Larissa Baq

“Ser feliz até o ultimo fio de cabelo”. Larissa Baq

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Brasil nos envuelve con la sonrisa brillante de Larissa Baq un jueves cualquiera en el Tractatus.

Aquí, donde hay corazones abiertos, lámparas de papel colgadas, un espejo a mitad de un abrazo, cuadros de Durik Zauber, cortinas rojas y alfombras que descansarían, perfectamente, en el living de cualquier casa.

Aquí, con la noche montevideana esperándonos afuera y los barcos del Río de la Plata embarcando sueños. En este pequeño lugar, en esta noche de calor pegajoso, viene a cantarnos Larissa Baq con una calma dulce que nos mece y amansa.

Aparece envuelta en un manto de rastas con una guitarra que tiene por cuerdas sus manos – la intensidad no deja distinguir el instrumento de la persona que lo carga–, juega con los pies a hacer ritmos que acompañan a las canciones, construye el latido de un corazón con golpes firmes y dice mientras canta: “hay que tocar el mundo con tus pies” “é muito pra dizer, muito pra escutar, muito pra viver”.

Invita a Diego Drexler a subir a escena y juntos cantan desde el impulso de la emoción primigenia y salvaje. “Yo creo que cuando se comparte, las cosas son diferentes” dice mientras habla de Diego, “todo cambia”, afirma.

Larissa se despide con un regalo por los viejos tiempos cantando “Cómo que no”. Canción que nos traslada a algunos de nosotros a aquellas noches de música y vida en Contraluz el año pasado.

Por cierto, para aquellos que quieran repetir esa emoción, estará cantando con El Gavilán este sábado 20 de febrero en su “casa” montevideana, aquel mágico lugar que queda en Jackson 865, ahí, tan cerca del cielo y tan cerca del mar.

Imagen portada: Facebook Larissa Baq

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Lucía Baltar

Lucía Baltar

Ciudadana del mundo, mendiga en la tierra. Gritó por primera vez una mañana de marzo de 1987. A los 12 años escribió sus primeros poemas –todos ellos prescindibles-. Llenó libretas durante años. Ganó un premio literario a los 19. Estudió la carrera de psicología pero nunca se atrevió a ejercerla. Terminó un Máster de Escritura Creativa y realizó un poemario. Emigró de España en abril de 2014 –su pasaporte dice que nació en las Islas Canarias. Ella no lo niega–. La mayor parte de su tiempo lo pasa observando la vida de otros, leyendo la vida de otros y escuchando la vida de otros. Ahora se entretiene escribiendo con la luz y robando suspiros con la cámara fotográfica. Ha aprendido a cebar mate, a decir “ta” y “bo” mientras habla y a cruzar en rojo. Se distrae con facilidad, se apasiona por completo y escribe para gritar con igual intensidad que aquella mañana del 87, es decir, con sangre, fluidos y la carne desgarrada.

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