Fidel Sclavo

Inaugura “Paisajes Imaginarios”, de Fidel Sclavo

Paisajes Imaginarios

Dos o tres cosas que sé sobre Fidel Sclavo

Inauguración muestra “Paisajes Imaginarios”, de Fidel Sclavo, Martes 24 de Abril, 19hs Galería Jorge Mara • La Ruche Paraná 1133, Buenos Aires, Argentina.

 

Quisiera consignar aquí algunas reflexiones sobre la obra de Fidel Sclavo y en particular sobre este grupo de obras suyas que exponemos. Todos los Paisajes imaginarios tienen un elemento plástico común. En el centro de cada paisaje hay una imagen, un collage reducido de una postal antigua, una de las tantas que el artista ha ido coleccionando durante años. En las obras, Sclavo imagina lo que podría ser el “entorno” de lo que está representado en la postal. Se trata, desde luego, de un juego poético y fantasioso que la postal suscita, de ningún modo de un modelo literal o naturalista. Las imágenes son el disparador, un dispositivo del que pintor se sirve para inventar ficciones que transcurren en un escenario imaginario, poéticamente plausible, en las cuales las imágenes del sueño (o del ensueño, que no es lo mismo) juegan un papel crucial. Ellas preludian el contenido de la obra, configuran el tono, comandan su temperatura emocional. Las postales, como las fotografías, son siempre testimonio de otro tiempo y se conjugan en pasado. En estas obras subsisten fuertes reminiscencias de algo que ocurrió, que nos ocurrió –no literalmente, claro– y que nos convoca con la autoridad convincente de los sueños. Se trata de uno de sus aspectos más fascinantes. Las imágenes, en toda su ambigüedad poética, integran imaginación y conocimiento: lo que vemos ¿es solamente fruto de una fantasía libre en toda su indeterminación onírica o constituyen vivencias –igualmente ambiguas– que tuvimos? ¿Vemos o recordamos? Soñar es una experiencia individual: cada soñador sueña solo. El sueño se puede narrar, no compartir. Pero muchas veces el arte, al representarlo en un escenario simbólico, externo, transforma esta experiencia individual en una vivencia común.

 

Hay todo un elenco de personajes que reaparecen con frecuencia en las obras de Fidel Sclavo. Hombres oscuros, seres anónimos, sin rasgos visibles, indefinidos, que deambulan por el paisaje. También se ven, aquí y allá, algunos perros y, a menudo, unos misteriosos barcos en la distancia (¿qué representan? ¿Cuál es su función?). Su misma indefinición les confiere interés.

 

La obra de Sclavo es abierta, empática, promueve nuestro acercamiento, seduce con su evidente simpleza, nos acoge. No hay en ella demagogia alguna, nos da la bienvenida, es sutil y nos acerca al misterio sin énfasis. Nos sorprende su aparente sencillez; no se trata de una obra en absoluto naif (¡está muy lejos de serlo!) y nos induce a descubrir lo que el artista ya había descubierto mucho antes. Es un arte consumado y sin el menor artificio formal (artificio aquí es igual a retórica) y se sitúa, afortunadamente, a contrapelo de modas y tendencias. Esta obra es hija de la memoria y de la fantasía. Es sólida y fuerte como un diamante, deja pasar la luz y la refracta. Su seducción, como la del Douanier Rousseau, un antecesor insoslayable, nace del asombro frente a lo maravilloso del mundo. Su reserva es su fuerza; no necesita alzar la voz para hacerse oír. La austeridad de Sclavo en el empleo de sus recursos plásticos ha hecho que su obra fuera asociada al minimalismo, pero no se trata de un programa deliberado de su parte. Si minimalismo fuera solamente transmitir una idea o una situación pictórica, con un mínimo de recursos, podría decirse que la obra de Sclavo es, a su manera, minimalista. Pero su humor delicado, su fina ironía la distancia y ampara de toda pretensión trascendente. Se trata de una obra saludablemente enunciada en voz baja. Lejos está de las solemnidades enfáticas de la pintura metafísica, del voluntarioso delirio surrealista y de las turbulencias del arte romántico o simbolista. Si hubiera que buscarle una filiación, habría que hacerlo por el lado de algunos maestros del Renacimiento (a quienes Sclavo admira) con sus visiones arcádicas, armoniosas, bucólicas: Giorgione, Piero di Cosimo, los Carracci.

 

Una característica de estas obras, que no costituye una virtud menor, aunque muy difícil de precisar brevemente: su encanto. Percibimos esta cualidad tan elusiva en ciertos seres humanos y en la obra de algunos artistas: en Robert Luis Stevenson y en Borges, en Pergolesi y en Mozart, en Modigliani y en Figari, entre tantos.

 

Una observación final: Sclavo elige la acuarela: materia ligera, luminosa y acuática, como conviene a estas obras. Otra: su tamaño es modesto, aunque su escala no lo es. Baudelaire llamó a las litografías de Goya “vastos cuadros en miniatura”. Jorge Mara.

 

Sobre Fidel Sclavo.

Nació en Tacuarembó, Uruguay, en 1960. Pintor y diseñador, vivió en Montevideo, Barcelona y Nueva York y hace varios años que reside y trabaja en Buenos Aires. En 1960 estudió en el Taller de Gustavo Alamón. En 1976 obtuvo una beca para estudiar grabado con los artistas Luis Solari, Rimer Cardillo y Nelson Ramos en el Museo Nacional de Artes Plásticas y Visuales de Montevideo. En 1979 ingresó a Facultad de Arquitectura, carrera que abandonó en 1983. En 1981 comenzó a trabajar independientemente como ilustrador y diseñador gráfico. Entre 1983 y 1987 cursó la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Católica, Montevideo, Uruguay. En 1986 viajó a París, becado por la Embajada de Francia al ganar el Premio

Paul Cézanne. En 1987 estudió el proceso de fabricación de papel artesanal con Laurence Baker, en el Museo Nacional de Artes Plásticas y Visuales de Montevideo. Colaboró como docente en el Club de Grabado de Montevideo. En 1988 fue designado jurado en diversos concursos de Pintura en el país. En 1990 estudió con Milton Glaser en la School of Visual Arts, en New York. Obtuvo, entre otros, los siguientes premios: En 1983 1º Premio Bienal de Plásticos Jóvenes Coca-Cola.

En 1985 1º Premio, Concurso Paul Cezanne, Embajada de Francia. 1er. Premio, Concurso Instituto Italiano de Cultura. En 1987 1º Premio, Concurso

“José Belloni”, Embajada de Suiza. En 1988 1er Premio, Salón de Acuarela y Grabado Banco República Oriental del Uruguay. En 1998 Gran Premio Salón Municipal de Artes Plásticas, Intendencia de Montevideo. En el 2000 Premio Color, 8ª Bienal de

Salto, 3er. Premio Something Special. Entre sus exposiciones principales, se encuentran: 1980 Sclavo/Donner, Galería del Notariado, Montevideo; Espacio de primavera, poesía ilustrada, Galería del Notariado, Montevideo. En 1981 Bienal

de Salto, Museo de Bellas Artes de Salto, Uruguay. Teatro Bartolomé Macció, San José, Uruguay. En 1982 Primer Salón de Dibujo, Automóvil Club del Uruguay, en el Museo de Arte Americano de Maldonado, Punta del Este. En 1983 Tres propuestas para una relectura de la XVII Bienal de Sao Paulo: Alvarez Cozzi, Anselmi, Sclavo, Galería del Notariado, Montevideo.En 1984 IV Bienal de Arte Joven, Museo de Arte

Americano de Maldonado, Punta del Este, Uruguay. Los plásticos ven el fútbol: Axioma, Sclavo, Tiscornia,Galería del Notariado, Montevideo; El hombre y el

medio, Galería Cinemateca Uruguaya, Montevideo. En 1985 Obra Discreta, Alianza Uruguay-EstadosUnidos, Montevideo, Nieblas y neblinas (ilustracionessobre poemas de Eduardo Darnauchans), Galería del Notariado, Montevideo. En 1986 representó a

Uruguay en el Festival de Pintura en Cagnes sur Mer, Francia; Premio Citibank, Museo de Arte Americano de Maldonado, Punta del Este, Uruguay; Bienarte.

Alianza Cultural Uruguay-Estados Unidos, Montevideo; Una torre para la paz, instalación colectiva, Venecia, Italia. En 1987 Sclavo. Intendencia Municipal de Tacuarembó, Uruguay. En 1988 Puntos de Vista, Sala Vaz Ferreira, Montevideo. En 1989 Historias de Agua, Intendencia Municipal de Montevideo. Es designado como “lo mejor del año 88” por la Asociación Uruguaya de Críticos de Arte, Montevideo; Sclavo/Mendizábal, Galería Casa del Vicario, Montevideo. En 1990 Uruguay por cinco

Palais de Glace, Buenos Aires. En 1994 Siete vidas, Galería Praxis, Buenos Aires. En 1995 Libro de artista, Casa Gandhi, Montevideo. En 1997 Tres tristes tigres,

Museo Blanes, Montevideo. En 2001 Silencio. En el 2010 expone obras recientes en la Galería Jorge Mara-La Ruche.

 

Inauguración muestra “Paisajes Imaginarios”, de Fidel Sclavo, Martes 24 de Abril, 19hs Galería Jorge Mara • La Ruche Paraná 1133, Buenos Aires, Argentina.

 

 

 

 

Patricia Ianniruberto

Patricia Ianniruberto

Patricia Ianniruberto. Egresada de Bellas Artes (Inst. Beato Angélico). Cursó Diseño Gráfico y Comunicación Visual (UBA) y producción de cine (SICA). Ejerció como docente de Bellas Artes y de Diseño I y II (UBA). Freelance de agencias de publicidad y cineanimación. Como diseñadora independiente se especializó en comunicación visual, prensa y producción, asesorando a empresas en imagen corporativa, producción integral de contenidos y piezas de comunicación: folletos, catálogos, revistas, stands, web, tv, vía pública, asesoramiento en derechos de autor, marcas y dominios junto al Estudio Lauritsen. Desarrolló proyectos pioneros de tecnología en Internet y aplicaciones interactivas (netmedia). Locaciones: cine y medios. En Uruguay: seleccionada: Taller de promoción y distribución Mercosur: nuevas herramientas multiplataforma/Mercosur Audiovisual (Programa de Cooperación con la Comunidad Europea). Representación y gestión de notas en instituciones públicas y privadas vinculadas al arte y la cultura. Corresponsal de revistas de cultura y colaboradora de medios gráficos y digitales. Edición y producción de contenidos multiplataforma. Gestión cultural y de prensa-Corresponsal en Buenos Aires: Argentina/Uruguay.







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