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Escritura visual, entrevista a Teresa Puppo

“Extravíos habituales”, editado por Estuario Editora, es el último libro de la artista Teresa Puppo. Según Leo Maslíah “Teresa Puppo sigue internándose, con estos cuentos, en el espesor de las motivaciones y conductas humanas, los vínculos entre personas y animales, las significaciones irradiadas por los objetos, y el horror que destila todo el circo cuando la carpa no está protegida con amaneramientos literarios.” La artista visual y escritora, intenta seducir al lector a través de éstos once cuentos, donde los ritmos narrativos y la imaginación son elementos fundamentales para el original desenlace de cada historia. Sobre estos temas es que Teresa nos da su opinión en la siguiente entrevista.

“no me gusta aburrirme cuando escribo, no me gusta repetir las cosas ni decirlas más de una vez, y al leer me pasa lo mismo. Para que la atención no decaiga el ritmo tiene que ser ágil”

 

-¿Qué tan habituales son los extravíos literarios de Teresa Puppo?

-No sé si yo personalmente tengo extravíos literarios, tampoco sé si son o no habituales ni qué significaría eso; extravíos temporales sí tengo y son habituales.

-¿Cómo es que se fueron agrupando los once cuentos que conforman “Extravíos habituales”?

-Son de distintas épocas. Los seleccioné como un conjunto por la temática, y también incluí (atendiendo un consejo de Leo Maslíah, un amigo generoso) cuentos que le dieran al conjunto un ritmo que no resultara esperable.

-¿Por qué se da que una artista plástica o visual no incluya ningún tipo de imágenes en estos textos?

-Creo que los textos (estos textos) son imágenes, producen imágenes, se nutren de imágenes; son muy visuales, inducen las imágenes.

-¿Hasta dónde te interesa integrar las distintas disciplinas artísticas que practicas, y cuál es el límite para no hacerlo?

-Hay veces que las integro. No muchas. Hace unos cuantos años, hice una serie de dibujos en los que la línea estaba formada por palabras y textos cortos, en ese caso no había ilación entre palabras y/o textos. Sí era comprensible para mí, pero la intención de la obra no era que se entendieran las palabras como palabras. Las palabras, en ese caso, eran gritos, debían verse como gritos más allá del significado de los términos. Años después hice una instalación en la que había nombres escritos en las paredes, y la intención tampoco era de que se leyeran interpretando cada una de las palabras sino la sumatoria del contenido de las palabras (eran muchos nombres para una misma cosa), del hecho de dibujar esas palabras y escribirlas/ dibujarlas de esa forma determinada , un nombre dibujado atrás del otro formando espirales gigantes en las paredes, y del hecho de estar dibujados con determinado material y determinados colores. Esa sumatoria contextualizaba la imagen. También tengo dos videos relativamente recientes que incluyen textos. En ambos casos, en los videos, las imágenes y los textos se atrajeron, no dudé al vincularlos. Los textos incluidos en esos videos son más largos, uno es un cuento y otro es una poesía.

No pongo límites. A veces el texto necesita la imagen y otras veces no, y viceversa. Me molesta la redundancia, no me gusta repetir con palabras lo que dice la imagen, ni con imágenes lo que dicen las palabras.

-¿Qué posibilidad te dan los cuentos cortos en cuanto a la idea que pretendes narrar?

-Cuando empiezo a escribir no sé si va a ser un cuento corto o un cuento largo… tampoco tengo una idea clara sobre lo que voy a escribir, de lo que va a pasar, de lo que va a pasarme. Los cuentos cortos son más vertiginosos, tienen un ritmo intenso, tanto para leerlos como para escribirlos.

-Una de las características que más atrapan del libro es el buen manejo de los ritmos de la narración ¿Nos podés contar cómo los trabajas?

-Creo que el ritmo lo llevás incorporado. Para mí, en las artes visuales también son importantes los ritmos. Son importantes los contrastes, las intensidades, la levedad. Las situaciones llegan a un crescendo o a un adagio, a un fortissimo, con dolore, hacen un silenzio… Con el tiempo justo que cada circunstancia requiera. La terminología musical tiene enorme cantidad de palabras que indican distintos ritmos. Me encantaría saber música, manejar el lenguaje musical. En mi próxima vida me ocuparé de eso. Pero no trabajo los ritmos conscientemente, los ritmos suceden solos.

-¿Por qué la primera persona y por qué la identificación autor-protagonista?

-Son formas de escribir. Siempre escribí en primera persona, y siempre me identifiqué con los protagonistas, no creo que haya un por qué, y si lo hay yo no lo sé. Hay algo de los “extravíos” en eso. Creo que al escribir en primera persona esa identificación es inevitable, y al identificarte, las vivencias son propias, por más que todo sea ficción. Y algunas son vivencias muy fuertes.

-En “Extravíos Habituales” uno encuentra cuentos con una detallada descripción, que te pone en la situación de una manera muy visual… ¿piensas en esto cuando los estás escribiendo? ¿Tratas de “ubicar” al lector?

-Si me pongo a analizar, me interesa que se “vean” determinadas situaciones de la misma forma en que yo las veo. Eso es una enseñanza de un grande al que agradezco haber podido conocer y querer, de Mario Levrero. Él siempre decía que la escritura tenía que ser visual. Que el lector tiene que ver lo que está pasando. Pero de las carencias visuales de los textos en general me doy cuenta cuando corrijo. Al escribir, estoy narrando una situación en la que me encuentro, cuando estoy escribiendo no pienso en esto.

-Existen cortes o mojones marcados en estas historias, que direccionan al lector atrapándolo y llevándolo hacia el desenlace, pero ¿cómo trabajas ese pasaje que muchas veces va desde un contexto de paz a una situación más bien violenta?

-No sé bien cómo lo trabajo, no es una técnica aplicada, la historia se va formando; aunque es cierto que al corregir cambiás, borrás, unís, rehacés fragmentos. Corrijo mucho. Creo que otra vez es una cuestión de ritmo. Me interesa el ritmo. Yo escribo y leo. Lo que te puedo decir es que no me gusta aburrirme cuando escribo, no me gusta repetir las cosas ni decirlas más de una vez, y al leer me pasa lo mismo. Para que la atención no decaiga el ritmo tiene que ser ágil. Borro muchísimas frases.

De cierta forma, lo que escribo es ficción, pero a la vez puedo decir que lo que escribo está sucediendo, que es realidad. Que no lo trabajo, simplemente narro lo que sucede. Me ha pasado alguna vez de pensar demasiado en la estructura de algo que escribí, de agregar descripciones más detalladas porque me parece que un texto no es claro, y en general termino borrando todo un texto estropeado, insulso, aburrido.

-Más allá de un hilo conductor que hayas pensado al armar la obra ¿Cuál es para vos, luego de publicado, la relación entre esos once cuentos que conforman el libro?

-Para mí los cuentos tienen un vínculo conceptual más allá de lo formal. Un vínculo que habla de la vida y de la muerte, del amor, del horror, del miedo, de la soledad, de la eternidad, del tiempo, de lo posible y de lo imposible. Son los temas ¿no? Los seres humanos siempre hablamos de lo mismo. También están las contradicciones de uno consigo mismo, las distintas caras que tenemos para mostrar y para mostrarnos, o para ver o no querer ver, las reacciones o actitudes insospechadas que podemos tener. Los sueños a veces parecen pesadillas, la realidad parece sueño, las pesadillas son semejantes a la realidad. Creo que los límites entre la realidad y la ficción son frágiles y movedizos.

-¿Estás trabajando en algún otro proyecto literario que puedas contarnos?

-Sí, estoy trabajando en una novela o cuento corto. Está en proceso. Veremos. Hay que dejarlo ser.

Teresa Puppo es artista visual y escritora. Ha publicado una novela (“Santa Clara”), textos especializados  y cuentos. También trabajó como ilustradora de textos. Como artista visual utiliza distintos materiales y soportes para la realización de su obra: la web, medios electrónicos, video y foto performance, fotografía, fotografía estenopeica, objetos tridimensionales, objetos encontrados, instalaciones, intervenciones urbanas individuales y colectivas;  y también recurre a medios y soportes tradicionales como telas, papel, fotografía, dibujo, pintura, estampados, collages, etc.  Sus últimas obras visuales incluyen textos y poesías de su autoría. Su investigación teórica se centra en la identidad, en especial  la identidad de género y la identidad familiar, en el concepto de tiempo y de fragmentación.

 
 

   

 
 

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Mauricio Conde

Mauricio Conde

Nació en San José el 23 de mayo de 1983. En 2010 conoció a Federico Meneses, impulsor de óbolo cultural y más tarde de cooltivarte.com, y se incorporó como co-director y editor responsable de ese medio digital. En COOLTIVARTE también redacta y diseña artículos, entrevistas e información sobre el quehacer artístico y cultural existente en el país. Siempre curioso por seguir aprendiendo elementos vinculados a la cultura, el arte y la educación.







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