La Nelson Olveira

La Nelson Olveira y sus terodáctilos

“-En realidad Nelson Olveira es por un jugador de fútbol (…) que jugaba en Peñarol, yo lo conocí un día, yo tenía unos seis, siete años, y había pateado un penal, y le erró, en una liguilla del ’96, ’95; y ta, y mi padre puteó, puteó, y dijo ‘la concha de la lora, otra vez perdió Peñarol la liguilla’, y ahora Nelson Olveira está jugando en Boston River, y pateó un penal para la definición contra Cerro Largo para subir a la A, y le erró, y yo dije ‘pah, la concha de la lora’, y mi padre no puteó porque no era Peñarol, pero ponele que si mi padre fuera hincha de Boston River, putearía también (…).

-¿Y cuándo se formó la Nelson Olveira?
-1972, antes del golpe del Goyo”. (Extracto de El nombre de la persona, La Nelson Olveira)

Hace unos meses, mis amigos hablaban de la Nelson, que si iban a este o aquel toque de la Nelson, que “como dice la canción esa de la Nelson”. Yo les hice la pregunta de rigor, la que cualquiera de nosotros hubiera hecho: “¿Qué Nelson, la Triple Nelson?”. Pero no, no era, y se me rieron un poco en la cara. Era la Nelson Olveira, una banda de amigos de ellos, “la banda donde empezó a tocar el Pablito”. Yo no conocía a ninguno de los otros, es decir, solamente los conocía por sus nombres, que estaban bajo el rótulo “amigos de amigos”.

Más o menos esto es lo que sabía de La Nelson Olveira cuando me aventuré a ir a uno de sus toques. Poco y nada. Pero esto es todo lo que debería haber sabido: La Nelson es una banda de amigos, unos desubicados bárbaros, unos salvajes, unos atrevidos, unos guarangos bárbaros, y el Hoski toca en camisón.

Su criatura, “De terodáctilos y flores”, es uno de los discos más divertidos que he escuchado en años. Mientras lo escuchaba por primera vez, me reía como una niña, de todas las malas palabras, con cara de sorpresa y una expresión de incredulidad. Es que la Nelson no tiene pelos en la lengua, ni lengua en los pelos, ni nada de nada: sus letras hacen referencia a símbolos patrios, a personajes e historias de sus adolescencias en Sauce, a ellos mismos, y sí, también hablan del falo, de las gónadas, y de todo lo políticamente incorrecto.

¿Pero no era eso lo que queríamos del punk rock, que nos hiciera enojar, que nos hiciera reír, que dijera todo lo que no queremos que nadie diga? Si el punk rock sigue vivo o no, si existe algo que sea o no punk rock, eso no son temas para discutir en un encuentro tan placentero como este. Si la Nelson Olveira es punk, mucho menos, porque el punk es un fardo que unos se tiran a otros diciendo “yo no soy punk” y parecería que nadie quiere ser punk porque el que lo admite pierde. Sí me animaría a decir, tímidamente, que este disco tiene el espíritu contestatario propio de quien no responde a nada ni nadie, es una falta de respeto, es casi como si estuviéramos asistiendo a una charla íntima entre amigos borrachos que fuere grabada en el soporte disco. Y la música es correcta, es pegadiza, está bien hecha, por el contrario de lo que uno esperaría de un disco con tal descripción. Cosa peligrosa, porque cantar una canción de la Nelson Olveira por la calle y sin darse cuenta requiere un buen par de huevos. U ovarios. A piacere.

Imagen portada: www.lanelsonolveira.com

 
 

   

 
 

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Mad Madelaine

Mad Madelaine

A diferencia de su progenitora, no nació, sino quizá apareció, con la única misión de fundar y administrar el Primer Club de Fans de los Fideos con Manteca y Queso. Como ocurre con los clones, y los viajes en el tiempo, algo salió mal y Mad Madelaine fagocitó a quien escribe adquiriendo sus superpoderes: Nació el 6 de Marzo de 1991, estudia Lingüística en Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, y puede correr a la velocidad de la Luz.

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