie de galpón en la casa de la madre de Daniel (Benia, bajista de El Peyote Asesino), y con mucho esfuerzo habíamos armado una sala de ensayo. Era una banda que evidentemente comunicaba mucho, y tenía una muy rápida capacidad de hacerse entender y llegar al público, porque además teníamos seguidores de diversos “palos” musicales, había del hip-hop, rockeros, metaleros, de todo un poco, era un público bastante heterogéneo. Teníamos una relación muy intensa con nuestro público, a la gente que le gustaba El Peyote le gustaba mucho.

Nuestro público promediaba los veinte años, y nosotros éramos en edad un poco más grandes, yo incluso tenía más de 30, pero Fernando (Santullo) y Juan (Campodónico) tenían entre 26 y 28 años. El Peyote Asesino es un personaje de una historieta muy popular en México, incluso hablamos con sus creadores en el momento que se estaba por editar el disco allá. Tres de nosotros habíamos vivido la adolescencia en México y traíamos influencias de ahí, inclusive en las letras de las canciones, la tapa del primer disco, y además lo que poníamos arriba de la mesa al momento de crear era bastante impredecible. Lo que hacíamos nosotros en 1994 en Uruguay resultaba bastante extraño, no existía esa globalización de hoy en día que apenas sale un disco y ya lo tenés por algún medio. En cambio a mediados de los 90´s, acá era muy común que el que iba al exterior se empapara de la vanguardia, traía todo eso años después y cuando volvía “era Gardel” -risas-, aún cuando eso “nuevo” que traía a acá, en su lugar de origen ya había pasado de moda. Luego nos volvimos a juntar en el 2009, y me pareció interesante porque era como una reunión de ex alumnos. Igual somos amigos y en los hechos nos vemos muy seguido todos. Creo que lo más importante es que la banda resuene hasta hoy en día en los demás.

¿Cómo venís presentando y cómo pensás seguir presentando “Naturaleza”, ¿tenés algún plan específico? Teloneaste a Beck…

Bueno, en principio lo de telonear a Beck fue muy bueno. Pensaba hacer algún show chico en lo que queda del año, y hacer una presentación en los primeros meses del año que viene, para que el disco vaya teniendo trayecto, vaya rodando, y empiece a ser más conocido, y que de paso sea como una celebración de todo éste período. El tener un disco te da una mayor exposición, voy a seguir haciendo el tipo de shows que vengo haciendo, trataré de difundir de diversas maneras, responderé todo lo que se quiera saber respecto al disco, y cuando todo eso corra un poco, haré algo más “presentación” digamos.

¿Cuál pensás que es tu principal público? ¿Dónde sentís que está el grueso de la gente que sigue tu obra? ¿Fans que traés desde la época de El Peyote Asesino, o más bien de tu carrera solista, un poco de cada cosa?

Ah no tengo idea. Evidentemente El Peyote Asesino estaba colocado como en un lugar muy específico, en un género concreto. Lo que yo hago ahora es diferente, mi interés en la música va más allá de los géneros, y lo bueno es que podés estar haciendo cosas en una banda como El Peyote, y después estás trabajando con Jorge Drexler, y sos la misma persona, y para mi eso es muy interesante. Es cierto que hay gente que si escucha El Peyote no escucha a Drexler, o que parte del público de antes de El Peyote capaz no quiera saber nada conmigo o de mi carrera solista, o al revés, quizás ese mismo público ahora es más grande en edad, no tienen 19 años sino 29 y tiene una apertura y madurez a más cosas. No sé si eso es una ventaja o desventaja, todo eso es imposible manejarlo, ocurre o no ocurre. Lo que sí pasa en todos los proyectos, tanto El Peyote, mi trabajo como productor, o como solista, es la integridad, la veracidad, la honestidad en lo que hago. Esas cosas se notan, y la gente se da cuenta, más allá de la estética que estés desarrollando.

¿Por qué “Naturaleza”?

Lo de “Naturaleza” lo vinculo por el lado del ser, de la intimidad, de las características propias de cada uno, que pienso deberían mostrarse. En la tapa del disco lo pongo irónicamente ya que se puede decir que hablo de mi naturaleza pero a través de un disfraz, pero eso pasa siempre que un músico o cualquier artista se para en un escenario, en definitiva se representa un personaje que no sos exactamente vos, pero que tiene elementos o se nutre de tu propia naturaleza, y eso es muy interesante también. Kurosawa decía que “nunca un hombre muestra tanto sobre sí mismo, que cuando está tratando de ser otro”, vos estás interpretando un personaje pero estás a la vez apelando a tus vivencias, a tus miedos, a lo que sos vos. También está eso de los árboles que se talaron para hacer papel, o los minerales extraídos para hacer celulares, y al mismo tiempo el discurso que los seres humanos queremos ser “más naturales”. Yo en la tapa del disco estoy con ése disfraz, como diciendo “bueno, querés ser más natural, y lo máximo a lo que llegás es a ponerte un disfraz de oso”, entonces ése concepto irónico de lo natural me pareció interesante llevarlo a la tapa, como ilustración conceptual de todo el disco.

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Paulo Roddel

Paulo Roddel

Nació e1 13 de octubre de 1977, en Montevideo, Uruguay. Ha publicado poesía y cuentos en revistas y antologías de escritores. Editó fanzines y publicaciones de rock de circulación under en Montevideo (1997-2000). Co-fundó los grupos de poetas 7 Segundos y Seis50, grabó los cds de poesía “Siete Segundos en la vuelta de tu oreja” (Grupo 7 Segundos, 2002) y “Ablación del Habla” (Grupo Seis50, 2006). Ha publicado cuatro libros de poesía Trapos (2004), Palidezco (2010), Ama/zonas (2014), y "El ceño del sueño" (2016). Ha colaborado en los periódicos La Diaria y La República, fue co-redactor de la revista cultural Fango (Premio Fondos Concursables del MEC, 2010-2011), colaboró en las revistas culturales H-enciclopedia, El Boulevard, Revista Ricardo Reis, Revista Vadenuevo, Artesuburbano, Revista Once, Magazine Montevideando, Suplemento El País Cultural, entre otras publicaciones. En 2014 participa de la realización Poetas - Proyecto Cross Media. Colabora desde el 2010 en el portal cooltivarte.com. Participa en ciclos literarios y encuentros de escritores tanto en Uruguay como en Argentina, y como columnista invitado en radios tratando efemérides vinculadas al rock. Como periodista cultural ha entrevistado a numerosas destacadas figuras de la cultura, tanto uruguayas como extranjeras en diferentes disciplinas artísticas. Colabora también en la revista digital Lamás Médula, de Buenos Aires. Es docente de inglés, librero, y actualmente cursa la carrera de Licenciatura en Ciencias Históricas en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UdelaR.

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