Operación Monumento

Guerreros del arte

Hombres Monumento

“Ninguna época histórica ha conocido tanta ruina junta”

La otra faceta de la historia de la II Guerra Mundial, rescatada en el libro de Robert M. Edsel con la colaboración de Bret Witter es tan valiosa como espeluznante.

El autor da cuenta de esta historia a través del relato de la participación de diez hombres protagónicos, quienes a modo de guerreros del arte, se proponen recuperar las obras artísticas en la II GM, botín no menos importante que los territorios.

Sin lugar a dudas Hitler era un amante de la estética, ya se tratase de obras de arte como de seres humanos donde su preferencia estaba radicada en personas con ciertos rasgos, denominada raza aria, motivos que le llevaron a desatar una de las guerras mas sangrientas de la historia.

Y de la misma forma en la que desechaba personas que no cumplían con sus preceptos, así también a modo de un súper juez, sacaba de circulación aquellas obras de arte que a su criterio no cumplían con sus cánones estéticos, denominadas “arte degenerado” que llevaba a las piras de fuego o destrozaba a punta de bayonetas de sus soldados. Emulando a Napoleón Bonaparte, se servía de una forma “legal” con los bienes culturales de los países enemigos así como las obras del suyo.

La II GM fue una lucha despiadada de un hombre detrás de sus gustos personales, con el fin de conformar una gran ciudad a modo de imperio, para lo cual escogió su ciudad natal Linz a la que pretendió reconstruir y dotar de todas las obras de arte que supo expropiar por todo Europa, comenzando con las colecciones de los judíos, a través de una ley creada con la cual, instruía a sus secuaces para que arrasaran con todas las obras de arte que se les cruzaban.

La historia no ha sido justa habiendo menospreciado la labor llevaba a cabo por este puñado de hombres, en su mayoría provenientes del ámbito artístico de los USA que arriesgaron sus vidas para salvar las obras de arte que habían sido confiscadas y que luego fueron escondidas en lugares insospechados hasta tanto no fueran trasladas a su morada definitiva.

“Operación monumento”, (como fue traducido a pesar de que su nombre original seria “Hombres monumentos”), es el relato de la fascinante aventura de este grupo de defensores que devolvieron a Europa sus patrimonios artísticos e impidieron la destrucción de tantas obras.

Sin dudas, la II GM ha sido la guerra mas devastadora de la historia desde todo punto de vista, donde cincuenta millones de personas no regresaron a sus hogares o que perecieron o comenzaron sus vidas en otros lugares, decenas de ciudades devastadas, arrasadas tanto por los nazis como por los aliados y miles de obras de arte que nunca mas se recuperaron entre las 22 mil que se estima robaron.

Es casi imposible creer que esto haya ocurrido en pleno S XX y que haya durado tantos años hasta tanto no fue combatido definitivamente.
Comprender esta guerra a través de ciertas historias personales que han trascendido, relatos de hechos y sucesos nimios tan detonantes de la grandiosidad de lo que fue dicha guerra, nos hace comprender la crudeza de las vicisitudes que millones de personas tuvieron que mal vivir .

También el libro “Suite francesa” de Irene Nemirowsky es un relato que sin hablarnos de la guerra directamente, denuncia las atrocidades de la misma a través de historias particulares.

El relato de Robert Edsel, versa sobre la historia de nueve hombres y una mujer (7 norteamericanos, 1 inglés y 2 franceses), donde algunos desembarcaron con las tropas aliadas en 1945 tratando de adelantarse a las tropas con el fin de preservar las obras de arte ya fueran edilicias, como libros, manuscritos, pinturas, tapices, esculturas, etc, llevándose la gran sorpresa de encontrar tantos museos y colecciones no solo del norte de Europa sino de Alemania misma, totalmente vacíos, así como cuanta colección particular de arte hubiese existido.

Conformaban el denominado MFFA por sus siglas en ingles que se traducían como Monumentos, Bellas Artes y Archivos, siendo en su mayoría voluntarios provenientes de ámbitos museísticos como conservadores, estudiosos o profesores de arte, artistas, arquitectos y archiveros.

Es de agradecer de que Italia se salvo del saqueo nazi, pues se ahorraron un enorme trabajo por lo que hubiera significado, mas allá de que fueron derribados tantos edificios y puentes como fue el caso de la tan lamentada abadía de Montecassino que había sido fundada en el año 529.

Hay que tener presente que las torres ya fueran civiles o religiosas siempre tendían a ser bombardeadas pues eran un llamativo lugar para los francotiradores y es así que tantas iglesias perecieron en los ataques.

Pero los traslados de las obras de arte se dieron también en muchas ciudades que con el animo de protegerse de eventuales ataques, debieron de ser trasladarlas a ciertos lugares mas seguros como fue el caso de los museos de USA que si bien no formaban parte de los campos de batalla, como consecuencia del ataque a Pearl Harbor perpetrado por los japoneses en suelo americano, obligaron a casi todos los principales museos de Nueva York a resguardar sus acervos artísticos.

A modo de ejemplo podemos citar el caso de la Frick Collection que optaron por pintar sus ventanas para evitar ser localizados por los bombardeos.

A medida que los integrantes del MFFA avanzaban en Europa (es necesario aclarar que estaba conformado por decenas mas de integrantes además de los doce principales), lo primero que atinaban era en poner carteles frente a la obras de arte con la leyenda: “ACCESO PROHIBIDO a todo personal militar.MONUMENTO HISTORICO”, a modo de protección mas allá del estado en que se encontrase el edificio, pues aunque estuvieran convertidos en escombros, pretendían preservar los restos que el ejercito normalmente utilizaba como material para la construcción de carreteras.

La cuadrilla de rescate, comenzó a avanzar con la sorpresa de que los alemanes continuaban saqueando las obras de arte, máxime cuando se vieron acorralados y sabiendo que la guerra estaba perdida, pues seguían las ordenes expresas del afán desmedido de Hitler así como de sus secuaces, entre los cuales se encontraba su mano derecha, Herman Goring, que compitió con él en el apoderamiento de las piezas mas destacadas del mundo, mas allá de que los nazis no se caracterizaban por un buen gusto definido así como tampoco eran grandes conservadores de las obras.

Impresiona saber que las principales obras de arte del mundo, como el caso de Madona de Brujas, la única obra de Miguel Ángel que había salido de Italia vendida por el artista a una familia de mercaderes flamencos , los Mousron con el compromiso de nunca exhibirla al publico asi como Ronda nocturna, la gran pintura de Rembrandt pintada en 1642, El astrónomo de Jean Veermer sustraído de la residencia parisina de los Rothschild en 1942 y La adoración del cordero místico (1432) de Van Eyck de 3,5 por 4,6 mts, conocido popularmente como el retablo de Gante que sin dudas fue la obra mas emblemática recuperada y la primera que fue devuelta habiendo fletado un vuelo especial para su regreso a Bruselas , entre otros, corrieron el riesgo de no recuperase pues fueron expropiadas y trasladadas a escondites que de no haber sido por delatores alemanes, no se hubiera dado con ellas o hubieran perecido bajo los escombros de los lugares que estuvieron a punto de ser dinamitados por los propios nazis al verse perdidos.

También este libro destaca historias muy particulares del traslado de obras que fueron preservadas ante el inminente saqueo de los alemanes en Paris como fue el caso del trabajoso traslado de laVictoria de Samotracia, así como el caso de la pintura mas celebre del mundo la Mona Lisa de Leonardo Da Vinci, que habiéndose cargado en una camilla para ser trasladada en una ambulancia totalmente sellada para garantizar una atmosfera estable, desde el Louvre, culmino con éxito, sin contar que el cuidador que se había asignado para su cuidado, llego a destino con pérdida de conocimiento por la falta de aire.

Salvaron muchos edificios y obras, pero también se encontraron con ciudades totalmente devastadas como fue los casos de las alemanas que habían sido atacadas por los aliados, como Aquisgrán, sede del poder durante el Sacro Imperio Romano donde Carlomagno consolidó su poder y unió Europa Central bajo su dominio, lugar que se tuvo que lamentar la destrucción de la catedral famosa donde las reliquias como el busto de oro y plata de Carlomagno entre otros, que por fortuna habían sido trasladadas por los nazis a sus guaridas secretas.

Durante la ocupación alemana de Paris que duró cuatro años, los nazis se disputaron las obras de las principales colecciones como eran el caso de Rothschild, David Weill, Rosenberg, Wildenstein, Seligman, Kann, todos judíos.

Los hombres del MFFA eran conscientes de que no se podía perder quinientos años de nuestra historia cultural, por lo cual no pararon hasta tanto no recuperaron la casi totalidad de las obras de arte que les llevó seis años lograrlo.

Cuando las fuerzas aliadas accedieron a los escondites donde las obras de arte, se deslumbraron frente a la inmensidad de esculturas, cuadros, jarrones de oro y plata, (algunos deformados a martillazos para facilitar su almacenamiento), baúles enteros de joyas, relojes, plata , anillos, porcelanas, ropa, banderas, alfombras, tapices, algunos féretros de personajes ilustres como el caso de lo héroes prusianos (Federico Guillermo) y de la I GM, así como bolsas llenas de empastes de oro que habían sido extraídas de los dientes de las victimas del Holocausto.

Cabe recordar el comentario que escribió uno de los rescatistas de las obras de arte, cuando llegaron a una de las minas, que de forma muy elocuente, denota la situación:

“en la mina de oro me llenaron el casco con monedas de veinte dólares de oro y me dijeron que podía quedármelas. No pude ni levantarlo del suelo, (había treinta y cinco mil dólares, así que volvimos a guardarlo en los sacos y ahí lo dejamos. Creo que no tengo ninguna clase de apetencia por el dinero, porque no sentí absolutamente nada al ver tanto ahí reunido. Tu poema no significa nada mas para mi”.

También se encontraron con los campos de batalla nazis liberados, donde las escenas eran escalofriantes y donde el permanente olor nauseabundo a muerte deambulaba, situación frente a la cual el general Dwight D. Eisenhower insistió en que todos los estadounidenses, fueran militares o civiles, deberían de ver aquello, para que si bien los soldados norteamericanos, no sabían por lo que luchaban, ahora por lo menos sabrían contra lo que luchaban.

Los Aliados occidentales descubrieron mas de mil depósitos solo en el sur de Alemania, pero los mayores, donde había mas obras acumuladas fueron la mina de sal de Altausse en la frontera entre Austria y Alemania, que hasta ultimo momento estuvo amenazada de ser dinamitada con todo dentro por los propios nazis y el palacio de Neuschwanstein construido en el s XIX por el rey Luis de Baviera, conocido popularmente como el “rey loco”.

La reconstrucción de Europa después de la II GM fue una de las empresas internacionales mas vastas y complejas de la historia contemporánea, pues había que no solo reconstruir las ciudades, las colecciones, sino la identidad y las infraestructuras de las naciones de Europa así como la devolución de los bienes culturales, muchos de los cuales no se sabia su origen.

El libro rinde el homenaje debido a este grupo de personas, que sin su labor nunca hubiéramos encontrado sanas tantas miles de obras de arte robadas por los nazis y no debemos de ignorar que sin su titánica labor, hoy día tendríamos las paredes de tantos museos vacíos, debiendo de ser conscientes cada vez que nos enfrentamos a una obra de arte, de los periplos que tuvieron que recorrer muchas de ellas, entre saqueos, traslados en tren, depositadas en minas en temperaturas extremas, etc, para que nosotros las podamos apreciar.

“NO QUEREMOS DESTRUIR SIN NECESIDAD AQUELLO A LO QUE LOS HOMBRES HAN DEDICADO TANTO TIEMPO, CUIDADO Y DESTREZA (…) (PUES) ESTAS MUESTRAS DE ARTE NOS HABLAN DE NUESTROS ANTECESORES (…) SI ESTAS PIEZAS DEBIERAN PERDERSE, ROMPERSE O DESTRUIRSE, PERDERIAMOS UNA PARTE SUSTANCIAL DEL CONCIMIENTO QUE TENEMOS DE NUESTROS ANTEPASADOS. NINGUNA EPOCA EXISTE AISLADA; TODAS LAS CIVILIZACIONES ESTAN FORMADAS NO SOLO POR SUS PROPIOS LOGROS, SINO POR SU HERENCIA DEL PASADO. SI ESTOS VESTIGIOS DEBIERAN DESTRUIRSE, PERDERIAMOS UNA PARTE DE NUESTRO PASADO, Y ELLO NOS HARIA MAS POBRES”.

RONALD BALFOUR, oficial de Monumentos británico, discurso ante los soldados con ocasión del llamamiento a filas, 1944.

 
 

   

 
 

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Daniel Benoit Cassou

Daniel Benoit Cassou

Daniel Benoit - (Uruguay, 1961), es contador público de profesión. Hizo su formación artística en los talleres de Hugo Longa, Clever Lara y Lacy Duarte; escultura con José Pelayo y fotografía con Enrique Abal, Oscar Bonilla y Roberto Schettini. Realizó cursos de formación teórica con Nelson Di Maggio, Alfredo Torres, Nelson Baliño y Emma Sanguinetti, entre otros. Ha participado en muestras de fotografias, colectivas asi como individuales: 2007 – Facultad de Ciencias Económicas; Centro Cultural Lapido; Club de Golf; Fotogramas - Montevideo 2009 – Galería de arte La Pasionaria – Club de Golf - Montevideo 2010 – A la Follie; Trattoria La Commedia; Club de Golf – Montevideo 2011 – Museo del Azulejo; Fotograma; Club de Golf – Montevideo; Bienal X – Salto 2012 – Espacio Innova – Punta del Este Es asiduo asistente a las principales bienales de arte: Venecia, Lyon, San Pablo, Cuba, Porto Alegre, Lima, así como ferias de Basilea, Paris, Buenos Aires, entre otras. Es coleccionista de arte nacional, asesor de arte contemporáneo, escribe en sus blogs y es columnista de la revista de arte nacional “Cooltivarte” desde el 2012, asi como de la revista “Arte” del periodico “El Pais”. Blogs: www.coleccionbenoit.blogspot.com ; www.asesordarte.blogspot.com

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