imagen - Lindsey Stirling foto Fernanda Aramuni

Lindsey Stirling en La Trastienda – Ser o no ser, esa es la cuestión

Siempre me resulta llamativo que un artista al que apenas conozco venga de tan lejos y logre convocar a tanta gente (2 trastiendas agotadas) y a precios para nada económicos (que oscilaban entre los $1200 y $1500) como ocurrió esta noche de martes de otoño en mi querido Montevideo.

Lindsey Stirling es quizás hoy por hoy una de esas nuevas artistas que catapultaron su éxito gracias a los medios y a las redes sociales, lo cual me pone en la obligación de entrar en el debate de si esto es ético o no (al hacerme este planteo me siento extrañamente estúpido y más viejo de lo que en realidad soy) y si la susodicha en cuestión tiene realmente talento, mas allá de su exposición mediática proyectada a través de pixeles en pantallas alrededor de todo el mundo.

Lo primero. En mi opinión, siempre resulta más autentico, mas real, el hecho de que los artistas en su joven edad lleguen al éxito desde cierto esfuerzo y tengan que sufrir la exigencia de recorrer un camino considerable para llegar a ese éxito (y con esto no digo que deban de tocar en los peores tugurios y sufrir las peores audiencias como si lo vivieron los grandes de todos los tiempos, no es necesario ser tan sádico), solo digo que eso hace que los pocos que lleguen al estrellato, sean los realmente buenos. A ver, llevándolo al futbol, que no llegue a primera el representado por el contratista amigo del presidente del club en el que juega, con el objetivo de sacar de pobre a la familia, que llegue el botija que se lo merece, ese es mi punto.

Lindsey Stirling salió a la fama luego de participar en el reality show Norteamericano “America´s got a talent” en el cual, armada con su violín y algo de ballet le alcanzo para llegar a cuartos de final del certamen y abrirse paso así, para comenzar su carrera.

Volviendo al debate anterior. El arte muere cuando los medios regulan lo que le debe de gustar a la gente, cuando crean teenage idols de laboratorio, para así mantener sedados y bajo control a los jóvenes (habidos de escuchar nueva música o de encontrar ídolos referentes), con cancioncitas de poca lírica. Es el gran y eterno riesgo de la música Pop, y pasa también bastante en el Rock aunque nos queramos hacer los distraídos (por ejemplo, esa extraña forma de siempre cuidar a los dinosaurios y aplastar a los nuevos músicos para cuidar el negocio, de manera segura, sin correr riesgos). Y es una realidad que muchos que se consideran del “palo del rock”, en su afán por defender a esos grandes dinosaurios (que merecen todo mi respeto claro está, pero no son dioses) se encuentran sin pensarlo siquiera (y son víctimas desde mi modo de ver, al comportarse casi por reflejo condicionado, guiados también por el mercado) parados sobre una baldosa de 30 x 30 sin poder ver más allá de sus narices, lejos de conocer lo nuevo (y no por eso bueno aclaro), eso que viene de abajo.

Lindsey Stirling comenzó a subir sus videoclips a youtube (a lo Justin Bieber) y… boom, en EEUU ya todos hablaban de ella (su canal cuenta con casi 6 millones y medio de suscriptores, posee casi 840 millones de reproducciones y cada uno de sus videos automáticamente son virales).

Lo segundo. Su talento (al fin y al cabo lo más importante), Lindsey está llena de él.

En escena aparte de su violín, la acompañan Jason Gaviati en teclados y Drew Steen en batería, quienes junto a un excelente sonido y un gran despliegue visual y lumínico (por momentos excesivo) entregan un show de poco más de una hora y media, muy entretenido y poco usual y lo digo porque Lindsey parece por momentos (entre sus danzas de ballet, mientras salta y toca su violín al mismo tiempo) parte de un espectáculo circense.

Lindsey Stirling es una mixtura perfecta entre María, la enamorada (demente, rebelde y virtuosa del violín) de Rodrigo (Gael García Bernal) en esa delicia de serie que es “Mozart in the jungle”, con alguno de esos personajes teenage idol Pop creados por Disney en los laboratorios comandados por Micky Mouse.

Sobre mucha EMD, música de videojuegos, música zelta, dubstep, Llindsey le da duro a su instrumento canción tras canción. Entre el público, la pared de celulares hacia por momentos bizarro el disfrute del espectáculo, cientos (y no exagero) vieron a su artista preferida quien se encontraba a pocos metros, como lo hacen cada día que le agregan una nueva reproducción a su canal de youtube desde su casa, y la vivieron a través de sus grandes tablets o iphones.

Entre posters, un peluche y un violín que autografió (después de mucho rato de insistencia) que después devolvió para tirar un par de notas con su afortunada dueña in situ, el publico vibro con cada una de sus canciones (gran parte celular en mano) y se rió y divirtió con cada comentario que Lindsey hacia (le gusta hablar bastante a la muchacha , eso sí, siempre en ingles, no le pidamos ni un poquito de español más que un reiterado “los amos”) entre cada uno de los temas.

Todos parecieron quedar muy felices, y se fueron chochos de contentos a subir sus videos a sus redes sociales, buscando me gustas y que se hagan virales por un rato, para que las gente los comente, bueno, en fin nada fuera de lo común de lo que pasa en estos días y en especial con artistas como Lindsey Stirling que cimientan su éxito de esa manera y les encanta todo esto.

Con sus 28 años y 2 discos en su espalda (“Shatter me” de 2014, es todo un suceso de ventas y en la web) y una gira mundial que la encuentra llevándola actualmente por los lugares mas diversos, es ella quien tiene la llave para abrir la puerta que le permita desarrollar su talento al máximo, sin tanta espuma, ni luces, ni videos con efectos especiales, ni tanto Pop por momentos sin sentido.

(en la cancha se ven los pingos y en vivo, se la banca, su talento es verdadero) o puede seguir siendo más de esto que ha hecho hasta la fecha, hasta que aparezca otra como ella, pero que toque el cello y se vista toda de blanco, con botas negras y le robe el espectáculo central en este circo que es el terreno musical en que ella habita por estos días. La decisión es solo de ella, ojala que no sean otros (esos que matan a la verdadera música) los que la convenzan y decidan por ella. El futuro dirá realmente quien era Linsdey Stirling. Hace un rato, nosotros, recién acabamos de conocerla.

Setlist, Lindsey Stirling, La Trastienda. Montevideo Uruguay – Abril 2015

Beyond the veil – Transcendence – Electric Daisy Violin – Shadows – Senbonzakura – We are giants

Legend of Zelda medley – Song of caged bird (acústica) – All of me (John Legend cover) – Elements

Moon Trance – Roundtable Rival – Master of tides – Crystallize – Shatter me – Stars align

Imagen portada: Lindsey Stirling en La Trastienda – Abril 2015 Foto © Fernanda Aramuni

 

Lindsey Stirling en La Trastienda – Abril 2015 Foto © Fernanda Aramuniwww.cooltivarte.com————————–

Posted by cooltivarte.com on Friday, April 24, 2015

 

 

   

 

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Alejandro Hoffmann

Alejandro Hoffmann

Estudio Psicología y Antropología en la Universidad de la República. En 2013 se recibió de Diseñador Web. Realizó talleres de periodismo y gestión cultural. La música siempre lo ha acompañado durante su vida (música la cual considera más grande y abarcativa que conceptos filosóficos como el amor o la libertad juntos, o cualquier otro) y el ancho de banda de sus gustos se ha extendido con el paso del tiempo, aunque quizás no tanto, porque considera (en estos tiempos de mega democratización de los medios de difusión, donde todo artista tiene un lugar para compartir su creación) es sencillo diferenciar lo bueno de lo no tanto, porque según él, lo perceptivo influye más para el entendimiento de la música que lo intelectualizante snob, como esa canción que marca la diferencia en cuanto a las otras en un disco, y es claramente notorio que se destaca. Hoy transita sus días esperando escuchar y ver cosas que no haya escuchado ni visto antes. Se une a cooltivarte en 2014. Escribe para moog.uy - indiehoy.com - acapasancosas.com.ar - la revista Efecto Metal de Argentina y Zona de Obras de España. Desde 2016 lleva adelante Sudtopia, proyecto con el cual intenta difundir bandas latinoamericanas que están por fuera del circuito comercial masivo. Su eje central se desarrolla con publicaciones semanales en el portal http://cooltivarte.com/portal/ y bimensuales en su segmento de la Revista Wop! de Montevideo.

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