imagen - El pasado 26 de Marzo se presentó Milongas Extremas en Bluzz Live, con lo que llamaron "Ensayo General" (segunda fecha) - Tuvieron como invitado a Diego Rossberg (cantante de Cuatro pesos de Propina). Con el local de Bluzz completo, realizaron un excelente show como nos tienen acostumbrados. ........................................... www.cooltivarte.com Fotos: Daniela Hernández

Lo eléctrico de Milongas Extremas

Dentro de la variada escena montevideana destaca Milongas Extremas, una banda que comenzó versionando canciones de Extremoduro pero que ha alcanzado una voz propia y original dentro del ámbito sonoro local.

Formada por Santiago Martínez, Paio Piñeyro, Matías Rodríguez y Francisco Saterczek, Milongas… se ha curtido y formado un público durante estos años en bares y boliches. Sus presentaciones en teatros también han sido exitosas.

En el 2012, por ejemplo, presentaron en la Zitarrosa, a sala repleta, un primer disco homónimo, con el cual once temas de la mítica agrupación española se convirtieron en una sugestiva propuesta.

Para el 21 de abril de 2015 la banda mostrará su espectáculo “Lo eléctrico del sentimiento 360 º” en la sala Zabala Muñiz del complejo Solís. Acerca de esta próxima presentación Cooltivarte conversó con tres de los integrantes de Milongas.

¿Qué va a ser “Lo eléctrico del sentimiento 360 º” para esta ocasión?

Santiago Martínez: Es el poder peludiar tocando cuatro guitarras acústicas. Por más que los temas de la lista vayan a cambiar un poco (de Extremoduro sacamos un par y pusimos un par más nuestro), transmitimos lo mismo: hacer un espectáculo que vaya subiendo y que termine descontrolado, nunca saliéndose del formato de lo acústico y aprovechando ese espacio de la Zavala Muñiz que brinda esos 360 grados, lugar en donde teníamos muchas ganas de tocar. Intentamos dejar todo el escenario despejado para improvisar, tirar unos pasos al medio, reírnos entre nosotros. Dependemos mucho de las miradas entre nosotros, por un tema de intensidades, de poder subir o bajar climas que no siempre tienen porque estar estructurados, que nos podemos mirar y saber cuándo bajar o subir todos juntos. Allí va a pasar todo el tiempo.

Paio Piñeyro: Que el escenario sea así nos posibilita mirar al público desde posiciones diferentes, y viceversa. Es como un partido de futbol: lo ves diferente desde la Ámsterdam, desde la Colombes. La escenografía va a cambiar, entonces va a generar otro clima. Que la distribución del teatro sea de cuatro plateas ya va a cambiar todo.

La producción de canciones propias ha crecido. ¿Hay pensado un segundo disco?

Matías Rodríguez: Hay pensado hacerlo, pero no hacerlo ya. Por muchas razones: primero nos gustaría tener más temas. Hay muchos haciendo cola para empezar a ensayarse y arreglarlos, pero así como cuando hicimos los temas de Extremoduro teníamos veinte y metimos once, habrá que tener un par más como para hacer una selección que nos parezca contundente. Y además vamos a salir a otros lugares y eso lleva tiempo, aparte de plata y logística.

SM: El tema es que no tenemos ningún apuro. Hace seis años que estamos tocando y en 2012 sacamos el disco con temas de Extremoduro porque era algo que teníamos que saldar y en realidad nosotros tenemos como una ansiedad ahora que empezamos con los temas nuestros, ansiedad de tocarlos.

PP: Yo creo que ahora se están juntando muchas cosas. Estamos haciendo toques en teatros, porque en realidad nosotros siempre fuimos más de boliches… Creo que algún momento vamos a tener para disfrutar de hacer el disco. No ha llegado el momento y cuando se vea más luz en el disco, entonces nos meteremos.

MR: También hay una cosa con los temas nuestros y es que van ser más experimentales, no están tan cocinados como los del disco anterior. Incluso los que ya estamos tocando todavía no lo están del todo.

¿Cómo ven que recibe el público los temas propios de ustedes y las versiones de Extremoduro?

PP: Toda la gente que se arrima te dice que les gusta. Ahora, a los que no les gusta no tengo ni idea, porque nadie se ha acercado a decir “Esto es una mierda” (risas). Creo que están gustando y a nosotros también.

SM: Eso es lo que nos permite no apurar el disco, nos permite tocar los temas y ver qué es lo que pasa. Ya hay canciones nuestras que vemos que tienen una recepción.

MR: Hay una cosa que a mí me gusta y es que más allá de los temas la gente se copa con vernos tocar y nos ven a nosotros re copados tocando los temas. Los temas que sean. Nosotros los gozamos y la gente se goza.

¿Cómo hacen a la hora de componer?

SM: Antes de formar Milongas Extremas ya componíamos. Con Francisco y Matías teníamos un grupo de rock. Por ejemplo, hay un tema que se llama “Alero” que compuse hace como diez años y que tocábamos en un grupo anterior. A Paio le gustó el tema y empezó a militar para cantarlo en Milongas. Hay canciones viejas que compusimos y que las trajimos y vimos si daba para tocarlas, hay otras que sí fueron hechas para Milongas, hay una que hicimos todos juntos. Uno trae, si la quiere cantar él, la canta él. Si hay cosas en la letra vemos y lo resolvemos todos, nada es sagrado; se resuelve.

PP: Lo que pasa es que generalmente el que la va a cantar es quien resuelve más la letra. A ese lugar llegamos, porque es el que está diciendo las cosas más fuerte, pero antes de llegar a ese lugar tiene muchas versiones.

SM: Nosotros cerramos entre todos el concepto y después el que la canta le da la última corrección. Dice: “Bo, no voy a decir amor cinco veces, esta vez voy a decir tesón”. Y bueno “La vas a cantar vos, sentíte cómodo”.

¿Cuán difícil es quitarse la impronta de Extremoduro para componer?

PP: No es difícil porque no nos la quitamos (risas). Nos la dejamos puesta. Sería un desatino quitarse la influencia de Iniesta como letrista porque es un capo. Nosotros lo escuchamos desde que comenzamos y masticamos todos los discos de arriba para abajo y son cosas que te van quedando. Igual, no era el único.

SM: Tenemos influencia de pila de cosas, de hasta música electrónica por decirte. Nos gustan muchas cosas. Nosotros a la hora de versionar a Extremoduro dejábamos la letra desnuda y le poníamos otras cosas que no eran “extremoduricas”.

Hablaron de unos viajes…

MR: Este año hemos tenido suerte. Estamos por viajar a España, que era de las ilusiones que teníamos desde hace años. Vamos cerrando cosas que todavía faltan, pero estamos cerca. En julio iremos también a Buenos Aires.

¿Han pensado en cambiar el formato de la banda, incluir algo más?

PP: Somos cuatro y creo que cada cabecita ha viajado por algunos lugares. Yo tengo tremendas ganas de que Milongas Extremas tenga batería, guitarra eléctrica atrás, pero creo que es algo que vamos a llegar en conjunto. Por ahora es el cuarteto de guitarras, aunque para la Zabala Muñiz va a haber un bandoneón (Ramiro Hernández), un chelo (Diego González) y un contrabajo (Camilo Gramosso).

MR: Son los invitados que vienen tocando con nosotros desde hace un tiempo en los teatros. Tenemos una suerte de contar con muchos amigos, músicos muy buenos, y cuando hacemos toques así nos dicen “Sí voy, voy a tocar”. Y empezamos a sumar y un día en un boliche éramos doce. Esas son las cosas, la ignición espontánea, que a veces pasa. Para el teatro somos siete, nueve con las bailarinas.

¿Las bailarinas?…

MR: Son dos muchachas amigas nuestras, una española y una uruguaya. Justo se dio esa casualidad. Bailan tango y son parte del espectáculo en tres momentos y colorean sobremanera el asunto.

Imagen portada: Archivo – El pasado 26 de Marzo se presentó Milongas Extremas en Bluzz Live, con lo que llamaron “Ensayo General” (segunda fecha) – Tuvieron como invitado a Diego Rossberg (cantante de Cuatro pesos de Propina). Con el local de Bluzz completo, realizaron un excelente show como nos tienen acostumbrados. Foto © Daniela Hernández

 
 

   

 
 

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Fernando Sánchez

Fernando Sánchez

Ciego de Ávila, Cuba, 1989. Consumidor de todo cuanto tenga que ver con la cultura, se licenció de Periodismo en el 2013, en Cuba. Allí hizo radio y televisión, y se involucró en diversos proyectos artísticos. Colabora con Brecha desde el 2012. Desde el 2014 reside en Montevideo, a donde llegó, según expresara, citando a un poeta de la isla, para romper con “la maldita circunstancia del agua por todas partes”.

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