imagen - FIESTA LÁSER V: Hermanos Láser + Vera Loca - 30 de mayo, 2015 - Bluzz LIVE Foto @Mari Rodríguez

SENTIR ESTÁ BIEN – Hermanos Láser – Vera Loca – 30 de mayo, Bluzz Live

Llego y Maite estaba acodada en una saliente de la pared, tomando un grappamiel que me cuenta tuvo que poco menos traficar. Para quien toma como nosotros toda la calle es su bar. “Acá nadie vino con su alcohol a la puerta”, me dice. “Hace rato los estoy mirando, y nadie vino con su alcohol a la puerta”. Me ofrece la botellita y le digo que no, con miedo a dormirme. Llegué más tarde que ella por mi mal hábito de estar llegando siempre tarde a todos lados. Ella me cuenta cómo entre tanto huyó de cuatro viejos que la quisieron abordar y me pone un poco al dìa. Analizamos la fauna y comentamos algunas cosas de nosotras. Apenas escuchamos un redoblante alegre entramos.

Vamos primero al baño, porque urgía. Me acuerdo entonces de cómo me gusta Bluzz Live, o mejor dicho de cómo me gustaba La Barraca. Mi generación es sobreviviente de La Barraca, del baldío que ahora es la plaza Seregni y de las calles chiquitas de casi Tres Cruces. Me acuerdo enseguida de Cata haciéndose el cerquillo ramonero aquel en el secamanos después del pogo de alguna banda que ahora disuelta son personas decentes. Me viene una nostalgia irresistible, de esas que dan ganas de anotar.

Salgo y me encuentro con Vera Loca ya tocando. Miro a Maite en la confusión y le digo: “Che, ¿soy yo o esta banda está demás?”. En efecto. Maite asiente con la cabeza y cada vez nos reímos más. Es una especie de encuentro multicultural, la banda es brasilera y trajo un pequeño séquito de su país natal en el que a su vez se encuentran tres personas de claro origen chino. “Es una bizarreada esto”, me dice Maite con esa sonrisa bien de ella que a mí me hace reír tanto. Cada vez que la banda anuncia una de sus canciones, el público uruguayo repite los nombres en un portugués roto y alcohólico, y se ríen. Pero nada de esa barrera cultural impide el claro goce que transmite Vera Loca.

“Es una canción como de final de película”, me dice Maite, cosa que luego constatamos aplica para todas las canciones. “Como de que están en un auto en la playa, y el auto se aleja y aparecen los créditos y está esta canción”. Sí. Muy. Todas las canciones que toca Vera Loca suenan a final feliz. Pienso que necesito urgente tener esta banda a mano para este invierno.

Tocan esa canción del lamento boliviano (que pensándolo dos veces debe llamarse así), y el público se enloquece cantando. Estas personas son increíbles showmen, comentamos. Tocan como si fuera el Luna Park para un espacio de 50 metros cuadrados cuando mucho. Saben exactamente cuándo bailar, cuándo parar, cuándo incitar al público. Dan ganas de que Uruguay hubiera quedado siendo parte de la Banda Oriental.

Termina Vera Loca, salimos a fumar un cigarro sentadas en el cordón de la vereda. No conocemos a nadie, comentamos, atrás hay unos muchachos hablando de la Guerra Fría y Wynton Marsalis. Es la primera vez en mucho tiempo que vamos a un toque en el que no conocemos a nadie. Nos quedamos charlando, y cuando queremos acordar, jugándosela de callados, suenan los Hermanos Láser. Entramos corriendo. No nos contenemos: ya existe el acuerdo explícito de que esta noche seremos groupies. Nos encantan los Hermanos Láser.

Cuando toca Hermanos Láser se siente una extraña comunión entre todos los presentes. Entre los que tomaron alcohol del almacén y alcohol del local. Entre los brasileros y los uruguayos e incluso los chinos. Entre los que están arriba del escenario y los que están abajo. Hay una cuestión invisible que nos une a todos. Es que el Pequeño, como bauticé al cantante de Hermanos Láser a falta de nombre, canta sintiendo mucho. El público responde y Pequeño sonríe de oreja a oreja. Atrás y a los costados hay unas cuatro otras personas que parecen ensimismadas pero están atentas. Todos los miembros de Hermanos Láser nos convidan el disfrute que están sintiendo. Hay algo que se irradia desde allá arriba que a mí me hace sentir el espíritu apenas unos centímetros más levantado del cuerpo. Miro a las personas y quienes participan cantan los mantras de los Láser con una sonrisa de abuela que sabe todo.

Pequeño canta y de bobera nos rompe el corazón a todos. Las letras de los Láser tienen esa cosa nostálgica pero contagiosa, que se le mete a uno sin darse cuenta, es una sensación extrañísima. Estás bailando, estás cantando, tenés ganas de saltar y escuchás a lo lejos una frase que te parte el alma. Y quedás ahí, sin saber qué hacer. Y Pequeño te vuelve a cantar, y todo está bien de nuevo. Y así sucesivamente. La batería es potente y todo lo que ocurre explota. Me sorprendo pensando que en vivo está incluso mejor que en audio, todos estamos juntos formando una muchedumbre amalgamada mirando con los ojos gigantes este evento espiritual. En esta aventura bíblica está Jesús, que convierte las galletitas en droga, y David, de Santé Les Amis, que canta Perfume con ellos. Tocan casi todas, si no todas, las canciones de su disco e incluso algunas nuevas. Amagan con irse dos o tres veces, pero luego vuelven, cómplices. Y luego se van de verdad. Y mi cuerpo no lo puede creer.

Sé que la fiesta sigue pero estoy cansada. Maite se va a un cumpleaños. Yo la acompaño y luego en un taxi intento pegotearme el alma de nuevo al cuerpo. Hay algo que tiene Hermanos Láser y es la posibilidad de ser parte de algo: este toque es un evento de mi vida. Sé que voy a recordar esto dentro de cinco, diez años. Sé que acaba de pasar algo que luego sensorialmente recordaré a lo lejos en el tiempo. Sé que forma parte de los recortes que luego serán mi post adolescencia borrosa. Lo pienso y me da un poco de miedo. Pero sonrío.

Imagen portada: FIESTA LÁSER V: Hermanos Láser + Vera Loca – 30 de mayo, 2015 – Bluzz LIVE Foto @Mari Rodríguez

 

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Posted by cooltivarte.com on Tuesday, June 2, 2015

 

 

 

   

 

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Mad Madelaine

Mad Madelaine

A diferencia de su progenitora, no nació, sino quizá apareció, con la única misión de fundar y administrar el Primer Club de Fans de los Fideos con Manteca y Queso. Como ocurre con los clones, y los viajes en el tiempo, algo salió mal y Mad Madelaine fagocitó a quien escribe adquiriendo sus superpoderes: Nació el 6 de Marzo de 1991, estudia Lingüística en Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, y puede correr a la velocidad de la Luz.

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