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Los diferentes lenguajes de la creación, entrevista al músico y escritor franco-argentino Pablo Krantz

Autor de varios discos y libros, tanto en idioma francés como en español y afincado en Buenos Aires, Pablo Krantz es un referente entre los creadores más actuales rioplatenses, que ha sabido combinar la doble condición idiomática para crear obras literarias y musicales verdaderamente interesantes. Esta es la entrevista que nos concedió para Cooltivarte.

-Contanos cómo es tu proceso de composición y creación, teniendo en cuenta que has editado varios discos y libros tanto en idioma español como en francés, ¿desde cuál idioma se dispara habitualmente algo que te lleva a crear una canción, o un texto literario?

-En general, cuando empiezo a escribir algo ya viene marcado por un idioma o por el otro. Es decir: mientras estoy caminando, durmiendo o duchándome se me aparece una frase, o un título, o una temática, pero siempre ya con palabras muy precisas y en una lengua determinada. En general, en mi vida el español tiene más que ver con lo cotidiano, mientras que el francés está más ligado al sueño y con lo poético; pero últimamente los dos han ido confluyendo y mezclándose. Incluso mi manera de cantar en ambos idiomas (que era muy distinta en un principio) ha ido confundiéndose poco a poco: el español le fue insuflando pasión al francés, y el francés fue tiñendo de suavidad al castellano.

-¿Qué influencias reconocés al momento de crear, tanto musicales como literarias?

-Creo firmemente en que hoy en día el camino hacia la originalidad, o al menos hacia una obra personal, pasa en buena parte por multiplicar las influencias hasta lograr que ya nadie sepa a quién demonios estás copiando. Sin embargo, hay un momento en la vida (la adolescencia) en el que uno es más permeable a las influencias, porque está creando, macerando su propio estilo, su propio ser. De ese tiempo me vienen mis influencias musicales más fuertes, porque son las que llevo grabadas en las vísceras: Leonard Cohen, Lou Reed, Bob Dylan, Violent Femmes, The Clash, The Pogues, Television, Paco Ibañez, además de Serge Gainsbourg, Georges Moustaki y mucha chanson francesa. En lo literario, las influencias son mucho más sutiles, porque se entremezclan con la forma de hablar y de pensar propia de cada uno; en otros tiempos, tenía muy claro estar influenciado por Boris Vian, Dylan Thomas, Salinger, Borges, Rimbaud, las novelas de Leonard Cohen… Hoy en día no estoy tan seguro.

-Respecto a tu último libro “La ciudad más hermosa del mundo en la escala Richter de la melancolía”, contanos ¿en qué línea narrativa se encuentra, en comparación a tus anteriores libros?, ¿a qué viene ese particular nombre?

-Poco a poco siento que voy moviéndome hacia textos más largos y vastos, que incluyen más mundos en su interior, mezclando casi en cada párrafo melancolía y humor, candor y cinismo, acción e introspección. Este libro es en cierta forma un “best of” de todos los cuentos que tenía escritos hasta el año pasado, compilados por la editorial Asimétrica para presentar mi obra en España (donde se editó). El título es un homenaje irónico y algo nostálgico a la ciudad que funciona como marco de la mayor parte de los relatos (y de la mayor parte de mi vida): Buenos Aires, “capital mundial de todas las promesas jamás cumplidas”.

-¿Cuáles han sido tus últimas lecturas, y que música estás escuchando hoy, que esté sonando actualmente?

-El eclecticismo es una de mis características, porque me interesan miles de cosas y porque tengo como un frenesí de conocer a fondo todos los estilos que me gustan. Me paso el tiempo descubriendo nuevos discos y nuevos artistas, me apasiona encontrar música nueva, y “música nueva” significa para mí cualquier música que no haya escuchado antes: puede ser un disco que acaba de salir o uno de 1967. Algunos de los géneros musicales que ando escuchando sin parar últimamente: alt country, folk (y acid folk) de fines de los 60’, country, hillbilly, rockabilly, surf, post rock, space age music, kraut rock, garage, pop orquestado, bluegrass, library music y música de los años 50’ en general. En cuanto a lecturas, estoy leyendo muchos libros de historia, que es algo que me apasiona desde hace unos cuantos años. También bastante novela negra: Raymond Chandler (que descubrí hace relativamente poco) o el francés Léo Malet. Y ahora mismo estoy con un libro de entrevistas al francés Raymond Aron, que sería algo así como el anti-Sartre, en cierta forma. En cuanto a música nueva, algunos artistas más o menos recientes que me gustan mucho son: The Minus 5, Asteroid No. 4, I Am Kloot, Ray LaMontagne, Kings Of Leon, 4 Bonjour’s Parties, Six Organs Of Admittance, The Real Tuesday Weld, Tame Impala, Delaney Davidson, Pete Molinari, Greg Ashley, Big Lazy, Scenic…

-Hablanos acerca de tu último disco “Démonos cita en la autopista (para volvernos a estrellar)”, editado por el sello Ultrapop. ¿Qué diferencias o similitudes encontrás respecto al anterior “Les chansosn d´amour ont ruiné ma vie”?

-El disco “Les chansons d’amour ont ruiné ma vie”, que salió en Francia en 2007, marcó el comienzo de una etapa totalmente nueva para mí. No sólo por haber empezado a cantar en francés, sino porque esa lengua cambió en buena parte mi manera de cantar, volviéndola más suave, grave y susurrada. Y también porque fue el primer álbum que produje yo mismo; me tomó dos años grabarlo, pero gracias a ese trabajo descubrí mi propio sonido, mi propia manera de orquestar las canciones. Cuando volví a Buenos Aires, volví a componer en castellano y también a hacer temas más rockeros, en parte por la influencia del entorno argentino pero sobre todo porque empecé a tocar con una banda acompañante fija y redescubrí el placer de tocar rock con ellos. Así que mi desafío a la hora de grabar “Démonos cita en una autopista” fue aplicar ese sonido propio y esa manera de cantar susurrada a temas más rockeros, muchos de ellos en castellano. Tardé un año en hacerlo, un año encerrado, obsesionado en el living de la casa de mi madre grabando, editando, con la ayuda de más de veinte músicos que vinieron a grabar guitarras, teclados, violines, trompetas, trombones, etc.

-¿Cómo ha sido la experiencia de escribir para un público adolescente, como en el caso de tus libros Paul et Nadia, en los cuales los protagonistas tienen esa edad?¿Han sido editados sólo en francés?

-Fue una hermosísima experiencia. Las novelas surgieron por el encargo de una editorial francesa, pero me dejaron una libertad muy grande para escribir. Son libros de aventuras, que suceden cada uno en tres países distintos; cuenta la historia de dos niños que son raptados por órdenes de su abuelo, un rey del crimen internacional, que quiere probarlos para ver si pueden ser sus herederos: así, los sueltan en medio del Amazonas a ver si sobreviven, luego los encierran en una pirámide egipcia a ver si logran salir con vida. Es cruel y divertido a la vez, y la pasé genial escribiéndolo. Por ahora sólo existen en francés, aunque de uno de los dos ya tengo hecha una primera traducción al castellano.

-¿En qué proyectos te encontrás trabajando hoy?

-Por un lado, estoy grabando desde hace bastante tiempo mi nuevo disco (que por ahora se llama “Manual para decir adiós”), del que ya hay varios temas terminados; son un montón de canciones, algunas muy rockeras y otras muy acústicas e intimistas, así que todavía no sé si es un disco con dos caras distintas o si lo voy a dividir en dos álbumes distintos. Hace poco le entregué a la editorial Parque Moebius mi primer libro de poemas y textos cortos, llamado “La conquista del universo tendrá que esperar”, que saldrá a comienzos de 2013. Y el año que viene también se editará un libro de cuentos que será la versión argentina del libro español “La ciudad más hermosa…”. Finalmente, en este mes estuve también grabando una canción en francés para la película “El crítico”, protagonizada por Dolores Fonzi & Rafael Spregelburd y dirigida por Hernán Guerschuny.

-Estuviste tocando en Montevideo a fines de mayo de este año (2012), ¿cómo es tu vínculo con ésta ciudad?, ¿cuándo podrías volver a tocar aquí?

-Montevideo es una ciudad de la que me siento muy cercano, por todos los amigos que tengo allá, por todas las veces que fui y todos los buenísimos momentos que pasé allá, pero también por la buena circulación que viene teniendo mi música desde fines de los 90’. Es un lugar en el que siempre me siento en mi casa. En el 2013 voy a estar volviendo a tocar por allá seguro.

Más info: www.pablokrantz.com

 
 

   

 
 

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Tags música



Paulo Roddel

Paulo Roddel

Nació e1 13 de octubre de 1977, en Montevideo, Uruguay. Ha publicado poesía y cuentos en revistas y antologías de escritores. Editó fanzines y publicaciones de rock de circulación under en Montevideo (1997-2000). Co-fundó los grupos de poetas 7 Segundos y Seis50, grabó los cds de poesía “Siete Segundos en la vuelta de tu oreja” (Grupo 7 Segundos, 2002) y “Ablación del Habla” (Grupo Seis50, 2006). Ha publicado cuatro libros de poesía Trapos (2004), Palidezco (2010), Ama/zonas (2014), y "El ceño del sueño" (2016). Ha colaborado en los periódicos La Diaria y La República, fue co-redactor de la revista cultural Fango (Premio Fondos Concursables del MEC, 2010-2011), colaboró en las revistas culturales H-enciclopedia, El Boulevard, Revista Ricardo Reis, Revista Vadenuevo, Artesuburbano, Revista Once, Magazine Montevideando, Suplemento El País Cultural, entre otras publicaciones. En 2014 participa de la realización Poetas - Proyecto Cross Media. Colabora desde el 2010 en el portal cooltivarte.com. Participa en ciclos literarios y encuentros de escritores tanto en Uruguay como en Argentina, y como columnista invitado en radios tratando efemérides vinculadas al rock. Como periodista cultural ha entrevistado a numerosas destacadas figuras de la cultura, tanto uruguayas como extranjeras en diferentes disciplinas artísticas. Colabora también en la revista digital Lamás Médula, de Buenos Aires. Es docente de inglés, librero, y actualmente cursa la carrera de Licenciatura en Ciencias Históricas en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UdelaR.

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