imagen - HEY MUJIK! - Lalá Café - 11.MAY.15 fotos © Lucía Aguirre

HEY MUJIK. “Poesía y paisajes sonoros”.

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Fogonazos. Chispas de luz blanca. Una luz enciende el color de los rostros. Nos vemos las ganas. Se intuye el sabor de la copa de vino del que respira a mi lado. Una lámpara se enciende y se apaga en las manos del poeta que elige cuándo, dónde, cómo y quién es expulsado de la oscuridad más larga.

Fogonazos. Chispas de luz blanca. Papeles escritos sobre una mesa con un teléfono rojo. Velas del color del sol ardiendo. El poeta canta. Hay sombras caminando que traspasan las ventanas. De fondo, un bandoneonista mira al infinito. Sobre él, fotografías colgando de un hilo con pinzas. Una pantalla ilumina los ojos de Dj Ruso. Sus manos hablan. El poeta mueve los hombros, las piernas, los brazos al ritmo que marca la poesía. “Quiero ser poeta y escribir” dicen sus labios. “Sólo la verdad nos hará libres” repiten alzados. Enciende la luz. La apaga. El teléfono suena. Responde. Se acaba.

Imagen portada: HEY MUJIK! – Lalá Café – 11.MAY.15 fotos © Lucía Aguirre

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Lucía Baltar

Lucía Baltar

Ciudadana del mundo, mendiga en la tierra. Gritó por primera vez una mañana de marzo de 1987. A los 12 años escribió sus primeros poemas –todos ellos prescindibles-. Llenó libretas durante años. Ganó un premio literario a los 19. Estudió la carrera de psicología pero nunca se atrevió a ejercerla. Terminó un Máster de Escritura Creativa y realizó un poemario. Emigró de España en abril de 2014 –su pasaporte dice que nació en las Islas Canarias. Ella no lo niega–. La mayor parte de su tiempo lo pasa observando la vida de otros, leyendo la vida de otros y escuchando la vida de otros. Ahora se entretiene escribiendo con la luz y robando suspiros con la cámara fotográfica. Ha aprendido a cebar mate, a decir “ta” y “bo” mientras habla y a cruzar en rojo. Se distrae con facilidad, se apasiona por completo y escribe para gritar con igual intensidad que aquella mañana del 87, es decir, con sangre, fluidos y la carne desgarrada.

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