Rómulo Macciò. Crónicas de New York

La Colección Amalita presenta la exhibición «Rómulo Macciò. Crónicas de New York». Curada por Florencia Battiti y con museografía de Juan José Cambre, la exposición recorre una selección de obras de la serie que el artista realizó entre fines de los años ochenta y principios de los noventa en New York. 

«Chúcaro y arisco, descreía de la palabra para dar cuenta de la pintura, a la que consideraba un oficio mudo, una práctica solitaria, una ciencia oculta. A regañadientes respondía en las entrevistas que la tela en blanco es una intriga, que sus pinturas empezaban en la cabeza pero que nunca sabía de antemano lo que iba a pasar cuando comenzaba una obra. Macciò tiene, para el imaginario del arte argentino, un aura de pintor maldito, de machote cabrón, hosco pero atractivo. Incluso hubo quien llegó a llamarlo “el Marlon Brando de la pintura argentina” . Pero, más allá de estas notas de color, no cabe duda de que Macciò pintaba porque pintar le resultaba inevitable, y si bien se rehusaba con metódica terquedad a teorizar sobre lo que hacía, ciertamente la pintura le permitió construir imágenes reflexivas, de esas que no se agotan en el flipear de los dedos sobre la pantalla. No lo conocí personalmente pero me gusta imaginarlo en su taller, en el de La Boca o en el de Monserrat, parado frente a la tela como un cardo, robusto y áspero, mirando quizás alguna fotografía que él mismo tomó, elucubrando qué aspectos de esa imagen mantener en la futura pintura y cuáles desechar, trazando así las primeras coordenadas de una obra, buscando la inflexión que le pareciera más apropiada según el tema que se propusiese representar».
[…]  
«Macciò pintó ciudades, como la suya, Buenos Aires, y también otras que visitó o frecuentó durante diferentes períodos. Y claro, Nueva York no podía dejar de ejercer su hechizo sobre él, un conjuro repleto de esplendores y miserias. Allí, entre idas y venidas, vivió casi tres años, hacia fines de los años ochenta y, nuevamente, a fines de los noventa. Casi puedo verlo, apoyándose contra la vidriera de alguna librería donde se vende La hoguera de las vanidades, la novela que Tom Wolfe publicó en 1987 y que pinta un fresco descarnado de la capital financiera del mundo, o deambulando de noche por P. J. Clarke’s, lamentándose de la velocidad con que la gentrificación transforma una bella ciudad en una fortaleza consumista. Nueva York ofició de escenario perfecto para que Macciò probase, una vez más, la enorme capacidad expresiva y narrativa que tiene la pintura»[…]  escribe Florencia Battiti en el catálogo que acompaña la exposición.

 

«La pintura se muestra, no se dice. Es el arte del silencio. Se empieza tratando de no hacer lo que está hecho y en ese camino del libre juego de la imaginación no se sabe hasta dónde se puede llegar, ya que la pintura es una ciencia oculta, irracional; nace de un oscuro núcleo y no de conjeturas intelectuales. Me aburre absolutamente la conjetura en la pintura. Yo registro en mi conciencia temas de la realidad y luego los reflejo en la tela. La pintura nace en la cabeza, la mano ejecuta y el corazón le pone la emoción. Si hay poesía conmueve y si no la hay, no. Y eso es un milagro, no tiene explicación» RÓMULO MACCIÒ.


Sobre Rómulo Macciò (1931-2016).
 Pintor autodidacta, a los catorce años comenzó a trabajar en una agencia publicitaria. Fue director de arte en De Luca y luego en Walter Thompson. Se especializó en artes gráficas y realizó decoraciones y escenografías teatrales. Su primera exposición tuvo lugar en la galería Galatea de Buenos Aires en 1956. En 1961 fue uno de los cuatro creadores del movimiento Nueva Figuración, una de las vanguardias más vitales de la pintura argentina. La obra de Macciò supo romper aquella falsa dicotomía entre abstracción y figuración, brindando una nueva mirada a la pintura abstracta al incorporar al hombre en ella. En su monumental obra, el ser humano es un motivo constante. Bohemio, temperamental, bon vivant e irreverente, Macciò es uno de los más importantes artistas de la segunda mitad del siglo XX en la Argentina. Ciudadano del mundo, a lo largo de su vida residió en París, Madrid, Londres y Nueva York. Realizó exposiciones individuales en salas y museos de París, Venecia, Milán, Roma, Barcelona, Bilbao, Madrid, Múnich, Colonia, Nueva York, Austin, México DF y La Habana. Fascinado por el bullicio y el desorden armonioso de Nueva York, a fines de los años ochenta decidió instalarse en esa ciudad. Estableció su taller en Ann Street, en el Distrito Financiero, y frecuentó a muchos de los artistas residentes allí. En ese taller pintó gran parte de sus obras de la serie de New York, que luego expuso por primera vez en el Hôtel de Ville de París, entre octubre y diciembre de 1990 (Rómulo Macciò: Portraits de New York). A lo largo de su carrera Macciò recibió incontables distinciones. Entre las más destacadas están el Premio De Ridder en 1959, el Primer Premio Internacional del Instituto Torcuato Di Tella en 1963, el Guggenheim Award en 1964 y el Gran Premio de Honor del Salón Nacional en 1967. Representó a la Argentina en la Bienal de Venecia en 1968 y 1988, en la Bienal de París en 1969 y en la Bienal de San Pablo en 1963 y 1985. Sus obras forman parte de las siguientes colecciones: The Solomon Guggenheim Foundation New York, Musée Royal d’Art Moderne de Bruselas, Musée d’Art Moderne de la Ville de París, Musée Cantonal des Beaux-Arts de Lausana, Museu de Arte Moderna do Rio de Janeiro, Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, Blanton Museum of Art: The University of Texas de Austin, The Walker Art Center de Minneapolis, Museo de Bellas Artes de Caracas, Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, Museum of the 20th Century de Viena y The Aldrich Contemporary Art Museum de Connecticut.

«Rómulo Macciò. Crónicas de New York» se podrá visitar hasta el 23 de febrero de 2020 en Olga Cossettini 141- Puerto Madero. Fotografías: Snow in Uptown, 1990 Óleo sobre tela, 170 x 198 cm Colección Amalia Amoedo. Fotografía de portada.Desde el Empire State, 1992 Óleo sobre tela , 170 x 200 cm. Rómulo Macciò.  Fotos: Gustavo Sosa Pinilla. Cortesía Colección Amalita.

(Visited 55 times, 61 visits today)

Patricia Ianniruberto

Patricia Ianniruberto

Patricia Ianniruberto. Egresada de Bellas Artes (Inst. Beato Angélico). Cursó Diseño Gráfico y Comunicación Visual (UBA) y producción de cine (SICA). Ejerció como docente de Bellas Artes y de Diseño I y II (UBA). Freelance de agencias de publicidad y cineanimación. Como diseñadora independiente se especializó en comunicación visual, prensa y producción, asesorando a empresas en imagen corporativa, producción integral de contenidos y piezas de comunicación: folletos, catálogos, revistas, stands, web, tv, vía pública, asesoramiento en derechos de autor, marcas y dominios junto al Estudio Lauritsen. Desarrolló proyectos pioneros de tecnología en Internet y aplicaciones interactivas (netmedia). Locaciones: cine y medios. En Uruguay: seleccionada: Taller de promoción y distribución Mercosur: nuevas herramientas multiplataforma/Mercosur Audiovisual (Programa de Cooperación con la Comunidad Europea). Representación y gestión de notas en instituciones públicas y privadas vinculadas al arte y la cultura. Corresponsal de revistas de cultura y colaboradora de medios gráficos y digitales. Edición y producción de contenidos multiplataforma. Gestión cultural y de prensa-Corresponsal en Buenos Aires: Argentina/Uruguay.

<





Recomendaciones destacadas