Guido Reni - David and Abigail por Museo Nacional de Bellas Artes

Obras maestras del arte europeo llegan de Hungría al Museo Nacional de Bellas Artes

El Museo Nacional de Bellas Artes de Argentina presenta, la muestra “Obras maestras del Renacimiento al Romanticismo”, una selección de 58 piezas procedentes de la colección del Museo de Bellas Artes – Galería Nacional de Hungría.

La exhibición cuenta con la curaduría de Ángel Navarro y Florencia Galesio, investigadores del Museo, y abarca desde el Renacimiento hasta el Romanticismo en el arte europeo, un extenso período ―entre los siglos XV y XIX― que permite apreciar el desarrollo de los movimientos artísticos centrales que dieron forma a la cultura moderna occidental.

El Renacimiento italiano está representado por los óleos de Lorenzo Lotto, Tiziano y Giorgio Vasari, y por una escultura de Leonardo da Vinci; mientras que, como parte del Renacimiento flamenco, se destaca el lienzo de Lucas Cranach Cristo y la Virgen intercediendo por los hombres ante Dios Padre, entre otras composiciones.

El Barroco, en sus variantes regionales, puede apreciarse en pinturas de Peter Paul Rubens, Anton van Dyck y Pieter Claesz, en el caso de Flandes y Holanda; de la mano de artistas italianos como Giovanni Battista Tiepolo y Annibale Carracci; y en los trabajos de los españoles Bartolomé Esteban Murillo y Francisco de Zurbarán. Este último grupo también incluye La Anunciación, del Greco, y Escena de la guerra por la independencia española, de Francisco de Goya.

Un conjunto de piezas de artistas húngaros de la talla de József Borsos, Mihály Kovács, Károly Brocky completan este corpus de obras escogidas que se exhiben por primera vez en la Argentina.

 

Ejes de la muestra:

Núcleo 1 • El Renacimiento en el norte de Europa.
Durante el siglo XV, al igual que Italia y el resto de Europa, Alemania atravesó las transformaciones culturales que implicó el movimiento renacentista. Por entonces, surgió un grupo de artistas cuyas obras mostraron el proceso de transición vinculado con la tradición expresionista medieval y el avance de nuevas ideas provenientes de Italia. Entre estos autores, se destacan Alberto Durero, Lucas Cranach el Viejo y Albrecht Altdorfer, quienes realizaron pinturas religiosas, retratos y paisajes en los que aplicaron las pautas artísticas de la época, como el recurso técnico de la perspectiva. Estos métodos compositivos los ubicaron a la par de sus colegas italianos. Con la creación de la imprenta, surgieron nuevas técnicas de reproducción como la xilografía, utilizada para crear series de grabados que alcanzaron gran difusión e influyeron sobre los artistas contemporáneos. Con Maximiliano II y luego con Rodolfo II, su sucesor, Praga se convirtió en un importante centro de las artes y las letras, donde convivieron pensadores, científicos y artistas que generaron un intenso movimiento cultural. Las colecciones reales incluían obras de alemanes y holandeses, entre ellos, Durero, Hans von Aachen y Bartholomeus Spranger, y de italianos de renombre como Giuseppe Arcimboldo.

 

Núcleo 2 • El Renacimiento italiano.
Un clima de efervescencia cultural tuvo lugar durante el siglo XV italiano, que se manifestó a través de profundos cambios en las artes, en la filosofía y en la ciencia. Esta corriente intelectual, conocida hoy como humanismo renacentista, se desplegó en el marco de un nuevo orden social donde el individuo adquirió protagonismo. La principal referencia de esta transformación fue la Antigüedad clásica, a través de la recuperación de sus formas y proporciones, a la medida del hombre. En ese contexto, se desarrolló la técnica de la perspectiva, con la que se buscó generar una representación realista y la ilusión de profundidad espacial. Florencia y Roma fueron los centros de esta revolución intelectual, y Leonardo da Vinci, Miguel Ángel y Rafael, sus artistas destacados. La figura humana y el espacio fueron los temas principales del período, como se observa en las obras de Jacopo del Sellaio, Bernardino Luini y Lorenzo Lotto. A principios del siglo XVI, el manierismo se impuso como una reacción al ideal clásico de belleza. Los personajes en las obras asumieron movimientos ondulantes, en espacios que habían perdido la armonía y la proporción racional del mundo renacentista ordenado por la perspectiva. A través de la línea serpentinata, se distorsionaron las proporciones de la figura humana, se alargaron sus miembros y se empequeñecieron las cabezas. En sus ropajes se aplicaron colores poco saturados, pálidos y tenues. Las sombras y reflejos de los personajes se alteraron provocando cambios de luz y color, un efecto conocido como cangiamento. Este movimiento se expandió a Francia, Flandes y Alemania, y en cada país alcanzó diferentes formas. El artista y teórico Giorgio Vasari acuñó el término “manierismo”, y fue un claro exponente de esta tendencia. Desde Italia y luego en España, las obras del Greco también permiten apreciar estas novedosas formas expresivas.

 

Núcleo 3 • El Barroco italiano
En el siglo XVII, Roma transitó intensas transformaciones en los campos político, religioso e intelectual. En este contexto, comenzó a gestarse el estilo Barroco, que se caracterizó por el tratamiento de luces y colores que crean fuertes contrastes, en ámbitos teatrales de composiciones dinámicas que parecen incluir al espectador. Con estas fórmulas, los artistas de la época buscaban conmover al fiel, un recurso asociado a las propuestas de la Contrarreforma. Estas características pueden apreciarse en las pinturas de Guido Reni, Bernardo Strozzi y Sebastiano Ricci, quienes trabajaron temas religiosos y mitológicos como parte del género histórico. Por otro lado, Giovanni Paolo Pannini, el veneciano Giovanni Antonio Canal –conocido como Canaletto–, Michele Marieschi y Apollonio Domenichini se dedicaron al género del paisaje centrado en las ciudades, obras que se conocen como vedute. Otro de los géneros imperantes en este período fue la naturaleza muerta, tema que representó el napolitano Giuseppe Ruoppolo a lo largo de su vida

 

Núcleo 4 • El Barroco en los Países Bajos.
Los Países Bajos se mantuvieron como centro de las artes pese a la guerra por la independencia que disputaron con el Reino de España. Allí tuvo lugar una rica producción artística e, inclusive, en algunas regiones se observan con claridad las influencias del arte italiano y se compusieron obras manieristas de gran calidad, como sucedió en Amberes y Haarlem. Pero fue en el paisaje el tema donde se destacó la actividad de los artistas, que crearon nuevas fórmulas para convertirlo en un género independiente. A partir de las experiencias flamencas de Joachim Patinir, Herri met de Bles y Pieter Brueghel el Viejo, seguidores como Jacob Grimmer y su hijo Abel plantearon un nuevo esquema compositivo, dominante en el siglo XVII en la pintura de las provincias del norte, que, una vez independizadas, tomaron el nombre de Holanda. Además de estas contribuciones al perfeccionamiento del paisaje, los holandeses sobresalieron en el género de la naturaleza muerta. Existieron diversos tipos desarrollados por diferentes artistas: desde las sencillas composiciones de Pieter Claesz. hasta las suntuosas ornamentaciones conocidas como pronkstilleven presentes en las obras de Abraham van Beijeren, plenas de frutas exóticas y deliciosos bocados. La creciente burguesía de la región promovió el género del retrato. Uno de sus exponentes más importantes fue Anton van Dyck, cuya producción se caracterizó por la descripción psicológica del modelo. Su trabajo excedió las fronteras natales: también estuvo activo en Italia e Inglaterra. La pervivencia de fórmulas generadas en los Países Bajos puede verse en un retrato francés incluido en esta exposición: Paul Randon de Boisset, que muestra al conocido coleccionista pintado por Jean-Baptiste Greuze.

 

Núcleo 5 • El Barroco español
El estilo Barroco, que dominó el arte de la Europa católica del siglo XVII, atravesó en España un período de florecimiento de la mano de artistas como el Greco, Diego Velázquez, Francisco de Zurbarán, Alonso Cano, Bartolomé Murillo y Mateo Cerezo, entre otros. La influencia del rey Felipe IV como coleccionista y mecenas fue un factor determinante para el desarrollo de las artes. En la corte madrileña, Velázquez alcanzó el cargo de pintor de cámara del rey y, en sus salones, se dieron cita artistas extranjeros, como el flamenco Peter Paul Rubens y el italiano Luca Giordano, quienes dejaron una fecunda impronta. La inclinación de los autores locales hacia una expresión de carácter realista los volvió permeables a los efectos lumínicos trabajados por los pintores venecianos como los hermanos Bassano y al naturalismo impulsado por Caravaggio, que interpretaron con una mirada particular. En el contexto de la Contrarreforma, predominaba un tipo de pintura religiosa: la proximidad de los protagonistas, las descripciones minuciosas y la iluminación teatral apelaban a persuadir y conmover a los fieles, en escenas donde lo milagroso se mezclaba con lo cotidiano. La claridad y la verosimilitud de las representaciones constituían la clave sensible para la interpretación de las imágenes. La pintura del siglo XVII español supo tamizar y elaborar diversas influencias, como las de Tiziano, Caravaggio y la escuela veneciana. Así se gestó la tradición de la pintura moderna española, que continuaron Francisco de Goya, en el siglo XIX, y Pablo Picasso, en el siglo XX.

 

Núcleo 6 • Del siglo XVIII al Romanticismo en la pintura húngara
A lo largo del siglo XVIII, la principal demanda de obras de arte de Hungría provenía de los círculos de la corte y la nobleza, donde se encargaban retratos, escenas mitológicas y de caza. Sin embargo, el cambio de siglo incorporó novedades en cuanto a la clientela y a los temas de las piezas artísticas. Hacia 1830, Hungría comenzó a modernizarse y a dar importancia a los valores nacionales y a la tradición local, en el contexto de las luchas contra la dominación austríaca sobre el territorio. El aspecto cultural fue clave para esta renovación: se crearon nuevos espacios académicos y se fomentaron las artes plásticas. Los artistas buscaron una formación en prestigiosas escuelas de bellas artes de Europa, y así viajaron a Viena, Múnich o París para aprender las reglas del arte clásico, con un marcado interés por la pintura de historia. Además, se fundó el Círculo de Bellas Artes de Pest, donde se organizaron exposiciones anuales, que dieron la posibilidad a los pintores y escultores húngaros de presentarse al público. Al igual que en el resto de Europa, el Romanticismo surgió como contracara del orden de la razón reflejado en el equilibrio de las formas neoclásicas. La imaginación como signo de emociones y pasiones subjetivas se plasmó en la representación de paisajes dominados por una naturaleza imponente y escenas situadas en sitios remotos como el Lejano Oriente. Una nueva clientela (escritores, actores, artistas y políticos) comenzó a encargar retratos y bodegones, pintura de género popular y modernos paisajes, en algunos casos también con un lenguaje realista. Para los aristócratas y la nueva burguesía de Hungría, adquirir arte local se convirtió en una especie de obligación nacional. *

* extractos del catálogo “Obras maestras del Renacimiento al Romanticismo”. Fotografías Cortesía MNBA

 

GALERIA DE IMAGENES DE LA MUESTRA

 

Sobre el Museo de Bellas Artes-Galería Nacional de Hungría. Fundado a fines del siglo XIX, el Museo de Bellas Artes de Budapest alberga un importante patrimonio de perfil internacional de pintura antigua y moderna, papel y escultura. En tanto, la Galería Nacional de Hungría, dedicada exclusivamente al arte del país, data de 1957. Desde 1975, tiene su sede en el complejo del Palacio Real de Buda, donde se exhiben grandes obras de arte, del medioevo al siglo XX. En 2012, ambas colecciones se unificaron, y se creó el Museo de Bellas Artes-Galería Nacional de Hungría, la institución más grande de ese país, con un acervo que abarca desde el arte egipcio hasta el contemporáneo. Esta nueva estructura institucional demandó una renovación de la sede del Museo de Bellas Artes y, desde su cierre por reformas, parte de su colección comenzó a itinerar por instituciones de otros países: el Palazzo Reale, de Milán, el Museo de Luxemburgo, de París, y el Museo Thyssen-Bornemisza, de Madrid. En 2018, finaliza su recorrido en Buenos Aires, para regresar en septiembre a Budapest, donde ocupará su lugar en la nueva exhibición permanente del Museo.

 

“Obras maestras del Renacimiento al Romanticismo. Colección del Museo de Bellas Artes-Galería Nacional de Hungría ”Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA). Del 28 de marzo al 29 de julio.Martes a viernes, de 11 a 20, sábados y domingos, de 10 a 20. Av. del Libertador 1473, Ciudad de Buenos Aires. República Argentina. Entrada gratuita.

 

 

Imagen portada: Guido Reni – David and Abigail por Museo Nacional de Bellas Artes

 

 

 

Patricia Ianniruberto

Patricia Ianniruberto

Patricia Ianniruberto. Egresada de Bellas Artes (Inst. Beato Angélico). Cursó Diseño Gráfico y Comunicación Visual (UBA) y producción de cine (SICA). Ejerció como docente de Bellas Artes y de Diseño I y II (UBA). Freelance de agencias de publicidad y cineanimación. Como diseñadora independiente se especializó en comunicación visual, prensa y producción, asesorando a empresas en imagen corporativa, producción integral de contenidos y piezas de comunicación: folletos, catálogos, revistas, stands, web, tv, vía pública, asesoramiento en derechos de autor, marcas y dominios junto al Estudio Lauritsen. Desarrolló proyectos pioneros de tecnología en Internet y aplicaciones interactivas (netmedia). Locaciones: cine y medios. En Uruguay: seleccionada: Taller de promoción y distribución Mercosur: nuevas herramientas multiplataforma/Mercosur Audiovisual (Programa de Cooperación con la Comunidad Europea). Representación y gestión de notas en instituciones públicas y privadas vinculadas al arte y la cultura. Corresponsal de revistas de cultura y colaboradora de medios gráficos y digitales. Edición y producción de contenidos multiplataforma. Gestión cultural y de prensa-Corresponsal en Buenos Aires: Argentina/Uruguay.







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