Sin alternativas: Entrevista a Federico Ivanier acerca de la modificación de la ley de derechos de autor

Hace dos días publicábamos una entrevista a Mariana Fossati, vocera de Creative Commons, quien explicaba y defendía el espíritu de la modificación a la ley de derechos de autor, que despenalizaría la reproducción de los textos cuando el fin sea educativo.

Queriendo conocer también la otra voz del debate que se ha generado al respecto, es que nos comunicamos con Federico Ivanier, uno de los escritores firmantes de una declaración en contra del proyecto de ley que llegó a Diputados (previa votación en el Senado) y al que ellos se refieren como “Ley de Fotocopias”.

Federico (a quien entrevistáramos hace un tiempo por su libro acerca de Tabaré Rivero) es también docente y sociólogo. Ha publicado novelas infantiles y juveniles, ganó dos veces el Bartolomé Hidalgo y el Premio Nacional de Literatura del MEC.

“Esta ley, insólitamente, ataca una industria. Legaliza este ataque. Sin vacilaciones”

 

-¿Cuál es tu opinión de la ley, ya aprobada en el Senado, que pretende despenalizar la reproducción de textos, cuando su fin sea educativo?

-Mi opinión, como la de muchos otros, es que se trata de una ley abusiva, que busca apropiarse del trabajo de otros. Para los escritores en particular la única manera de cobrar nuestro sueldo es a través del derecho de autor, que es consagrado como derecho humano y ratificado diría que en todo el mundo. “Derecho de autor” significa que el creador es quien decide qué se hace con su obra. Al editarse un libro, el autor cede los derechos de explotación comercial. O sea, le dice a la editorial: “Bien, vos preparás el libro, lo publicás y lo vendés y, del dinero que entre por la venta de esos libros, a mí me pagás el 10% (que es lo que se suele pagar en todo el mundo)”. Esta ley  de fotocopias plantea que cualquiera puede tomar esa obra y no pagar absolutamente nada por ella. Es como que vos hagas un mueble en tu casa y otro diga: “Perdoname, me lo voy a llevar porque lo necesitamos para mi salón de clases”. Ante eso, uno puede ir a la policía y nadie duda de lo que está pasando, que está mal. Esta ley pretende defender que eso está bien, diciendo que es para defender el derecho a estudiar.

Pero ¿defiende ese derecho? ¿Para eso hace falta apropiarse del trabajo de otros? ¿No hay otro método? ¿Estaría bien que, en nombre del derecho a estudiar, un docente no cobre su sueldo, que alguien de mantenimiento no cobre todas sus horas, que el señor que fabrica las tizas tenga que regalarlas? No. De vuelta, eso nadie lo cuestiona. Con los libros, no sé por qué, se asume que está bien apropiárselos sin más a través del fotocopiado. Yo fui estudiante mucho tiempo, estoy a favor de que todos tengan igualdad de oportunidades a la hora de estudiar. Es mentira que eso deba hacerse simplemente apropiándose del trabajo de otros.

-¿Te parece que atenta contra el derecho de autor?

-Sí, atenta. Se embandera con decir que está a favor de los estudiantes (cuando todos lo estamos) para justificar lo que no debería ser justificado. La lógica de la ley es que si vos decís que sos estudiante y que esa fotocopia no la vas a vender, o sea, que no tenés fin de lucro, podés fotocopiar lo que sea. No se plantea ninguna alternativa donde se contemple el derecho de quienes escribieron esos libros. Nada. Simplemente, se toma. Si todos los estudiantes van y fotocopian todo, ¿cómo sobrevivimos los autores? ¿Cómo te asegurás que alguien no fotocopie sin interés de estudiar? Cualquiera podría aducir que va a un taller literario y así se fotocopia veinte novelas. Repito: si todos los estudiantes van y fotocopian todo, sin límite alguno, se establece una regla y no una excepción.

A todo esto podría decirse, bueno, pero si los estudiantes tienen que pagar los libros de su carrera no les da la plata para estudiar. Ningún autor es insensible a eso, a todos nos preocupa. Pero podría haberse, cuando menos, planteado un canon que se pague por fotocopia. Así, abaratamos costos, por ejemplo, cuando no hace falta tener la obra entera. Por otra parte, si de veras decidiéramos no comprar fotocopias y comprar libros, los precios bajarían sensiblemente, porque esta, como toda actividad económica, es de escalas. Si sacás mil libros no es lo mismo que si sacás cien mil. Las fotocopias encarecen los libros.

Pero acá también hay un tema con la política en torno al libro (que no existe en Uruguay pero sí, sin ir más lejos, en la región). ¿Qué pasa con los niños y adolescentes en zonas carenciadas? ¿Cómo acceden al libro? ¿Con fotocopias? ¿Y si no pueden pagarse las fotocopias? ¿Y si estudiantes universitarios tampoco pueden pagarlas? ¿Entonces? ¿O acaso la fotocopia es gratis y nadie gana dinero con ella? Eso no preocupa a nadie, parece. Pero, ¿esos niños no son estudiantes también? ¿Cómo hacemos para que mejoren su nivel si no les damos libros? Insisto: hace falta una política en torno al libro. Estas preguntas se las hicieron afuera y nunca respondieron que la solución era ir y fotocopiar. Y cuando digo “afuera” me refiero a América Latina. No hay que ir muy lejos para verlo.

-En caso de aprobarse ¿cuáles te parecen que serán los efectos más inmediatos para los autores?

-La violentación de los derechos de autor y el hecho de que nada garantizaría que podés cobrar por tu obra. Eso es lo que plantea la ley. Quienes defienden la ley me dirán: es para estudiar, sólo en ese caso. ¿Acaso alguien piensa que el dueño de la fotocopiadora va a investigar si de veras estás estudiando o nada más diciéndolo? Es todo muy loco.

Pero las consecuencias creo que son más globales, empezando por la evidente pérdida de patrimonio cultural de todos. ¿Quién querría sacar un libro si luego te lo fotocopia cualquiera? Entonces, los libros que nos quedarían, al final, serían los extranjeros, que ya fueron un éxito de ventas afuera y les da igual que los fotocopien. Perderíamos nuestra identidad, nuestra cultura nacional en lo que refiere al libro. A la larga o a la corta.  Esta ley, insólitamente, ataca una industria. Legaliza este ataque. Sin vacilaciones.

-¿Generaría más perjuicios a unas escritores que a otros?

-No sé, habría que preguntarle a cada escritor. Yo creo que el perjuicio más grande es que se parte de la base que no existimos como autores, que da igual nuestro derecho de autor. Repito, estoy a favor de bajar los costos de los materiales de estudio, como los libros, y a favor del derecho a estudiar. Aunque, en realidad, ese derecho ni siquiera es el tema: aquí la cuestión es nada más acceder a ciertos materiales por un menor costo. Sin embargo, curiosamente, también estoy a favor de esto. Tratemos de que todo sea más barato, sí. Pero busquemos soluciones que defiendan al sistema completo, no solo a algunos, como si no hubiera otra alternativa.

¿Has consultado respecto a la ley a las editoriales para las que trabajaste?

-Es inevitable compartir opiniones puntualmente, pero con gente del libro en general. No obstante, desde hace ya unos diez días básicamente lo que he hecho es conversar con autores.

-¿Qué cambios le harías al proyecto actual?

-Yo arrancaría de cero, buscando resolver el problema clave: cómo democratizar el acceso al libro, para que todos, absolutamente todos, puedan acceder a la cultura. ¿Acaso no estamos todos preocupados por la educación? Bueno, ¿y? ¿Educamos sin libros? Pensar que la solución a eso es la fotocopia, debilitando a quienes producen libros, es una contradicción que, además, es tribunera. Todos queremos cosas gratis. Todos queremos cosas más baratas. Eso no es argumentar o buscar lo mejor. Más si ofrezco ser generoso con lo de los demás. Es fácil ser heroico con lo ajeno. Pero esa lógica no construye nada. A la larga, lo mejor siempre es cuidarnos todos, buscar un método que nos ayude a todos, que nos considere a todos. Democracia es todos. El acceso democrático a los libros, que es clave, debe defendernos a todos, incluyendo a los autores (lo que debería ser obvio pero, parece, no lo es tanto).

De interés para el lector:

Proyecto de Ley – Modificación Ley de Derechos de Autor

Ley 9.739

Entrevista a Mariana Fossatti

Declaración de escritores contrarios a la ley 

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Mauricio Conde

Mauricio Conde

Nació en San José el 23 de mayo de 1983. En 2010 conoció a Federico Meneses, impulsor de óbolo cultural y más tarde de cooltivarte.com, y se incorporó como co-director y editor responsable de ese medio digital. En COOLTIVARTE también redacta y diseña artículos, entrevistas e información sobre el quehacer artístico y cultural existente en el país. Siempre curioso por seguir aprendiendo elementos vinculados a la cultura, el arte y la educación.

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