Entrevista a Fernando Santullo Foto © Federico Meneses

Navegar sin miedo, entrevista a Fernando Santullo

Fernando Santullo, es uno de los cantantes y compositores más creativos y versátiles del rock uruguayo de las últimas dos décadas. Primero como frontman (bajo el seudónimo L. Mental) de la popular banda El Peyote Asesino, con la que grabó dos discos: “El Peyote Asesino” (1995) y “Terraja” (1998). Luego Kato, con la que editó un único disco homónimo en el 2003. Más acá en el tiempo, Santullo fue un importante colaborador en los discos de Bajofondo “Mar Dulce” (2007) y “Presente” (2013); en el medio editó sus discos solista “Bajofondo Presenta a Santullo” (2009) con músicos de Bajofondo, y también el disco en vivo “Vol. 2 Canciones del futuro reciente” en 2012. Ha sido telonero de bandas como Anthrax, Napalm Death, Faith No More y The Black Keys entre otras; es Sociólogo, y además se destaca en su labor en el periodismo. Con motivo de encontrarse en pleno proceso de grabación de su nuevo disco de estudio, “El mar sin miedo” (Bizarro Records), y un par de recitales en un tiempo próximo cercano, Santullo nos habló también del sistema “crowdfunding”, un mecanismo de colaboración con el artista para realizar proyectos artísticos. Además de Fernando, el resto de la banda se compone hoy por José Luis Yabar en guitarras, Daniel Benia en bajo, Roberto Rodino en batería y percusión/Emiliano Pérez batería y percusión, Matías Craciun en violín y Bruno Tortorella en teclados.

“Soy un convencido que el trabajo en equipo es siempre mucho mejor”

Estás en plena grabación de tu nuevo disco, contanos acerca de eso, ¿Qué diferencias encontrás respecto a tu primer disco solista “Bajofondo presenta a Santullo”, de 2009?

Bueno, las canciones de este disco empezaron a “aparecer” en el momento en el que salió el anterior, desde entonces, hace poco más de cuatro años comencé a componer temas nuevos, aunque sin tener claro que clase de disco iba a ser. Luego, a medida que se fue consolidando el trabajo con la banda, me di cuenta que quería hacer un disco con “sonido de banda”, o sea, con un sonido de los músicos con los que estoy tocando ahora. Cuando sacamos el disco en vivo fue como un “testeo” de cómo era ése sonido y hacia dónde se lo podría llevar. Esto me hizo ver que el siguiente disco iba a ser un poco “más rock” que el anterior, con “uruguayeces” varias sí, aunque no tanto énfasis en el tango y la milonga, y sobre todo pensando en arreglos más como de banda. Hubo como un proceso de cambio en cuanto al concepto de lo que sería el nuevo disco, fue mutando desde un disco de “cantautor electrónico” a un disco más de grupo. Yo elegí a los integrantes de mi banda siguiendo determinados criterios, que tienen mucho que ver con la amistad y el tiempo que hace que conozco a cada músico; con Daniel (Benia) venimos desde la época de El Peyote, y Roberto (Rodino) hace muchísimo que lo conozco y tuvo también un pasaje por El Peyote. Se fue armando un colectivo de gente que me interesaba que dijera e hiciera las cosas de una forma determinada.

Yo en el disco solista anterior no tenía exactamente una banda estable, este nuevo disco sí fue concebido para ser tocado por una banda ya establecida, y sabiendo ya cómo sonaba esta banda en vivo. La diferencia entre los temas del disco anterior y éste nuevo -que se va a llamar “El mar sin miedo”-, es que todos los temas de “Bajofondo presenta a Santullo” los compuse con colaboradores, algunos con Juan Campodónico otros con Sebastián Peralta, pero ninguno solo, pero además mi vínculo con Bajofondo se mantiene hasta hoy. En cambio la mayor parte de los temas de este nuevo disco los compuse solo, cuando la canción llega a los músicos, ya más o menos hay una estructura básica, y se sabe por dónde va a ir la cosa. Sencillamente aprendí a usar los programas de la compu, ya que yo era muy “tecnodependiente”. Igual, el disco que va a salir es todo eso pasado por la banda, que lo hace algo distinto, completo y mucho más orgánico, que el laburo individual de un tipo solo programando baterías digitales.

¿Cómo es al momento de trabajar con los músicos que te acompañan, ¿Pasa todo el trabajo creativo por vos, o abrís la posibilidad de participación al resto de la banda?

En realidad es un ida y vuelta. Este grupo estable viene funcionando junto desde hace ya como tres años, entonces yo ya más o menos sé qué cosas trae cada uno.

Por ejemplo con Matías (Craciun) que es el violinista, pasa que como yo no conozco realmente las posibilidades del violín, lo tengo a él que las conoce a fondo, por ende no le voy a decir cómo tiene que tocar, le propongo algo y espero una devolución, y así con cada uno de los músicos. También en cuanto a la guitarra, tomando en cuenta que en el disco anterior casi no había habido guitarras, aparecieron en el disco en vivo con mucha importancia, y ahora ocupan un lugar más predominante dentro del sonido del disco. Durante un tiempo anduve buscando un guitarrista, y yo a “J” (José Luis Yabar) lo conozco hace como veinte años, él estaba en España, y cuando vino a Uruguay le ofrecí el puesto como guitarrista y aceptó. Ya en un par de composiciones de este disco hay más guitarras que en todo el disco anterior, hay como una cosa mucho más “tocada” en este disco. Sabiendo cómo tocan todos, la idea es trasladar estas canciones a la banda y ver qué ocurre, conociendo de antemano lo que podía pasar porque ya venimos tocando juntos hace bastante tiempo e hicimos ese disco en vivo. No se si me siento un líder, a pesar de que el que tiene la última palabra soy yo, pero no tiene ningún sentido abusar de eso si entendés que el trabajo en equipo suele dar mejores resultados, soy un convencido que el trabajo en equipo es siempre mucho mejor.

Contanos acerca del proyecto “Crowdfunding”, que refiere a la financiación de proyectos artísticos, y a un sistema de apoyo / recompensa…

Este disco a diferencia de los anteriores que hice, tiene como tres “patas” de financiación, una es el FONAM, otra es Bizarro Records, y otra parte de la plata, la estoy intentando juntar a través de un crowdfunding, o sea un micromecenazgo, a cambio de darle a la gente determinadas recompensas, tanto físicas como simbólicas, dependiendo del monto con el que la persona colabore, es la recompensa que recibe.

Por ejemplo, según la colaboración económica que la persona haga para el disco, puede recibir como recompensa un disco autografiado, un crédito en la web o en el disco, de manera que a medida que aumenta el monto con el que colabora, obtiene recompensas más interesantes, como pases a shows o incluso hasta llegar a un mini concierto acústico de Santullo en la casa, en un cumpleaños etc. Es una forma de recaudar fondos a cambio de cosas concretas que el artista le puede dar a quienes colaboran incluso como una manera de agradecimiento. Como las discográficas no tienen tanta plata para poner en los discos, y los fondos públicos se reparten entre un montón de gente y proyectos, entonces la idea es buscar a los tipos a los que le interesa esta música y este proyecto y decirles que estás haciendo un disco preguntarles si les interesa ser parte de este trabajo, y explicarles que si apoyan, obtendrán determinadas cosas a cambio. Para mi lo más interesante es como que de alguna forma ayudás a diluir esa idea tan clásica de que la cultura la produce una gente y la consume otra, y hay una industria en el medio que se encarga de gestionar todo.

Que no quiere decir que elimines el intermediario, sino que estás buscando un camino en el cual el intermediario no sea tan central en toda la realización del proyecto.

También es una forma de romper con esa cosa estática del tipo que está esperando que aparezca en este caso el cd. Vos le decís a la gente “¿te interesa que este disco exista?”, si es así, entonces si me das una mano para que este disco exista yo te puedo dar determinadas cosas, generás un vínculo y una manera más horizontal de hacer las cosas, y no tan mediada por la industria. De todos modos yo recomiendo que para informarse más y mejor entren al sitio idea.me, que ahí está todo lo referente al “crowdfunding” y los mecanismos de apoyo y recompensa que estoy explicando.
¿Cómo llevás eso de vivir por temporadas en España y Uruguay?

Perdiendo mucha plata -risas-. Yo voy y vengo dos o tres veces al año, y cada vez que vengo estoy como un mes, en los hechos paso una tercera o cuarta parte del año en Uruguay, entonces estoy una parte importante del año acá. Cuando colaboraba con las columnas que escribía para Montevideo COMM tenía la obligación de estar muy al tanto de lo que pasaba acá, tenía que leer mucha prensa tanto uruguaya como extranjera, hasta el punto que me resultó agotador; estaba obligado a tener un conocimiento profundo de la realidad, y aparte yo tengo la costumbre de opinar un montón sobre todo, seguramente con muchas equivocaciones, pero tener que dar mi punto de vista sobre las cosas es más fuerte que yo -risas-.

¿Qué otras ramas artísticas tomás como inspiración e influencia al momento de crear? Por ejemplo cine, literatura…

Y sí, la inspiración puede venir por diferentes lados. En cuanto a películas veo bastante menos de las que me gustaría. Pero sobre todo tomo bastante influencia de los libros, leo mucho, siempre termino los libros que empiezo a leer, aunque me parezca un bodrio igual, casi por una cuestión hasta de “militancia”- risas-, de todos modos sé que hay libros a los que no le entro porque sé que no voy terminarlos.

Yendo a tus días como frontman de El Peyote Asesino, ¿Qué diferencias en cuanto al trabajo artístico, y específicamente musical encontrás hoy en comparación con ésa época, hace 15 o 20 años?

Principalmente creo que ha habido un proceso de profesionalización en determinados aspectos. Por ejemplo este estudio con estas características en el que estamos trabajando ahora sería impensable no hace veinte años sino diez. Tener los ingenieros que hay actualmente, que entiendan bien de que va el trabajo que querés hacer, que haya productores; hay más opciones en cuanto a profesionales con los que vos podés elegir trabajar, hace veinte años no existía la idea de productor artístico en Uruguay, existía sólo en el exterior. Es cierto que por más que hoy en día aún sigue saliendo caro grabar un disco, hubo sí un abaratamiento de los costos, comparando a cómo era hace unos años es más barato, sobre todo porque antes había mucha precariedad en cuanto a equipos y posibilidades técnicas, y te encarecía mucho el hecho de que tuvieras que ir a Buenos Aires a hacer ciertas cosas. Hoy en día podés hacer todo acá y con mejor calidad que antes, entonces sí ha mejorado. En lo que a mi respecta, estoy trabajando con Guillermo Berta, y viene siendo una experiencia super buena, ya que yo quería trabajar con alguien más joven que yo, y que viniera de otra escena musical que no fuera exactamente la mía, que él tenga quince años menos que yo hace que tenga otra cabeza desde el comienzo. También lo de tener un productor que viniera desde fuera de la banda, y que fuera ajeno al proceso, que aportara una visión diferente, y sobre todo con el que pudieras “pelearte artísticamente” me parecía ideal; si trabajás con un amigo, o reventás la amistad o te dice que sí a todo, y eso no está bueno. Entonces mejor laburar con alguien que viene de afuera del equipo. Guille viene de producir cosas bien distintas a las que hago yo, como a Mandrake Wolf y Franny Glass, y eso me interesaba.

¿Qué músicos o bandas estás escuchando actualmente? ¿Qué artistas has descubierto y te han gustado últimamente?

Yo escucho muchas cosas muy distintas. Por ejemplo, un género al que nunca le había dado pelota -y no vale reírse- es el Black Metal. Yo escucho desde siempre Heavy, pero no escuchaba todo ese Black Metal noruego extremo como Mayhem, Darkthrone y otros más. Ese género siempre lo tuve ahí, pero lo consideraba terraja. Tenía un compañero de laburo en Barcelona que todo el tiempo ponía esa música, y empecé a prestarle atención, y de ahí derivé en escuchar otras bandas, que están cerca del Black Metal pero no llegan a ser totalmente de este género. Por ejemplo, me encantó una banda norteamericana que se llama Agalloch, escuché estos tipos y piré, no se parecía a nada que hubiese escuchado antes, de hecho el disco de ellos “Marrow of the Spirit” me parece el mejor del 2010, es un discazo alucinante. Yo soy muy de seguir la pista de bandas, trato de no mirar revistas, ya que en gran modo te condicionan, y yo prefiero descubrir esas cosas solo.

¿Qué opinión tenés respecto a la bajada gratis de música por internet?

Creo que el problema es más complejo que si está mal o bien. La cuestión es que hay un modelo de negocio en la industria discográfica que entró en crisis desde que cambió el modelo tecnológico, y la industria como algo gigante en muchos casos no ha sabido reconvertirse en otra cosa. La queja de las discográficas es válida para ellas, los artistas siempre cobraron una proporción específica que era aceptada por contrato, que no es especialmente favorable para el músico. Lo que ha cambiado es que desde hace unos años, tenés la posibilidad -relativa de todos modos- de que te conozca más gente si publicás tu obra en internet, igual eso no sustituye la campaña de prensa que te pueda hacer un sello discográfico, o la plata que un sello pueda adelantarte para que hagas un disco. La descarga esta ahí, es como preguntar si casete sí o casete no, uno se grababa miles de casetes y no pasaba nada. Más que regular o incluso criminalizar la descarga de música, creo que se debería buscar un nuevo modelo de negocio, es como si un día hubiesen salido de la industria discográfica a romper caseteros porque existía la posibilidad de regrabar discos, no tiene sentido, siempre habrá otro que tendrá otro casetero, esto es similar, la descarga no es algo que se pueda controlar ni regularizar. Cuando dicen “la música está en crisis” no creo que sea así, lo que sí está en crisis es ese modelo de negocio de la industria discográfica, no la música, que más bien tiene que ver con la creatividad y la sensibilidad y no con los negocios.

¿Cuál sentís que es tu público hoy por hoy? ¿Creés que conservás viejos fans de El Peyote, lograste nuevos adeptos más jóvenes? ¿Ambas cosas?

Creo que hay un poco de cada cosa. Por suerte no conozco a todos los que van a mis conciertos, sino me deprimiría -risas-. Pero pasa que en las primeras filas suelen haber gurises chicos, un público realmente joven que en la época de El Peyote eran muy niños o ni siquiera habían nacido. Y también hay gente mayor que yo, ponele sesenta años, que va a vernos y no creo que hayan visto al Peyote. Por supuesto hay treintañeros y cuarentones que sí vienen de la época de El Peyote. Yo creo que es variado, porque entre otras cosas las razones por las cuales la gente va a los conciertos y sigue a un artista cambian de generación en generación, y eso también ocurrió, porque ya pasaron quince años. Hasta incluso van viejos seguidores que en aquella época nos iban a ver, y que hoy van con sus hijos a mis conciertos o a los de los demás integrantes de El Peyote.
Contanos acerca de tus próximos recitales, tenés el “Punta Rock” y La Trastienda Club Montevideo…

Sí, están esos dos toques cercanos en el tiempo. Primero tenemos el “Punta Rock” el 5 de abril, en el que vamos a hacer un repertorio típico nuestro, que sabemos que funciona, quizás agreguemos alguna canción nueva como para ir agitando la cosa.

Lo que pasa es que en los festivales vos estás más acotado en tiempos, tenés que adaptarte a los horarios porque también tocan otros, entonces no podés desplegar un show completo, no tenés una prueba de sonido larga, entonces tampoco podés ponerte a experimentar mucho ni meter invitados. Igual los festivales tienen una energía increíble, nosotros tocamos en este hace un par de años y estuvo buenísimo.

En cambio en La Trastienda el próximo 25 de abril sí, va a ser un show largo, completo, solamente nuestro. La idea es llevar algunos invitados que colaboraron en el disco, no todos porque me quiero guardar algunos para la presentación cuando ya haya salido el disco -risas-, y además vamos a estrenar cuatro o cinco canciones del disco nuevo.

¿Qué fecha tentativa de lanzamiento manejás para el nuevo disco? ¿Por qué “El mar sin miedo”?

La idea es que salga inmediatamente después del Mundial, o sea después de julio, antes no porque me parece que sería apurar mucho los plazos. Y si ponele, lo sacás en mayo, a los quince días tenés que parar todo porque arrancó el Mundial y nadie le da pelota a nada. Entonces es mejor que pase el Mundial, y que nadie quiera saber más nada de fútbol y ahí lo sacamos -risas-. Se me ocurre que quizás todos van a hacer eso mismo y van a salir como cuarenta discos en dos meses -risas-. Lo que no quiero es demorarlo más de esa fecha prevista, porque sino no te queda tiempo en el año para laburarlo en cuanto a difusión y presentación, y al final resulta que el año dura cuatro meses. Y se llama “El mar sin miedo” porque es uno de esos nombres que aparecen.

Hay una letra que remata con esa frase en un contexto muy específico. Pero cuando la frase suena sola, es más ambigua, más “polisémica”, por usar una definición más snob.

Y me gustó, sentí que de alguna forma era un resumen, por un lado de las distintas músicas que se cruzan en el disco, y también de las diferentes emociones e intenciones que aparecen. Algo relacionado con no tener miedo de correr riesgos artísticos, y también si querés algo más tonto, relacionado con cruzar el Atlántico varias veces por año, todos los años, desde hace años.

 
 

   

 
 

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Paulo Roddel

Paulo Roddel

Nació e1 13 de octubre de 1977, en Montevideo, Uruguay. Ha publicado poesía y cuentos en revistas y antologías de escritores. Editó fanzines y publicaciones de rock de circulación under en Montevideo (1997-2000). Co-fundó los grupos de poetas 7 Segundos y Seis50, grabó los cds de poesía “Siete Segundos en la vuelta de tu oreja” (Grupo 7 Segundos, 2002) y “Ablación del Habla” (Grupo Seis50, 2006). Ha publicado cuatro libros de poesía Trapos (2004), Palidezco (2010), Ama/zonas (2014), y "El ceño del sueño" (2016). Ha colaborado en los periódicos La Diaria y La República, fue co-redactor de la revista cultural Fango (Premio Fondos Concursables del MEC, 2010-2011), colaboró en las revistas culturales H-enciclopedia, El Boulevard, Revista Ricardo Reis, Revista Vadenuevo, Artesuburbano, Revista Once, Magazine Montevideando, Suplemento El País Cultural, entre otras publicaciones. En 2014 participa de la realización Poetas - Proyecto Cross Media. Colabora desde el 2010 en el portal cooltivarte.com. Participa en ciclos literarios y encuentros de escritores tanto en Uruguay como en Argentina, y como columnista invitado en radios tratando efemérides vinculadas al rock. Como periodista cultural ha entrevistado a numerosas destacadas figuras de la cultura, tanto uruguayas como extranjeras en diferentes disciplinas artísticas. Colabora también en la revista digital Lamás Médula, de Buenos Aires. Es docente de inglés, librero, y actualmente cursa la carrera de Licenciatura en Ciencias Históricas en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UdelaR.







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