DIEZ DE CADA DIEZ / GIRA EN DIÁLOGO – ÚLTIMA ETAPA! 18 de junio 2017 - Plaza Independencia - Foto © Federico Meneses

Presidente, ¿usted avala agravios y persecución a docentes?

Hace pocos días, según se recoge en prensa, Celsa Puente, Directora General de Secundaria, hizo referencia frente a un grupo de Inspectores de que su cargo depende de la confianza que sobre ella deposita el Presidente Tabaré Vázquez. Lo hizo en su afán de poner como ejemplo que todos dependen de alguien y que el cuerpo inspectivo allí presente dependía de ella, para finalmente agregar que “así es la vida y que hay quienes no estarán en sus puestos para 2018” .

Saquen ustedes las conclusiones pertinentes respecto de la analogía que Puente trajo a escena, que no parece tener otro fin que el de trazar jerarquías del peor modo posible, buscando intimidar a sus colegas y avisándoles de esa forma tan soberbia que había decidido “bajarles el dedo” a varios de los que en ese preciso momento la escuchaban.

Al respecto, el Consejero del Codicen Robert Silva señaló al diario El País que lo de Puente “es un comentario infeliz, porque el dato está en el estatuto del funcionario docente y recordarlo en la máxima reunión de cargos técnicos es una forma de intimidar, amedrentar y de ir contra quienes tienen una grandísima trayectoria en la educación“.

Intimidar, amedrentar, perseguir, denigrar a los docentes, son tareas que vienen formando parte central de la actuación de Celsa Puente al frente del Consejo de Educación Secundaria. Y en tanto ella hace ostentosa gala de que su cargo tiene nada más ni nada menos que la figura presidencial como respaldo, la responsabilidad última de este modo de actuar recae, entonces, sobre Tabaré Vázquez. Y de ahí la pregunta con qué inicio esta nota. Cuesta creer que Vázquez no se haya enterado de los permanentes episodios que demuestran lo señalado líneas arriba respecto de los modos de proceder de la Directora General de Secundaria.

No sólo ha tildado públicamente a los docentes que disienten con sus posturas de padecer del patológico “Síndrome de Diógenes o de ser “infames exhibicionistas”, sino que ha utilizado las redes sociales para agraviar a quienes reflexionamos en relación a las causas de las situaciones de violencia que se manifiestan en nuestras instituciones educativas y ha puesto en marcha a posteriori actos administrativos falaces (se justifica bajo una evidente mentira) e inapropiados (del proceso resolutivo se excluyó intencionadamente a una de las consejeras) con el afán de ejercer una clara presión laboral sobre quienes nos animamos a opinar públicamente sobre el asunto.

Violencia verbal, ataque a nuestra libertad de expresión y acoso laboral son los graves elementos de los cuales puedo dar cuenta en primera persona y que quisiera por esta vía compartir más detalladamente con nuestro Presidente, pues creo que nos debe al menos una explicación pública a los docentes involucrados, en tanto Puente señala que su gestión está legitimada por -y depende exclusivamente de- la máxima autoridad nacional.

Y aunque, insisto, cuesta creer que Vazquez avale este tipo de accionar y que enterado de los mismos forme parte, en definitiva, del mecanismo de abuso de funciones que implica, de la cultura de impunidad que se genera y de apoyar implícita o explícitamente que esta lamentable práctica se convierta en algo habitual, paso a contarle a nuestro Presidente lo que estamos padeciendo la colega Cecilia Gómez y quien escribe estas líneas.

El miércoles 15 de noviembre se emitió, en el marco de una entrevista realizada por la periodista Ana Matyszczyk, un informe del programa Santo y Seña referido a la violencia en los centros educativos, donde señalé aspectos que a mi entender deben atenderse con celeridad en el campo educativo y social. A su vez, ante una pregunta al respecto, conté un par de anécdotas de hechos de violencia que he presenciado en el ciclo básico, sin nombrar alumno alguno ni institución en particular (aunque las anécdotas pueden verificarse absolutamente e incluso en la que hice particular hincapié está la posibilidad de encontrarla fácilmente en Internet, pues fue recogida por la prensa en su momento).

En el mismo momento que el programa salía al aire, la Directora General de Secundaria comenzó a publicar en Twitter comentarios absolutamente descalificadores y agraviantes hacia mi persona y la de la colega Cecilia Gómez, que también fue entrevistada.

Nos tildó de no ser verdaderos docentes y nos adjetivó como “oportunistas” y “seres vergonzosos” . O sea que, por señalar tristes hechos de violencia que hemos padecido, no sólo nos “quitó” la condición de docentes, sino que adjetivó desde el fuerte agravio, todo en su calidad de Directora General General de Secundaria y desde su cuenta en la citada red social, en una utilización absolutamente indebida, dado el cargo que ostenta y puesto que debería ser un ejemplo, por cierto, sobre el uso no violento y responsable de las redes sociales (tema que es todo un problema justamente entre nuestro alumnado adolescente y cuya máxima autoridad a nivel institucional no debería ser quien genere contrajemplos, quien propicie un daño que luego somos los docentes de aula quienes debemos intentar reparar).

Sus comentarios generaron una respuesta pública de mi parte por vías de otra red social, en un tono firme pero responsable, en función de que nunca debemos perder de vista que somos educadores y tenemos siempre una responsabilidad y conducta pública que cuidar.

Por cierto, vale acotar que hace tres años presenté al Consejo de Educación Secundaria un proyecto de trabajo a nivel de Ciclo Básico y Bachillerato, titulado “Educación y capital cultural“, respecto del cual nunca obtuve respuesta alguna (por el contrario, la Dirección Nacional de Cultura del MEC sí se interesó y el proyecto ha sido parcialmente puesto en marcha en el marco del sistema de circulación cultural del MEC). Es importante recalcar esto, pues somos docentes que estamos trabajando de manera pro activa por el mejoramiento de la situación educativa y cultural de nuestra comunidad, proponiendo proyectos y generando espacios de reflexión en distintos formatos.

Llevo tres años esperando que el CES responda acerca de mi Proyecto, que creo es valioso y podría aportar mucho en la esfera de la educación media (por cierto, lo invito, Presidente, a interiorizarse del mismo y corroborar lo que señalo), pero me llevó tan sólo cinco minutos obtener una respuesta, aunque agraviante, por parte de la autoridad del CES por simplemente reflexionar en un medio televisivo sobre cuestiones que deberían mejorarse de forma urgente en nuestros liceos. Parece ser que la Directora General es muy rápida para agredir y muy lenta para proceder sobre propuestas a favor del sistema educativo.

Pero el tema, ya lamentable en este punto, tuvo una secuela inclusive más indeseable, pues comenzamos a ser presionados en nuestros ámbitos de trabajo, a raíz de que llegó a las direcciones liceales donde trabajamos una resolución del Consejo de Educación Secundaria que nos nombra, que nos exhibe de un modo inadecuado en nuestros trabajos (y que de arranque se basa en una falacia, pues se justifica en algo que nosotros no hicimos, que es, como fue señalado más arriba, el haber nombrado alumnos o liceos donde nosotros trabajamos) y que plantea tareas de investigación por parte de los Directores, en tanto solicita informes sobre nuestros dichos.

De colmo, la resolución fue enviada en nombre del Consejo, en sesión señalada como plena, pero lo cierto es que una de las integrantes del Consejo se enteró -de la citada sesión y de la resolución enviada- a raíz de la comunicación que con ella mantuve. Hecho gravísimo que desnuda el manejo institucional de Secundaria por parte de su Directora General y que reafirma la intencionalidad de persecución. No por casualidad la consejera que no fue ni siquiera enterada de la movida de linchamiento laboral es la representante electa por el orden docente.

La práctica de ocultamiento no sólo es a nivel público (¡no vayan los docentes a señalar críticas al estado de nuestro sistema educativo!) sino que en la micro trama del funcionamiento del Consejo de Secundaria también se procede ocultando, excluyendo partes integrantes.

Celsa Puente no sólo intento lincharnos públicamente por vía de una red social sino que se ha embarcado en un intento de linchamiento laboral. E insisto con el punto: todo porque opinamos sobre hechos que ocurren en nuestros liceos, amén de que aportamos reflexiones muy atendibles al respecto, más allá de las anécdotas que parece le hicieron perder, una vez más, los estribos.

Parece que no se puede contar cierta parte de lo que sucede en Secundaria y reflexionar al respecto, pues le continúan agravios y presiones laborales de quien es la máxima autoridad del CES.

Presidente, ¿usted comparte este proceder? Presidente, ¿qué se puede hacer frente a este atropello, frente a la agravios y la posterior persecución laboral a docentes de la persona que usted ha puesto al frente del Consejo de Educación Secundaria?

Presidente, me niego a ceder ante esta actitud y quiero creer que esto es algo que no es avalado por usted y que puede de modo alguno asegurar nuestro legítimo derecho a expresarnos con respeto y a cuestionar lo que argumentativamente nos parece cuestionable sobre lo que a diario vivimos los docentes, sin tener que por ello padecer insultos y acosos.

Si el mundo adulto y las máximas autoridades nacionales no son las primeras en enviar señales claras respecto de que hay formas de proceder que no pueden ser permitidas bajo ningún punto de vista y que todo accionar indebido tiene una consecuencia, la tarea en aula con nuestros alumnos será cada vez más difícil de afrontar, particularmente en lo que refiere a nuestra constante prédica respecto de los valores deseables que deben transitar en una comunidad.

Si de violencia hablábamos en el programa televisivo, este tipo de acciones son parte de la violencia verbal y simbólica que debemos evitar a toda costa, máxime si proviene de un referente de autoridad.

En su respuesta a este tipo de situaciones, Presidente, está también la llave para preservar y mejorar lo que es nuestra principal riqueza como sociedad.

 

En tal sentido, para ampliar la información al respecto, los invito a leer parte de lo que ha ido publicándose en la prensa:

 

 

Imagen ilustrativa: DIEZ DE CADA DIEZ / GIRA EN DIÁLOGO – ÚLTIMA ETAPA! 18 de junio 2017 – Plaza Independencia – Foto © Federico Meneses

 

 

 


 

Pablo Romero

Pablo Romero

Pablo Romero García es profesor de Filosofía, egresado del Instituto de Profesores Artigas (IPA), completando su formación académica en la Licenciatura en Filosofìa de la FHCE-UDELAR. Es el fundador y coordinador del Proyecto Cultural Arjé, siendo Editor Responsable de la Revista Arjé. Se desempeña actualmente como docente de Filosofía en educación secundaria, como docente de Teoría y Práctica de la Argumentación en la Universidad Católica y como docente de Filosofía de la Diplomatura en Gestión Cultural de la Fundación Itaú. Ensayista y articulista en medios locales y extranjeros, es autor del libro “Asueto de las máscaras” (2007). Participa asiduamente en los medios de comunicación, tanto en radio, TV, como prensa escrita, habiendo sido columnista de Filosofía en Radio El Espectador (programa "La segunda mañana"), en el canal televisivo Tevé Ciudad (programa "Ciudad Más") y en el semanario Voces.







Recomendaciones destacadas