María Ruido o El deber de la memoria

“Montevideo fue sede del Festival de Cine Documental y Experimental del SODRE desde 1954 a 1971 y referencia para los cineastas experimentales de todo el mundo. Queremos renovar ese compromiso con el cine, el arte, la cultura local y regional, y retomar el cuestionamiento de la territorialidad del cine como concepto y premisa”, dicen los organizadores de MVD Cine Experimental, en Montevideo del 9 al 16 de noviembre.

Una semana “dedicada a reflexionar sobre el cine experimental. Un encuentro donde interactúan referentes históricos y contemporáneos con artistas emergentes; donde escuchar a los grandes cineastas y pensadores contemporáneos compartir sus metodologías, estrategias de trabajo, investigaciones, técnicas específicas de creación sobre el celuloide. Todas las actividades están pensadas para crear sinergia entre los diferentes agentes del campo del cine y promover un futuro de producción y pensamiento propios. Consideramos que es necesario volver a pensar las distintas aristas intrínsecas al circuito del cine experimental; nuevas formas de distribución, metodologías disruptivas, estrategias colaborativas, etc”

Es en este marco que entrevistamos a una de las invitadas: María Ruido, artista visual, investigadora y productora cultural. Vive en Madrid y Barcelona, donde es profesora en la Universidad de Barcelona, y está implicada en diversos estudios sobre las políticas de la representación y sus relaciones contextuales.

 

 

Desde 1998 viene desarrollando proyectos interdisciplinares sobre la construcción social del cuerpo y la identidad, los imaginarios del trabajo en el capitalismo postfordista, y sobre la construcción de la memoria y sus relaciones con las formas narrativas de la historia, y más recientemente trabaja en torno a las nuevas formas de los imaginarios decoloniales y a sus posibilidades emancipatorias.

Con una trayectoria impresionante, de su filmografía, solo mencionaremos:2002:- “La memoria interior” (33 mints.), en 2003: – “tiempo real”(43 mints.), en 2005: – “Ficciones anfibias” (33 mints.), en 2008:- “Plan Rosebud 1” (114 mints.+ “Plan Rosebud 2” (120 mints.), así como en 2014: “le rêve est fini/the dream is over” (47 mints.) y en 2015: “L´oeil impératif” (63 mints.)
Participa además de exposiciones colectivas: LOST IN SOUND ( Santiago de Compostela, 1999); OUTSOURCING ( Londres, 2002); BUEN ROLLO: POLÍTICAS DE RESISTENCIA Y CULTURAS MUSICALES (Barcelona, 2002); LOS OJOS CERCANOS. CARTOGRAFIAS, RELATOS Y FICCIONES EN TORNO A LAS IMÁGENES COMO DOCUMENTO (La Casa Encendida, Madrid, 2003) y más recientemente: MIGRANT MEMORIES. PRECARIOUS LIVES: RETHINKING TRANSCULTURATION (New York University, New York City, 2008); EJERCICIOS DE MEMORIA (Centre d´Art La Panera, LLeida, 2011); TEMOR Y DESEO DE SER DEVORADO (Bòlit Centre d´Art, Girona, 2011); DECOLONIAL AESTHETICS (Fredric Jameson & Nasher Museum of Art, Duke University, Durham), LA CONTRAREVOLUCIÓN DE LOS CABALLOS (Can Felipa, Barcelona, 2016) entre muchas otras.

Entre sus últimas publicaciones destacan ANA MENDIETA, Hondarribia (Gipúzkoa), 2002; “Mamá, quiero ser artista!. Apuntes sobre la situación de algunas trabajadoras en el sector de la producción de imágenes, aquí y ahora” en el libro Precarias a la Deriva (Eds): A LA DERIVA POR LOS CIRCUITOS DE LA PRECARIEDAD FEMENINA, Madrid , 2004, así como CORPOS DE

PRODUCCIÓN: MIRADAS CRÍTICAS E RELATOS FEMINISTAS EN TORNO AOS SUXEITOS SEXUADOS NOS ESPACIOS PÚBLICOS, Santiago de Compostela, 2005; “Just do it! Cuerpos e imágenes de mujeres en la nueva división del trabajo” en Sánchez Leyva, Mª José / Reigada Olaizola, Alicia (coordinadoras): CRÍTICA FEMINISTA Y COMUNICACIÓN. Sevilla, 2007 y María Ruido (ed.): PLAN ROSEBUD: SOBRE IMÁGES, LUGARES Y POLÍTICAS DE MEMORIA, Santiago de Compostela, 2008.

María Ruido, alojada en el Hotel Splendor, habla generosa y apasionadamente y su registro atraviesa lo artístico y lo político sin solución de continuidad, muy advertida de la inevitabilidad de ese cruce. Se dice pesimista, y en todo caso diremos que es realista respecto de una situación política europea y mundial que despierta temores. “El arte no cambia el mundo” dice, “será necesario volver a salir a la calle” , “Europa está muerta, lo sabemos” y cifra esperanzas en sudamérica donde encuentra una energía y un entusiasmo muy fuertes. Visita frecuentemente América del sur- de hecho su pareja es un argentino, lo que justifica solo en parte su ir y venir de Europa a estas tierras.

Invitada por el Laboratorio de cine del FAC y el Centro Cultural de España, dió una master class- aunque a ella no le convence mucho esa denominación- donde compartió su modo “ignorante” de llegar al cine experimental. “A veces cuendo desconoces las cosas te atreves a hacer cosas que luego no te atreverías”- dice.
Las narrativas históricas, la memoria- sobre todo la memoria del Estado español, aunque los últimos años los ha pasado en el Magreb y eso la ha llevado a trabajar la memoria colonial-, las representaciones del trabajo y los procesos de deslocalización, las grandes líneas de su obra.

Las primaveras árabes– ella las nombra en plural- en el norte de África, desde su llegada allí en el 2011, en ocasión de una invitación a hablar allí sobre política y cultura, la hicieron reflexionar sobre el pasado colonial de España y Francia, pasado que los “juegos identitarios” de los países buscan desconocer. Viniendo de trabajar sobre la transición española y la reconversión industrial, la posibilidad de vivir en directo un proceso transicional, despertó su interés. El descubrimiento de Túnez a partir de la inmolación de Mohamed Bouazizi, si bien “no era el primero, ni sería el último” en inmolarse, y la idea de trabajar sobre Frantz Fanon– quien vivió alli los últimos años de su vida y escribió Los condenados de la tierra– la acerca a la decolonialidad. Se quedará dos años en Túnez donde hará una película- El sueño ha terminado.

Ruido se interesará entonces en la neocolonialidad europea- sobre todo francesa- en el norte de África. Marruecos, “parte oscura de la historia española”, donde se gesta la guerra civil a partir de militares africanistas luego de la dictadura de Primo de Rivera y el protectorado; el General Franco será parte de esa historia. Aún hoy hay plazas coloniales españolas en Marruecos, no se trata de pasado únicamente. El Sahara como “presente lacerante” con responsabilidad española. Insiste en que “al estado español no le gusta mucho reflexionar sobre su pasado colonial” y agrega: “tenemos mucho que reflexionar, empezando por Latinoamérica”

Estados Unidos, China, perfilan hoy otras colonialidades, dice.

Cine de apropiación, trabajo con imágenes preexistentes mezcladas con imágenes nuevas. Material encontrado, de filmación y fotografía familiar, la posibilidad de hacer otra historia más
micropolítica menos compacta, más verdadera, será la apuesta de esta artista. El relato histórico institucional cambia constantemente en tanto accedamos al marco en el que se inscribe- que generalmente se escamotea. En el archivo familiar las contradicciones, las fisuras son visibles asi como en el archivo de televisión con material no editado- crudo-; material con el que Ruido compuso la película sobre Marruecos que se exhibe en el CCE en este momento.

Y si “la historia es una ficción”, hay una licencia poética que permite ficcionalizar otra historia o historias probables.
Haber vivido en Tánger con vestigios culturales coloniales de una España franquista, le permitió acceder a una tres rollos de una película: De Marruecos a la paz en nitrato- con imágenes de 1927- despiezada, de las que antiguamente se pasaban en el Teatro Cervantes. Bromea con que el cine antes era más “explosivo”, las películas en nitrato literalmente explotaban, por lo que el riesgo de ir al cine era real.

Estudiante de historia, hija de padres comunistas, de militancia tradicional, se vé como la oveja negra de esta historia familiar, habiendo elegido otro modo de hacer con lo político desde el arte.
Políticas de la memoria a problematizar y rehacer permanentemente. La primera y la última de sus películas se exhiben en el CCE y dan cuenta de su compromiso con este “deber de la memoria”, que María Ruido encarna.

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Fernando Barrios

Fernando Barrios

Fernando Barrios Boibo: Integra el Programa de formación permanente y curaduría del fac (fundación de arte contemporáneo) y el staff editorial de la revista HUGO. Realiza crítica literaria en revista Relaciones y de arte contemporáneo en Cooltivarte. Poeta y narrador. Ha publicado: en prosa El sótano y otros cuentos, Desaforismos, apócrifos y otras herejías, en poesía Parto de gallina, Desamorados o del tiempo perdido, Tri(i)logía y Vórtice textual: caja­juego con textos. Practica el psicoanálisis; miembro de la ecole lacanienne de psychanalyse

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