imagen - HILDA LIZARAZU - 28 NOV. 2014 - PERISCOPIO © Jimena Pais Fotografía

Hilda, estás despegada

“¡Hilda!, ¡estás despegada!”: fue una de las tantas frases que se escucharon y fueron comentadas por Hilda Lizarazu el viernes 28 de Noviembre en Periscopio.

Es que si algo no faltó fue la interacción con el público en un maravilloso show que tuvo la característica de ser inusitadamente intimista.

Junto al estadounidense Amílcar Vázquez en guitarra y coros, y el italiano Federico Melioli en coros y en “las cuatro cuerdas”, el show dibujó un viaje a través del presente y también de la antología de esta gran artista entre un público que se distribuía en todas las edades.

Voz emblemática y parte de la historia del llamado Rock Nacional en la otra orilla, no faltaron en el repertorio los homenajes y las referencias a las distintas etapas de su carrera, como a los varios artistas con los que ha compartido su arte.

Fue así que se hicieron presentes mediante canciones Gustavo Cerati, Charly García, Los Twist, Man Ray por supuesto, y hasta Los Gatos en una singular versión de la fundacional La Balsa.

Delatando su condición de fotógrafa profesional, se pudieron sospechar ciertos gestos de complicidad hacia las cámaras que estaban presentes.

Con encantadora desfachatez, la noche fue subiendo la temperatura así como las sillas y las mesas se fueron tornando prescindibles, hasta llegar a tener una Hilda bailando entre un público frenético y en el disfrute de un escenario que se olvidó de las fronteras y se apoderó de todo el lugar.

El final: una tremenda versión de Whole Lotta Love de Led Zeppelin que quedó sonando en loop mientras los músicos se retiraban de escena.

Hilda siguió cantando hasta detrás de bambalinas acompañada por el maniquí que decidió fuera su compañero de escena desde el momento en que comenzó el bis.

En definitiva, un deleite.

Imagen portada: HILDA LIZARAZU – 28 NOV. 2014 – PERISCOPIO © Jimena Pais Fotografía

 
 

   

 
 

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Javier Pais

Javier Pais

Javier Pais desde niño se destacó en el jardín de infantes por ser uno de los primeros en su clase en conseguir hacer bolitas con plasticina. Amigo de todos los perros de la cuadra, era fácilmente manipulado por su madre que simplemente con dar vuelta un disco de pasta con varias versiones del carnavalito lograba tenerlo bajo control y bailando toda la tarde a saltitos en círculos interminables. Pese a no ser sonámbulo llegó a bañarse dormido, y tuvo problemas con varios amigos del barrio por intentar evitar que cazaran sapos. Ya desde su más tierna infancia torturaba a sus abuelos tocando indiscriminadamente las teclas del piano. Perteneciente a la llamada Generación X, estudió Ciencias de la Comunicación, Bellas Artes y Psicología. Interesado también en la tecnología, lo social, el deporte y la ecología, su principal devoción es desde siempre y probablemente seguirá siendo la música.







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