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Sergio Porro O la subversión de la banalidad

Desde el viernes 30 de octubre en el Museo Manuel Blanes, puede verse la obra de este artista que hace de una solo aparente banalidad ocasión de una mirada crítica contemporánea.

Como señala Fernando López Lage, curador de la muestra: “Este escenario de iconografías, mitos y dobles lecturas entabla un diálogo filoso entre el mundo del dibujito animado y el relato hegemónico de la historia moderna. Las formas de representación generan una dialéctica vinculada primariamente al mundo infantil, que inmediatamente se transforma en un escenario adulto; la mirada del espectador pervierte, en la lectura de la narrativa, toda ingenuidad posible (…) activa la subversión a partir de lo que no se nombra: el vacío contemporáneo, la heroicidad decadente, la identidad fragmentada y la memoria como un obstáculo

-¿Como surgió la idea de esta muestra y que implica para tí que tenga lugar en el Museo Blanes?

La idea de la exposición en el Blanes surge a partir de la concepción de la serie en si misma, yo nunca había trabajado con una modelo “real”, siempre había utilizado y resignificado iconos masivos de comic o historietas, etc., la idea de una modelo posando para un a serie de cuadros me remitió a lo clásico, pensé en la obra “Demonio, mundo y carne” de Juan Manuel Blanes, se me ocurrió entonces que un museo con las características del Blanes podía resultar interesante para albergar una serie de pinturas con una temática “clásica” pero contemporánea en su ejecución y en su intencionalidad. Esta serie de pinturas empieza y termina con la exposición en el Museo Blanes.

-El “diálogo filoso entre el mundo del dibujito animado y el relato hegemónico de la historia moderna”, al que alude Fernando López Lage, curador de la muestra, responde a un modo tuyo de posicionarte de modo disidente respecto de otros discursos estéticos?

Si.

-El uso del color flúor parece acentuar la dimensión ficcional de las imágenes. ¿como surge en tu pintura y que determina esa elección?

Si, el flúor me sirve para darle una cierta artificialidad a las imágenes, metaforiza la liviandad, el vació de la contemporaneidad. Ya lo había utilizado antes pero nunca en forma tan radical, yo les doy a las figuras una especie de “aureola”, una versión “pop” de la pintura religiosa renacentista, si se quiere; y lo hago dando una base de color en toda la superficie de la tela, preferentemente de la gama de rojos o amarillos y luego si, comienzo a “pintar” de verdad el cuadro, digamos, utilizo ese color de base dejando los bordes incompletos para dar esa sensación de äura o aureola.

Nunca había utilizado colores flúor para dar esta base, lo comencé a hacer en esta serie, más o menos por la mitad de la serie, el resultado me conformó, se logra una especie de efecto de negativo fotográfico y una vibración del color que me sirve para dar ese efecto entre místico y artificial.

-El que se trate de una única modelo en esta serie de pinturas produce un efecto especular, como de juego de espejos múltiples, lo que redobla la resonancia de cada cuadro en el espectador. ¿lo pensaste así o se debe a otras razones?

Si, la intención es un poco esa, si bien llegué a esto en forma bastante intuitiva, al principio iban a ser varias modelos pero luego me pareció más contundente que fuera una sola, lo sentí así intuitivamente, no hay una razón “pensada” al menos no de forma totalmente racional.

-La separación entre el mundo infantil de iconografía vinculada a dibujitos animados y el mundo adulto de las imágenes parece diluirse. ¿Que consecuencias pensás que pueden extraerse de esa dilusión?

Creo que esto tiene que ver con una cierta dimensión onírica presente en mi obra, donde todo se junta, se diluye. Pienso que esta dilusión que sugiere lo onírico manifiesta una cierta critica social donde se evidencian las contradicciones de la vida contemporánea.

-Hay una dimensión de lo sensual y lo erótico en estas pinturas que pone en tensión la supuesta ingenuidad de las escenas, ¿crees que es este un elemento que distingue tu apuesta creativa?

Si, creo que esto es una característica que se puede ver a lo largo de toda mi producción, no solo en esta serie.

-López Lage habla de una incomprensión de tu pintura por algunos artistas de generaciones mayores, ¿cómo lo vivís vos a esto y qué pensás al respecto?

No creo que se refiera exclusivamente a mi trabajo, sino al de todo un conjunto de artistas, que manejamos la idea de lo “contemporáneo”, que utilizamos la banalidad como mecanismo para decir ciertas cosas, creo que López se refiere a una incomprensión de ciertos representantes de las generaciones mayores con respecto a esto, si yo hablo de la banalidad, no tengo por qué ser banal, pero para hacerlo, debo utilizar ciertos elementos “banales”, quizá estas personas no capten la ironía en ciertas obras de carácter contemporáneo.

Yo creo que hay como una “institucionalización” de la paleta baja como lo verdaderamente “serio” como lo verdaderamente “uruguayo”, y una sobrevaloración de lo “serio”, que creo que se confunde con lo adusto; no tengo por que ser “adusto”, “parco”, “despojado”, “sensible” ni utilizar paleta baja para ser serio, cada uno con su lenguaje y con su personalidad.

 

   

 

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Fernando Barrios

Fernando Barrios

Fernando Barrios Boibo: Integra el Programa de formación permanente y curaduría del fac (fundación de arte contemporáneo) y el staff editorial de la revista HUGO. Realiza crítica literaria en revista Relaciones y de arte contemporáneo en Cooltivarte. Poeta y narrador. Ha publicado: en prosa El sótano y otros cuentos, Desaforismos, apócrifos y otras herejías, en poesía Parto de gallina, Desamorados o del tiempo perdido, Tri(i)logía y Vórtice textual: caja­juego con textos. Practica el psicoanálisis; miembro de la ecole lacanienne de psychanalyse

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