NOCHE DE FRESAS Comedia de Boludos 10 de setiembre La Trastienda Foto © Lucía Baltar

NOCHE DE FRESAS / “Comedia de Boludos”

El espectáculo de Julian Kartún, Félix Buenaventura y Julian Lucero.

Un espectáculo corrosivo que busca utilizar la comedia para la reflexión. Lucero, Buenaventura y Kartún ponen en el escenario toda su experiencia, la que obtuvieron después de años de recorrer distintos géneros, formatos y técnicas. Tres comediantes, tres formas de ver el mundo y un espectáculo donde el riesgo, la pavada y la vanguardia son una constante.

JULIÁN LUCERO
Julián Lucero es actor, director y comediante. Desde el 2001 actúa en el circuito de teatro independiente de Buenos Aires, en bares y galpones de circo. Dirigió dos películas. Trabaja actualmente con el grupo Los Bla Bla y con Cualca. Es libre.

FELIX BUENAVENTURA
Félix es comediante y docente de Stand-Up. Hace Stand-Up desde el 2004, grabó para Comedy Central de Argentina y Paramount Comedy en España. Ha pisado escenarios en Argentina, Chile, Uruguay, España e Irlanda.

JULIÁN KARTUN (CARO PARDÍACO)
Es el cantante de El Kuelgue. Actor, comediante y creativo. Forma parte de Cualca y Por Ahora. Presenta un personaje de su creación: Caro Pardíaco.

Texto: Noche de Fresas

Imagen portada: NOCHE DE FRESAS / “Comedia de Boludos” 10 de setiembre La Trastienda

 
 

   

 
 

Lucía Baltar

Lucía Baltar

Ciudadana del mundo, mendiga en la tierra. Gritó por primera vez una mañana de marzo de 1987. A los 12 años escribió sus primeros poemas –todos ellos prescindibles-. Llenó libretas durante años. Ganó un premio literario a los 19. Estudió la carrera de psicología pero nunca se atrevió a ejercerla. Terminó un Máster de Escritura Creativa y realizó un poemario. Emigró de España en abril de 2014 –su pasaporte dice que nació en las Islas Canarias. Ella no lo niega–. La mayor parte de su tiempo lo pasa observando la vida de otros, leyendo la vida de otros y escuchando la vida de otros. Ahora se entretiene escribiendo con la luz y robando suspiros con la cámara fotográfica. Ha aprendido a cebar mate, a decir “ta” y “bo” mientras habla y a cruzar en rojo. Se distrae con facilidad, se apasiona por completo y escribe para gritar con igual intensidad que aquella mañana del 87, es decir, con sangre, fluidos y la carne desgarrada.







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