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Entrevista a Vanessa Irigaray

Vestuarista, asistente de función, ayudante de arquitecto, constructora, docente, mujer emprendedora y mamá de Victoria. Vanessa Irigaray

 

Hola Vanessa, gracias por recibirme en tu casa.

– Hola un placer

 

La idea de ésta entrevista es que nos cuentes, cuál es tu rol dentro del teatro?

– Soy la vestuarista, en realidad somos los que estamos atrás de escena.
Está la vestuarista y la asistente de función, en realidad yo hago las dos tareas.
La vestuarista a veces es la que diseña y ve el vestuario, si es de época que sea acorde y según sea la trama de la obra. Y la asistente de función es la que llega antes que el actor y es la última en irse. Prepara el vestuario, si hay cambios dentro de la escena, que se llaman traspunte, los hace la asistente. Son cambios a veces de un minuto o menos, esperas al actor lo cambias íntegro, y son rapidísimos porque tienen que volver a escena. Y después tenés que juntar todo de vuelta para al otro día volver a función y que quede todo en condiciones. Este rol es el que estoy haciendo últimamente.

 

¿Y también diseñas? y coses?

– Sí, sí, hago todo, en realidad es algo que se estudia en la “Escuela Multidisciplinaria De Arte Dramático“, pero yo empecé a trabajar en el “Teatro El Galpón” en el año 1999, a hacer el traspunte de una obra que se llamaba “Montevideanas“. Y ayudando a la vestuarista, ella me fue enseñando el oficio, y a coser aprendí de ver a mi madre, que nos enseñó a mi hermana y a mí.

 

Así que, ¿el oficio lo aprendiste en la práctica?

– Sí, hace años que trabajo de vestuarista y de asistente de funciones, en realidad tiene un poco que ver con lo que estudié también, por qué yo soy ayudante de arquitecto y constructora, entonces la parte de diseño la tengo de ahí. Pero la pasión que podés tener en el teatro, la vas sintiendo en el camino, es un oficio que lo aprendes, te tiene que gustar. La “Escuela Multidisciplinaria De Arte Dramático” te dá por ejemplo: historia del arte, todas esas cosas que igual las tengo de cuando hice ayudante de arquitecto, ahí tenés la parte de diseño y la parte de historia.

 

¿Y lo primero que hiciste en el “Galpón” fue hacer los cambios?

– Cuando entré a el “Galpón” hacía eso sí, el traspunte de la obra “Montevideanas“, que era una vestuario de época y tenía que tener todo pronto para cambiarlas y que volvieran a salir a escena. Y después surgió lo de ayudar a la vestuarista Selva Bruzzone y bueno ahí sí, ella tuvo licencia y hubo dos obras que las hice yo. Una era: “El Nuevo” que es una obra para niños, los actores eran adultos que tenían que actuar de niños en etapa escolar, entonces tenían que verse del tamaño de niños de túnica. Y tuvimos que hacer unas mochilas enormes para que ellos se vieran más chiquitos y estuvo buenísimo. Y la otra obra era: “La Tercera Parte Del Mal

 

¿Y en el “Galpón” cuánto estuviste?

– Estuve unos 4 o 5 años. Y ahí surge que viene la productora de “Tulipano” con “Políticamente Incorrecto” una obra que trabajaban Humberto De Vargas, Eunice Castro, Carmen Morán, y una cantidad de actores conocidos. Necesitaban a alguien que les hiciera el traspunte, y bueno ahí empecé a trabajar con la productora y me fui de el “Galpón“. Y con la productora estuve trabajando como 8 años, haciendo traspunte, también hice diseño de vestuario de la obra “El Sexo Nuestro De Cada Día” que trabajaba Silvia Novarese, Cairo Herrera, Jimmy Castilhos y Virginia Ramos. Y la productora lo que me dio también, fue el vínculo con el actor, conocer personas cómo Cristina Morán que es una divina.

 

Claro, generas otra intimidad.

– Exacto, en realidad se entregan a vos, porque ellos están concentrados en lo que tienen que hacer. Y además muchas veces uno funciona de psicóloga, porque llegan al camarín con un mal día y es como un confesionario, entonces se genera esa intimidad, se da como una comunión que está buena. Por suerte siempre la lleve bien, con todos.

 

¿Y después de la productora?

– Después de ahí, me presenté a un llamado en el Auditorio Nacional Del Sodre y quedé y va a hacer 4 años que estoy allí.

 

Ósea que ahora sos vestuarista, ¿asistente de función del Auditorio Nacional Del Sodre?

– Si, trabajo para el Ballet Nacional Del Sodre y para la Ópera, cuando hay funciones. Además, el año pasado, hice las dos temporadas de gira por el interior del país, y ahora me voy de vuelta. Estando en la productora ya había ido de gira, es otra experiencia, porque estás conviviendo con tus compañeros técnicos, montando, desmontando, viajando de ciudad en ciudad por todo el interior. Y este año María Noel Riccetto se retira, entonces va con nosotros a la gira a despedirse del interior.

 

¿Y si te digo Julio Bocca… que me decís?

– Y Julio Bocca, mi jefe directo nunca fue, sí nos vinculamos por estar en el mismo edificio. Y creo que hay que agradecerle mucho, porque el que levantó en realidad el “Sodre” fue Julio Bocca. Por ejemplo a mí me pasó que cuando entré al “Sodre” fue algo impresionante, porque yo estaba acostumbrada a trabajar con palitos y chauchas en el teatro, a correr e ir de un lado al otro, y de acá para allá, y entré al “Sodre” y para mí, era otro mundo, se comunicaban por handy, imagínate, jajaja. También levantó los talleres de producción, la producción de los talleres del “Sodre” es impresionante, tanto así, que los compañeros de telón ganaron un premio en Japón con los “Telones del Corsario” con Hugo Millán, que es terrible vestuarista.

– Y yo trabajé en la producción y en la función de “La Bella Durmiente” cuando vino, porque había trabajado en el taller de caracterización, que es donde vos llevas el implemento, a que después en escena quede como el vestuario. Y ahí, llegué a conocer a Ágatha Ruiz De La Prada, y no lo podía creer, ahí es cuando uno agradece ésta carrera. Porque llegas a conocer personas que no lo podes creer. Y a su vez pensas, mis manos hicieron que esto llegara a hacerse realidad, cuando vez tu trabajo en escena, está buenísimo. Y el sodre lo que tiene es eso, como que entras a otro mundo, la dimensión a la que llegó repito, para mí hay que agradecerle a Julio Bocca, fue él, quien logró todo esto.

 

¿Pero él sigue estando?

– No, ahora está Igor Yebra que es español, Julio Bocca a veces va como maestro invitado. Igor Yebra viene en la continuidad de Julio Bocca, con otras cosas distintas, porque viene con otra cabeza, primer mundo, Europa. Pero “Julio Bocca, es Julio Bocca“, cuando conversas con los bailarines, ellos te cuentan que, para su currículo, el hecho de ser integrantes del cuerpo de baile del “Sodre” bajo la dirección del Maestro Julio Bocca, es algo superior, palabras mayores a pesar de que, la mayoría de los bailarines son extranjeros, brasileros, argentinos, japoneses, chilenos, ingleses, españoles, y la minoría son uruguayos.

 

¿Y porque motivo, porque no hay quién se dedique a ésta carrera? ¿O no tienen la chance?

– Hay audición una vez al año, pero lo que pasa es, que es una carrera corta y que requiere mucha disciplina. Te diría que es una disciplina militar casi. Y también se empezaron a preparar más bailarines sobre todo cuando “Bocca” levantó el “Sodre“, entonces hoy en día, hay un plantel de bailarines uruguayos, que son excelentes. Por ejemplo, Vanesa Fleitas que es una de las primeras bailarinas, en la actualidad.

 

¿Es quién queda en lugar de María Noél Riccetto?

– No sé, aún no se sabe, pero para mí, debería ser ella porque es impresionante y es uruguaya. Pero mayoritariamente los bailarines son extranjeros, incluso el año pasado ingresaron una cantidad. Y te encontras con eso, con un bailarín japonés que no habla una gota de español y que su inglés es cerradísimo. Me pasó de tener que agarrarlo para llevarlo a un cambio de vestuario, porque se perdía, entonces le tenía que hacer señas, llevarlo, cambiarlo, y volver a llevarlo a escena. Y te tienen toda la confianza porque es eso, están totalmente desnudos entregados a vos, a que los vistas, los desvistas y por más que estén acostumbrados son sus cuerpos. Está buenísimo el trabajo, pero es un trabajo como el de todos los técnicos, que no es muy reconocido.

 

Bueno mira Vane, quiero contarte: que cuando se dió la idea de éste espacio, lo primero que pensé fue: que los fotorreportajes deberían abarcar todos los rubros y estilos teatrales, con esto quiero decir: darle protagonismo a todos, no solo a los actores, porque los actores, si bien son muy importantes, sin todo lo que hay detrás no podrían funcionar, no funciona nada. Entonces decidí, que estaba bueno incorporar todos los roles que existen y que son igual de importantes, como ser: escenógrafos, vestuaristas, sonidistas, iluminadores, directores, productores etc.

– Que bueno Andre, y sí es así, más te digo el vestuarista y el asistente de función, es el que está más abajo justamente ninguneado, no reconocido. Porque vos atrás de escena tenés el iluminador, el sonidista, tenés la parte de maquinaria que es justamente la que te monta todo, por ejemplo, en el ballet, ves una función, en donde de repente están en una locación (en un bosque) por ejemplo, y de repente cambió el telón y están adentro de una casa, y eso lo hace el maquinista en realidad.

 

Claro, no lo hace el escenógrafo

– No, el escenógrafo diseñó, pero el que hace todo en escena y te saca adelante el espectáculo, es el maquinista. El vestuarista diseñó, y a veces el diseño del vestuarista no acompaña la funcionalidad, porque a veces el diseño no es funcional y las que estamos atrás son las asistentes, que hacen que eso que diseñó el vestuarista quedé bien y tenga la funcionalidad para hacer los cambios rápidos, por eso a veces te enloqueces, y a pesar de esto nuestro trabajo no está muy reconocido. Y fuera del ballet pasa lo mismo, yo en las últimas funciones de “El Sexo De Cada Día” recuerdo que salían y cuando había apagón, había que cambiar la escenografía y era yo que entraba, cambiaba los cubos y luego entraba el actor.

 

Si, a mí me parece que es un tema de la sociedad en general, cómo que estamos acostumbrados y valoramos lo que vemos, lo que se puede palpar, y lo que no vemos como que no lo registramos.

– Si, de hecho nosotros estamos vestidos de negro, para que no se nos vea. Nuestro uniforme es todo negro hasta los zapatos. Entonces estamos acostumbrados a eso, y a trabajar en la oscuridad. A lo largo de la carrera, vas ajustando la vista incluso, porque no se puede filtrar un haz de luz, porque si no, lo vería el espectador. Y entonces lo que parece magia, no es magia, somos nosotros que estamos atrás que hacemos que eso suceda. Y además todo lo que implica, la concentración, la rapidez que tenés que tener y eso te genera una adrenalina imponente. De hecho, en el ballet de “La Viuda Alegre” que fue uno de los últimos que trabajé, yo estaba adentro del escenario entre patas atrás de la escenografía, en un camarín montado ahí dentro, viendo que todo saliera bien. Era un cambio de vestido en menos de un minuto, se lo sacaba le ponía el otro (con todos los ganchos que tienen los vestidos, sobretodo en el ballet), salía a escena, volvía, la cambiaba de vuelta y volvía a salir. Entonces eso te genera adrenalina, porque además la concentración que tenes que tener es impresionante. Y lo que el público ve, es el producto terminado digamos.

 

Y cabe la posibilidad, por ejemplo, sobretodo en el teatro independiente, que quizá no tiene los mismos recursos económicamente hablando, de que se omita el rol del asistente de vestuarista?

– Si los tiempos que tiene de cambio el actor son cortos, necesita tener asistente sí o sí, porque en realidad tenés una técnica. Por ejemplo, en la obra “El Sexo De Cada Día“, había un actor que yo lo vestía integro, iba entre patas y se tenía que vestir de traje para salir al saludo, entonces vos tenés técnicas para eso. Ahora si tiene un tiempo más holgado, quizá pueda no tener asistente, pero vestuarista sí.

 

¿Y en algún momento de la vida te imaginaste que ibas a terminar trabajando de esto? en tu niñez, en tu adolescencia?

– No, de hecho me causó gracia que vos me llamaras para hacerme una entrevista, porque ni yo me doy cuenta de la importancia de la profesión, más allá del currículo que tengo, y quizá eso me pasa porque no estudié. Pero a su vez, es lo que te decía hoy, creo que es un oficio que lo aprendes en la cancha, y fue lo que hice. De hecho en el “Sodre“, fuí una de las pocas que entró a currículo, porque claro tengo 20 años de experiencia.

 

Que suerte que te surgió esa oportunidad, porque hay instituciones que sí o sí te exigen el dichoso papelito, por más años de experiencia que tengas.

– Si, por eso mismo, la verdad no me puedo quejar, 20 años de experiencia y haber trabajado con personas que me avalan y me valoran por cómo me desempeñe en mi tarea, es fabuloso. Además, lo que me dio está carrera de vestuarista, fue el poder criar a mi hija, estar con ella en toda su infancia y hasta el día de hoy. Por qué es un trabajo que, si bien es sacrificado, me da la libertad de tener ciertos horarios, que hacen que me pueda manejar con ella más allá de tener a mi viejo o a mi hermana, que en los horarios de funciones se quedan con ella. En ese sentido estoy agradecida, porque la mayoría de las veces por los horarios laborales uno no puede estar muy presente.

 

¿Y qué me ibas a contar, con respecto a la arquitectura? que justo te corté…

– Te iba a contar que nunca me imaginé ser vestuarista o asistente de chica, porque quería ser arquitecta, y estudié ayudante de arquitecto y construcción. Y por suerte también me han salido trabajos, por ejemplo: regularizaciones de locales, a veces sigo reciclajes, el último fue un garage que lo hice apartamento. Y ahora empiezo a dar clases miércoles, jueves y viernes, como docente de UTU en Florida, para capacitaciones de Inefop, Uruguay Trabaja y Mides. Son capacitaciones cortas de 3 meses y medio aproximadamente.

 

Que bueno, ¡te felicito!

– Gracias, y bueno la arquitectura me encanta, pero cuando hice ayudante de arquitecto me dejó de interesar, preferí hacer construcción. Por qué con todo respeto, considero que los arquitectos diseñan y no hacen más nada que diseñar. Y el conocimiento lo tenemos los técnicos que egresamos de la UTU, esa Utu ninguneada que se piensan algunos, que el que va a la UTU, va por que la cabecita no le da para ir a la universidad. Pero el que te levanta y saca las cosas adelante es el técnico que salió de UTU. Entonces hice ayudante de arquitecto en la IEC, el curso viejo cuando aún no existía AutoCAD y pasabas 16 horas dibujando a mano. Y después hice el curso de constructor para tener la práctica y ahí tenías taller levantando muros y todo eso. Y hoy en día ya más grande, es cómo que logré que jueguen las dos carreras y disfrutarlas, tanto de vestuarista cómo lo referente a la arquitectura.

 

¿Cómo te ves dentro de 10 años, con respecto a lo laboral? ¿En el mismo lugar?

– Pah, en el “Sodre” no sé, porque soy una de las más grandes, si bien aún tenés la agilidad y tenés la experiencia, vas quedando allá abajo por un tema de edad. Entonces hace un tiempito empecé con un proyecto personal que se llama “Pipiola“, que hago almohadones maternales y accesorios maternales, y bueno es la tercera pata que viene levantándose para un futuro. Si me veo aún, dando clases de construcción.

 

¿Y te sentís orgullosa?

– Recién ahora me siento orgullosa, recién ahora es como que me reconozco, cuando me veo en los programas, sobre todo, aparecer en ellos hace que diga: “qué bueno ser parte de todo esto“.

 

Decime con una sola palabra el sentimiento que te genera, o lo que es para tí, tu profesión de vestuarista que ha sido la que has desempeñado por más tiempo.

– Pasión, pero me inclinaría más por adrenalina, porque es una adrenalina constante. Y pasión por que te emocionas, en todas las funciones se me eriza la piel.

 

Bueno Vane, muchas gracias.

– Muchas gracias a vos Andre por tenerme en cuenta.

 

 

 

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Andrea Silvera

Andrea Silvera

Realiza curso de fotografía , de la mano de Solange Pastorino. En el año 2016 gana mención fotográfica , en concurso fotográfico de Fucac temática : (Soy Solidario) y su obra recorre todo el uruguay en exposiciones de distintos centros culturales , junto a obras de otros fotógrafos ganadores. Realiza curso de fotografía en EUF. Vinculada a lo artístico desde siempre : música , teatro , danza. Hoy en día trabaja como photographer freelance.

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