SEMINARIO DE UNIDADES DE ACTIVACIÓN – INVITADOS NACIONALES E INTERNACIONALES

Proyecto CasaMario informa sobre el Programa Activaciones y su nuevo rumbo para lo que sigue del corriente año. Damos por iniciado formalmente el “Seminario de Unidades de Activación en Proyecto CasaMario. Invitados nacionales e internacionales”.

Agradecemos profundamente el apoyo de la DNC-MEC. En especial saludar y agradecer a Luis Mardones por su vocación constructiva hacia este emprendimiento.

Sitio en Fb: https://www.facebook.com/proyectocasamario/

Con el apoyo de la Dirección Nacional de Cultura – Ministerio de Educación y Cultura, junto a la Intendencia de Montevideo, en coordinación con instituciones públicas de enseñanza y organizaciones sociales, y con la participación de artistas, colectivos, curadores, teóricos y vecinos, Proyecto CasaMario despliega este año una serie de activaciones en torno a los siguientes ejes temáticos:

1. Curaduría. La curaduría como construcción de subjetividad colectiva; como proceso mediador y productor de nuevos sentidos en el orden de lo real, lo simbólico y lo imaginario; modos de colaboración en la curaduría colectiva.

2- Pedagogías colectivas e investigación colaborativa en las prácticas culturales contemporáneas.

3. Arte-política, institucionalidad, espacios de autonomía y agenciamiento.

Invitados nacionales e internacionales: Mabel Tapia (Argentina-Francia); Rodrigo Alonso (Argentina); Ana Longoni (Argentina); Cristina Freire (Brasil); Iconoclasistas (Argentina); Etcétera (Argentina); Hugo Achugar (Uruguay); Alicia Herrero (Argentina); Gabriel Peluffo Linari (Uruguay); María Ivonne Dos Santos + Helio Fervenza (Brasil); Fernando Miranda + Gonzalo Vicci (Uruguay); Vivi Tellas (Argentina); Manuel Gianoni (Uruguay); Jacqueline Lacasa (Uruguay); May Puchet (Uruguay), Portillo (Uruguay); entre otros colegas en proceso de confirmación.

Equipo de coordinación: Sebastián Alonso y Lourdes Silva.

Consultores: Gabriel Peluffo Linari y Fernando Miranda.

Colaboradores: Leandro Delgado, Roberto Echavarren, Washington Morales, Adrián Castillo Giovinatti.

Equipo de producción: Ana Ro, Niklaus Strobel, Rita Fischer, Lucía López.

Las activaciones propuestas para este Seminario en el marco de Proyecto CasaMario, refieren a encuentros de trabajo con invitados, que presentaran y desarrollaran sus experiencias en torno a las prácticas artísticas, colectivas, sociales, pedagógicas, institucionales, desde una perspectiva teórica. Los invitados se inscriben en el campo del arte, las humanidades y el contexto barrial de CasaMario (colectivos, artistas, gestores, críticos, investigadores, vecinos).

La modalidad de trabajo con cada invitado implica resolver cada instancia específicamente en relación a la temática en la que se inscribe. De este modo, cada unidad de presentación deberá definir la modalidad de la misma, modelando la participación de públicos, colaboradores invitados, talleres y conferencias. Los públicos pueden conocer de primera mano dichos relatos, y junto a los coordinadores del proyecto, activarán la discusión en torno a los temas planteados.

Conceptualmente la activación remite a construir una apuesta crítica sobre lo expuesto, a procurar introducir nuevas relaciones en la discusión, instaurar públicos diversos, reposicionar una agenda propia del proyecto en virtud de los invitados.

Asimismo, coordinaremos con distintas agendas institucionales, de enseñanza (UDELAR), museos e instituciones de arte y cultura (MEC, IM), para que los invitados puedan circular por las instituciones, ofreciendo la realización de conferencias o instancias de encuentro y diálogo.

Marco conceptual y metodológico:

I
La dispersión de reflexión conceptual en relación a las prácticas colaborativas-colectivas en arte en el contexto local, requiere de una plataforma teórica de análisis sobre dichas prácticas. Para esto, es imprescindible construir instancias de encuentro, intercambio 
y reflexión con invitados nacionales e internacionales que promuevan poner en ejercicio cuestionador las prácticas curatoriales y artísticas; la institucionalidad y las formas 
de agenciamiento; las pedagogías colectivas y de investigación colaborativa en las prácticas culturales contemporáneas.

El optimismo contemporáneo por generar, dar lugar y poner en contexto teórico a nuevos procesos de construcción colectiva en los últimos años se vincula con una aceleración interminable de la híper-individualidad y el consumo, un mercado del arte que fagocita toda iniciativa incipiente que cuestione formas de vida y del propio quehacer artístico, 
una cultura del yo fetichizada a niveles abstractos. 
Las nuevas perspectivas de interés en lo colectivo, no solo apuntan a dar forma 
a una estética de lo colectivo, sino que también, deberían cobrar sentido en las siguientes consideraciones:

1- Produciendo nuevos modos de sociabilidad y colaboración, relacionado a los acontecimientos de lo real y la propia existencia, favoreciendo la esfera de lo múltiple-diverso y poniendo en crisis la generalidad del “interés” en las prácticas colectivas 
(incluso el “interés común”), propio de las visiones utilitaristas donde se provoca 
y produce una “ganancia recíproca” (Wright).

2- La importancia de trascender la noción de prácticas artísticas contemporáneas hacia 
la de “prácticas culturales colectivas”, incluyendo las condiciones sociales, económicas, organizacionales e institucionales, instando el cohabitar de los espacios autónomos, 
como un modo de compartir y producir en colaboración (Sánchez de Serdio).

3- Cuestionando las lógicas autorales, nominativas y de legitimación en el campo artístico-cultural, erosionando la triada autor-obra-público. Para esto último resultará imprescindible trabajar en dos sentidos, por una parte en la construcción de un sujeto colectivo 
de la curaduría; por otra parte poner en valor los espacios e instancias para la creatividad en tanto adaptación activa al mundo y la posibilidad de actuar en éste como punto 
de partida del análisis organizacional (Szefer Karlsen).

A su vez, la importante proliferación de colectivos artístico-culturales en los últimos años no condice con una sistematización y circulación de sus experiencias y prácticas, instaurando el hacer en una vocación pragmática del ámbito del deseo y no en la elaboración de objetivos planificados y desarrollados.
En lo referente a lo institucional, la ausencia de programas de formación en curaduría resulta acuciante, tanto en la Universidad como en los demás institutos y proyectos 
de enseñanza. Las políticas públicas en el campo artístico-cultural de los últimos 10 años han favorecido aisladamente proyectos donde se tiende a favorecer el cruce disciplinar, 
no así el trabajo extra-disciplinar, donde las competencias y habilidades puedan complementarse en nuevos imaginarios y públicos.

La curaduría ha sido un proceso impostergable en el campo artístico desde sus primeras formulaciones en los años 50-60. Su apremiante reside en las formulaciones antagónicas, pero complementarias, de Harald Szeemann y Pontus Hultén, quienes irrumpieron críticamente en la concepción de la figura museológica tradicional de “clasificar y ordenar el material cultural” (Birnbaum). El ausstellungsmacher, auto-definición de Szeemann (realizador de exposiciones) ubicó, en un contexto de revulsiones culturales (año 68), 
un horizonte especulativo de lo realizable en torno a las exposiciones. La famosa frase, 
“de la idea al clavo”, anunciaba un ejercicio de complementariedad de funciones desde 
el enfoque curatorial. La crítica, así, fue desplazada por la curaduría, en tanto, el curador 
se valdría desde entonces, del discurso, la nominación, el despliegue espacial de las obras, incluso, la propia creación junto con artistas. Todo enfocado desde el sujeto (curador), en intrínseca relación con los “otros”, los artistas y la exposición. 
En los finales de los sesenta y comienzos de los setenta, la noción de “collective creativity” fue instaurada por Jean Leering, desarrollada en innumerables instancias, pero siempre considerada como el modo: “un curador-una exposición”. 
Desde los 90 los tópicos curatoriales fueron puestos en crisis por las prácticas de los colectivos como “Raqs Media Collective”, “Group material”, “Arte and Lenguaje”, 
e instituciones como la Manifesta, enfocando la crítica hacia los modelos de la Documenta de Kassel. 
“In conunterpoint to postwar liberal glorification of the individual, the fisrt post Cold War decade put forward the idea of Collective curatorship. As Magali Arriola explained: The assumption was that a Group of voices can both democratize the artists` access to the so-called mainstream and pluralize the geographic, aesthetic and political points of view from which to put into perspective contemporary artistic production”. (“Collective curating”, Editorial of “Manifesta Journal, Journal of contemporary curatorship”. Nº 8, 2009-2010, Ed: SivanaEditoriale).
De este modo se reconocen dos procedimientos a atender, la curaduría colectiva como 
un proceso de selección y puesta en diálogo de voces y discursos grupales (la modalidad más común), y una segunda modalidad que pone en juego una única voz parlante, 
un esfuerzo colectivo, incluso antagónico y contradictorio, de compartir la autoría bajo 
el manto de una forma heterogénea e improbable (Arriola).


“Los proyectos que me interesan (….) son constructivistas; se proponen la generación 
de “modos de vida social artificial”, lo que no significa que no se realicen a través 
de la interacción de personas reales: significa que sus puntos de partida son arreglos 
en apariencia –y desde la perspectiva de los saberes comunes en la situación en que aparecen- improbables. Ya que dan lugar al despliegue de comunidades experimentales, en tanto tienen como punto de partida acciones voluntarias, que vienen a reorganizar 
los datos de la situación en que acontecen de maneras imprevisibles, y también en cuanto a través de su despliegue se pretende averiguar cosas más generales respecto a las condiciones de la vida social en el presente”. (Reinaldo Laddaga, Estética de la emergencia”, pag 15, Ed. AH, 2006).

II
La organización académica de los saberes, y su consecuente división de lo sensible, produce habitualmente consecuencias de inhabilitación de la capacidad creativa de las personas a favor de la exclusividad de voces, de acuerdo a sistemas jerárquicos de reconocimiento. En contradicción a esto, hay que rescatar, desde las prácticas pedagógicas y de indagación, el lugar de la creación y transformación de los anónimos, permitiendo la construcción simbólica y la producción de significados y representaciones sobre lo cotidiano y lo importante para las personas.
 Nadie parece discutir ya, que las prácticas de creación, producción y distribución de aquello que pudiéramos delimitar como lo artístico, -y aún en sus formas de frontera menos reconocibles para lo que cada época definiría como arte- se han visto progresivamente modificadas. Por tanto, si queremos trazar un dibujo de posibilidades para la investigación que pueda dar un contenido pedagógico a la relación actual con las visualidades, deberíamos incorporar un espacio en que expresar estas relaciones a la luz también de la experiencia estética y la cultura visual.
Entonces sí podremos abandonar la educación artística -entendida como el saber sobre un objeto estético, una mercadería cultural, o un modelo del producir- y redefinirla considerando el arte como un acontecimiento colectivo, un acto performático y transformador, fundado en el hacer como un deseo productivo.

III
La institucionalidad ha sido puesta en crisis desde los movimientos de los sesenta, instaurando corrientes de pensamiento y acción artística en el seno de lo institucional, como ser la “critica institucional”, formas de arte público, prácticas artísticas críticas de la representación de los años 80-90 (Expósito). En el marco de las prácticas artísticas contemporáneas es imprescindible poner en discusión las relaciones de dichos modos con el campo institucional en que son producidas, así como sus ámbitos de circulación, su contexto político, su incidencia en el cuerpo social y en las relaciones dadas con las políticas culturales (Peluffo).

Resulta evidente que las producciones de estas prácticas de arte contemporáneo en Uruguay desde los años 80 no han sido producto de las instituciones que constituyen un marco de referencia sobre la cultura y el arte. Esta autogeneración de corte individual, ha venido cobrando interés en las prácticas colectivas de distinto orden desde los años 2000. Sus prácticas se inscriben en los márgenes de los institucional o en su propia matriz, para desplegar instancias de modificación o agenciamiento institucional.

Hoy no alcanza con pensar la autonomía como una forma de enfrentarse a un poder instituido, es necesario preguntarse como establecer agencias criticas de producción colectiva junto a la institución; desestimar la discusión sobre el adentro y el afuera de las instituciones culturales en las prácticas artísticas; como incidir en lo público; como producir una autovalorización del arte vinculado a las nuevas formas de protesta y conflicto; como estructurar y dar lugar institucional a contra-públicos; como redimensionar nuestras instituciones educativas con nuevos saberes populares, anclados en las prácticas extra-disciplinarias.

Brian Holmes ha señalado la necesidad de articular los “mapas de infraestructura” con los “mapas de subjetividad” en un intento de conjugar, por un lado las reflexiones que él mismo ha desarrollado a favor de una institucionalidad alternativa de artistas asociados con colectivos urbanos, y, por otro lado, la discursividad desarrollada por Suely Rolnik, Guattari y otros en torno a los efectos micropolíticos (intra-subjetivos) del arte . (Gabriel Peluffo Linari. “Arte y pensamiento en la construcción de lugar. Sobre los 10 años de actividad del colectivo alonso+craciun“, texto en edición, alonso+craciun).

De este modo el agenciamiento es considerado una modalidad de construcción y circulación de nuevos saberes, desde la elaboración de propuestas de encuentro con la sociedad civil y el sistema del arte, considerando la utilización activa y movilizadora de espacios como el de Proyecto CasaMario, por parte de colectivos, organizaciones sociales, talleres de distinto orden, asambleas, reuniones de vecinos, etc.

Sebastián Alonso y Lourdes Silva. 
Proyecto CasaMario

Imagen portada: Difusión

 


 

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