Festival en el jardín japonés - Museo Blanes - 17 de octubre 2015 Foto © Bettina Aplanalp

Festival en el jardín japonés – El rincón del sol naciente

Please try entering https://graph.facebook.com/942250042488576/photos?fields=source,link,name,images,album&limit=1000 into your URL bar and seeing if the page loads.

Al caminar por un sendero entre los árboles escucho la música del Koto, un arpa japonesa tradicional. El sonido armoniza perfectamente con el trino de los pájaros y el perfume de las flores, crea un ambiente de calma y tranquilidad. Así comienza mi visita al quinto festival de Japón, en el jardín japonés, ubicado detrás del Museo Blanes de Montevideo.

En la entrada del jardín los sakura (cerezos japoneses) muestran tímidamente algunas pequeñas, pero fragantes flores. Recuerdo haberlos visto en otra ocasión, con ramas repletas. Pienso en un artículo que leí sobre Japón, que decía: “durante su corto lapso de floración, los pétalos de los sakura caen como espuma blanca sobre las avenidas, los parques y las personas que se reúnen bajo ellos para celebrar la belleza”. Trato de imaginar cómo será.

Sobre el estanque de los peces Koi, hay un pequeño puente convexo de madera, como esos que se ven en las películas. Luego de atravesarlo me encuentro con el Karesansui, un jardín de arena blanca poco profunda, que representa al mar. Alrededor de las piedras, la arena se rastrilla en anillos, como si estas formaran ondulaciones en el agua. Este tipo de jardín se desarrolló en la era Muromachi (de 1336 a 1573). Se basa en dos ideales: Yugen, la simplicidad elegante y Yohaku no bi, la belleza del vacío.

Costumbres y té

A las 12.30 hs. se celebra la Ceremonia del té, por lo que me dirijo a la casa del té, pero allí no hay nadie. Más bien es una pequeña habitación de madera, con techo de paja. No tiene todas las paredes, supongo que será para que se pueda apreciar mejor. Observo sus puertas shōji, hechas con papel washi translúcido. Sólo se ven sobre pedestales blancos, varios arreglos florales, conocidos como Ikebana.

El espacio Barradas, es un edificio de techo alto, pintado en colores pastel, donde predomina el amarillo. Ingreso y me encuentro con una multitud, la mayoría están sentados en sillas plásticas, pero hay mucha gente de pie a los lados del salón. Trabajosamente logro hacerme un lugar, la Ceremonia del té ha comenzado. Detrás del escenario hay un biombo plegable de tatami.

Sobre él, un rollo de caligrafía muestra una frase en kanji, “algo sobre la libertad de pensamiento”, me indica una colaboradora.

La Embajadora Keiko Tanaka luce un kimono verde pálido, obi blanco con flores y sandalias blancas. Ella es la encargada de preparar el Matcha, conocido como té verde. Sobre una mesa ratona negra, adornada con cordones rojos a los lados, se ven varios utensilios tradicionales. La tetera se llama Cha- wan, el recipiente del té, Cha- ire. Se sirve con un cucharón de madera, llamado Cha- shaku. Como el té es en polvo, para que quede bien disuelto en el agua se usa un batidor de bambú, el Cha- sen.

En el Siglo VIII, los chinos introdujeron el té en Japón, pero no era del mismo tipo, el té verde apareció en el Siglo XII. Normalmente esta bebida se sirve a los asistentes en un mismo cuenco.

Pero hoy se está sirviendo en vasitos descartables, debido a la cantidad de gente. Quien se encarga de recorrer el salón convidando a los asistentes es la cónsul, Chiharu Nagi. Después de esperar un rato, sigo sin poder probar el Matcha, así que retomo la recorrida por el festival.

Arbolitos enanos

Federico Sicardi forma parte de la Asociación Uruguaya de Bonsai. El día de hoy presenta una exposición de árboles, que fueron seleccionados por los miembros de la asociación como los más destacados y dignos de admirar. Federico me cuenta comenzaron a practicar este arte como un hobby, y se juntaron hace 14 años. –Estamos registrados con personería jurídica, pero en el fondo somos un grupo de cara de locos que nos gusta hacer Bonsai, dice a tono de broma refiriéndose a la asociación.

La palabra japonesa Bonsai significa naturaleza en bandeja. Sin embargo, esta práctica comenzó en China en el año 700 D.C. y lo llamaban Penzai, que quiere decir cultivar en bandejas.

Originalmente sólo la elite practicaba este arte, empleando especímenes autóctonos, que después eran enviados por toda China como lujosos regalos. Durante el período Kamakura, Japón adoptó la mayoría de marcas culturales de China, allí conocieron el Bonsai.

Me da curiosidad, nunca antes había investigado sobre estos tiernos arbolitos, así que le pregunto a Federico cuál es el truco: – Son árboles normales, comprados en un vivero cualquiera o arrancados de un cantero, etc. Explica. Resulta que si un Bonsai se saca de la maceta, y seplanta en la tierra, va a crecer normalmente.

-El árbol se desarrolla, no podemos evitar que crezca. Lo que hacemos es ir podándolo a medida que crece. La técnica consiste en saber qué podar y cómo hacerlo. La idea es que vos mires y veas algo con forma de árbol. Muchas veces les ponemos tensores o alambres a modo de tutores para que el crecimiento de las ramas sea más estético.

Me cuenta además que se trata de un “arte vivo”, y eso conlleva una dinámica de trabajo permanente. Hay una serie de normas que si son respetadas al pie de la letra, se consigue un árbol muy lindo. De todas formas el componente artístico y el gusto, “lo pone la persona que practica el hobby” indica Federico.

La lucha como arte

Escucho que alguien da un aviso por los parlantes, algo sobre demostración de artes marciales…

Cuando logro escabullirme entre la montonera de gente veo un escenario sobre el pasto, formado por goma azul encastrable, como un puzle gigante. Alrededor, unas estacas unidas por cuerdas a modo de valla. Algunos se han sentado alrededor, cual picnic. En este momento se está llevando a cabo la presentación de Aikido. Los del escenario llevan el llamado aikido no keikogi, que consiste en una chaqueta que prende cruzada, Uwagi. Y un pantalón tradicional ancho, llamado Hakama.

Suki Sensei (el profesor de la Academia), permanece parado mientras sus estudiantes se acercan de a uno para atacarlo. Pero él pone en práctica una serie de movimientos y en un segundo, cada oponente da una voltereta en el aire y cae al suelo. Luego de varios minutos, los participantes hacen una reverencia y se retiran.

Es la hora del Karate. Se presentan dieciséis adultos y trece niños, todos con sus Keikogi. Por supuesto no pueden faltar, los cinturones de colores llamados obi, que indican el ciclo de aprendizaje de los alumnos.

Los adultos hacen una demostración de sus técnicas luchando entre parejas. Luego los niños realizan una serie de movimientos típicos del karate. Finalmente, grandes y chicos comienzan a partir tablas. Me quedo muy sorprendida, los niños las quiebran con sus pequeñas manos, o con sus pies, previa voltereta en el aire. Y los adultos… ¡uno de ellos la parte con la cabeza! Pienso:

¡Qué dolor! Pero ellos han entrenado duro y saben lo que hacen.

Para cerrar, el sensei dirige unas palabras al público.

El iaido era practicado por los Samurais, especialmente en el periodo Edo. Consiste en técnicas que sirven para atacar y defenderse a la vez que se desenvaina la Katana. El objetivo es ser capaz de reaccionar correctamente ante cualquier situación inesperada. Por eso es importante desenvainar a la velocidad apropiada para que el oponente no tenga tiempo de actuar.

Los encargados de esta demostración visten la tradicional ropa, que consiste en una chaqueta como la de Karate o Aikido, pero en azul marino, y Hakama del mismo color. Lentamente y con total parsimonia, se desarrolla la demostración, permitiendo observar cada movimiento de las manos y las espadas. Cuando me doy cuenta, la presentación terminó… Me quedé con las ganas de ver una pelea de samuráis con espadas.

La presentación final es Kendo, que significa camino del sable. Consiste en el uso y manejo del sable de bambú conocido como Shinai.

Alrededor de quince personas entran al escenario, portando una armadura que se llama Bōgu, se paran en parejas y comienzan una lucha. Utilizan una vestimenta similar a la de Iaido, debajo de la armadura.

Al terminar la presentación me encuentro con Mariana Gerali, Kendoka desde 2013. Me cuenta que este arte marcial desciende del Kenjutsu, que era la práctica de esgrima formadora de los Samurais. El Kendo tiene rangos como las otras artes marciales. Se dividen en dos tipos: kyu y dan. Existen 7  grados kyu, que van del séptimo (como el más bajo) al primero (como más alto), y son niveles básicos en los que se aprenden las técnicas y normas de combate. Los dan, en cambio, van en orden ascendente con el octavo (como el máximo rango). Estos son niveles intermedios y avanzados, en los que se perfeccionan los conocimientos ya adquiridos.

-En este momento estoy entrenado para dar el examen del primer kyu, que es internacional.

Como acá no está totalmente desarrollado el Kendo, lo que hacemos es ir a Argentina o Brasil.

Ahí confraternizamos con otros estudiantes, entrenamos, nos conocemos y así se va formando una comunidad que traspasa las fronteras de nuestro país, cuenta Mariana.

Me llamó mucho la atención que los kendokas gritaban de una forma particular. Resulta que gritar es una práctica llamada Kiai. Se realiza cada vez que se da un golpe para demostrar el Ki, la fuerza interior.

Jugando a ser otro

Comienza a sonar una música como esa que se usa en los desfiles de moda… Trato de acercarme al escenario, pero debido a mi estatura, apenas logro ver a través de un huequito entre el público.

Efectivamente hay un desfile, pero no uno cualquiera, los participantes llevan Cosplay.

El término Cosplay está formado por las palabras en inglés Costume y Play. Es una práctica en la que se trata de reproducir un personaje de la manera más fiel posible. Para ello se dispone de trajes, pelucas, maquillaje, lentes de contacto y un sinfín de accesorios de todo tipo. Los personajes pueden pertenecer a cualquier cómic, manga, serie, anime, película o juego.

Veo desfilar grandes y pomposos vestidos, pelucas de colores brillantes, titanes, guerreros, circenses, geishas, incluso coloridas armaduras. Todo fue hecho artesanalmente por los concursantes.

Carolina Trifoni y Nicolás Celayes son una pareja de cosplayers muy conocidos en el ambiente.

Hoy están encarnando a dos titanes: Eren y Annie. Estos personajes pertenecen a la serie anime llamada Shingeki No Kyojin (el ataque de los titanes). El titán hombre no lleva ropa pero tiene piel con músculos marcados. Además posee orejas puntiagudas y grandes dientes sin labios. Su cabello es negro. El titán hembra no tiene piel, por lo que sus músculos están a la vista. Sus ojos son azules y el cabello es rubio.

Me acerco a la pareja para que me cuenten cómo hicieron los trajes. Veo que son de un material parecido a las medias de nylon, pero ocupan todo el cuerpo, como un mameluco ajustado.

Carolina cuenta que lo primero que hicieron fue pensar en qué material usarían para que el traje fuera ceñido al cuerpo y pareciera piel. En el caso del traje de Eren, lo rellenaron con guata siliconada, para simular la musculatura.

-Justamente elegimos este tipo de guata porque viene separada y no queda apelotonada en algunos lugares. Y para el traje de Annie usamos pintura de tela para dibujar los músculos.

Nicolás cuenta que los dientes del titán fueron hechos con látex y uñas postizas.

Todo el trabajo de armado, pintura, modelado de las pelucas, etc. les tomó una semana.

Muchas veces, quienes practican este hobby se juntan en los llamados teams y se ponen en la piel de varios personajes de una misma temática. Un equipo conocido es The Oceans of Stars. El día de hoy ellos han estado frente a varias cámaras, aprovechando el paisaje para una sesión de Adriana Salinas, conocida por su nombre artístico Shinrei Date, es parte del mencionado team, y se especializa en realizar trajes que llevan armadura.

Le pregunto cuánto tiempo le toma realizar sus trajes: -Yo elijo un personaje que me guste, y lo empiezo a hacer sin pensar en una convención.- Los cosplay suelen lucirse en convenciones de comics. – Si lo tengo pensado para el año que viene, arranco este año, voy despacio, sin correr.

Lo voy cambiando a mi gusto y sin ningún apuro. Lo pruebo como queda, una y otra vez. La verdad es que no puedo trabajar bajo presión y con estrés, porque siento que el cosplay no va a quedar como yo quiero.

Agrega que le dedica una hora todos los días a su hobby, y por eso “como que se hace prácticamente sólo”.

Me doy cuenta de que han pasado cinco horas, ¡con razón me dolían tanto los pies! Hablé con mucha gente, presencié varios espectáculos, aprendí sobre la cultura nipona… incluso saludé a una señora diciendo Konnichiwa (buenas tardes en japonés), con lo que me gané una porción de sushi.

El sol ya no está alto, y los asistentes se dirigen hacia los viejos portones de hierro, tomando luego distintos rumbos. Así concluye la jornada en el jardín japonés.

Facebook API came back with a faulty result. You may be accessing an album you do not have permissions to access.

 

   

 

(Visited 108 times, 27 visits today)



Bettina Aplanalp

Bettina Aplanalp

Bettina Aplanalp (TINA): Montevideo 1990. Cursó Licenciatura en Cs. de la comunicación, trayecto Periodismo en FIC- UdelaR y periodismo general en IPEP. También estudió logística pero resulto que no era lo suyo. Su vida se basa en hacer muchas preguntas a todos y por todo. Actualmente trabaja respondiendo preguntas online, para una empresa internacional, mientras, busca acercarse cada día más al ejercicio del periodismo. Ama la música, los gatos y la naturaleza, curiosamente a pesar de ser un bicho de ciudad. Se incorpora a cooltivarte en 2015.

<





Recomendaciones destacadas