Cerisola - Imagen: http://www.blog.casaeditorialhum.com/

Perseguir, entrevista a Martín Cerisola

PERSEGUIR se divide en cuatro mundos, cuatro círculos concéntricos atraídos hacia el silencio del bosque. Origen y fin, comienzo. El silencio se expande, espera ser grito. Caen los pilares, algunos salen de caza, algo se desnuda, hay siembra de semillas en presencia del viento, hay orden de proseguir.

-Cuando se caen los pilares y la mirada remonta con los ojos libres de ella, ¿qué ve el poeta?

-Ante todo ve posibilidad. Quiero decir, esa nada que se abre cuando todo cae es un regalo. Estamos acostumbrados a concebir como don todo aquello que tenemos o que conseguimos. Cuando esas ficciones se caen o se rompen se abre una vida nueva mucho más rica, más libre y más vasta que aquellos simulacros en los que nos creíamos a salvo.

-¿Cómo hacerse hombre a partir de lo roto?

-No creo que exista un método o un “cómo” pautado que uno pueda enunciar de antemano, antes de atravesar la existencia. Sí creo que sólo crece aquel que sabe renunciar a lo puro, a las propias expectativas y valores. Sin esa entrega, lo vital se desnutre y pierde su inmediatez. Sólo toca la vida quien sobrevive a esa cáscara primera que son los valores de esta sociedad, los pilares bajo los cuales nos resguardamos y vivimos protegidos, dominados por el miedo y la resignación a lo ya dado.

-“Todo es saber partir, dejar atrás, cada vez saltar a ciegas y seguir”. ¿Después se entiende el por qué?

-Sí, se entiende después de atravesar. Por lo menos así me ocurre.
Pero no pienso ese “entender” como un “entender el porqué”. Creo que las cosas se manifiestan por sí mismas, se muestran, entonces no se trata de andar poniendo significados o causas a las cosas para aceptarlas y entenderlas.
No es que todo lo que uno atraviesa tenga un sentido. No pienso así. Creo, sí, que todo lo que uno atraviesa luego puede hacerse vida propia, puede cobrar forma en uno, proporción, lenguaje.
No es que haya un “porqué”. Es más bien que uno puede entrar en contacto o comunicarse con lo que va viviendo.

-¿ Sabe Martín por qué escribe? ¿ Lo presiente o simplemente lo hace para aprender del silencio?

-De vuelta: no creo que haya un por qué. El impulso por expresarse me parece anterior a cualquier por qué. El mundo de las causas es un mundo ya derivado, y cuando escribo trato de situarme por fuera de todos esos discursos que la razón puede establecer. ¿No es eso crear? Ir hacia esa ese misterio en el que todo existe sin por qué; pero existe y se manifiesta.

-¿Qué persiguen los que salen de caza? Más allá de lo posible, los límites, ¿los espera una forma?

-Salir de caza es ir tras algo. Es dejar el reposo. Como en el mito de Eros, que es “el caminante que sale”. Ese impulso es vital, y si se angosta entonces estás en el horno.
Pero: ¿cuál es la proporción? Quiero decir: si vamos tras cada ínfima presa que invoca nuestra atención, ese descentramiento constante se tornaría insoportable. Sloterdijk dice que la sociedad no soportaría, entonces, tantos místicos.

Quiero decir: el deseo es inagotable, y si pretendemos llenarlo estaremos siempre persiguiendo un fantasma, una falta, una frustración.
Y bueno, aquí lo rico es que ese deseo puede llenarse con nada, es decir, despojado de todas sus presas, el deseo sigue pujando, y allí, desnudo, sin objeto, puede quedarse “deseando nada”.
Francis Bacon, el pintor inglés, decía que al pintar lograba quedar en blanco. Si algo ocupaba su mente o su percepción en ese momento, entonces la magia, “el accidente”, no se gestaba.

Esa ira, esa furia de perseguir, cuerpos, objetos, metas, esa pasión de la mirada y de las manos, toda posesión, incluso ese yo que poseemos de nosotros mismos y que nos sostiene, todos esos simulacros son formas que detienen el deseo.

Es algo muy físico y muy concreto también todo esto; son ejercicios: mirar, largo rato, la oscuridad, esa nada de las formas, o llegar a ese silencio en el que el oído empieza a llenarse de ruido porque no soporta; y sostenerlo, y atravesarlo.

-¿ Hacer el viaje, es ser tocado?

-Así parece ser.

-¿ Qué sucede cuando algo se desnuda?

-Sucede que aparece algo sin contexto. Irrumpe y deslumbra.
Sucede la poesía.

-¿ Hay belleza luego de la pureza destruida?

-La vida es bella pero también es cruel.
Estar en la existencia, estar en el mundo y encontrarse con esa belleza rota, la belleza trágica que celebra y se hunde y viceversa.

Martín Cerisola nació en Porto Alegre (Brasil) en 1979. Vivió en Argentina, Chile, Colombia, España, Italia y Albania. En el 2001 se instaló en Uruguay y estudió Letras.
Fue profesor de Literatura e Idioma español en liceos; oficio que abandonó por hastío.
En 2011 dictó el taller de poesía de La Casa de los Escritores.
Actualmente dirige el taller de escritura creativa en el Centro de rehabilitación sico-social Sur Palermo, trabaja en esta casa editorial y hace entrevistas, crónicas de viajes, reseñas de libros y otras notas culturales para la revista venezolana América XXI y para diversos portales webs.
Su tesis de Licenciatura, El orfismo griego en el lenguaje poético de Hugo Mujica, se publicó este año en España.
Su libro Inicio y después, inédito, obtuvo una Mención de la IMM en el concurso Juan Carlos Onetti / 2012.

 
 

   

 
 

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Andrea Estevan

Andrea Estevan

Nació en Montevideo el 9 de Julio de 1974. Es Escribana Pública, Doctora en Derecho y Ciencias Sociales, y egresada del Centro de Estudios Judiciales del Uruguay. ( C.E.J.U). Se desempeñó como abogada asesora en Centros de Mediación del Poder Judicial, y participó en la Comisión de Negociación, Mediación y Arbitraje de la Asociación de Escribanos del Uruguay. En el 2008, obtiene su primera mención en el concurso de narrativa organizado por la cAsa de Escritores del Uruguay, estando el jurado integrado por Omar Prego, Mercedes Rosende y Dina Díaz, e integra la publicación " 7 Jóvenes Narradores 7". Su cuento está publicado en el suplemento cultural de la revista “El Derecho Digital”. Actualmente participa del proyecto “Sincronías París-Montevideo” con la artista plástica y escritora Cathy Burghi.

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