Lo que acontece cada feriado

Feriados es una serie uruguaya que consta de nueve capítulos, en  los que se narra la historia de un personaje distinto en cada fecha a lo largo de un año.  Si bien cada capítulo es una historia independiente, los personajes se entrelazan en las demás historias. La serie se transmite los martes a las 21 hs. por Televisión Nacional del Uruguay y próximamente saldrá al aire en las pantallas de Tevé Ciudad.

Lucas Cilintano, Claudio Quijano y Leonardo Pintos son los directores del proyecto, además Claudio y Leonardo también encarnan personajes en la ficción. Las cabezas detrás de esta idea contaron cómo fue el proceso creativo y su puesta en marcha, además opinaron sobre la situación actual de la producción nacional.

-¿Cómo surgió la idea, y quiénes estuvieron involucrados desde el comienzo?

Lucas Cilintano: Por un lado Leo y Claudio estaban laburando en una obra de teatro que se llamaba Las Julietas, ellos estaban con ganas de crear algo para televisión y empezaron a tirar algunas ideas.  Por otro lado yo estaba laburando en una película llamada La demora y ahí conocí a Leo. Después nos juntamos a charlar y me contó “pah, a mí me gustaría esto” y yo también le conté unas ideas en las que andaba. Luego se sumó Claudio con quién ya venía hablando de estas cosas.  Creo que lo que más nos unió fueron las ganas de trabajar en algo juntos.

Todos habíamos trabajando en cine y teatro, como asistentes, etc. pero teníamos ganas de emprender una producción desde el principio, nosotros. Una vez que estábamos los tres juntos trabajando, empezamos a bajar a tierra y concretar más.

¿Les tomó mucho tiempo decidir sobre las estructura de la historia, los personajes, etc.?

Leonardo Pintos: No tanto. Lo que resolvimos primero fue la estructura de los nueve personajes, pensar un grupo de actores entre los cuales estábamos nosotros. Porque no sabíamos que íbamos a terminar dirigiendo. Después pensamos a partir de los personajes, que cada uno tuviera una historia que contar y  además se mezclaran con las historias de los otros. Ahí se nos ocurrió que los días para contar, fueran feriados y festivos nacionales a lo largo de un año.

Claudio Quijano: En un principio no fue muy difícil darle el marco inicial porque no era tan “ambicioso” el proyecto.  Lo único que teníamos eran ganas de hacerlo,  no teníamos plata para producir.Lo pensamos más bien para ser transmitido en la web.

Después como decía Leo la idea fue madurando. Y nos animamos a presentarnos a los fondos del Instituto del Cine y Audiovisual de Uruguay (ICAU), para desarrollo de guión. Eso fue en 2013. Ganamos, y nunca pensamos que íbamos a ganar. Estuvo buenísimo, fue como la primera “legitimación” de que la idea que teníamos “de entre casa”, resultaba interesante para alguien.  A partir de ahí empezamos a perfilar un poco más el resto de las historias, incluso a la historia que presentamos para guionar le fuimos dando un poco de forma.

¿Cambió algo a partir de este premio?

C.Q: Lo que cambió fue la escala en la empezamos a pensar.

L.P: Ese primer fondo no era mucho dinero pero era algo sobre todo para tomar impulso. Creo que compramos un disco duro con la plata del premio. También compramos unos paraguas para filmar un tráiler. Y repartimos entre los actores un poco de plata, un viático para los ensayos.

Seis meses después surgió la oportunidad de presentarnos al llamado clasificado para producción total del proyecto y ahí ganamos. Eso implicaba que el proyecto era financiado por el ICAU, Canal 5 y Tevé Ciudad ponen un poco de plata y se estrena en ambos canales. Desde ahí estuvimos ensayando. A finales de 2014 empezamos a filmar. Lo hicimos en dos partes, primero tres capítulos paramos y después filmamos los otros seis el año pasado (2015).

-Ustedes contaban que el proceso creativo fue inverso a la forma “normal” ¿se armó el equipo de trabajo antes de escribir el guión?

C.Q: Claro fue al revés. Primero armamos el equipo de actores con el que íbamos a trabajar, con juegos de improvisación y un montón de dinámicas internas de trabajo. A partir de eso fueron surgiendo las historias y se perfilaron los personajes.

Nosotros armamos el marco donde se iba a mover ese juego, y los participantes (actores) disparaban el juego para donde saliera. A partir de esas improvisaciones se empezó a ver de forma orgánica qué personajes se podían cruzar  en qué historias o con qué personajes. Desde ahí sí nos empezamos a acercar a la técnica del guión. A pasar la idea al papel.  Se dio un juego de ensayo y escritura, vuelta a ensayar, vuelta a re escribir. Pero no era cerrado porque incluso en el momento del rodaje se permitía un poco la improvisación. Por eso decimos que fue medio al revés el proceso.

¿Cuántas personas conforman actualmente el equipo de Feriados?

– L.P: El equipo base éramos nosotros tres que dirigíamos y  actuábamos, más los otros siete actores. Después hay un equipo técnico fijo de quince personas. Luego participaron treinta actores más, secundarios. También había un montón de gente vinculada al proyecto que nos prestaba cosas, nos permitían utilizar locaciones. En sí vinculados al proyecto de alguna u otra manera somos cien personas

L.C: Incluso creo que fueron más.  Porque cada capítulo es una historia separada. Por ejemplo, sin querer comparar, en Rotos y Descocidos que es la otra serie que salió ahora, está armada una gran historia con los mismos personajes. Nosotros en realidad, que creo que fue lo que nos causó más cansancio, en que cada capítulo creamos una historia con su locación y sus  características propias. Era como filmar nueve películas cortas en una serie entera.  Eso fue por momentos agotador.

¿Filmaban varios capítulos de forma paralela?

L.P: No, hacíamos en cinco días el rodaje de uno. Si íbamos a una locación que se repetía como el bar, tratábamos de filmar todas las escenas del bar  ahí, fueran de ese capítulo o de otro.  Por ejemplo en el capítulo del día de los muertos, hubo una escena que tuvimos que dejar para filmar, que había quedado del día de la primavera. Entonces había que pensar  la decoración del bar según la historia o los personajes.  No sólo eso, además tenías que pensar que la época del año representada era distinta.

L.C: Primero de mayo lo filmamos en diciembre, era una noche de esas de calor. Y el actor tenía que venir con un buzo o algo, como haces en mayo porque se supone que está freso.

L:P:  El capítulo del 25 de agosto, lo filmamos con un calor tremendo en noviembre. Teníamos que simular las estaciones. También hicimos otro capítulo del día del abuelo, estábamos filmando en una ruta del interior en noviembre, los actores todos abrigados adentro de la camioneta, con vidrios cerrados  como si fuera invierno.

¿Cómo se hacían los rodajes?

L.C: Teníamos cinco días de rodajes y después teníamos dos días para hacer la pre producción del próximo. Eso fue bastante agotador. Aparte las jornadas de rodajes son de doce horas y nosotros los directores nos quedábamos un poco más, como catorce horas.  Igual más allá del cansancio fue muy disfrutable el proceso, a pesar de todo lo que implica un rodaje, sus pros y contras, el estrés, etc.

C.Q: Como decía Leo, el rodaje lo partimos en dos hicimos tres capítulos a finales de 2014 y a finales de 2015 filmamos los otros seis. Entonces entre medio, el bar que usábamos como locación cerró. Entonces cuando fuimos a generar el contacto para retomar el rodaje, nos enteramos de que el bar como lo conocíamos prácticamente no existía. Entonces tuvimos que volver a juntar las cosas del bar para que estuviera igual a cómo se había visto anteriormente.

L.C: La dueña del bar no nos quería dejar filmar más ahí. La hermana tenía una peluquería y fuimos con Leo una mañana. Hablamos con la hermana a ver si aflojaba un poco… entre brushing y brushing la convencimos.

-C.Q:  El bar es una locación muy importante dentro de la serie, entonces a nivel de producción era imposible simular ese lugar, hacer como que era el mismo pero pintar una pared del mismo color, o buscar muebles más o menos parecidos. Era ahí o ahí pero al final salió todo bien.

Feriados es una ficción que representa situaciones más o menos  comunes de la vida del uruguayo. Esto incluye forma de hablar, lugares, música entre otros elementos actuales.  ¿Cómo se inspiraron para crear cada historia, los personajes, etc.?

L.C: Fue muy lindo, yo lo re disfruté y creo que nos pasó lo mismo a los tres.  Nos juntábamos dos veces por semana a pensar a ideas,  ahí salieron los temas  que nos gustaría mostrar en los capítulos. Por ejemplo la burocracia, el laburo cuando tenes que decidir entre un trabajo que brinda estabilidad económica o dedicarte a un trabajo que te gusta aunque quizás haya días en los que no se gane dinero. También temas de pareja, el futuro, los hijos, con la sociedad en sí.

Hay un capítulo que trata de una chica que está asumiendo su adultez, despidiéndose de lo que fue y entrando a una nueva etapa de la vida, y era eso lo que queríamos contar. Por más que a ese capítulo le habíamos sumado un montón de cosas más, tuvimos que descartarlas porque la línea de la historia y mismo el personaje termina decidiendo por sí solo. Había muchas opciones y la parte más difícil siempre es sacar lo que sobra.

¿Todos los protagonistas eran actores de teatro? ¿Cómo fue para ellos trabajar en un proyecto para televisión?

L.C: Algunos actores ya habían filmado algo para televisión. Creo que lo más incómodo es la dinámica de trabajo porque tenes que cortar con tu vida e irte una semana a un lugar del interior. Es dejar el laburo por ese lapso, tus hijos, tu pareja, etc. Quizás eso es lo más difícil de los rodajes y mucha gente no está acostumbrada. Pero  los actores se adaptaron re bien, estaban copados. Además estaban atentos y entendieron la lógica de la serie enseguida, son muy buenos actores.

C.Q: Esto lo digo más desde el lado del actor. Hay una pequeña cuestión como un saltito…  pero no es de método, es como decía Lucas,  relativo a la atención.  Cuando vos trabajas en teatro se proyecta una direccionalidad más abierta. Acá en televisión hay una cámara, una situación encerrada en un ambiente mucho más concreto. Lo que buscábamos era fijar la atención en la «burbuja» que se creaba en ese momento. Pero después, actuar es actuar. Tuvimos la suerte de contar con muy buenos actores, eso hace la tarea mucho más fácil. Reaccionaban inmediatamente a lo que se les pedía, la verdad fue muy placentero trabajar con ellos. Fue como un experimento en parte, porque con muchos de ellos no habíamos trabajado así.

¿Los actores fueron recomendados por conocidos de ustedes?

L.P: Sí. Y con los demás habíamos trabajado juntos en obras de teatro y otros proyectos. En realidad Feriados fue pensado para los nueve que éramos. Cuando pensamos en el reparto fue muy fácil, dijimos “queremos que sean estos”. Porque habíamos trabajado con ellos o porque había cierta afinidad a nivel de grupo humano. Eso estuvo muy bueno, el hecho de que había pila de ganas de trabajar todos con todos. Cuando está todo el mundo contento el trabajo es más fácil. Incluso el equipo técnico.  Además hubo un trabajo previo junto a los actores, no fue que se les dio el guion y se lo tuvieron que aprender de un día para al otro. El proyecto fue muy integrado desde el principio.

– Han filmado tanto en Montevideo como en el interior del país ¿Cómo vive la gente esa experiencia, cuando llegan ustedes con todo el equipo y se ponen a rodar?

L.P: En general la gente es súper abierta. Acá en Montevideo como también se hacen más actividades, la apertura es distinta. En el  interior fue muy fácil conseguir algunas cosas que precisábamos para el rodaje, porque la gente estaba muy abierta a recibirnos.

L.C: El capítulo cinco los filamos en un bar  que estaba en Pueblo Aznárez (Maldonado). Llegamos y estaba re tranquilo, no había tránsito, eso estaba buenísimo sobre todo para el sonido.

Hablamos con el dueño del bar y le dijimos “nosotros tenemos dinero para pagarte”, no era mucho porque teníamos poco presupuesto. Y nos dijo que no “de ninguna manera, yo quiero que ustedes filmen acá, no me paguen nada”.  Estaba re contento y quería colaborar. Capaz que en la ciudad al ser más grande, este tipo de cosas es más molesto en la dinámica del día a día. Pero en el interior les gusta salir de la rutina, les copa.

C.Q: La gente fue súper respetuosa. Fue buenísimo, por lo que decía Leo de la apertura, porque nos facilitaron muchas cosas. Nunca hubo que repetir una toma porque alguien se metiera en el fondo a figurar, que eso acá pasa mucho. Me acuerdo cuando estábamos grabando en Pan de Azúcar, se acercó un hombre que tenía una revista. Y estaba re contento de que se había revolucionado un poco el pueblo con el rodaje en la calle.  Re buena onda, la verdad que en el interior se portaron de diez con nosotros.

– L.P: En un momento estábamos filmando en la calle y en el cordón de la vereda de enfrente teníamos como una platea, un montón de gente mirando. Les decías “ahora vamos a grabar, por favor hagan silencio” y la receptividad era linda, nos hicieron el trabajo fácil.

– Actualmente muchos uruguayos miramos programas de todas partes del mundo ¿cómo se podría hacer para que el público conozca y consuma en mayor medida las producciones de nuestro país?

– L.C: Estaría buenísimo poder incentivar la creación cultural, son cosas muy fundamentales pero es todo un tema. Sin embargo te das cuenta que a la gente le interesa el fútbol y no mucho más. Me refiero de forma masiva. Es un poco  triste ver que no tenemos un relato cercano. Siento que no hay mucha reflexión en el sentido de que cualquier cosa que nos ponen, la miramos. Los contenidos se masifican, se ponen de moda y muchas veces esos relatos no tienen nada que ver con nosotros, con nuestros problemas, lo que pensamos, etc.

De hecho ahora llegaron las novelas turcas que son lo mismo que cualquier otra novela. Es la misma historia de siempre, más maquillada. Cuando hay intentos de contar algo con una imagen más cercana, cuesta porque  parece que la manera de contar siempre fuera la misma.

¿Les parece que será una cuestión de promoción o más de cabeza de la sociedad?

– L.P: Creo que es una cuestión de continuidad.  El otro día estaba viendo una entrevista a una actriz brasilera que se llama Beatriz Segall, ella vino del teatro y ha hecho muchas novelas para televisión. Contaba que cuando empezó no fue en globo, sino en Tv Tupi. A lo que voy es que no se pusieron de moda de repente las novelas brasileras,  pasaron años para que al brasilero empezara a gustarle el hecho de ver novelas en su propio idioma. En otros países de la región como en Argentina o en Chile ya es normal que existan producciones nacionales. Por eso, creo que tiene que ver con una cuestión de continuidad. La promoción viene después.

Este año se generaron dos o tres ficciones uruguayas y eso está bueno. Pero ojalá que no quede en nada, porque si después no se produce más nada como por tres o cuatro años como pasó la última vez… Cada vez que se vuelve a hacer producción nacional es volver a empezar.  Si se continuara también estaría la posibilidad de mejorar cada vez más la técnica y forma de trabajo.

C.Q: También es raro verte a vos. Nos pasa a nosotros los actores, que muchos no nos queremos ni  ver cuando grabamos algo. Hay una cuestión de costumbre también. Nosotros sonamos diferentes a los argentinos. Las historias son distintas a las que pasan en Buenos Aires que es una ciudad enorme. Toda la ficción argentina está “capitalizada”, todo pasa en la ciudad con otros tiempos y otro ritmo.

Acá pasan otras cosas, así que además de continuidad de la producción y la industria del entretenimiento, también falta que la gente se acostumbre a verse y escucharse. Así como reconocer los lugares de acá y poder verlos en una ficción.

L.C: También pasa que nosotros siempre dependemos a nivel económico del exterior. Con la música vimos un gran cambio, porque antes los músicos uruguayos se morían de hambre. Pero después se empezó a abrir el  mercado y en Argentina se empezó a escuchar Rada, Jaime Roos, La vela Puerca, No te va a gustar, El cuarteto de Nos, etc. Eso genera un montón de plata para ellos pero también para los productores. Nos falta esa chispa de decir “acá se puede producir”.

– L.P: También la radio en un momento le empezó a dar lugar a la música nacional. Por eso digo que la promoción y la continuidad van de la mano.

– L.C: Claro, y la costumbre de escuchar lo nuestro también. Porque el uruguayo es muy conservador  y por eso necesita que alguien le diga “esto sí está bueno”, para que él crea que está bueno.

– C.Q: El estado  también debería tener una actitud que resguarde e incentive la producción nacional. Pero no solamente desde el punto de vista económico, que ya lo hace aunque no alcanza, porque hay mucha gente que tiene ganas de hacer cosas. Y muchos se quedan por el camino cuando otros ganan premios o concursos.

A nivel de televisión y de ficciones falta protección de la industria nacional. Eso lo respaldaba un poco con la cuota de pantalla la ley de medios. Me parece que esas iniciativas no están mal porque en otros países hicieron que la industria cobrara notoriedad.

– Del lado de los organismos estatales que fomentan el desarrollo de la cultura ¿Cómo es el reconocimiento y apoyo que han recibido?

– L.P: Ganamos el fondo de fomento para la producción audiovisual del ICAU, un premio era por desarrollo de guion y otro por  producción total. Después ganamos dos fondos de locaciones, de la Intendencia de Montevideo. Uno se llama Montevideo socio audiovisual, que es para  post producción  y otro se llama Montevideo Filma, que es para inicio de rodaje.

También tuvimos apoyo del INJU, del Ministerio de Turismo, de Facultad de Información y Comunicación y algunas empresas privadas: Cutcsa, Borishka, Hotel Orpheo, Óptica Alemana y el Club Social residentes de Cerro Largo. Canal 5 y Tevé Ciudad hicieron una pre compra de la serie, es decir que pusieron plata para que se transmita al aire.

– Si miran para atrás, al momento que surgió la idea ¿Qué ven? ¿El proyecto salió como esperaban? ¿Cambiarían algo?

C.Q: Si me retrotraigo al momento en que pensábamos en armar algo con mucho contenido  que fuera para la web, veo hoy los capítulos y hay un salto. Está buenísimo lo que logramos hacer. En cuanto a cambiar, si hablamos de los creativo siempre que tenes distancia de lo que hiciste decís “pah, hubiera puesto un plano más”. Pero eso pasa siempre, también en el teatro cuando pensas que con una semana más de ensayo hubiera salido mejor.

Estoy re contento con lo que hicimos. Me gusta lo que veo y me parece bueno.  De hecho superó mis expectativas. También fue mucho tiempo de trabajo y fue un equipo enorme comparado con el laburo en el teatro, que son cuatro o cinco personas. Realmente creo que no se hubiera llegado a los resultados si el equipo no se hubiera calzado al hombro al proyecto. Fue un gran aprendizaje.

 

Imagen portada: facebook.com/Feriados

 

 


 

 

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Bettina Aplanalp

Bettina Aplanalp

Bettina Aplanalp (TINA): Montevideo 1990. Cursó Licenciatura en Cs. de la comunicación, trayecto Periodismo en FIC- UdelaR y periodismo general en IPEP. También estudió logística pero resulto que no era lo suyo. Su vida se basa en hacer muchas preguntas a todos y por todo. Actualmente trabaja respondiendo preguntas online, para una empresa internacional, mientras, busca acercarse cada día más al ejercicio del periodismo. Ama la música, los gatos y la naturaleza, curiosamente a pesar de ser un bicho de ciudad. Se incorpora a cooltivarte en 2015.

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