imagen - Gabriel Estrada Trío en el Museo del Vino 2 de julio de 2015 - Foto © Sinay Medouze

Gabriel Estrada Trío: Una historia sin narrador

El jueves 2 de julio se presentó en el Museo del vino Gabriel Estrada, ganador del Premio a la Música Nacional de 2011 y 2014, junto a Pablo Meneses en percusión y Gustavo Villalba en saxo y clarinete.

En esta ocasión ofreció sus composiciones de los discos “Estación”, “Hojas de Mayo” y algunos temas nuevos de su más reciente trabajo “Desde el jardín”, nombre que extrajo de la novela Jerzy Kosinski.

La invitación exigía estar a las 22h y reservar. Así que como precaución a las 21h45min yo ya estaba parqueando la bici frente al Museo del vino. Cuando entré al local apenas había un máximo de seis personas, supuse que había llegado muy temprano y me refugié en el mito de “los uruguayos llegan tarde a todas partes, ya vendrán”.

La banda estaba ensayando y de manera silenciosa, me senté en la mesita que quedaba justo en frente. Tocaban un tema tras otro encontrando cualquier inconveniente imperceptible a oídos de los mortales: una nota de más, un eco, un rebote de sonido, el volumen demasiado alto… Las exigencias de Gabriel para que todo sonara perfecto eran insistentes.

Hasta que lo lograron. Después de 20min el sonido era perfecto.

Mientras se hacía la hora de inicio (que ya había sido hace mucho rato) el trío se fue a la barra a esperar. Pocas personas llegaron, eran ya casi las 23h hasta que decidieron comenzar.

El poco respeto al tiempo de los músicos se demostró una vez más en este rincón del vino. Si bien hubo gente que estaba antes de la hora, el resto llegó media hora después de lo pautado. Hay cosas que mejorar con respecto a este tema.

Iniciaron su presentación con el tema “video game” y de inmediato el salón se envolvió de sonidos candomberos con arreglos medio tropicales que iban en desacorde con las bajas temperaturas que trae el invierno, pero cercanos al calor de la estufa que habían puesto frente a la barra.

Aunque sea jazz, el estilo latino fue revelador.

Siguieron con Luna nueva, un tema medio sentimental que quedaba perfecto con esa noche de luna planeada; luego vino Hook que quizás evoca más a lo dramático y al jazz tradicional y hojas de mayo. En todas las canciones había un “pa, du pa da, ba da” que vocalizaba Gabriel en cada nota, como agregándole subtítulos a las canciones.

Por ahí en el medio llegó el Último tren, una canción que rinde homenaje a tren que salía de Montevideo a Minas cuando era niño”, comentó Estrada.

Este tema rompió con cualquier paradigma que venía mostrando: arrancó con el clarinete de Gustavo simulando la parada de un tren, seguido por un soundtrack de aventura como si en el medio una historia insistiera en ser leída, sin letras.

Mi aventura continuó hasta que, de repente, escuché el mismo tren que había arrancado hacía tres minutos, alejándose junto al mismo clarinete que los había traído.

Los sonidos de llaves, cascabeles y caracoles que Pablo le había adjuntado a su batería le agregaban a cada tema un sabor a natural. Como si cualquier sonido que saliera de allí fuera producto de una lluvia inexistente o, de una película animada no proyectada.

Entre vinos, copas y picadas este trío no se detuvo ante el reducido público y dio lo que pudo para quienes habíamos asistido con las más altas expectativas.

Y las superó.

¿Quieren una muestra de cómo fue? Aquí se los dejo:


 
 

   

 
 

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Sinay Medouze

Sinay Medouze

Venezolana que se vino al sur buscando un norte. Comunicadora de título, escritora de corazón. Una viajera más que busca transmitir a través de palabras lo que ve y siente a partir de vivencias positivas y constructivas. Creo en la magia del verbo y en la palabra Gracias.







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