imagen - EL DEMIURGO - de la serie Zeitgeist - Roberto Fernández Ibáñez

Estudio e investigación, entrevista a Roberto Fernández Ibáñez

Roberto Fernández Ibáñez Nació en Montevideo, en 1955. Comenzó en la Fotografía de forma autodidacta a los treinta años de edad. En 1985 construyó su primer laboratorio, un espacio muy especial en el que desde entonces desarrolla distintos procesos de revelado que completan su visión fotográfica.

Realiza obras que en su mayoría conforman series o secuencias. Siempre le interesó la frontera entre lo real y lo ficticio, la mitología, la alquimia y su simbología, el comportamiento humano y su búsqueda por lo trascendente.

Varios de sus futuros trabajos y otros en curso tienen esas temáticas como marco conceptual.

En 2012 terminó de instalar su taller y un nuevo laboratorio en Solymar, donde actualmente vive y trabaja intentando que sus proyectos se vean concretados en hechos.

Luego de varios intentos de invitación y de su reciente llegada del congreso internacional FotoFest International Discoveries V, accedió a participar de nuestro ciclo de fotógrafos.

“pienso que al momento de crear, la limitación más importante está más en uno mismo que en la tecnología”

¿Cuando empezaste a hacer fotografía?

Comencé a tomar fotografías en 1982, pero considero que formalmente incorporé la fotografía a mi vida en 1985, cuando construí mi primer laboratorio de revelado.

¿Qué es lo que más te entusiasma de la fotografía?

Las múltiples posibilidades creativas que ofrece, la cantidad de temáticas, la variedad de técnicas y procesos que aún estoy investigando. Y sobre todo, el hecho de realizar imágenes que representan mis estados de ánimo o mis intereses del momento.

¿En qué piensas cuando estas encuadrando?

Es difícil decir si pienso mientras encuadro. Obviamente hay una lógica que conduce mis movimientos: dónde ubicar el trípode, cuál tipo de cámara o lente utilizar, qué parte de la escena seleccionar, etc. Pero también hay momentos en que no soy consciente de tener el control. No sé si es un automatismo o un accionar intuitivo. En esos momentos parece que es el acto fotográfico el que toma las riendas por sí mismo.

¿Qué destacas de la experiencia de estar trabajando profesionalmente en fotografía?

La independencia y el manejo del tiempo (desde la inactividad absoluta mientras imagino y registro mis proyectos hasta la intensidad máxima en el cuarto oscuro, donde pierdo la noción de si es de día o de noche). Y también el hecho de poder relacionarme con personas que aprecian mi trabajo, o que disfrutan la fotografía tanto como yo. Cada uno de esos encuentros son como tramos de un ciclo del cual no sé su duración ni su alcance. 

¿Qué tan importante es ser objetivo en tu profesión? ¿El fotógrafo tiene siempre una intención?

El único momento en que creo ser un poco más objetivo es en el momento de la autocrítica. Pero es sólo una creencia. No sé si existe la objetividad: siempre teñimos nuestros actos o pensamientos de una manera personal. También la ciencia, con su supuesto grado de objetividad, opina que el experimentador es parte del experimento, con lo que la subjetividad nunca está ausente. En cuanto a la intención (no importa la actividad que realicemos), creo que conduce nuestras vidas, aunque no siempre nos percatemos de ello. La elección del sujeto a ser fotografiado es en sí misma un acto intencional. El asunto es evaluar el resultado de nuestras intenciones.

¿Cuántas tomas realizás hasta conseguir la imagen que querés? ¿Trabajar analógicamente es una limitante?

Hago las tomas necesarias, que pueden ser entre dos y ocho, no más, con leves variantes. Todo radica en el estudio previo de la situación a ser fotografiada. No encuentro a la fotografía analógica como una limitante. Depende de lo que uno quiera decir con la imagen, cuál metodología elegir, qué herramientas emplear, etc. Por el contrario: nunca me sentí más libre, y con muchos proyectos por delante. Y de paso, planteo la pregunta: ¿Trabajar digitalmente es una limitante? Si lo consideramos, seguramente aparecerán algunas limitaciones. Es como la elección de comer utilizando un tenedor o una cuchara: depende del alimento que esté delante. Quizás necesitemos un cuchillo. En estos momentos estoy trabajando con procesos químicos que dan como resultado piezas únicas. Mostraré algo de eso el próximo año. Y para una de mis últimas series (aún no exhibida) utilizo imagen digital porque considero que era la herramienta apropiada. Resumiendo: pienso que al momento de crear, la limitación más importante está más en uno mismo que en la tecnología.

¿Qué hace que una imagen llame más la atención que otra? ¿Cuál es la virtud de la fotografía?

Seguramente nos llamará más la atención aquello con lo que nos identificamos o aquello que rechazamos, es decir, lo que no nos es indiferente. Eso en cuanto al contenido de la imagen. La otra cuestión es cómo está realizada, y eso pone en escena los aspectos técnicos. Habría que hacer un análisis intelectual y emocional de porqué algo nos llama la atención (es un buen ejercicio al momento de contemplar una imagen). Pero ese análisis es posterior al impacto primario. En cuanto a la virtud de la Fotografía, no lo sé. Quizás sea su ambigüedad.

¿Crees que los fotógrafos deben tener una filosofía para hacer un buen trabajo?

No estoy en condiciones de dar consejos acerca de si deben tener una filosofía que respalde su trabajo, pero generalmente encuentro que los trabajos que me resultan interesantes tienen un marco conceptual sólido detrás. Una cosa es una buena fotografía, otra lo es un buen marco conceptual, y otra distinta un buen trabajo fotográfico en su totalidad. Es un balance delicado de varios componentes. En lo personal prefiero los proyectos (propios o ajenos) que van más allá de fotografías estéticamente atractivas. Busco algo más detrás de ellas, algo que satisface un apetito que no es necesariamente visual.

Según tu manifiesto trabajas en base a tres pilares: idea, técnica y elección de materiales para expresar tus proyectos. ¿Puedes contarnos sobre este proceso? ¿Cómo se te ocurren las ideas? ¿Tenés una libreta de apuntes?

Tengo muchas libretas -algunas de ellas diminutas-, cuadernos, papeles sueltos, etc., en los que apunto ideas a medida que surgen, donde sea que me encuentre. Conservo todo, y luego las incorporo a una planilla con la fecha de la ocurrencia: me sirve como un registro cronológico de mis intereses e intenciones. Luego estudio e investigo las posibles técnicas para realizarlas. Las ideas no avisan, sólo se anuncian haciéndose presente. Lo único que debo hacer es estar alerta para recibirlas. Acerca de cómo se me ocurren, es algo que no puedo detallar en este cuestionario, llevaría más tiempo y espacio.

¿Por qué te aburren los programas de tratamiento de la fotografía?

Los encuentro muy mecánicos, sin posibilidad de participación del azar y del error, que en realidad son nuevas e inesperadas oportunidades de investigación. Además, me gusta trabajar con las manos sobre el papel fotográfico, el aroma del laboratorio, el dinamismo de un cuerpo que se mueve en él, el sonido del agua, la improvisación, el descubrimiento, el utilizar herramientas que no están preestablecidas, desarrollar fórmulas, modificar procesos, inventar otros, fabricar la pieza, atender a las circunstancias cambiantes… Para mí, el estar en el laboratorio/cuarto oscuro es una experiencia integral, con muchos sentidos interactuando. Allí creo, diseño y realizo la obra final. Es un ámbito inspirador.

Cuéntanos sobre tu método de archivo. Si pensáramos en digital ¿hablaríamos de trabajo con metadatos en una fotografía? ¿Cómo es tu catalogación? Cuéntanos sobre el cuidado, manipulación y almacenamiento de tus fotografías.

Mi método de archivo apela a la memoria visual de la escena fotografiada y del negativo obtenido. En un archivo Excel describo brevemente lo que aparece en la imagen y catalogo cronológicamente el rollo de película, el revelador utilizado, tiempo, temperatura, agitación, etc. Los negativos y los positivos son archivados en sobres aptos para ellos, en cajas apropiadas. No hago copias por contacto. Toda mi historia fotográfica cabe un unos cientos de rollos (según me cuentan, son pocas imágenes para alguien que se dice fotógrafo), de los que imprimí apenas un 10% de aquellos negativos que considero interesantes. Tomando en cuenta las horas que me llevaría imprimirlos y los proyectos que se me ocurren diariamente, sé que no me dará la vida para verlos impresos, por lo menos con mis procesos. Cada día soy más consciente de lo breve que es esta pasantía por el mundo.

¿Son importantes o necesarios los textos que acompañan las fotografías? (pie, descripción, análisis teórico?

Algunos de los textos que acompañan a las fotografías son haiku, poemas que escribo en el momento de la toma fotográfica, y los considero como parte de ellas. Hay otro tipo de información que puede resultar de utilidad para el interesado en una obra en particular. El marco conceptual indica qué fue lo que me motivó a realizar esa serie.

Has realizado numerosos libros de autor. ¿Cómo es editar en Uruguay libros de fotografía? Los has realizado con diferentes procesos de encuadernado, ¿por qué estas elecciones?

Realicé varios libros, hasta el momento todos hechos a mano. Desconozco en profundidad el tema de la edición formal y me gustaría hacer el intento, en caso de contar con los recursos. El encuadernado responde a la temática del libro, y es algo que me interesa mucho. Algunos de mis libros de artista ameritan ser artesanales, pero quizás en el futuro asuma la aventura de publicar otros con la ayuda de una editorial o imprenta. Además de los libros que se pueden ver en mi sitio web (www.robertofernandez.com.uy), estoy trabajando en seis más. Aún no elegí los materiales y la encuadernación. Lo decidiré a medida que cada proyecto vaya cobrando forma.

Con la aparición de las cámaras digitales y la cantidad de disparos ¿se mira menos?

No puedo afirmar si se mira menos, pero es evidente que hay mucha gente tomando muchas imágenes. Quizás me anime a escribir un ensayo al respecto. Me gustaría saber cómo es vivido actualmente el acto fotográfico ante la cantidad de disparos que observo en los demás. ¿Qué tan profundo se ve? ¿Con qué intensidad se mira? La mirada intensa y la mirada extensa… ¿Cuándo comienza y cuándo se termina el contacto visual con lo que se va a fotografiar? ¿Se asimila, se disfruta, hay empatía con lo fotografiado?

Hoy en día se maneja en cultura el concepto de prosumidor, donde todos somos productores y consumidores al mismo tiempo, ¿crees que esto es así? ¿se acentúa con la aparición por ejemplo de los smartphones, la invasión de imágenes y la velocidad de difusión?

Décadas atrás, no había una cámara en cada hogar. En muchos casos, la fotografía ocupaba su lugar sólo en el álbum familiar o en los registros de viajes. La tecnología y el ritmo de vida hizo que (con nuestro consentimiento) fuésemos productores y consumidores. No sé si somos buenos productores, pero somos excelentes consumidores. La imagen fotográfica es algo omnipresente. Todos la consumimos, a veces subliminalmente.

Con el avance tecnológico las cámaras de fotos filman full hd, ¿qué opinas con respecto a que el mismo profesional realice trabajos fotográficos y de video? ¿Afecta eso a la profesión de fotógrafo?

Los avances tecnológicos hacen que la gente primero se familiarice y luego se especialice en el uso de los instrumentos. No hay duda de que eso afecta a los profesionales de la imagen: depende de cada uno si afecta para bien o para mal. Algunos han encontrado una nueva veta de trabajo, y otros la han perdido. Pero no siempre la calidad de la herramienta implica calidad en el resultado final. El factor humano sigue siendo importante.

¿Qué esperás de la gente al ver tus fotos?

Que sepan cuáles son los temas que me interesan, y cómo los interpreto.

¿Qué opinas del derecho de autor de la imagen y su relación con las redes sociales?

Hay que leer los derechos y obligaciones implícitas en cada sitio donde se incluirán las imágenes y los riesgos que se asumen cuando deliberadamente las ponemos en dominios públicos. La “letra chica” nos dice que estamos autorizando determinados usos. Por otro lado, en todos los casos, en todas las situaciones, en todos los espacios, el uso de imágenes, palabras, sonidos, etc., sin la autorización del autor es lisa y llanamente una apropiación indebida.  

¿Es posible vender fotografías en Uruguay?

No lo sé, no he preguntado a otros fotógrafos locales ni a galeristas. La venta de mis obras se realiza en un 99% por contactos internacionales. Supongo que debe tener que ver con lo que el comprador desea del artista: tipo de obra, temática, materiales, precio.

¿Qué te parece que hay que hacer para fomentar la fotografía en Uruguay?

No falta gente que fotografíe, hoy se dispone de equipos que facilitan el trabajo, hay espacios para exhibiciones y hay medios de difusión… Quizás falte algo de debate.

¿Se puede vivir acá de la fotografía?

Hay muchos estudios fotográficos y fotógrafos freelance, pero no conozco las fluctuaciones de sus finanzas. Supongo que se puede.

¿Como fotógrafo es fácil acceder a galerías y salas para exponer?

Hace varios años que no expongo en Uruguay. Soy un poco ermitaño y no me vinculo mucho al circuito de exposiciones, así que no estoy muy al tanto del tema. Cuando lo hice, tuve la suerte de contar con invitaciones para algunas salas, y otras que aceptaron mi solicitud. Si todo va según lo esperado, este año expondré aquí en tres espacios.

¿Qué consejo darías a un fotógrafo que recién empieza?

Que siga. Y que cultive una mirada propia.

Recientemente fuiste seleccionado para exponer en FotoFest International Discoveries V, en Houston. ¿Cómo fue esa experiencia, tu visión y aprendizaje del evento? ¿Cómo percibiste FotoFest, qué repercusiones tuvo tu charla? ¿Cuáles obras expusiste?

Fui seleccionado por Wendy Watriss, Directora Artística de FotoFest. Es un evento de primer nivel mundial, en un entorno donde la fotografía se vive en su plenitud. Si bien tuve el honor de ser invitado en 2007 para el primer International Discoveries exponiendo la serie “Las Estaciones”, esta vez la experiencia superó mis expectativas.

Las charlas que di fueron muy bien recibidas por estudiantes de fotografía, por alumnos de la Universidad de Houston y del Houston Center for Photography, además de varios coleccionistas, y de los curadores del Houston Museum of Fine Arts. Allí mostré mis nuevos portfolios y me llevaron a conocer el archivo del museo, donde está mi obra formando parte de su colección permanente. Fue muy emocionante. Establecí un buen contacto con ellos, y es de esperar que de esos encuentros surjan novedades interesantes.

Las fotos que expuse son de la serie “Montañas de la incertidumbre”, que aparentemente ha gustado mucho a nivel internacional: expuse algunas de ellas en el Lianzhou Foto Festival en China, luego en FotoFest, y próximamente en mayo de 2015 se expondrán en Colombia, en el marco de la 10ª Bienal Fotográfica Bogotá, adonde iré como invitado. facebook.com/fotofest

¿Estás trabajando en algún proyecto que nos puedas contar?

Mi metodología es algo compleja y me lleva a trabajar en varios proyectos simultáneamente. Actualmente estoy trabajando en ocho series fotográficas, entre ellas: “Montañas de la incertidumbre” (relacionada con gráficas y estadísticas), “Zeitgeist” (visiones de una mitología contemporánea), “El peregrino de las profundidades” (sobre Dante Alighieri y su Comedia), “Gurfa” (el agua como recurso natural limitado), “Afterfracking” (vinculada a los nuevos procesos de extracción subterránea de combustibles). Además de las series fotográficas, estoy escribiendo y diseñando nuevos libros de artista. Algunos de estos proyectos estarán terminados este año para dar paso a los siguientes. También estoy preparando tres cursos/módulos: uno sobre fotografía, otro que sea como un incentivo para la creatividad, y un tercero sobre el ver y el imaginar.

 

Imagen portada: EL DEMIURGO – de la serie Zeitgeist © Roberto Fernández Ibáñez

 
 

   

 
 

Federico Meneses

Federico Meneses

Por el 2003 surge la idea de armar un boletín electrónico "óbolo cultural" para difundir eventos que poco se sabían. Con el surgimiento de las redes sociales el boletín deja de tener su efecto y nace www.cooltivarte.com A fines del 2010 invito asociarse como co-director a Mauricio Conde, junto a todos los amigos colaboradores que se sumaron a la idea de aportar un granito de arena a nuestra cultura potenciando los eventos y dando más valor al conocer a los artistas mediante entrevistas, artículos de opinión, análisis, reflexión y crítica. Cooltivarte está presente en el medio local comunicando las noticias, críticas, opiniones y entrevistas, tratando de generar un valor cultural conociendo de cerca a los protagonistas, generando una conciencia colectiva y sensibilidad para este rápido diario vivir.







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