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Logan: El ocaso de un héroe

Escrita y dirigida por James Mangold, es protagonizada por Hugh Jackman & Patrick Stewart repitiendo los roles de Logan y Charles Xavier respectivamente, aparentemente por última vez.
Logan ya no es el super hombre que solía ser, ya no tiene la misma capacidad regenerativa de antes , el adamantium que tiene en su cuerpo lo está envenenando lentamente.

Los años le están pasando factura, está viejo y cansado, pasa los días trabajando como chofer de una limusina. Sigue en contacto con su antiguo amigo Charles Xavier quien permanece escondido y bajo medicación debido a que sufre una enfermedad neurodegenerativa que le impide tener control total sobre sus habilidades telepáticas convirtiéndolo en un peligro para sí mismo y para los que lo rodean. Ellos son prácticamente los últimos mutantes que quedan aún con vida, ya hace más de 20 años que no nace ningún mutante y dicha población ha ido mermando cada vez más. Durante un funeral una enfermera llamada Gabriela junto con una niña busca hablar con Logan para pedirle ayuda, necesita que la lleven hasta un lugar en Dakota del Norte llamado “Edén”. Logan en un principio se niega pero como necesita el dinero decide embarcarse en dicha tarea, no va a resultar nada sencillo llegar hasta ese lugar.

James Mangold vuelve a introducirse en el mundo de las adaptaciones cinematográficas del mundo del cómic por segunda vez. Nuevamente dirigiendo a Hugh Jackman, esta vez en una versión de Wolverine nunca vista en cine, el del héroe avejentado y cansado de luchar. El que reniega de su pasado y de si mismo.

Una película minimalista, prácticamente una rara avis del género de superhéroes, más aún ahora donde las compañías productoras están más preocupadas por armar universos cinematográficos que engloben a la mayor cantidad de personajes posibles en lugar de hacer cine, cine con alma. En este caso queda demostrada la importancia de la libertad artística a la hora de plasmar una idea.

Mangold nos regala este western, con claras influencias a “Unforgiven” (1992 Clint Eastwood), “Shane” (1955 George Stevens) y “The wrestler” (2008 Darren Aronofsky). Estos tres films comparten en común una cosa, el arco argumental del protagonista: el hombre que supo ser una máquina de matar que ahora reniega de su pasado y desconoce su naturaleza. Trata de dejar su pasado detrás pero un llamado de auxilio provoca que salga de su exilio y se ponga en marcha pero su principal enemigo es él mismo.

Al ser un film tan íntimo le es más fácil al espectador quedar inmerso en la historia , ser prácticamente cómplice de las vivencias de los protagonistas. Cada peligro que se cruza en el camino se siente realmente amenazador, nunca tenemos la seguridad de que el héroe saldrá bien parado ante las situaciones que se le presentan. Esa inseguridad que nos trasmite ayuda a que aumente la tensión que ya de por si carga cada escena. Atrás quedaron las otras películas de superhéroes donde la mayoría de las muertes ( si es que habían) prácticamente no le generaban nada al espectador, daba lo mismo si los muertos se contaban por cientos o por miles, generaba poca o nula empatía. Aquí cada muerte se siente, se ve. Es íntima, tan íntima y visceral como lo permiten unas garras afiladas. Todo lo que ocurre en pantalla tiene un peso en la historia un peso dramático, la fotografía y la música acompañan con solvencia pero no se roban el espectáculo, son simplemente parte de los tantos elementos que le dan valor a esta obra. Hugh Jackman se despide del personaje que supo interpretar durante 17 años y lo hace a lo grande.

 

Jonathan Gimenos

Jonathan Gimenos

Nacido en Montevideo, un día de mayo de 1981, desde niño le fueron inculcando el amor por el cine yendo todos los domingos, como si de asisitir a misa se tratase. A eso se le suma su afición por las computadoras, por lo que tiene cursos de diseño gráfico y reparación de PC en su haber. Actualmente trabajando para la empresa Unilever y dedicando su tiempo libre en una página en Facebook de su autoría (facebook.com/rincondepelis) donde da rienda suelta a todas sus inquietudes relacionadas con el séptimo arte. Y en un país futbolero como es este, se jacta de jamás haber pisado el estadio centenario, entre otras cosas que muchas veces lo hacen sentir extranjero en este paisito un poco gris. Se integra a cooltivarte en 2015.







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