La foto tiene que salir, entrevista a Fernando Pena

La foto tiene que salir, entrevista a Fernando Pena

Esta vez entrevistamos a Fernando Pena, quien actualmente es el fotógrafo de la Revista Foodie. Durante 10 años realizó coberturas de prensa, política, espectáculos, actualidad, sociedad, deportes en el staff de fotógrafos del diario El País. Desde 2007 a 2009 fue fotógrafo de revista elGourmet.com.

Nos cuenta detalladamente su experiencia y su quehacer cotidiano como fotoperiodista , así como los desafíos de aquí en más, en torno a una profesión que le interesa en profundidad desde hace un buen tiempo.

“el fotógrafo (…) debe ser conciente de que su trabajo define la manera en que el mundo ve lo que está pasando”

-¿Cuando empezaste a hacer fotografía?

-Me empecé a interesar en la fotografía a finales de los 80, donde empecé a considerarla como un complemento del diseño publicitario, carrera que estudiaba en esa época. Comencé a interiorizarme mediante libros que sacaba de la biblioteca Artigas-Washington, donde tenían una fantástica colección de libros técnicos y también de fotografía de prensa de fotógrafos americanos.

Luego en 1990 me inscribí en el Fotoclub Uruguayo, para hacer los cursos básicos y avanzados de aquella época. Desde ese momento no agarré nunca más un lápiz.

Por otro lado siempre me gustó la historia, el periodismo, el documentalismo, por lo que creo que naturalmente se fue dando el interés hacia la fotografía de prensa.

En esa época no había demasiados talleres sobre fotoperiodismo, solo algunas charlas y prácticas con fotógrafos que trabajaban en diarios y se acercaban al Fotoclub a compartir sus conocimientos y experiencia. Uno aprovechaba cada una de esas charlas al máximo, hasta que empezaron a aparecer algunas especializaciones. Personalmente mis primeros maestros fueron Daniel Caselli y Panta Astiazarán, aunque la gran escuela de todo fotoperiodista es la calle, sin lugar a dudas.

-¿Qué es lo que más te entusiasma de la fotografía?

-De la fotografía en sí, te diría que la capacidad de poder crear interpretando la información que tenés delante, los elementos combinados con la luz. Es impresionante como puede cambiar una fotografía con tan solo variar el ángulo de toma y la dirección de la luz.

Por otro lado, si me preguntás que me entusiasma particularmente de la fotografía de prensa, te diría que esa posibilidad de inmortalizar un momento de la historia, sea importante o no tanto. La fotografía de prensa te permite ser testigo de primera fila de la historia. La gente lo ve en los diarios… tú estuviste ahí.

-¿Qué destacas de la experiencia de estar trabajando profesionalmente en fotoperiodismo?

-El ser testigo del día a día, de las noticias, el estar ahí. Uno está permanente informado de lo que pasa, en todos los temas posibles. Los fotoperiodistas tenemos que conocer los hechos, el trasfondo, los antecedentes.

Todo termina siendo información que nos sirve para interpretar lo que tenemos delante del lente y nos sirve para juzgar en ese milisegundo, si la imagen es una buena foto o no. Destaco eso, la necesidad de estar informado, la comunicación con los compañeros de la redacción, los que escriben la nota.

También a un nivel un poco más personal, el desarrollo de lo que llamo un “sexto sentido”, que te permite intuir los ambientes cuando tu llegás a un lugar. Tan solo con echar una mirada alrededor, vas captando información, percibiendo detalles que te mantienen en alerta. Eso es la enseñanza de la calle, la de entender los movimientos, las señales.

Otra a nivel personal, te das de cara a la realidad diariamente. A las más banal y a la más cruda. Cuando volvés a tu casa y cerrás la puerta no podés dejar de pensar… qué afortunado soy por lo poco que tengo.

-¿Te sientes incomodo en algún momento tratando de conseguir la imagen para la noticia?

-Hay situaciones que te dan incomodidad, sin duda. El trabajo de fotoperiodista está lejos de ser un lecho de rosas, muy lejos.

Hablando de la realidad dura, a veces tenés que fotografiar la miseria del cantegrill, el resultado de algún accidente de tránsito, lugares donde a menudo no sos bien recibido por la gente.

Es parte del trabajo y no te podés rehusar. En todo caso uno tiene que encararlo como un medio para denunciar estas cosas para que de alguna manera despiertes la conciencia del lector y ayudar de esa manera. Es el verdadero propósito del fotógrafo de prensa, despertar conciencias.

-¿En que piensas cuando estas encuadrando?

-Depende de la foto. En un trabajo de estudio: en la luz, en el encuadre, en qué pasa si me muevo unos centímetros hacia un lado u otro, que tanto cambia la imagen.

Si es en una imagen de prensa: en el tema, en el sujeto que estoy fotografiando, en las miradas, los gestos. Lo que te decía anteriormente de la información, todo eso que el fotógrafo leyó, charló, escuchó, termina resultando en el impulso que sale del cerebro y que hace apretar el disparador. Todo resume en ese instante y el por qué decidiste que era en ese momento y no antes o después.

-¿Qué tan importante es ser objetivo en tu profesión?

-Creo que la objetividad es relativa en cualquier profesión, y ésta no escapa a esa realidad. Objetivo con respecto ¿a quién?, ¿a qué?, ¿a la realidad? Si, pero ¿qué es la realidad? ¿Desde qué punto de vista estamos hablando?

Uno puede ser objetivo hasta cierto punto, pero cuando fotografiamos, suele pasar que combinamos elementos, personas, carteles, gestos de uno y otro y una misma imagen puede tener muchas lecturas. Inclusive puede resultar que nuestra imagen es mal interpretada con respecto a lo que quisimos mostrar.

Creo en todo caso que uno no debe de abandonar la honestidad, ser fiel a uno mismo.

Tanto el fotógrafo, como el periodista o el camarógrafo de prensa, deben ser concientes de que su trabajo define la manera en que el mundo ve lo que está pasando. Menuda responsabilidad, ¿no?

-¿Qué historia o noticia te ha marcado más como fotógrafo?

-Todas te marcan en mayor o menor grado. Todas te dejan una enseñanza.

Te podría comentar de los inundados en Durazno, de las festividades religiosas en nuestro país, de algún motín carcelario. Me marcan las noticias que remueven emociones.

Con respecto a eso, creo que un fotógrafo de prensa debe de ser como una esponja, debe de absorber información, pero también debe dejarse empapar de las emociones que hay en el aire en ese momento. No al punto de que le afecte y le impida sacar la foto, pero debe de entender, de sentir las emociones, para poder plasmarlas en su imagen, para poder reproducirlas. Se requiere un equilibrio, que lleva tiempo conseguir.

-¿Cual es la perspectiva actual del fotoperiodismo en Latinoamérica?

-El fotoperiodismo en Latinoamérica creo que no escapa a la realidad de los otros continentes. Está hoy por hoy en medio de una encrucijada técnica, por una transformación de los medios físicos a virtuales.

Es muy complejo, pero tenés por un lado la utilización del video y de los clips en lo que antes eran espacios con fotografías, por otro lado también tenés el tema que las imágenes de lectores (o videos) son más buscadas por los medios. Es un momento de cambios muy grandes en los que tendremos que evolucionar junto a ellos.

 

-¿Los fotoperiodistas nacionales cuentan con políticas o gremios que traten las condiciones de trabajo y la calidad de su producción?

-En general te diría que no. Sí tenemos gremio de prensa, no específicamente de fotógrafos. Pero la realidad es que poco se hace por las condiciones de trabajo que en general son realmente difíciles, y mucho menos por la calidad de la producción.

Pero eso es responsabilidad de nosotros mismos. El trabajo de fotoperiodista es un trabajo en solitario. Desde que un fotógrafo produce sus trabajos para ser realizados por él solo, creo que eso nos encierra un poco en como encaramos el resto de las cosas. No es fácil poner de acuerdo a un grupo de fotógrafos, te aseguro.

-¿Le dedicas tiempo a otra clase de fotografía?

-En este momento no. Después de haber trabajado durante 10 años en diarios, he cambiado un poco el rubro, y estoy trabajando en una revista de gastronomía y personajes. Es otro tipo de fotografía comparado a la fotografía del diario. Acá hay que cuidar otros aspectos, como la luz, la forma, el encuadre. En el estudio tengo más tiempo para ser más prolijo, no es como en la calle que la foto tiene que salir a como sea, prolija o no tanto.

-¿Cómo se te ocurren las ideas?, ¿tenés una libreta de apuntes?

-Las ideas se me ocurren gracias a la información que consigo de lo que voy a fotografiar. Por ejemplo para fotografiar un personaje, me informo sobre su actividad, en qué está actualmente, de qué viene la nota. Y a eso le agrego mi impronta personal.

Para una producción de la revista Foodie, teníamos que fotografiar a Manuela Da Silveira. Al ser una revista de gastronomía estaba interesante relacionarla con algo de comida, y ya que Manuela es humorista darle también un toque de humor. Entonces, pese a que Manuela cocina muy bien, la fotografiamos armando enchastre, ensuciándose con harina, o intentando interpretar una receta entre una cantidad de libros de cocina. Ese contraste dio muy buen resultado.

En otra oportunidad tenía que fotografiar a Guillermo Lockhart para una entrevista de la misma revista, y se me ocurrió fotografiarlo dentro de un ambiente lúgubre y fantasmagórico. Conseguimos la cava de una conocida bodega, que es enorme y oscura, y eso junto a unas tomas en el viñedo en la noche nos dio el toque misterioso y a la vez relacionado con la gastronomía. Creo que es muy importante en un fotógrafo dejar volar la imaginación, no encerrarse en el “no se puede”. Hay que imaginar, después se ve como se lleva a la realidad.

-¿Cuantas tomas realizas hasta conseguir la imagen que quieres?

-Muchas, demasiadas a veces. Con la fotografía digital, ya no existe el gasto de película, por lo que uno tiende a disparar más. También considero que eso ha hecho que elijamos menos el momento exacto. Eso es algo contra lo que uno tiene que luchar constantemente.

-¿Qué esperás de la gente al ver tus fotos?

-En un principio que se pare a mirar la revista en el quiosco. Si mi foto hace que una persona de detenga a ver el diario o la revista, trabajo cumplido.

Después te agrego lo que te decía anteriormente, que ayude a crear conciencias.

-¿Qué opinas del derecho de autor de la imagen y su relación con las redes sociales?

-El derecho de autor es nuestro más preciado tesoro y es el más difícil de hacer respetar. Creo que algunas personas que utilizan las redes sociales muchas veces vulneran ese derecho, la mayoría de las veces sin darse cuenta del daño que causan. Supongo que algo similar o peor debe de pasar con los músicos.

Peor que para una red social, es cuando se vulneran los derechos de autor en medios de prensa o en el ámbito comercial, todos los días.

-¿Es posible vender fotografías en Uruguay?

-No me dedico a vender fotografías, si te referís a la fotografía artística. Pero considero que es complicado, ya que poca gente considera a la fotografía como una obra artística comprable.

-¿Qué te parece que hay que hacer para fomentar la fotografía en Uruguay?

-Creo que la fotografía en Uruguay tiene pocos espacios hoy, pero más que ayer. El trabajo que está haciendo el Centro Municipal de Fotografía es genial, han incentivado la comunicación mediante las tertulias y los encuentros con gente de acá y de afuera. Pero igual se necesitan más espacios y más reconocimiento.

¿Se puede vivir acá de la fotografía?

Si, se puede. Hay que trabajar mucho, por supuesto. Eso implica hacer la fotografía que a uno le gusta y la que no, por lo menos al empezar. Todos empezamos fotografiando cualquier cosa cuando arrancamos, desde colecciones de sellos, hasta quinceañeras, bodas, bautismos, y la lista es interminable. Lo importante es desarrollarse técnicamente y marcar presencia con la calidad de su trabajo.

Desgraciadamente hay mucha gente que entiende que para poder trabajar de fotógrafo tiene que bajar los precios hasta el ridículo, para robarle el cliente a un colega. Eso es un error, porque esa acción tiene principio pero no tiene fin.

-¿Como fotógrafo es fácil acceder a galerías y salas para exponer?

-Hoy creo que es más sencillo. Se han creado espacios muy interesantes además de las galerías tradicionales, con los espacios a cielo abierto. Tampoco se puede dejar de lado la existencia de los fotoblogs y las galerías virtuales.

-¿Qué consejo darías a un fotógrafo que recién empieza?

-Que se lo tome con tranquilidad. Que haga fotos, que las estudie y las muestre. Esto es con el fin de intercambiar experiencias con otros fotógrafos. Hoy se puede hacer esto mediante la web, que es una herramienta impensada cuando yo estudiaba fotografía. Todo nos llegaba mediante libros y revistas. Hoy podés mostrarle tu trabajo a otro fotógrafo en cualquier lado del mundo y recibir un comentario en el momento.

-¿Estás trabajando en algún proyecto que nos puedas contar?

-En este momento solo proyectos laborales. El más importante es revista Foodie, que es una revista de gastronomía que intenta ser de interés para el público en general, no tan especializada para gourmets. Hay temas gastronómicos, pero también personajes, producciones con cheffs uruguayos y notas sobre productos nacionales.

Es una fotografía más meditada, más cuidada, con más trabajo de iluminación.

Enriquece mucho el poder incursionar en otros aspectos de la fotografía de prensa.

Imagen portada: Fernando Pena – Foto: http://twitter.com/#!/fpenafotografo

www.fernandopena.com.uy

 
 

   

 
 

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Federico Meneses

Federico Meneses

Por el 2003 surge la idea de armar un boletín electrónico "óbolo cultural" para difundir eventos que poco se sabían. Con el surgimiento de las redes sociales el boletín deja de tener su efecto y nace www.cooltivarte.com A fines del 2010 invito asociarse como co-director a Mauricio Conde, junto a todos los amigos colaboradores que se sumaron a la idea de aportar un granito de arena a nuestra cultura potenciando los eventos y dando más valor al conocer a los artistas mediante entrevistas, artículos de opinión, análisis, reflexión y crítica. Cooltivarte está presente en el medio local comunicando las noticias, críticas, opiniones y entrevistas, tratando de generar un valor cultural conociendo de cerca a los protagonistas, generando una conciencia colectiva y sensibilidad para este rápido diario vivir.

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