La Trifásica, Montevideo - Cerrando con una increíble Luna de Sangre. 27 de Setiembre 2015 - Foto © Javier Fuentes

Tambores La Trifásica

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Los tamboriles son parte de la tradición uruguaya, una muy característica. Capaz, más de uno, al escuchar o ver tambores, los asocia más a Brasil y sus batucadas, pero nada más alejado de la realidad…

Esta vez, estuvo a cargo de un grupo que se hace llamar “La Trifásica”, aunque la gente los conoce más por “Los tambores de la casita”, esto porque se juntan en una casita característica en la zona de Palermo, que actualmente están decorando con un enorme mural.

Lo primero que llamó mi atención fue cuando le pregunté a unos de los que tocaba en el grupo ¿Por qué se juntan? ¿es para preparar alguna presentación o algo?, a lo que me respondió: “nos juntamos porque sí, porque nos gusta”. Cuando oí eso, dije: “cuando haces algo porque te gusta, siempre sale algo bueno”, así que mi entusiasmo se acrecentó.

Al llegar al lugar, habían unas 20 personas aprontando sus tamboriles, los que dejan alrededor de una fogata para “templar las lonjas” (templar el cuero), esto para buscar el sonido deseado. No es que busquen afinar el tambor en LA# ni mucho menos, es todo a oído. Esto transcurre entre cervezas, cigarros, buenas charlas y poco más… Todo en la calle, cortando el tránsito. No me quedó claro si tenían permiso para ello, pero la gente ya sabe que todos los domingos se juntan a tocar en esa calle. Pero si alguien necesita pasar, no se hacen problema, se hacen a un lado permitiéndole circular y todo bien, nunca un conductor pasó reprochando el corte del camino ni mucho menos, es más, hasta un “vamo´ arriba” tiraban al pasar. Y es que la cultura de los tambores es así, a todos les gusta y nadie lo va a reprochar.

Llegado el momento, colocan los tambores en formación en medio de la calle y ya está todo pronto. Hay un par que se encargan de organizar y arrancan. De ahí en más, todo es fiesta. Encabezando los tambores, un par de chicas bailan al ritmo, a las que luego se le van sumando más y más gente. No es raro ver a familias completas que van incluso con sus niños pequeños llevando “tamborcitos”, una escena de lo más tierna. Una de las cosas que más llama la atención es ver que a todos “les chupa un huevo” todo (disculpando la expresión), la gente solo se preocupa de bailar y pasarlo bien, sin importar si lo hacen bien o mal, solo lo hacen y son felices, y mejor aún, nadie los critica.

El primer recorrido dura una hora o poco más quizás, para luego de una pausa, dar media vuelta y continuar hacia la rambla al ritmo de los tambores.

El fin de semana pasado fue algo especial, los pronósticos anunciaban que íbamos a ser partícipes de un hecho muy peculiar, que no volverá a ocurrir sino hasta dentro de 33 años más; me refiero a la Luna de Sangre, un eclipse lunar que hizo que ésta se viera de un tono rojizo. Sin dudas estábamos todos expectantes e hizo aún más especial la noche.

Al llegar a la parada final, la rambla, la energía parecía decaer, pero nada, los tambores siguieron hasta pasada la medianoche, acompañados de la gente que lo único que quería era seguir de fiesta hasta que la energía no los dejara más…

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Sergio Javier Bravo Fuentes

Sergio Javier Bravo Fuentes

Diseñador y fotógrafo. Más de lo último. LLegué a Uruguay desde Chile casi por accidente y acá estoy, encantado de su gente y echando raíces. Iniciado en el mundo del diseño y perfeccionando la téctica en html, css y javascript que terminó por encantarme. La fotografía la aprendí en la universidad y la perfeccioné trabajando en un estudio en Santiago de Chile. Me enamoró y hoy la tengo como mi hobby principal, además de la música en vivo. De pequeño amante de los Beatles sin saberlo, gracias a mi padre, lo que desembocó en mi gusto por el rock clásico.







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