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Steven Wilson – The Raven that Refused to Sing

Steven Wilson ha estado ocupadísimo en los últimos años. No sólo es el líder y compositor de Porcupine Tree, sino que ha sido el productor de Opeth, ingeniero de sonido de muchos discos clásicos del rock progresivo remezclados, y además triunfa con su carrera como solista. Hoy es una figura referente en el mundo del rock más creativo y virtuoso, por ser un hombre multifacético, brillante técnicamente, pero también capaz de escribir canciones emotivas y conjugar la simpleza con la complejidad. The Raven… es su tercer disco de estudio, lanzado a fines de Febrero de 2013, producido por nada menos que Alan Parsons, famoso por haber sido el hombre detrás de Dark Side of The Moon (1973).

Wilson escribió para este disco seis canciones basadas en historias con toques sobrenaturales, con rangos musicales que se mueven en el art-rock y ambient-rock, con pasajes más o menos pesados, pero con una amplia gama de instrumentación y melodía. Un producto de rock progresivo bien moderno y texturado, de estructuras diversas.

“Luminol” es además de la canción que abre el disco, el primer tema en ser compuesto y adelantado en presentaciones en vivo. La canción habla de un músico ambulante que pase lo que pase, saldrá cada día a tocar sus canciones. El principio es como la versión progresiva de un fiestero tema de hard rock. Con sus poco más de 12 minutos de duración incluye todos los pasajes que una canción progresiva tiene, comenzando con un fraseo funky contundente, pasando por breves pasajes corales, para luego desembocar en una segunda parte más ambiental y delicada. De la más completa y lograda del disco y también una canción que da bien con el perfil de su banda Porcupine Tree.

“Drive Home” y “The Pin Drop” son las más accesibles del disco, con una delicadeza fuertemente influenciada por Pink Floyd, tomando más fuerza en momento. “The Holy Drinker” está más ligada a la experimentación e improvisación con ecos de bandas como Gentle Giant o King Crimson, con una amplia variedad de instrumentos inusuales en el rock.

Pero lejos, la canción especialmente memorable del disco es la última y la que da el nombre. El tema logra generar ambientes realmente angustiantes e inquietantes. La historia habla sobre un frágil señor en su última etapa de su vida, esperando la finalización de su ciclo vital nostálgicamente. Musicalmente tiene una estructura de acordes que se repetirá durante casi toda la canción, generando un efecto hipnótico y poderoso, con un crescendo dramático sin pausas en unos perfectos 8 minutos. “The Raven that Refused to Sing” deja todos los chiches progresivos a un lado y se desnuda, para quedarse sólo con el alma. Wilson logra una pieza atemporal que trasciende y habla por sí misma. Sino estuviese esta canción, definitivamente, el balance global del disco no hubiese sido el mismo. El videoclip animado de la canción salió unas semanas antes del disco y es un excelente complemento visual para una canción brillante, que se convierte instantáneamente en una de las canciones más importantes del año.

Un disco que en sí contiene todos los trucos del clásico rock progresivo (canciones extensas, instrumentación diversa, experimentación, virtuosismo, pasajes ambientales, letras surrealistas), pero un toque moderno que actualiza un género. Y además detrás está un nombre que sabe cómo escribir canciones, melodías y riffs, haciéndolo un producto de valor. Es cierto también que es un disco que no sea quizá de interés general, sino más bien lo sea para quien guste del más prolijo y técnico lado del rock. Salvo por la mencionada canción homónima.

Y el arte de tapa no es más que una mezcla entre “El Grito” de Munch y las caretas que usaban los niños en la película “The Wall”.

 
 

   

 
 

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Agustín Fagetti

Agustín Fagetti

Nació el 28 de enero de 1991 en Paysandú, pero se muda con su familia a Rocha en 1993 y vive ahí hasta 2004. Desde entonces reside en Montevideo, donde termina secundaria en el liceo I.A.V.A en 2009. En 2009 y 2010 toma cursos de cine y empieza en 2011 la carrera de Realización Cinematográfica en la Escuela de Cine del Uruguay, donde se mantiene cursando. Colabora con una pasantía en el 30° Festival Internacional de Cine de Cinemateca uruguaya en 2011 y participa de rodajes diversos de cortometrajes estudiantiles de distintas generaciones curriculares y extra curriculares. Desde el 2013 miembro de ACCU - Asociación de Críticos de Cine del Uruguay. Desde 2011 como cuenta pendiente por su pasión por la crítica de arte, empieza a escribir reseñas musicales en su blog bron-yr-agu.blogspot.com, y algunos meses después comienza a colaborar en Cooltivarte.







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