Foto: Federico Estol

La isla del Tesoro, entrevista a Federico Estol

Federico Estol (1981) es fotógrafo, graduado en la Universidad Politécnica de Cataluña. Actualmente trabaja en el Programa Uruguay Integra y es freelance para medios nacionales. Ha participado en exposiciones en Montevideo, Madrid, Berlín, Minneapolis. Su primer libro es Fiestas del Uruguay y su primera publicación de autor, Hello Montevideo.
En 2013 recibió el primer premio en la categoría urbano-rural entregado por René Burri (Magnum Photos) del Centro Latinoamericano de Fotografía.

Su último trabajo, llamado La isla del Tesoro, se expone hasta el 31 de octubre de 2013 en Café la Diaria dentro de las actividades de Fotograma 2013. Se nos presenta como la historia de las Islas Caimán, un verdadero paraíso fiscal, creado desde cero para esta actividad y con grandes influencias en el mundo financiero internacional, una pequeña isla de 50 mil habitantes y 500 bancos. Curiosos por este trabajo pero aprovechando para ahondar en su obra en general, nos comunicamos con Federico, integrándose a Clic  -fotografía, el ciclo de fotógrafos de COOLTIVARTE.

“La fotografía que atrapa es la que no te lo da todo, sino que deja un poco de terreno oculto para que el lector se pueda imaginar como termina la película.”

-¿Cuando empezaste a hacer fotografía?

-Comencé a los 14 años cuando encontré una cámara de fotos en el aeropuerto de Carrasco, viajaba a visitar a mi familia en Venezuela y allí con esta nueva herramienta me convertí en fotógrafo familiar. La cámara me encontró a mí y yo la recibí de brazos abiertos. Luego continué haciendo retratos de amigos y vacaciones hasta que decidí a los 17 años entrar en el Foto Club Uruguayo para hacer el curso básico con Jorge Ameal.

-¿Qué es lo que más te entusiasma de la fotografía?

-Lo que más me gusta de la fotografía es que es un modo de vida y la experiencia que uno adquiere es muy valiosa como ser humano, te lleva a lugares y estados emocionales que uno no imaginaba. La visión individual la sacas para afuera, te expresas y la compartís con el mundo.

-¿En qué piensas cuando estas encuadrando?

-Muchas veces no pienso en nada, uno se formatea antes de desarrollar el proyecto y se pone parámetros generales, luego es solo soltarse y disfrutar de la coreografía de la realidad.

-¿Qué destacas de la experiencia de estar trabajando profesionalmente en Fotografía?

-Una cosa es el empleo de fotógrafo y la otra es desarrollar un estilo propio, ser profesional tiene muchos significados. Yo hago muchas cosas que no me gustan profesionalmente: fotos de eventos, publicidad y editorial. Luego realizo mis propias historias y siempre pienso en proyectos personales a largo plazo. El profesional en Uruguay no debe olvidarse de seguir su camino y no desorientarse por trabajos que terminan en fotos que pueden ser de cualquier fotógrafo.

-¿Qué tan importante es ser objetivo en tu profesión?

-Ser objetivo es una tarea imposible desde mi punto de vista, lo que uno puede ser es objetivo como persona, no mentirse a uno mismo. Siempre uno captura imágenes que tienen algo de su personalidad y su psicología interna, la visión de uno depende de tantas cosas que para mi no existe objetividad en la fotografía, ni siquiera en la foto de una célula en un microscopio.

-¿Cómo se te ocurren las ideas? ¿Tienes una libreta de apuntes?

-Tengo una libreta con ideas, una lista muy larga y al correr del tiempo muchas veces se juntan dos o tres ideas y forman un proyecto. Creo que leer te da más ideas que ver fotos, pero hay que tener una bitácora de ideas para ver cuales ideas persisten en el tiempo y cuales caen, las que se te fijan en la cabeza son las que elijo para producir una historia.

-¿Cuántas tomas realizas hasta conseguir la imagen que quieres?

-No disparo muchas fotos de distintos elementos sino trato de esperar hasta que llegue eso que quiero y allí disparo mínimo 10 fotos hasta sentir que tengo lo que quiero.

-¿Qué hace que una imagen llame más la atención que otra?

-Creo en que a cada persona le pasan distintas cosas con las fotos, muchas veces haces una exposición y una foto que no creías importante para el espectador si lo es. La fotografía que atrapa es la que no te lo da todo, sino que deja un poco de terreno oculto para que el lector se pueda imaginar como termina la película. A mi personalmente me gusta el humor y la ironía en la fotografía, algo difícil de lograr.

-¿Crees que los fotógrafos deben tener una filosofía para hacer un buen trabajo?

-La visión de uno es casi lo único que tenemos, es imprescindible tener un patrón conceptual, no le llamaría filosofía, pero sí tener un punto de vista donde posicionarse en el mundo y desde allí proyectarse.

-¿Puedes contarnos tu proceso de edición?

-Yo trabajo mis historias con una selección en PC a groso modo y coloco las fotos que tienen algo que me llama la atención, luego imprimo miniaturas y realizar otra selección pensando en la narrativa y el soporte. Si es una exposición, si es un libro o si es una proyección. Luego comienzo a jugar, defino un set de las imágenes que me gustan y luego las dejo leudar en mi mesa de trabajo. Que pase el tiempo y analizo cuales soportan la erosión de verlas a diario, esas son las que me quedo para armar mi relato.

-¿Qué opinión tienes de los programas de tratamiento de la fotografía?

-Básicamente son herramientas como la cámara, yo viví la época del cuarto oscuro y es muy mágica y artesanal, a veces la extraño. Los software de retoque digital tienen una libertad creativa sin precedentes, lo que cuesta es elegir que querés hacer con tus fotos. Yo utilizo siempre las mismas funciones y me centro más en la narrativa de la historia.

-Con la aparición de las cámaras digitales y la cantidad de disparos ¿se mira menos?

-Yo creo que se mira igual pero la cámara digital nos apura y siempre estamos viendo como salió la foto y se puede perder la conexión con el sujeto fotográfico. Yo trato de tirar las fotos sin mirar por el visor y luego llegar a casa para sorprenderme o desilusionarme.

-Con el avance tecnológico las cámaras de fotos filman full hd, ¿qué opinas con respecto a que el mismo profesional realice trabajos fotográficos y de vídeo? ¿Afecta eso a la profesión de fotógrafo?

-Me parece que el fotógrafo se ha convertido en un profesional de la imagen y tiene una gran libertad para crear, todo se mezcla y el soporte multiformato va creciendo día a día. Yo veo muy bueno este avance para el desarrollo de trabajos personales y tu propia visión artística. Obviamente si trabajas en diario y por el mismo sueldo, te hacen filmar, producir imágenes, editar vídeo y hacer textos, no es muy justo. Me parece que la mezcla de formatos es muy interesante sobretodo para dotar de ciertas carencias que tiene la fotografía para expresar ciertos aspectos en la narrativa visual.

-¿Qué esperás de la gente al ver tus fotos?

-Yo espero una sonrisa, una emoción y espero muchas cosas que no me pasan por la cabeza pero cuando me las expresan, me sorprenden a mi mismo. Así se cierra el ciclo espectador – artista.

-¿Qué opinas del derecho de autor de la imagen y su relación con las redes sociales?

-Aquí es complicado el derecho de autor, no hay información clara y hay como 5 formas de llegar a proteger una fotografía. Creo que es un punto a desarrollar en el país, mas información sobre este tema es importante. En cuanto a las redes sociales el derecho de autor no existe y no creo que cambie este asunto.

-¿Es posible vender fotografías en Uruguay?

-Yo trabajo mucho para editoriales y mi trabajo de las Fiestas del Uruguay se utilizó mucho. Yo creo que se puede vivir de la fotografía en Uruguay pero no de vender fotografías.

-¿Qué te parece que hay que hacer para fomentar la fotografía en Uruguay?

-Creo que el CDF esta en buen camino fomentando el encuentro y la formación de fotógrafos. Se debe crear un sistema o fondos para financiar la realización de proyectos y no solo premiar el trabajo terminado. También creo que se debe implementar un premio anual de fotografía en todas las categorías y anualmente visibilizar la producción nacional con una exposición central.

-¿Se puede vivir acá de la fotografía?

-En Uruguay el multiempleo es religión y al fotógrafo le pasa lo mismo. Yo creo que se puede vivir de la fotografía pero no de tu trabajo personal, siempre hay que hacer otras cosas que no nos gustan pero que son necesarias para mantenerse económicamente. El desafío es que la fotografía que no te gusta pueda financiar proyectos personales que te apasionan y que apoyen la elaboración de tu arte.

-¿Como fotógrafo es fácil acceder a galerías y salas para exponer?

-Yo creo que es fácil obtener un lugar y hay muchas salas en todo el país, lo difícil es financiar la producción de las exposiciones, desde el catálogo, las copias hasta el enmarcado. Creo que es importante hacer exposiciones que se puedan mover fácil y que el fotógrafo se convierta en un gestor de su propio trabajo, muchas veces las exposiciones se hacen una vez y el material se guarda. Esto no debe ser así y una muestra producida debe recorrer un largo camino.

-¿Qué consejo darías a un fotógrafo que recién empieza?

-Que se compre unos buenos zapatos y recorra mucho, que las fotos emergen de la realidad muchas veces por la empatía del fotógrafo y no por disparar alocadamente. Lo mejor es trabajar un tema y pensar en que estilo de fotografía le gustaría hacer. Tus imágenes serán reflejo de tu personalidad y por ahí debes empezar.

-¿Estás trabajando en algún proyecto que nos puedas contar?

-Ahora estoy trabajando en la elaboración de un fotolibro sobre mi última historia La Isla del Tesoro. El trabajo lo realicé en el año 2013 y ahora hay una exposición en Café la Diaria hasta el 31 de Octubre dentro de las actividades de Fotograma 2013. El trabajo es un fotorreportaje sobre Islas Caimán, una isla de 50.000 personas que se convirtió en unos de los paraísos fiscales más importantes a mediados de los años 80 y hoy es el quinto centro financiero mundial. Las fotos van de la ficción a la realidad, mezclando la identidad bucanera local con la vida cotidiana de los ejecutivos que trabajan en la isla.

Este reportaje fue seleccionado en el Festival de Noorderlicht en Groningen, Holanda (www.noorderlicht.com) e integra la selección de trabajos del Photographic Museum of Humanity.

LA ISLA DELTESORO

Descubiertas por Cristóbal Colón en el año 1503, las Islas Caimán fueron el centro por excelencia de los piratas del mar Caribe durante el siglo XVII.

Situadas al noroeste de Jamaica, entre Cuba y Honduras, este emplazamiento geográfico inhabitado se convirtió en un terreno perfecto para ocultar tesoros y atacar galeones españoles que transportaban oro y plata hacia el viejo continente.

Hoy en día esta isla caribeña es unos de los principales paraísos fiscales del mundo. Según organizaciones internacionales como Tax Justice Network, se calcula que en este país de cincuenta mil habitantes existen unos quinientos bancos, unas cien mil empresas y posee almacenada en su jurisdicción la cuantiosa suma de 2.1 billones de dólares. Sólo con este dinero se podrían
satisfacer las necesidades sanitarias y alimentarias esenciales para cubrir los objetivos del milenio de las Naciones Unidas en todo el planeta.

Sorprende el paralelismo entre la antigua época de las Islas Caimán y la actual, piratas y ejecutivos haciendo lo mismo de siempre: buscando un buen lugar donde esconder sus tesoros.

 

   

 

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Federico Meneses

Federico Meneses

Por el 2003 surge la idea de armar un boletín electrónico "óbolo cultural" para difundir eventos que poco se sabían. Con el surgimiento de las redes sociales el boletín deja de tener su efecto y nace www.cooltivarte.com A fines del 2010 invito asociarse como co-director a Mauricio Conde, junto a todos los amigos colaboradores que se sumaron a la idea de aportar un granito de arena a nuestra cultura potenciando los eventos y dando más valor al conocer a los artistas mediante entrevistas, artículos de opinión, análisis, reflexión y crítica. Cooltivarte está presente en el medio local comunicando las noticias, críticas, opiniones y entrevistas, tratando de generar un valor cultural conociendo de cerca a los protagonistas, generando una conciencia colectiva y sensibilidad para este rápido diario vivir.

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