Ricardo Gracián - foto perfil de facebook

Inagotable, entrevista a Ricardo Gracián

Ricardo Gracián es un prolífico actor y director de nuestras tablas. Entre otras piezas dirigió grandes éxitos de taquilla de temporadas para niños como: La caja de Pandora, El Sapo Ruperto, Pateando Lunas, Entre Hechizos y conjuros, y como actor, Ali Babá y los 40 ladrones, Simbad el Marino, Pulgarcito.

Desde 1978 hasta la fecha ha interpretado numerosas obras de teatro, pero también incursionó en el cine y el carnaval (revistas y parodistas), así como en la docencia de arte escénico.

El próximo sábado 15 de marzo repondrá la obra “Estamos en el Horno” en Espacio Teatro, con un interesante elenco. Aprovechando este hecho pero ahondando también en toda su faceta artística es que Luján Luna lo entrevistó para nuestro portal.

“afortunadamente nuestro público es inteligente y exigente, quizá por ello a los artistas uruguayos se les hace tan fácil trabajar en el exterior con mucho éxito.”

-En este momento se presentan dos obras bajo tu dirección. Ambas comedias. Cuéntanos tu formación teatral.

-Me formé como actor en la Escuela de “Teatro De La Ciudad” de Carlos Aguilera, con docentes como Rosita Baffico, Leonor Álvarez, Roberto Fontana, Nelly Goitiño, Quito Pérez, Margarita Fernández, Mary Minetti y el propio Aguilera.

-La actuación te ha llevado a interpretar roles en este género, ¿lo preferís al texto dramático?

– Sí, ya desde mis comienzos en dicha escuela de Teatro me tocaron roles graciosos o con grandes dosis de humor, en los que me sentía muy cómodo y me daban grandes satisfacciones al momento de la evaluación. Inmediatamente y a raíz de ello soy convocado para hacer personajes cómicos en obras de gran repercusión por Roberto Meneses y Hugo Blandamuro. Ante esto, Hugo me lleva al Carnaval, donde continúo aprendiendo y perfeccionando códigos y rutinas de humor, que luego afinaría al trabajar con grandes de la escena nacional e internacional como Eduardo D’Ángelo, Ricardo Espalter, Cacho de la Cruz, Luis Guarnerio, Adhemar Rubbo, Sara Otermin, Elena Zuasti, entre otros.

Trabajar tanto en el humor me ha llevado a manejar el ritmo, las pausas y los tiempos que toda Comedia exige, y este juego tan vertiginoso es lo que hace que al momento de escoger un texto, este género sea mi preferido, sin lugar a dudas.

– ¿Cómo te sentís dirigiendo a grandes comediantes como Adhemar Rubbo?

-Si bien resulta muy comprometido dirigir a estos Maestros de la escena, también admito que es tanto lo que aportan y me enseñan, que es un placer enorme, más allá del honor que significa que Rubbo haya aceptado mi propuesta y la defienda con una responsabilidad y una garra admirables. Me siento muy agradecido por la humilde y generosa actitud de Rubbo, que como un padre guiando a su hijo, me acompañó en este reto, cuidando celosamente su trabajo, el de sus compañeros y el mío.

– ¿Esa mezcla generacional en las obras, te resulta compleja de manejar?

– Al inicio, sí. El tema es que los ‘seres humanos’ esgrimimos diferentes tiempos según la edad. Las urgencias y necesidades de los jóvenes no son idénticas a las de los mayores y mucho menos a las de gente en edad ‘supuestamente’ madura. La cuestión entonces, pasa más por la personalidad de los actores, así que trato de seleccionar gente compatible entre sí y crear un ambiente armónico en el cual se sientan cómodos, hagan amistad y desarrollen el mayor grado de tolerancia. Ello redunda luego en el rendimiento, pues se crea una energía de equipo muy fuerte, que despierta gran sentido de solidaridad y compañerismo en el grupo. Esto el público lo reconoce y valora. Es como si la ‘magia’ bajara del escenario a la platea.

– ¿Recuerdas algún maestro de nuestro medio a quien admires por su estilo en actuación o dirección?

– Obviamente todos los que nombre, para mí resultaron “Maestros” tanto en las tablas como para mi vida. Pero también, tengo referentes, verdaderos ‘monstruos’ de la escena; en primer lugar admiro profunda e incuestionablemente a Julio Calcagno, excelente actor, persona y amigo. Igualmente a Walter Reyno y Pepe Vázquez. Como director, siempre admiré a Jorge Denevi.

– ¿Experimentaste en teatro para niños, actuando, dirigiendo?

– Sí, es justamente lo que más he abordado como actor y director, especialmente Comedia Musical para niños, y admito que este es el género que más disfruto. Me fascina que a través de un texto, se conjuguen el humor y la música, mis dos grandes predilecciones.

– ¿Los uruguayos respondemos fácilmente a las comedias?

– Los uruguayos en general somos muy críticos en todo tipo de espectáculos, hasta en nuestra pasión mayor lo somos, fíjate en fútbol nomás, somos tres millones de críticos. La Comedia no escapa a esta regla, lo bueno es que a pocos minutos de comenzada la diversión y ni bien es captada la idea de hacia dónde va la cosa, nos prendemos y festejamos sin inhibición. Pero cuesta mucho, afortunadamente nuestro público es inteligente y exigente, quizá por ello a los artistas uruguayos se les hace tan fácil trabajar en el exterior con mucho éxito.

– Recién se ha incorporado el rubro en los premios Florencio. ¿Estás de acuerdo?

– Por supuesto. Considero que es un gran avance. Vivimos en un mundo que reclama variedad de opciones y los críticos de Teatro no podían continuar sordos a esa realidad. Por otra parte, ¿quién tiene la potestad de definir qué género es mayor o menor? Tanto la tragedia como la comedia, desde los griegos han aportado crecimiento al ser humano y al cultivo del espíritu. Recordemos cuánto ha hecho el humor y la comedia por las libertades y derechos de los pueblos. Desde ese ángulo se han dicho muchas verdades y se han hecho infinidad de reclamos. La sátira y el grotesco han resultado ser armas invencibles ante muchos dictadores e imperios.

– ¿Qué obra se repone en estos días y en qué teatro?

– El próximo sábado 15 de marzo a la hora 23 reponemos: “Estamos en el Horno” en Espacio Teatro, Sala El Bardo, de Mercedes 865 esq. Andes, con la actuación de Adhemar Rubbo, Cristina Cabrera y Emilio Meneses Costa, con música original de Alfredo Leirós.

¿Eres exigente en cuanto a elección de sala para representar una obra?

– Sí, ya que no toda obra requiere los mismos espacios. Procuro desde la puesta, tener una visión general del lugar para visualizar de alguna manera el ambiente donde recibir al público para que se sienta a gusto y resulte acorde al tipo de espectáculo. De todos modos, en nuestra ciudad cada vez tenemos menos teatros convencionales y hay que transar con los espacios alternativos que se ofrecen. Esto es una gran carencia en nuestro medio y una de las tantas trabas que hacen tan difícil poder ofrecer un lugar acorde a lo que el público merece. Pero en la medida que esto no lleva miras de contemplación por parte de autoridades municipales ni ministeriales, trato en la medida de lo posible, de exigir a mis productores que se manejen dentro de determinados parámetros que garanticen un mínimo de confort para el público.

Imagen portada: Ricardo Gracián – foto perfil de facebook

 

   

 

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Luján Luna

Luján Luna

Nacida en Montevideo. Bachillerato derecho y cursado hasta 3º de Facultad. Recibida en Alianza Francesa, Cursos superiores de Literatura francesa en Facultad de Humanidades y de Literatura e Idioma español. Cursos de teatro con los maestros Beatriz Massons, Nelly Antunez, Franklin Rodríguez y Jorge Bolani, actuación con todos ellos y en teatro de elencos independientes, del 90 hasta hoy. Cursos de Dibujo con el maestro Ramón Cuadra y de pintura con el maestro Hugo Longa.







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