Foto: Gastón Pimienta

“Mateo X Seis” en la Sala Adela Reta

Ney Peraza lo llama “el repertorio de los hits”, y si bien todos los presentes entendemos la tristeza que entrañan sus palabras, sólo los seis músicos en el escenario de la Sala Adela Reta saben qué tan hondo llega ese pesar. Dispuestos en un semicírculo, Mandrake Wolf, Ney Peraza, Eduardo “Pïtufo” Lombardo, Martín Ibarburu, Jorge Schellemberg y Popo Romano presentan Mateo X 6 una vez más. Es un espectáculo que ya tiene 21 años, y cuya relevancia va en aumento. Y la razón es sencilla: nos ofrece el único contexto donde Eduardo Mateo puede renacer libre de las categorías y concesiones que ya rodean a su figura. Y ese contexto no es otro que sus canciones, en el hacer y decir de aquellos que tan bien lo supieron conocer como estos seis colegas y amigos.

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El surgimiento de Mateo X Seis en 1993 fue espontáneo, un acto de entrega sincero. A pocos años del fallecimiento del cantautor (1940 – 1990), estos músicos que lo apreciaban profundamente se presentaron por primera vez en el Teatro Stella De Italia por un simple motivo: admiraban demasiado esas canciones como para resignarse a que nunca más se interpretaran en vivo. Mateo X 6 nunca fue un tributo, ni un homenaje, porque sus miembros saben que buscar mesías en los artistas lo único que hace es despreciar su arte. Siempre ha sido una manera de perpetuar su voz, del modo más fidedigno que sea posible, de brindarle al público la experiencia más cercana a lo que era el cantar de Mateo, como si aún estuviera entre nosotros. Y es por eso que todas sus presentaciones comienzan con “Canción Para Renacer”.

Y tal fue el caso en el Auditorio del Sodre el pasado miércoles 19 de febrero, cuando el grupo se juntó después de un receso considerable. Como explica Jorge Schellemberg en una conversación que mantenemos luego, “para mi tocar con Mateo X Seis siempre fue una cosa mágica, pero este toque fue como súper-especial, porque hacía dos años y medio que no tocábamos, porque en agosto van a hacer veintiún años desde que generamos el show, que se estrenó con pocas pretensiones… y terminamos tocando en una sala impresionante, en una sala hermosísima como es el Auditorio del Sodre”.

El formato de Mateo X Seis presenta una sonoridad propia, consecuencia de tener no menos de tres guitarristas (Wolf, Schellemberg y Peraza) junto al bajo de Popo Romano, la percusión de Edu “Pitufo” Lombardo y la batería de Martín Ibarburu.

El repertorio se divide equitativamente entre sus integrantes – esa noche, Mandrake Wolf interpreta “El Boliche”, Ney Peraza “El Tungue Le” y “Sueño Otoñal”, Jorge Schellemberg “KinTin Tan” y “Jacinta”, Edu Lombardo “Hoy Te Vi”… y hay muchos temas como “Camiones” (composición en co-autoría con Horacio Buscaglia) donde todos tienen un protagonismo asimilable, y no hay una solo voz que se destaque.

Por supuesto, muchos de estos temas Mateo nunca los llegó a tocar en vivo. “KinTin Tan”, “Sueño Otoñal”, “Siestas de Mar de Fondo”…Todas esas canciones irían apareciendo con el paso del tiempo, hasta conformar una obra inédita con más de setenta piezas. Y en esta función en concreto, los seis músicos tocan “El Tartamudo” por primera vez en vivo en su carrera.

Y como esa noche están filmando un DVD, Mandrake interpreta “Palomas” en dos ocasiones, ya que la primera vez un mal funcionamiento de su guitarra arruina la toma. Este será el primer documento audiovisual en la historia del grupo. Motivo de doble satisfacción para todos, ya que la ausencia de registros fílmicos fue otra de las tristes constantes en la carrera de Mateo – los únicos que tenemos pertenecen a una presentación en La Barraca hace ya casi quince años.

Para alguien que nunca las hubiera escuchado antes, resultaría improcedente pensar que todas las canciones interpretadas esa noche hubieran sido escritas por la misma persona. Y la única conclusión a la que podría llegar es que Mateo era la clase de anomalía necesaria para explicar el orden que reina en todas las cosas.

El concierto dura aproximadamente una hora y media, y el bis viene dado por “Nene”. Y el final definitivo es cuerpo y “Cuerpo y Alma”, como en todas las presentaciones de Mateo X Seis desde que se reunieron por primera vez, como en el disco que editaron en 2002, y como posiblemente lo sea cada vez que la música los convoque juntos al mismo escenario. Porque esta es la única forma de reconstituir la existencia trocada del autor: a través de la música supérstite, de composiciones que en muchos casos fueron fragmentos invisibles de algo precioso, pero que siempre estaba ahí.

Y esa noche, aún hay una salida más de los músicos. Solo para recoger la aclamación del público, que se rehúsa a marcharse, y da a entender que la música no viene de la música, sino que la música viene de la vida, y a ella es donde conduce.

Schellemberg se veía particularmente maravillado durante el concierto, y fue el primero en recordar lo difícil que había sido todo en sus comienzos, en enfatizar cómo habían ensayado durante seis meses para presentarse en cuatro funciones en el Teatro Stella De Italia, y la primera velada había tenido una concurrencia magra, solo lograron ocupar veinte de cien butacas, y eran todos “amigos de la producción”.

Y ahora, varias semanas después, recuerda ésta presentación en el Auditorio del Sodre con suma candidez:“Fue maravilloso el público, la gente. Una calidez, una calidad… una forma de emocionarse permanentemente, y hacérnoslo llegar de todos los modos. Ojala haya quedado registrada esa emotividad, eso fue lo mejor de todo. La verdad, quedé súper-feliz.

“Se cierra un ciclo, pero también se abre otro. Al haber grabado un DVD (y como además fue mucha gente) va a haber que pensar en una presentación de ese trabajo, que no va a ser ahora. Mateo X Seis no es que se va a poner a tocar, pero casi nos garantiza que habrá más funciones”.

Es decir que habrá otras instancias de encuentro, donde todos tendremos la posibilidad de seguir acercándonos a la obra de Mateo.

Porque la realidad objetiva es que Mateo fue un incomprendido. Y la incomprensión genera rechazo. Por eso, aún hoy algunos pueden decir que la música de Mateo no es para tanto. Y están en todo su derecho a tener esa actitud refractaria. Pueden pensarlo, y descreer de su obra. Pueden sostener que no es para tanto.

Pero después de una noche como la vivida el mes pasado en el Auditorio del Sodre, incluso aquellos que piensen que su obra no es para tanto deberán reconocer que es para siempre.

 

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Emilio Pérez Miguel

Emilio Pérez Miguel

(Montevideo, 2 de diciembre de 1979) Traductor público de idioma inglés, periodista cultural y organizador de eventos a beneficio de hospitales pediátricos en Uruguay y Argentina. Su labor periodística comenzó en junio de 2009 con la fundación de MusicKO, un sitio dedicado a la reseña de artistas emergentes. En la actualidad colabora con diversos portales entre los que se incluye Cooltivarte, al cual se integró a inicios de 2011. Como escritor, publicó dos libros de poesía en 2009 y 2010 (“Once” y “Ten”) y uno en prosa que vio la luz en 2013 (“Ayer La Lluvia”). "Once" y "Ten" fueron libros híbridos, con una propuesta enraizada en igual parte en la música y la poesía. "Ayer La Lluvia" aunó esta pluralidad de formas, y se presentó con los artistas que lo inspiraron en un festival de música y literatura que se extendió durante dos años, al término del cual Pérez Miguel se retiró como escritor. Las experiencias vividas durante ese tiempo fueron entonces sintetizadas en la "Campaña Del Juguete", una gira de conciertos que beneficia al Hospital Pereira Rossell en Uruguay, y al Hospital Garrahan en Argentina. Pérez Miguel fue asimismo el primer escritor uruguayo en subir todos sus libros a Internet, amparándose en el sistema de derechos libres conocido como Creative Commons. Basándose en que "el arte es para compartir y no para competir" y buscando "una democratización real de los bienes culturales", el autor comparte su obra en su propio sitio y en diversas páginas que fomentan la literatura, de manera libre y gratuita.

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