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Trazos y formas, entrevista a Andrés Capeluto

Andrés Capeluto es Licenciado en Ciencias de la Comunicación y reingresa a Bellas Artes y vuelve a sus estudios orientados a la Licenciatura en Artes Plásticas y Visuales, (opción dibujo y pintura) carrera que en la actualidad cursa en su último año. Trabaja pintando cuadros en su estudio y parte de su obra se la puede ver en su web.

Inauguró en Sala Arte Club su primer exposición Palafito y nos contactamos para invitarlo a nuestro cliclo de entrevístas a “Plásticos de esos que ves por ahí” para conocerlo un poco más.

“la actividad artística en cualquiera de sus áreas es un herramienta que desde un punto de vista Platonesco nos ayuda a salir de nuestras cavernas.”

-¿Cuándo empezaste en el arte?

Se puede decir que desde temprana edad, desde niño tuve una afinidad especial por el dibujo.

Y en casa siempre hubo muchos comics o revistas de historietas como las que publicaba la editorial argentina Columbia. Me acuerdo de la revista Nippur, El Tony, y luego otras como Scorpio y Cimoc. Allí tuve la oportunidad de ver y leer a grandes del dibujo y de la historieta del cono sur, referentes para mi fueron Alcatena; Brechia, Robin Wood, entre tantos otros. Por otro lado tuve la influencia de unos libros de dibujo y pintura del artista norteamericano Andrew Loomis. Digamos que fue una herencia familiar el que me dejaran esos libros. Quizá vieron que yo me manejaba bien con el lápiz.

El clic definitivo lo hice en la Escuela Nacional de Bellas Artes, luego de recibirme en Ciencias de la Comunicación, me di cuenta que aquello me producía mayores satisfacciones.

-¿Qué intentan exteriorizar tus obras? ¿Qué te interesa que generen en el espectador?

Eso en realidad nunca lo tengo en cuenta, ni antes o durante de ponerme a hacer algo. No pienso en el otro, no me importa. Es la parte más egoísta de toda la tormenta. Cuando el “yo” hace, no existen los demás. Luego que la cosa esta concluida aparecen los sentimientos, las impresiones y la consideración en el posible otro. Digo posible porque también existe la posibilidad (valga la redundancia) de que esa mirada ajena del otro y su consideración, su lectura y su tipo de recepción contaminada por sus experiencias, nunca exista. Porque siempre es uno quién decide si mostrar o no, si destruir o no “eso” que hiciste.

-¿Cuánto hay de pensado y de espontáneo en tus obras?,¿Cómo crees que influye o puede incidir el tiempo para con tus creaciones?

Hay una idea inicial, que es producto de la búsqueda constante para que suceda la creación plástica. Empieza por la inquietud de hacer algo, dibujar, pintar, tallar. En determinado momento vas atando cabos y formas una idea, algo sucede. Y ahí empieza un nuevo desafío: resolver ese problema plástico (como recuerdo que decía Samuel Stern) y materializar esa idea.

La espontaneidad yo la vivo como algo secundario, que se produce cuando ya transitas por el costado de la idea inicial, como si ésta fueran las líneas de la ruta en la noche. En mi desempeño se produce en la ejecución, en la pincelada, en la elección sorpresiva de algo que no estaba planeado, que surgió allí, en el acto físico y momentáneo de crear. Como algo inesperado que ves en el lienzo, y entonces te dejas llevar por una intuición, que ya pertenece a otro lenguaje, que no sé cuál és. Pero intuición sería la palabra, una voz que viene y te dice, ponele tal color, o ésto bórralo, cámbialo, etc.

Con respecto al tiempo, supongo que a veces es bueno tener poco tiempo. Entonces vos estas bajo una presión extra de concluir la obra, de que llegue a buen puerto, de que sea de calidad.

Por lo tanto hay que resolver esos problemas plásticos de una manera más sensata con uno mismo, pero sin dejar ni un minuto de ser lo más exigente y autodestructivo con lo que uno hace. No dejarse caer en sillones de autosatisfacción o de resignación.

-¿Cuánto hay de independencia en cada obra y cuánto de relación con la anterior y la siguiente?

En mi último trabajo todos los cuadros de alguna manera están relacionados, tienen un hilo conductor. En Palafito la intención fue mostrar un paisaje, y que cada imagen hablara de una situación, de un estar en un lugar de este planeta, en un momento determinado, pudiendo expresar la energía que esos territorios producen.

-¿Con qué herramientas, materiales y temáticas trabajas más y por qué las eliges para trabajar? ¿Tienes una medida estándar para trabajar? ¿Sobre que superficie te gusta trabajar?

Trabajo con muchas herramientas, empezando por las que están relacionadas al trabajo de la madera, ya que me encargo de fabricarme los bastidores. Digamos que formo una cadena de producción casi fordista. Empiezo el proceso con la elección de la madera en alguna barraca, luego la corto y ejecuto la tecnología que se necesita para producir un bastidor aceptable.

Luego viene la aplicación del lienzo y de su imprimación. Aunque podes conseguir lienzos ya imprimados de fábrica.

En la actualidad pinto con óleos sobre lienzo, incursioné sobre planchas de durabor y en cartón, pero el lienzo tiene un no sé qué. Algo que me atrae mucho, me gusta escuchar el ruido del pincel cuando corre por la tela, ver como se impregna la pintura, que formas algo ahí.

Las medidas dependen un poco del tema, yo no tengo una medida estándar, lo que si descubro día a día es que me gusta trabajar en grandes dimensiones. No se hacia dónde me va a llevar esa pulsión pero pienso seguirla hasta dónde sea.

-¿Se puede vivir del arte en Uruguay?

Creo que hay gente que si vive exclusivamente de su actividad artística, pero son muy pocos. No es mi caso.

-¿Crees que en el arte contemporáneo todo es válido?

Hay una parte de la intelligentia del mundo del arte, que entiende que sí y otra que no. Si existiera una democracia que tuviera que votar por uno de los dos, no sé cuál ganaría. Yo por ahora estoy del lado de los que sienten un profundo respeto por los grandes maestros y por el uso aplicado de un conocimiento específico. Hablo del dibujo, la proporción, teoría del color, uso de materiales, técnicas, etc. No quiero confundir, esto no significa ponerle una tapa al desarrollo artístico y del atrevimiento creativo, hay que soltarse, probar, investigar. Las figuras de Duchamp, Picasso, Kandinsky y Malevich hablan por sí solas, ellos sabían perfectamente lo que hacían y como lo dominaban.

El problema es complejo y difícil de sintetizar, en todo caso recomiendo la lectura de un par de libros: “Volverse público” del autor Boris Groys y “Los condenados de la pantalla” de la artista y autora Hito Steyerl. En ellos se aborda este problema, el primer texto aborda la realización actual de la utopía rusa, aquella que decía Joseph Beuys: “todo ser humano es un artista” se ha vuelto realidad. Hoy en día todo ser humano tiene que asumir la responsabilidad estética por su apariencia frente al mundo, digamos por su autodiseño. Lo que sucede es que a finales del pasado siglo el arte entró en la era de la producción artística masiva. El acceso y posibilidad que ofrecen las herramientas de internet, alteró la relación entre productores y espectadores de “obras”. Todos tenemos la misma posibilidad de mostrar y hacer, se torna difícil entonces distinguir de cualquier otra obra de arte.

En el caso de Steyerl, se le da forma a la crítica de la creación audiovisual en nuestras sociedades hipermediatizadas, de que manera el flujo de imágenes producidas por el capitalismo de la información genera residuos, playas llenas de imágenes basura en los balnearios de internet. La tesis de Steyerl funciona como un mapa de la producción mediática en tiempos del semiocapitalismo, que describe con precisión cómo las imágenes son generadas, transportadas y consumidas hoy.

El problema radica en que hay muchos grupos de poder, que transmiten bajo la excusa de lo nuevo y del carácter rupturista del arte, una forma sola de entender el arte. Y de que el oficio, la academia, o los conocimientos que nos llevaron hasta nuestro presente ya no son válidos.

Esta situación cae por sí sola, ya que los popes de las empresas publicitarias usan en cada pauta (tv, cartelería, etc.) estos conocimientos de miles de años para generar mensajes bajo un manto retórico- Eso creo es una chicana para imponer una apreciación estética, sin dejar justamente paso a las verdadera revoluciones estéticas y del pensamiento como surgió con la generación de los 60 ́. No nos estupidicemos por favor, con espejitos de colores.

-¿Cuál es tu opinión de la escena local en cuanto a las Artes Visuales?

Hay mucha gente valiosa, con mucho potencial, muy buenos. Creo que si bien no estamos ante una plenitud en la ejecución práctica de políticas que inviertan en el desarrollo de la investigación artística, existe el interés y un primer acercamiento por parte de las administraciones gubernamentales.

Cuando cursé secundaria no existía la orientación artística, tampoco la posibilidad que brinda el MEC en diversas áreas, hace poco me hicieron una entrevista para Gestion Cultural  los tipos están dedicados a revalorizar y darle vida a los pequeños emprendimientos artísticos, eso es muy bueno y estoy absolutamente agradecido con ellos. Tampoco existían otros espacios dedicados al desarrollo artístico como lo son el Espacio de Arte Contemporáneo al reformar la ex cárcel Miguelete y otras posibilidades que brinda el Museo Nacional de Artes Visuales. Y con estos ejemplos me quedo corto, sé que hay más.

-¿Qué tan importante es que el artista genere su propio análisis escrito y reflexivos acerca del rol social, político, económico, ambiental e institucional del arte; promoviendo la crítica sobre su obra y el arte contemporáneo?

Pienso que el desarrollo de la actividad artística en cualquiera de sus áreas es un herramienta que desde un punto de vista Platonesco nos ayuda a salir de nuestras cavernas. Nos ayuda a identificarnos, a saber quiénes somos en el momento preciso de nuestro presente, que al fin al cabo eso es nuestra vida; los que nos pasa y nos ilumina hoy en el incogruente y oscuro expansión del cosmos, hacia dónde más o menos pretendemos ir. Hablar del carácter finito de nuestras vidas pareciera ser la fuente de la urgencia, o al menos de la mía. Cada día soy consciente de que éste no se va volver a repetir jamás, por más que lo disimulemos con rutinas sucesivas casi iguales. El tema es que tu vida, nuestra vida, la de los otros, se termina minuto a minuto, entonces ¿Qué pensás hacer con ella?. Yo por lo pronto pienso expresarme y descubrirme a través de la resolución de problemas plásticos.

El arte también es un lenguaje que podría salvarnos, de nuestra autodestrucción. Cada día veo las noticias del mundo y todos los esfuerzos de la mente del hombre aplicados a la mejora de la administración de los pueblos, parece resultar siempre en la misma historia de unos pocos que tienen lo que en su vida no van a poder gastar o disfrutar. Y encima quieren más. Esta forma de pensamiento no puede tener un buen final. Si no nos miramos a nosotros mismos, a entendernos, a amarnos. Entonces que?

-¿Cuáles son tus referentes artísticos?

Muchísimos. Cada día descubro alguno. Ultimamente me interesa mucho la obra de Nicolás de Stael y de Pierre Soulages, me gustan sus trazos y la forma de ejecutar la materia en el lienzo.

Pero bueno mis docentes de cabecera son los artistas Gabriel Bruzzone y Berta Burghi. Me ayudan mucho a seguir caminando.

-¿De qué manera das a conocer tu obra al mundo? ¿Generas vínculos con agentes culturales en el exterior para hacer circular tus obras?

Bueno internet es una excelente herramienta para mostrar lo que uno hace. Yo recién empiezo en esto, supongo que a nivel local es importante presentarse con el debido tiempo y respeto por la obra y por la sensibilidad de los demás.

-¿Crees que el público uruguayo sabe apreciar y consumir arte?

Creo que hay una urgencia escondida en todos nosotros, se nota al verle la expresión en la cara de las personas cuando ven una pintura en vivo y en directo. Gusta y hace bien al alma.

Como dije antes debería haber más apoyo institucional a las artes y no dejarlo en una especie de lujo de pocos entendidos.

Esto que digo repercute desde la temprana formación de nuestros niños. En la educación de todos. En la consideración sobre el rol social que tiene el artista, creo que en los últimos 30 años nos han hecho creer y nosotros mismo lo hicimos producto de unas antiguas reformas educativas y de los golpes dictatoriales que destruyeron la infraestructura cultural que tenía este país. De que los conocimientos productos de las ciencias duras son más relevantes en la conformación de una identidad nacional y en la formación de una persona, que los conocimientos provenientes de las humanidades, la poesía, la música, la pintura, el cine, la escultura, la fotografía, etc.

¿En qué proyectos trabajas actualmente?

En la actualidad surgió la muestra Palafito en Sala Arte Club, agradecido con todos los decentes que allí imparten clase los cuales han sido muy amables conmigo. Por lo pronto tengo ganas de incursionar en el grabado y seguir investigando en el campo de la pintura. Siento un llamado especial por la expresividad abstracta, veremos que pasa.

 

 

Imagen portada: Palafito – Andres Capeluto – Foto © Ana Aguirrezabal

 

 

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