Stranger things, te damos nuestra opinión sobre la tercer temporada

Los niños más famosos del pueblito ochentoso de Hawkins regresan para esta tercer temporada, porque nunca se está libre por completo de lo que hay en el “otro lado” (el upside down).

Eleven había cerrado exitosamente el portal en la temporada previa pero tal parece que esta vez son los soviéticos los encargados de volver a abrirlo. Pero ya se sabe que eso nunca es buena idea, no importa quién sea el que lo haga.

No vamos a entrar en spoilers ( o al menos vamos a intentarlo), pero puedo decir que esta temporada es una mejoría con respecto a la anterior, hay un mayor desarrollo en lo que refiere a los personajes e incluso se nota una intención de querer ampliar más el escenario donde se desarrolla la historia.

Se busca que no sea solamente  una empresa privada la que realiza los experimentos sino que como ya mencioné previamente es la unión soviética la que también se pone a jugar con los portales Inter dimensionales. Todo dentro del territorio de Hawkins.

Esta temporada parece estar más cargada de referencias a los 80´s que las dos anteriores, tanto que hasta peca un poco de sobresaturar al espectador con tantas referencias por capítulo como sea necesario. Tanto como para que no nos olvidemos que esta historia transcurre en 1985 y no en 2019. Estas referencias incluyen temas musicales, vestimenta, product placement, películas y más.

En lo que respecta a los personajes vemos un énfasis en las relaciones amorosas, tanto en adolescentes como en adultos, en la parte adolescente tenemos a Eleven y a Mike mientras que el padre adoptivo de la primera (Cooper) trata de separarlos, básicamente el Jefe es un manual ambulante de Paternidad mal aplicada, excesivos celos y carencia de empatía, pero en fin, supongo que para más de uno es un padre ejemplar. Los niños de la primer temporada ya crecieron y la serie se hace eco de esto, ayuda a que la narrativa no se estanque y que los protagonistas evolucionen, que todo ya no sea igual.

No faltan a la cita además de las referencias ochentosas, la parodia al patriotismo Norteamericano y refleja bastante fielmente (humor mediante, claro) la fiebre de consumo y materialismo que tan fuertemente pegaba en esa época, otra cosa que no falta es la paranoia en plena guerra fría, los comunistas pueden estar en cualquier parte, incluso dentro del país.

Los militares rusos son mostrados tal cual como en las películas de esa época, villanos capaces de todo, los enemigos de Estados Unidos, amenazadores pero torpes, tanto como para que un niño pueda escaparse de su custodia.

El humor, si bien está a la orden del día también lo está el terror, el gore y el body horror, no en vano se hace referencia al cine de John Carpenter (The Thing, 1982) y al de Cronenberg (The Fly) , que si bien este último no es mencionado ni a ninguno de sus films, es más que notoria la influencia en varias escenas bastante gráficas. No nos podemos olvidar de Stephen King, otra de la gran fuente de referencias argumentales que nos viene acompañando desde el primer minuto de la serie.

Esta temporada parece que intenta mostrar algo nuevo y de paso corregir el curso después de la no tan buena segunda temporada, que si bien tiene sus adeptos fue una caída de calidad si la comparamos con la maravilla que fue la primer temporada. Es el paso en la dirección correcta, y prácticamente cada minuto vale la pena, tiene un ritmo que no decae y cada capítulo es mejor que el anterior.

De mi parte no puedo decir nada más, simplemente que es recomendable que la vean, es un entretenimiento para grandes y chicos pero no apto para estómagos sensibles ni mentes impresionables. Las visceras y la sangre están a la orden del día, más de una vez la pantalla quedará teñida de rojo, están avisados…

 

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Jonathan Gimenos

Jonathan Gimenos

Nacido en Montevideo, un día de mayo de 1981, desde niño le fueron inculcando el amor por el cine yendo todos los domingos, como si de asisitir a misa se tratase. A eso se le suma su afición por las computadoras, por lo que tiene cursos de diseño gráfico y reparación de PC en su haber. Actualmente trabajando para la empresa Unilever y dedicando su tiempo libre en una página en Facebook de su autoría que lleva por nombre "Cinefilia & Afines" (https://www.facebook.com/cinefines/) donde da rienda suelta a todas sus inquietudes relacionadas con el séptimo arte. Y en un país futbolero como es este, se jacta de jamás haber pisado el estadio centenario, entre otras cosas que muchas veces lo hacen sentir extranjero en este paisito un poco gris. Se integra a cooltivarte en 2015.

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