imagen - Las Taradas se presentaron por primera vez en Uruguay en el Ciclo EllaZ festejando el Mes de la Mujer en la Sala Zitarrosa. Foto: © Andrés Cuenca Viernes 13 de marzo, 2015

Entrevista a Paula Maffia

Paula Maffia se presenta como solista el sábado 6 de junio en Maldonado, en la cuarta edición del ciclo “Multiplicando Música”. Conversamos con la integrante de La Cosa Mostra y Las Taradas sobre este encuentro con el público uruguayo donde la artista bonaerense dará a relucir las composiciones de su proyecto Paula Maffia Orgía, prestándole especial atención a las inquietudes e intereses que se externalizan y unen como círculos en este contexto de cantautora.

 -Una de mis bandas favoritas es The Clash, y estoy seguro que también te deben resultar bastante afines conociendo tu proyección en lo musical. A ellos se los recuerda como punks, si bien hablando con propiedad solo tienen dos discos a los que ese rótulo les cuadra plenamente. Lo que sí tuvieron siempre fue una actitud punk a la hora de hacer todo; ensayaron muchos estilos, pero siempre con esa filosofía alojada en el centro de su accionar.

Así que la primera pregunta que te quiero formular es, ¿qué actitud considerás que permea tu obra?

-Creo que me caracteriza una actitud fuerte y apasionada. A algunas personas les pica de agresivo y a otras de entrega. No todo el mundo hace buenas migas con la intensidad. A mí me gusta la intensidad, el fuego y la violencia, siempre en términos estéticos. Podríamos decir que es punk; también. Muchas de mis cantantes preferidas, sin ser del ámbito del punk, son para mí, grandes punks como influencia. Me estoy refiriendo por ejemplo a Edith Piaf, a Mina, a Violeta Parra, entre tantas otras.

-Dejando de lado lo que realmente le pueda transmitir tu música como solista a cada oyente, ¿a qué sentimientos te proponés apelar conscientemente en el público?

-Me gusta llegar a lugares profundos pero claros. Busco que mis letras indaguen los no dichos y los sobreentendidos; esos temas de los que no se hablan porque no hay nada que decir al respecto cuando en realidad son lugares que nos burlan porque se cuelan por los vericuetos de las palabras. Ahí busco llegar. No me identifico con las letras sobrepoéticas, donde una metáfora auxilia a otra metáfora. Mis letras pueden contener incoherencias y absurdidades, pero siempre desde lo crudo y lo concreto, y no la pluma por la pluma, por garabatear algo o por decir algo a medias.

-¿Cómo incide eso en la composición del material? Uno pensaría que lo que no entra en los demás proyectos, iría a uno de tus discos. Pero La Cosa Mostra es un grupo, donde todos aportan de modo bastante equitativo. Y en Las Taradas todas tienen un papel musical equiparable y en tu caso contribuís también mucho en el plano del diseño.

-La Cosa Mostra se nutrió en un 95% de mis composiciones, engrandecidas, nutridas y criadas por cuatro padres: mis compañeros de banda y yo. Ese fue el modus operandi siempre. Yo soy ante todo una hacedora de canciones, con eso me identifico. Sólo que me gusta trabajar en banda a la hora de pensar un disco.

También adoro tocar sola con mi guitarra, pero eso es algo que me gusta que sea un momento efímero y furioso arriba de un escenario.

Con Las Taradas el trabajo principalmente fue de recopilación y ahora para nuestro segundo disco algunas llevamos canciones, nuevamente, nutridas por el trabajo grupal, y otras canciones nacieron verdaderamente del espíritu conjunto; eso es algo que no había experimentado hasta entonces. El parto colectivo. Mi nuevo proyecto solista, Paula Maffía Orgía, vuelve a trabajar con repertorio netamente mío pero desde una óptica y una experiencia de vida distinta que la de La Cosa Mostra.

-Hacés música desde los quince años. En una entrevista, al hablar sobre el éxito de Las Taradas te sorprendía que éste llegó con un proyecto donde se subraya el valor de divertimento que puede tener la música.

¿Qué has podido extraer de esa experiencia, y aplicar a tu producción en solitario?

-Muchísimo. Las Taradas es como un doctorado en música. Me ha enseñado mucho a pensar la música en capas y a no cerrar las composiciones definitivamente hasta pasársela a mis músicas. Me ha enseñado también que por más corazón que tenga una canción solista, si luego de entregársela al público numerosas veces, no tiene la acogida esperada; una no logra nada forzando las cosas. A veces la gente precisa algo más sabroso al oído para entrar a la música de uno. Esa canción deberá dar lugar a futuras canciones y alguna servirá de golosina para capturar algún oído furtivo.

El artista a veces ama de más a su obra y considera injusto al público que no lo ve de tal modo. Esta es una sensación celosa y que no conduce a ningún lado. Hay que amar a la producción de uno sin esperar que los otros la vean del mismo modo; y a su vez, que esto no nos detenga a seguir creando. Casi jugando, un día sale la canción ideal y el público solo se va a encargar de hacerle la ceremonia pertinente.

-Una preocupación que expresás recurrentemente en muchas entrevistas es la falta de iniciativa de los músicos para agruparse.

Basada en tus vivencias, ¿cómo se hace para que surjan proyectos colectivos? ¿Y cómo se les da sostenimiento en el tiempo?

-La admiración al colega es fundamental. Yo soy hija de la generación del bootleg. En mi época (nací en el ’83), si eras fanática de una banda, tenías que hacer un túnel de averiguaciones para poder dar con alguna rareza. Además, como adolescentes, muchos no teníamos dinero para invertir en discos originales importados. Internet fue un gran medio de difusión pero antes estaban los fanzines y el boca en boca. Indagar, conocer, juntarse, admirar y recorrer juntos son la guía para dar con la gente ideal. Luego de eso, la comunicación, el respeto por el trabajo y la energía conjunta son la clave.

En realidad, tener una banda, es como tener una pareja de a muchos. Requiere dedicación, paciencia y mucho respeto, y principalmente: que no haya competencias egóticas. Yo admiro y quiero a todas las personas con las que trabajo y siento que mi obra se nutre permanentemente de mi vínculo con ellas.

-¿Es correcto afirmar que cada banda tiene el público que se merece?

-No. No toda banda es su propia empresa y tampoco tiene por qué serlo. Hay bandas extraordinarias que no saben difundirse y quedan enterradas abajo de la propaganda y la prensa de bandas hediondas que supieron hacerse lugar a fuerza de promoción y amiguismo. La gente escucha, en su mayoría, lo que le sirven en el plato. Los verdaderos melómanos son las personas que hacen que las bandas ignotas sobrevivan, por lo menos un tiempo. Cuántas veces escuchamos la historia de algún tal gran músico que, cuando muerto, se vuelve un mito. ¡Horrible! Esos grandes músicos murieron en el anonimato más cruel y ahora todos salen a llorarlos.

No voy a dar ejemplos más que el último caso, Toto, el cantante de Adicta y luego de Ciudadano Toto. Éramos puñados en cada show. Ahora que murió resulta que es la gran pérdida del pop argentino. ¿Dónde estaban todos sus admiradores entonces? Esta triste retribución al genio no se padece solo en la música. Cuántos Kafkas y Van Goghs que no conocemos mueren olvidados para sólo ser recordados una vez muertos. Así que no, no toda banda o artista tiene por qué saber cómo vender su arte. Pero definitivamente para sobrevivir a una vida de artista, necesitamos que la obra se difunda.

-Ya has visitado Uruguay en varias ocasiones. ¿Qué te resulta más gratificante de presentarte en nuestro país?

-Por un lado la posibilidad de viajar y visitar gente que quiero mucho y lugares que quiero mucho también. Intercambiar con un público instruido y amante de la música que no me conoce más que por mi obra o por recomendación y se acerca a verme es algo que me produce una gratificación enorme.

-Sé que siempre hacés un esfuerzo deliberado por no repetirte en lo artístico, así que ¿cómo se diferencia esta presentación de las anteriores?

-Justamente en este caso no creo que esta presentación se diferencie mucho de los shows que estuve haciendo en las últimas semanas. Estoy difundiendo material nuevo entonces no es momento de abandonar mis armas actuales. Siempre hago cambios en mi lista de temas para que haya variedad, manteniendo mis caballitos de batalla. Mi búsqueda por diferenciarme de mí misma responde a ciclos más largos. Quizá en vísperas de presentar futuro material sorprenda a todos con algo realmente distinto.

-Cortázar decía que “sólo en la aritmética el dos nace del uno más el uno”. En el arte, ¿de dónde nace el dos? ¿Dónde se crea el otro?

-En el arte un uno puede surgir de otro uno. Esa es una alquimia extraña, una partenogénesis que sólo tienen algunos raros insectos y los artistas de verdad. Replicarse a uno mismo. Pero a diferencia de Cortázar, creo que hay casos excepcionales en las bandas o proyectos colectivos, entre ellos el amor, casos donde la abundancia del encuentro de uno más un otro es tanta que requiere de un vástago extra: la obra, un hijo, un proyecto, una idea, lo que sea. En estos casos, el resultado es mayor que la suma de las partes, mayor que dos; es enorme.

-En la letra de la canción “Por Qué” establecés una ecuación interesante al hablar de “hermosura directamente proporcional a la locura”. ¿Alguna vez conociste algo hermoso que no estuviera impregnado de locura o un cierto desquicio?

-Una vez vi un hipocampo nadando lento, recto, en un acuario; y creo que nunca más volví a ver algo hermoso que no nutriera en el fondo algo loco en mí.

-“Mis tentáculos alcanzan, ceden son de seda – son de seda, mi amor. Son el don más grande que me hayan obsequiado”. Eso es parte de “Juana”, el tema que abre “Grandes Éxitos”… Si ese es tu don, si es lo que te tocó en suerte y también en desgracia porque todo don lleva eso implícito… ¿te preocupa que un día se extinga, o que incluso te extinga a vos? ¿O eso es algo que te excede por completo, y te vas a limitar a crear todo lo que puedas durante el tiempo que tengas? 

-Debo decir a esta altura de la entrevista, algo que percibí desde la pregunta número uno, pero ya no puedo seguir callando: tus preguntas son extraordinarias. Gracias por eso. Contestar una entrevista puede ser algo pesadillezco pero estoy disfrutando muchísimo esta.

Ahora, en relación a lo que me preguntás: sí, creo que, tal como parafrasea Truman Capote a la madre Teresa de Calcuta; uno llora más por las plegarias atendidas que por las no atendidas. No obstante, los dones son características innatas de algún modo (quizá tan entrañadas en nuestra enseñanza que no podemos rastrear el momento de ser aprendidas) y son tan antiguas en nosotros que básicamente constituyen nuestra manera de ser, nuestra interfaz con el mundo. Uno de mis dones es el de adaptarme. No puedo decir que sea algo de lo que me enorgullezca porque, nuevamente, siempre estuvo ahí. Hay gente que es excelente en alguna cosa. Yo me considero una buena para nada pero mediocre en muchas cosas. Esa capacidad de abordar mucho, aunque superficialmente, es lo único que sacia una necesidad de saberlo todo, estar en todos lados, conocer y descubrir que me carcome desde chiquitita. No lo controlo y es lo que me moviliza. Luego, cuando ya tengo una madejita de algo, me retiro a otros lados.

A eso me refiero con ese fragmento de Juana. Otro don con el que tengo que lidiar mucho y con el que forcejeo más frecuentemente es el fuego. Me identifico con el fuego, la vehemencia, el ardor. Mi deber conmigo misma es que el fuego me ilumine; pero tengo que tener cuidado de que no queme.

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Emilio Pérez Miguel

Emilio Pérez Miguel

(Montevideo, 2 de diciembre de 1979) Traductor público de idioma inglés, periodista cultural y organizador de eventos a beneficio de hospitales pediátricos en Uruguay y Argentina. Su labor periodística comenzó en junio de 2009 con la fundación de MusicKO, un sitio dedicado a la reseña de artistas emergentes. En la actualidad colabora con diversos portales entre los que se incluye Cooltivarte, al cual se integró a inicios de 2011. Como escritor, publicó dos libros de poesía en 2009 y 2010 (“Once” y “Ten”) y uno en prosa que vio la luz en 2013 (“Ayer La Lluvia”). "Once" y "Ten" fueron libros híbridos, con una propuesta enraizada en igual parte en la música y la poesía. "Ayer La Lluvia" aunó esta pluralidad de formas, y se presentó con los artistas que lo inspiraron en un festival de música y literatura que se extendió durante dos años, al término del cual Pérez Miguel se retiró como escritor. Las experiencias vividas durante ese tiempo fueron entonces sintetizadas en la "Campaña Del Juguete", una gira de conciertos que beneficia al Hospital Pereira Rossell en Uruguay, y al Hospital Garrahan en Argentina. Pérez Miguel fue asimismo el primer escritor uruguayo en subir todos sus libros a Internet, amparándose en el sistema de derechos libres conocido como Creative Commons. Basándose en que "el arte es para compartir y no para competir" y buscando "una democratización real de los bienes culturales", el autor comparte su obra en su propio sitio y en diversas páginas que fomentan la literatura, de manera libre y gratuita.

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