Gillespi por Paulo Roddel - Octubre 2013 © Gastón Pimienta

Los diferentes acordes de un artista versátil

Marcelo “Gillespi” Rodríguez tiene un currículum artístico que impresiona; creador multifacético, su actividad artística está vinculada a diversas áreas de la comunicación, trabajando con muchos de los músicos más importantes de Argentina de las últimas tres décadas, y con destacadas personalidades en programas de radio y televisión de ese país; pero también ha escrito libros, y es muy conocida su faceta como humorista. Sólo por mencionar algunos artistas y comunicadores con los que trabajó o tuvo un vínculo personal importante, se podrían destacar a Sumo, Divididos, Luis Alberto Spinetta, Las Pelotas, Soda Stereo, Roberto Pettinato, Luis Salinas, Charly García, Pedro Aznar, Javier Malosetti, Adolfo Castelo, Alejandro Dolina, entre muchos otros. Con motivo del recital que brindó el pasado sábado 19/10 en La Trastienda Club Montevideo con su banda “Vista Gorda All Stars”, lo entrevistamos para cooltivarte.com

“Yo soy un estado de ánimo”

¿Qué te trae nuevamente a Montevideo, ciudad a la que volvés cada tanto, te sentís “conocido” acá?

Bueno, vengo a tocar a La Trastienda, pero siendo sincero nunca supe bien cómo entrarle a Uruguay, porque el tipo de cosas que hago yo, concretamente, en el caso de la banda y los shows que hacemos en Buenos Aires, para que se de exactamente la misma historia tenemos que traer todo el combo con los que tocamos allá, y somos varios músicos, más sonidistas y técnicos somos como diez, y es toda una movida importante, entre pasajes, hotel y todas esas cuestiones, y no es que no pueda tocar con músicos de acá, que admiro y respeto muchísimo, porque esta es una tierra de enormes creadores. Pero además, la música que hacemos no suena mayormente en las radios, la gente no la conoce muy bien, no somos una banda “hitera” ni vendemos miles de entradas. Allá en Buenos Aires tengo vigencia sobre todo por mis cosas propias que hago, porque curiosamente acá llegan participaciones mías como la del programa de Dolina, o sea, llego por cosas, pero no por otras actividades incluso aún más importantes que hago. Yo tengo programas propios de radio y mi público hace un montón de años, vengo aprovechando “la fama de Dolina” digamos, pero eso es sólo una parte de lo que hago; acá en Uruguay mucha gente me conoce por la calle, y yo no sé bien porqué, calculo que de manera alternativa, porque toqué con tal o cual banda, o participé en programas de televisión. Una cosa que me sorprende es cómo quedó en la memoria acá el programa “Duro de Acostar” que conducía (Roberto) Pettinato y en el que yo participaba, allá por los 90´s.

Contanos acerca de tus actuales actividades.

Actualmente estoy en la radio Nacional Rock con mi programa “Burundanga”, en el cual está también Malena Pichot. Es una radio que empezó hace poco, pero que viene de los que es Radio Nacional, ya que tiene tres señales, una de música clásica, otra de folklore y ésta de rock. Yo siempre estuve en la Rock & Pop, trabajé nueve años haciendo programas en la trasnoche, en la tarde, en la mañana, y quedé muy identificado con ésa radio. En Nacional Rock hay lugar tanto para los consagrados como para los músicos que recién empiezan, pero además en Nacional estoy con mi viejo amigo Alfredo Rosso, con quien nos dimos bastante manija para hacer cosas, él siempre colaboró conmigo en la Rock & Pop, siempre fue un columnista estrella de mis programas, con participaciones de los dos hablando de un disco particular durante 45 minutos, en la que se daba una charla natural y analizábamos hasta los detalles y el contexto de esos discos, y a la gente le gustaba mucho, éramos como los personajes “Álvarez y Borges” -risas-. También salgo a tocar los fines de semana, y por supuesto colaboro en el programa de Dolina.

Hablanos de este proyecto musical llamado “Vista Gorda All Stars”.

En realidad es un nombre un poco gracioso. Tengo la suerte de tocar con músicos muy buenos, generalmente por haber colaborado con otra gente, son músicos de sesión que participaron en discos fundamentales del rock. Me siento como en el documental “Buena Vista Social Club” de Ry Cooder, sólo que ellos son unos capos, y “vista gorda” no es lo mismo que “buena vista”, “vista gorda” es onda “salió mal, no importa, seguimos” -risas-; son todos músicos con una experiencia y calidad importante, y yo los selecciono como en el documental, sólo que a mí no me dan bola -risas-, es como el mismo concepto pero más bizarro. Todos los músicos que me acompañan tienen una trayectoria bárbara, no sé si me los merezco -risas-, y han tocado con muchos de los músicos con los que yo toqué, en este proyecto está como baterista Sebastián Peyseré, Paul Dourge en bajo, Lito Epumer en la guitarra, Osvaldo Torres en los teclados, que actualmente está tocando en la banda de Francisco Fattoruso, también una percusionista brasilera llamada Concepción Soares, y Alejandro Chiabrando en el saxofón.

Si tuvieras que nombrar algunos de los artistas con los que has trabajado a lo largo de tu carrera, y que te hayan marcado más tanto en lo personal como en lo profesional y artístico, ¿cuáles serían?

Bueno, Luca (Prodan) tiene que estar. Luca me enseñó mucho en una etapa clave de mi vida, porque era el pasaje de ser un músico de barrio, de tocar con los muchachos de la cuadra, a tocar en proyectos más serios como Sumo. Yo me acerco a Sumo a través de Roberto Pettinato, y ellos ya estaban en un nivel masivo, que pasaba con pocas bandas en ese momento como Miguel Mateos y Zas, Virus, Soda Stereo, Charly, y algunos pocos más, no todavía con Los Redonditos, que siempre me parecieron excelentes, pero no sonaban en la radio, sin embargo Sumo sí, tenía varios hits sonando, yo fui más bien músico invitado en Sumo, colaboré en la banda durante 1987. Los Redonditos gozaban de una popularidad importante, pero todavía eran bastante “under” en ese entonces, crecieron mucho cuando muere Luca, sobre todo porque el público de Sumo, al morir Luca, de algún modo quedó como huérfano y se volcó hacia Los Redonditos, porque además eran música, estéticas y públicos compatibles. El “Indio” Solari siempre fue como más intelectual, en cambio Luca era más visceral, más exceso, locura, atravesado por esa rebeldía punk, y todo el bagaje cultural que traía de Europa. Luego con Spinetta pasó que si bien “el flaco” me ayudó un montón en todo, nuca llegué a tocar con él, la última vez que lo vi me dijo “che, un día tenemos que tocar juntos”. Una vez estaba en su casa, tomando unos mates y me dijo “vos tocaste con todo el mundo, y no tocaste conmigo”, y yo en realidad no quería tocar con él, porque me daba cierto miedo, prefería que no, si estaba todo bien así, yo quería disiparle la idea de que yo estaba ahí porque quería tocar con él, si se daba naturalmente bien, sino no. Tenía la suerte que él me invitaba a su casa, que además tiene un estudio de grabación, y yo iba a menudo a ver qué onda, a chusmear, porque los músicos que tocan conmigo grababan sus cosas en ese estudio, y además habían trabajado con él, de hecho mi primer disco “Ultradeforme” (1998) fue producido por César Franov, que fue bajista de “el flaco”, y de repente aparecía Luis con el mate, escuchábamos música, y se daban charlas en las cuales yo casi que me limitaba a escuchar, y pensaba “no puede ser que este tipo me esté cebando mate” -risas-.

Contanos específicamente acerca de tu experiencia de trabajar con Alejandro Dolina.

Dolina es para los de mi generación como “un Lennon”. Él apareció en la radio en el retorno de la democracia en los 80´s, con Adolfo Castelo en el programa “Demasiado tarde para lágrimas”, ellos dos habían hecho un gran dupla, y más adelante Castelo se hizo “solista” digamos, entonces “el negro” (Dolina), más tarde hizo “La venganza será terrible” y Castelo otras cosas. Y yo antes de trabajar con Dolina, trabajé mucho con Castelo, en un programa que se llamaba “Mirá lo que te digo”, en la tarde, en Radio Mitre, muy escuchado, y “el negro” quedó allá, como el vampiro en la medianoche, en la suya. En una actualidad argentina, en la cual es muy complicado poner de acuerdo a cuatro personas, y ninguno acepta el argumento del otro, es muy difícil la construcción de referentes sólidos, porque la gente está tan quemada, está todo tan frivolizado, que se ha impuesto una cultura de lo descartable. Dolina genera una admiración respetuosa que no genera nadie, la gente lo escucha con mucha atención y le festeja todas las sutilezas, logra que haya una opinión muy amplia en cuanto a eso de “es un capo” y eso hoy allá es un milagro. Para mi es un privilegio trabajar con “el negro”, tanto “En la venganza…”, como cuando participé de la serie “Recordando el show de Alejandro Molina”.

En una entrevista anterior que te realicé, hace pocos años, dijiste que lo que sobraba en el ambiente musical de Argentina era “industria”, ¿pensás que ha cambiado algo, o sigue igual?

Lo que pasa es que hay muchos artistas nuevos de un tema solo. Estos tipos aparecen, y enseguida están en radio, televisión, revistas, los meten en la grilla de festivales masivos; por ejemplo, toca Aerosmith cincuenta hits de sus no sé cuántos discos y premios Grammy que ganaron, y antes toca éste otro que tiene una sola canción, y pensás “algo pasa acá, éste no está a la altura”. Antes cuando venía alguna banda internacional, abrían el show músicos como Charly, Fito, Soda Stereo, Spinetta, alguien importante como telonero, ahora encajan a uno de tercera o cuarta categoría, con una canción que suena hasta el hartazgo, o con apenas un disco editado, entonces ocurre que inflan mucho y meten en un festival con decenas de miles de personas a un tipo que no se lo merece, y el que verdaderamente se lo merece por trayectoria y calidad, está guardado, no lo llaman. Creo que la música se ha fundido con otras expresiones culturales, pero también comerciales, políticas, hoy en día la música es un producto más, la forma de venderla y comercializarla, las formas de administrar las cuestiones respecto a la música se empiezan a parecer a la burocracia que hay en cualquier otro orden de la vida, están los agentes de prensa, managers, productores, figuras administrativas entre el músico y la gente, el músico y los medios, y al final pareciera que la nota es a un político. Cuando empecé, hace casi treinta años, era todo más directo, más espontáneo, todo estaba más ligado a lo artístico y a la bohemia del artista, el vínculo con los teatros y los boliches era más cercano, pasaba más por el músico. Después todo se fue profesionalizando, que la prueba de sonido, que el armado de esto y aquello, llevan al artista para arriba y para abajo, con horarios que le hacen cumplir, y a veces conferencias de prensa en donde se hablan más bien generalidades, no cosas más específicas como en una entrevista mano a mano. Toda esa burocracia en Buenos Aires es muy grande, yo conozco además todo eso desde lado del periodismo, ya que al tener programa de radio, también entrevisto gente.

¿Qué bandas o músicos has escuchado y te han gustado últimamente, tanto argentinos como del resto del mundo?

En Argentina hay algunos solistas nuevos interesantes, del estilo de (Lisandro) Aristimuño, ésa área está muy bien transitada, hay gente muy talentosa. Hay un chico, Lucio Mantel, que tiene una voz con un color muy particular, hizo un disco con canciones muy bonitas. A mi me gustan las cosas más bien experimentales, si bien no es nueva, me gusta mucho lo que hace Juana Molina; Juana allá en Buenos Aires es muy combatida, pero yo la admiro, porque tenemos el mismo “mambo” en la cabeza. Me gusta mucho el último disco de Richard Coleman (“Incandescente”, 2013), que es un músico impresionante que colaboró mucho con Gustavo Cerati, y que en estos últimos tiempos ha solidificado su carrera como solista, a través de sus últimos discos. Me gustan algunas cosas que están pasando en el mundo del jazz, por ejemplo Esperanza Spalding, la vi en vivo y me gustó mucho su música, es una muy buena contrabajista, es joven, y encima amiga de mi saxofonista -risas-, ella es como una síntesis de las influencias que tuvo mi generación. También me gusta lo último de Pat Metheny (“Tap: The Book of Angels, Volume 20”, 2013), que son canciones de la comunidad judía, pero como más energéticas, con melodías intrincadas; también un trompetista joven llamado Christian Scott, que hace una música alucinante, muy volada, muy interesante.

¿Qué opinión te merece la descarga de música gratis por internet? ¿Sentís que va en desmedro del disco físico como tal?

Yo estoy de acuerdo con la descarga gratis de música por internet, hoy por hoy es algo que no se puede controlar, es una difusión y una distribución que la discográfica no te da, y además tenés acceso a discos que por ahí no encontrás en tu ciudad; en ese sentido sí, estoy totalmente a favor, 10 a 0. Ahora, si me preguntás si va a perjudicar el disco físico, y sí, porque no ganás ni un mango, no podés plantearte grandes producciones como antes, es decir, donde ibas por ejemplo a meter diez violinistas que tenés que pagarles, sabiendo que ése gasto no se recupera, se arregla con un teclado y listo, ya no hay tantas horas de producción y trabajo, se hacen discos más baratos en cuanto a la producción y gratuitos. Antes en los 80´s y 90´s era más habitual que músicos argentinos fueran seguido a Estados Unidos o Inglaterra a grabar y producir sus discos, se mandaban tremenda inversión y producción, ahora eso prácticamente no existe más. Yo creo igual que un disco que tiene buenas canciones no necesita más nada. Hay algo que a veces se hace, por ejemplo Babasónicos y otros lo han hecho, que es cobrar una entrada un poco más elevada pero que te incluya el disco nuevo, entonces ya determinados costos se amortizan por ahí, vas al recital y además de verlos en vivo te llevás el disco.

Si tuvieras que definirte como artista, ¿con cual actividad de las que hacés y por las que sos conocido te identificás mejor?

A veces pensando en qué soy yo, en qué soy bueno, me di cuenta que soy un estado de ánimo. El otro día me hicieron una propuesta para televisión, y yo pensaba “pero yo no me veo en este programa con este tipo conduciendo”, y el director del canal intentaba convencerme diciéndome “lo importante es que vos estés”, yo soy un tipo que “está” y que no se sabe qué carajo va a hacer, y me pasa en el escenario también, que subo y la gente ya aplaude, antes que yo diga ni haga nada, por ahí capaz que subo a decirles “che, miren que no voy a tocar” -risas-. Llegó a pasarme de ir a atenderme a un hospital, y en la guardia me vieran y ya se empezaran a reír, y yo decía “sí, todo bien, pero atiéndame” -risas-. Mi estado de ánimo me predispone a hacer lo que hago, y por eso también, cuando no está bueno lo que hago, mi estado de ánimo no es el mejor. Una vez, en una nota que me hicieron en un diario importante de allá, el periodista me dijo “te voy a hacer una entrevista, pero no por lo que hiciste, sino por todo lo que no hiciste”, y yo le había dicho que no a Marcelo Tinelli, y rechacé también otras cosas importantes o al menos populares y masivas. Creo que mi fuerte es ese, todo lo que me rehusé a hacer, o por dinero u otros motivos. La televisión está muy brutalizada, y no haber aceptado estar en algunos programas cada vez me hace sentir más orgulloso de las decisiones que tomé.

A nivel personal, ¿Qué significa para vos venir a Uruguay?

A mi me encanta Uruguay, sinceramente. Como persona me hace mucho bien venir, porque la gente tiene una sintonía más parecida a la mía, se puede hablar más con las personas, se puede dar más una charla distendida, allá es todo tan veloz, que ni siquiera viene quedando tiempo para cosas elementales como una simple conversación. Hay un ritmo acá que me resulta atractivo. Allá está más esa cosa de definir rápido, empieza un partido de fútbol y al minuto ya están “dale, hacé un gol”, y esa onda también está en otros aspectos de la sociedad, se busca el titular, la definición rápida. Acá se pueden desarrollar más tranquilamente las cosas, por ejemplo una charla como ésta.

¿Qué proyectos artísticos tenés para el futuro?

Tengo el proyecto de un libro, que antes de sacarlo lo tengo que escribir -risas-, es un libro acerca de anécdotas de rock, que estimo podrá salir para marzo o abril del año que viene. También vengo grabando un disco hace un montón, lo que pasa es que quiero que este disco tenga esa impronta más “juanamolinesca”, entonces me lleva más tiempo, porque soy muy autocrítico. Y como ya conté, seguir tocando todos los fines de semana, y en mis actividades en la radio. Por ahora estoy en varias cosas, y estoy muy cómodo tanto con lo que hago actualmente, como con estos proyectos futuros.

 

 

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Gillespi por Paulo Roddel – Octubre 2013 © Gastón Pimientawww.cooltivarte.com—————————————————————–

Posted by cooltivarte.com on Monday, October 21, 2013

 

 

 

   

 

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Paulo Roddel

Paulo Roddel

Nació e1 13 de octubre de 1977, en Montevideo, Uruguay. Ha publicado poesía y cuentos en revistas y antologías de escritores. Editó fanzines y publicaciones de rock de circulación under en Montevideo (1997-2000). Co-fundó los grupos de poetas 7 Segundos y Seis50, grabó los cds de poesía “Siete Segundos en la vuelta de tu oreja” (Grupo 7 Segundos, 2002) y “Ablación del Habla” (Grupo Seis50, 2006). Ha publicado cuatro libros de poesía Trapos (2004), Palidezco (2010), Ama/zonas (2014), y "El ceño del sueño" (2016). Ha colaborado en los periódicos La Diaria y La República, fue co-redactor de la revista cultural Fango (Premio Fondos Concursables del MEC, 2010-2011), colaboró en las revistas culturales H-enciclopedia, El Boulevard, Revista Ricardo Reis, Revista Vadenuevo, Artesuburbano, Revista Once, Magazine Montevideando, Suplemento El País Cultural, entre otras publicaciones. En 2014 participa de la realización Poetas - Proyecto Cross Media. Colabora desde el 2010 en el portal cooltivarte.com. Participa en ciclos literarios y encuentros de escritores tanto en Uruguay como en Argentina, y como columnista invitado en radios tratando efemérides vinculadas al rock. Como periodista cultural ha entrevistado a numerosas destacadas figuras de la cultura, tanto uruguayas como extranjeras en diferentes disciplinas artísticas. Colabora también en la revista digital Lamás Médula, de Buenos Aires. Es docente de inglés, librero, y actualmente cursa la carrera de Licenciatura en Ciencias Históricas en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UdelaR.

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