muestra-eac-a-imagen-y-semejanza-leho-de-sosa-foto-agustin-chaves-08

Leho De Sosa A imagen y semejanza EAC Temporada 24

Please try entering https://graph.facebook.com/1205311276182450/photos?fields=source,link,name,images,album&limit=1000 into your URL bar and seeing if the page loads.

El EAC inauguró este jueves 1ero de diciembre su nueva temporada, que va hasta el 5 de marzo de 2017

En ese contexto entrevistamos a Leho De Sosa que presenta A imagen y semejanza en la Sala Cero; “una colección de imágenes tridimensionales inspiradas en personajes de la cultura popular local y global que hunde sus raíces en los años ochenta. Esta banda de estereotipos para armar se corona con otro referente político generacional que para muchos marcó un momento histórico del país, difícil de asimilar: el triunfo del voto amarillo en el referéndum de 1989

-En el catálogo decis: “Creo que todas las cosas que nos forman y conforman nos hacen únicos. Pero al mismo tiempo, tenemos una estructura en común, que nos agolpa, que nos amasa y nos hace comportar como un gran todo, a veces pensante y a veces no tanto”, ¿cómo pensás la dialéctica de lo singular y lo colectivo en esta muestra?

A Imagen y Semejanza” trata de nuestro colectivo cultural neo-pop, de lo que creo que tenemos en común como sociedad, lo que nos pasó después de la dictadura. El proceso que sufrimos después de la erradicación de una generación de jóvenes disidentes en toda América Latina, con la venida de la democracia, el neo-capitalismo, el consumismo, la globalización, la tecnología aplicada a la imagen… Algo que yo linkeo con el Superflat de Takashi Murakami. Él está considerado el Andy Warhol japonés, creó ese movimiento artístico que analiza y critica lo que pasó en Japón luego de la Segunda Guerra Mundial, la occidentalización de la cultura de ese país con la llegada de Estados Unidos, mirada a través de los ojos de la cultura Otaku. Yo creo que hay un Superflat de acá, que llegó después de las dictaduras. La cultura de lo superficial, el miedo a envejecer que lleva a la sobrevaloración de la juventud, la cultura del no tener ideales políticos, el síndrome de Peter Pan, una chatura cultural. La sexualización de todo, la posibilidad de comercializar todo, la felicidad vendida en una cajita de cartón.

Entonces somos una marea cultural, que busca un bienestar individual muchas veces de una forma muy egoísta, pero cuando actuamos en manada nos emparejamos, como en el estadio. El fútbol empareja a todo el mundo, todos se mueven de la misma manera y no importa tu lugar en la sociedad. A veces siento que estamos todo el tiempo jugando, parte de eso creo que se refleja en la estética aniñada de las esculturas.

Y ese todo naif y despreocupado, que intenta olvidarse de lo que está mal, para no tener remordimientos, creo que es el que terminó haciendo triunfar al Voto Amarillo en el año 89 (y su ratificación hace poco tiempo). Ese Titán Amarillo que deja en sombra al pasado y cubre todo, nos hace desmemoriados, que influye y condiciona el futuro, que es un reflejo de nuestra idiosincrasia, aunque en lo individual muchos queramos ser otra cosa, en lo colectivo tenemos esa sombra.

En mi proceso de creación está esa construcción de un estereotipo base, un modelo común, incluso sin género. Sobre la base de ese primer diseño están creadas todas las piezas. Después sobre una misma estética y línea de diseño, inspirándome en distintos personajes, voy realizando las texturas y personalidades, incluso el Titán Amarillo que está inspirado en la papeleta del voto amarillo de 1989 tiene la misma matriz. Entonces ese concepto de lo colectivo y lo individual también está en mi forma de producir las obras.

-¿Cómo surge este trabajo con material frágil y combustible, que parece metaforizar lo que somos: “frágiles como de papel, imprimibles, moldeables. Con la capacidad de volar y de ser aplastados, de envolver y de iniciar el fuego”?

Todo pasa desde la inspiración en los álbumes de figuritas de los ochenta, de uno en particular que se llamaba “Amiguitas” que eran muñecas troqueladas con vestidos para intercambiar. Pero también estaban los de fútbol, que tenías que completar, era tener a todos los jugadores en papel.

Un día hace unos años estaba mirando vinyl toys en internet, y me topé con un paper craft, ahí vi que te los podías bajar e imprimir para armar, y me acordé que yo hacía esto de niño.
A los cinco años mi madre me enseñó a hacer volúmenes con papel, cajitas de todas formas, también maquetas, objetos chiquitos y me volví un nerd en la materia. Hacía todo, los Superamigos, los muñequitos de los dibujitos “para nena” que nunca me iban a comprar, la Baticueva tipo maqueta y después mesclé las dos cosas y empecé a hacer Transformers en volúmen, que se convertían de auto a robots, todo en papel. Lo mas divertido era poder romperlos, quemarlos y que nadie me rezongara.

Cuando vi esas plantillas para recortar y armar empecé a crear las mías, empecé a reproducir personajes de nuevo. Y un día armé este proyecto, justamente pensando en eso, en ese material tan de niño pero que a la vez puede ser un documento, una papeleta, un título, un billete. El papel puede envolver y cuidar, pero también te podes prender fuego. Podés declarar algo o simplemente empaquetar un regalo empresarial. Podés escribir a mano una obra original o sacar fotocopias de un texto de otro sin que se entere. El papel contiene la historia, la memoria colectiva.
Yo soy un esperanzado, entonces creo que podemos ser simplemente una cajita feliz impresa llena de hamburguesas o el envoltorio de una revolución cultural sin precedentes.

También el papel tiene algo de nostálgico, en la contemporaneidad todo es virtual, todo lo vemos en pantallas. Incluso estas obras estuvieron en una pantalla hasta último momento.
Todo nace en el plano intangible, desde el diseño gráfico, el arte digital, ahí está lo imaginado, que también es lo aspiracional. Luego lo llevo al papel, lo corto, lo doblo, lo pego y ahí se transforma en el objeto, la semejanza con lo real.

-Aludís también al arte asiático, ¡en tu caso, ¿cuáles serían las marcas de esa influencia?

Tengo una fuerte influencia de los dibujitos de mi niñez en mi arte, Astro Boy, Marco, Lala Belle, Mazinger Z y a la vez Disney que a su vez es quien marcó la estética de Osamu Tezuka (el padre del animé y manga) pero que también marcó a los estudios Disney después, cuando se “inspiran” en “Zimba el león Blanco” de Tezuka para crear a “El Rey León”.
Yo soy autodidacta, aprendí a dibujar copiando lo que veía en la tele, mi juego favorito de niño era en el corte comercial, dibujar los personajes que había visto en detalle, cuando volvía el programa comparaba cuánto se parecían. Después empecé a copiar las revistas de comics, las volvía a dibujar enteras y en un momento empecé a generar mis personajes y buscar mi estilo.

En el 2003 empecé a pintar, y obviamente las obras estaban relacionadas con la estética del comic japonés, el manga.

Hace algunos años me topé con la obra de Takashi Murakami en internet y pensé “¿cómo no vi esto antes?!”, cuando empecé a leer sus conceptos y ver sus obras empecé a sentir una relación con nuestra cultura en muchos aspectos. Creo que la colonización de las animaciones japonesas (que costaban menos que las americanas) hizo que los niños de los años ochenta fuéramos el punto inicial para lo que siguió, que toda la estética de la animación y de la ilustración comercial está basada hoy en el animé y el manga.

Mi trabajo en particular esta vez es muy kawaii (término que se usa en la cultura Otaku para la estética dulce, lo “cute”).
En Japón el diseño kawaii está incluso en la señalética urbana, en las estaciones de metro, en las indicaciones viales, es una forma amistosa de atraer a la gente. Eso es algo que algunos artistas del Superflat critican, una inmadurez generalizada.
Quise utilizar eso en mis obras, y pude ver directamente ese efecto aniñado y despreocupado cuando la gente se para adelante del Titán, con su textura del Voto Amarillo y se saca fotos sonriendo, o le da ternura la obra que representa a José Mujica o a Luis Alberto Lacalle de la misma manera que la que representa a Frutillitas, el Gucci o a Cristo.

-¿El fin de la dictadura ocurrió a tus cinco años de edad, decís, ¿de qué manera pensás que eso marcó al campo del arte pop nacional y cómo te inscribís en esa herencia?

Creo que el Pop post dictadura es muchas veces light, que es más plop que pop. Que se estancó, como la profundización en general. Las dictaduras han dado lugar a un montón de cosas en la región, que van más a la comercialización y el consumo, la frivolización y lo descafeinado, lo cultural muchas veces ha sido muy snobista y cerrado. El arte en general se hizo complicado, raro, para un público selecto que lo entienda y lo pueda consumir, el “pichaje” que compre postales de San Cono o posters de Madonna. Muy irónico en un país donde el acceso a los museos es gratis, pero el arte es solemne o inaccesible desde de lo elitista, intelectualizado a la fuerza. Por suerte siempre hubieron excepciones.

Entonces el Pop que he visto muchas veces es rebelde y muere en la rebeldía, o se nutre de la cultura de consumo pero por que sí, como un montón de imágenes del supermercado y tá.
Pero en los últimos años creo que hay artistas que salen de eso, muchos son de mi generación. También creo que la oleada de “gobiernos populistas” se ha encargado de escuchar un poco más a otra gente, darle espacio y eso ayudó a que un montón de nuevas miradas asomaran la cabeza. Entonces tenemos un Pop que se había quedado en slow motion, que comenzó a evolucionar y mezclarse más. Si a eso le sumás que “esos gobiernos” tienen políticas de inclusión, entonces aparecen miradas más abarcativas, como la Semana de Arte Trans de este año. Toda esa nueva conversación entre artistas diversos es para mi el Neo-Pop uruguayo, a destiempo pero llegando.
Igual a mi me gusta pensar en el Superflat Latinoamericano.

-Contanos algo de lo que se encuentra quien va a visitar la muestra?, ¿qué personajes pueblan esta instalación y cómo caracterizarías el proceso de producción de esta obra?

Tengo que decirte que estoy muy contento con la muestra, es exactamente lo que me imaginé, entonces creo que quien la vea va a mirar lo que pienso. Es una colección tierna y perturbadora sobre nosotros los uruguayos, dan ganas de coleccionarla casi sin darte cuenta que podés llegar a llevarte a tu casa al diente de Suárez ensangrentado, a la Virgen de Yemanjá, al Pepe y a Julita Pou.

Algo que también me interesa como artista es el hecho de que el arte no piensa nunca en la niñez, desde ningún lado. Si sos un niño y vas a un museo, un adulto tiene que explicarte y ahí podés vincularte con la obra, les cortamos la espontaneidad. En la inauguración habían muchos niños, de distintas edades y conectaron inmediatamente, desde distintos lugares. Los padres solo servían para impedir que tocaran todo.

La instalación está separada por colecciones temáticas, tenés la colección Cine Baby que se inspira en personajes de dibujitos de los ochenta, muchos de ellos fueron reversionados recientemente y también personajes más actuales, es la conexión directa con lo infantil. Enfrentada está la colección Like a Virgin, que se inspira en vírgenes y santos, cristianos y afro-brasileros, la religión es muy fuerte en un país laico, entonces están por ejemplo la Pomba Gira, Santa Lucía, Cristo, Yemanjá, San Expedito…
Como pieza central está el Titán Amarillo, inspirado en la papeleta que ganó el plebiscito de 1989, en una pasarela enfrente, casi como flotando y por ser aplastados por ese monstruo que alguien rebautizó “el Bob Esponja facho”, está la colección Pop Star, que trae a personajes nacionales, mediáticos, abstracciones y personas típicas de nuestro país. Están inspirados en Forlán, Rada del disco las manzanas, Daisy Tourné en la ducha, el Gucci, el Diente de Suárez, Victoria Rodríguez, un plancha, un pescador, una mujer policía, el matrimonio igualitario, un doña en la feria…
Frente al Titán, esta la colección de Presidentes y Primeras Damas, representando cada lustro post-dictadura, al gobierno. Quise poner dos tipos de elecciones democráticas enfrentadas.
Ahí están todos y todas, con los detalles de la ropa que usaron para cada cambio de mando.

Respeté mucho la paleta de color de cada personaje, tanto de fotos como de las estampitas de los santos, aunque para los gobernantes y sus esposas elegí una escala de grises, sólo las bandas presidenciales están en color.

Me enteré que mi proyecto quedó seleccionado en diciembre de 2015, desde ahí empecé a trabajar, los últimos tres meses fueron los más intensos y en los que incorporé a otras personas. Un equipo de realizadores increíble para todo lo relacionado a montaje, los marcos a medida y las plataformas. Así como la escultura principal, que está hecha en madera a escala de las pequeñas y pintada a mano. Por otro lado trabajé con una empresa para la impresión, eso llevó unas cuantas pruebas hasta lograr la calidad que quería y después a armar las obras, eso volví a hacerlo solo. Me interesa muchísimo la calidad de las obras, los detalles, la terminación, todo el proceso está pensado, chequeado y re-chequeado.
También me importa pensar y compartir lo que pienso.

El proceso fue intenso, muy increíble, volví a mi esencia.

Imagen portada: Muestra EAC a imagen y semejanza – Leho de Sosa – Foto © Agustín Chaves

 

 

 

 

Facebook API came back with a faulty result. You may be accessing an album you do not have permissions to access.

 

 

 

 

(Visited 51 times, 7 visits today)

Fernando Barrios

Fernando Barrios

Fernando Barrios Boibo: Integra el Programa de formación permanente y curaduría del fac (fundación de arte contemporáneo) y el staff editorial de la revista HUGO. Realiza crítica literaria en revista Relaciones y de arte contemporáneo en Cooltivarte. Poeta y narrador. Ha publicado: en prosa El sótano y otros cuentos, Desaforismos, apócrifos y otras herejías, en poesía Parto de gallina, Desamorados o del tiempo perdido, Tri(i)logía y Vórtice textual: caja­juego con textos. Practica el psicoanálisis; miembro de la ecole lacanienne de psychanalyse

<





Recomendaciones destacadas