Presentación de la novela Resaca, de Nelson Díaz - Viernes, 17 de abril de 2015 - Fundación Unión - Foto © Federico Meneses

Entrevista a Nelson Díaz, “El Hombre De Negro”

“Resaca” es la segunda entrega de la trilogía “Terminal Moebius”, una obra que se decanta en la filiación de estilos para ilustrar las particularidades del proceso creativo y significar el rol civilizador que el arte puede desempeñar en el mundo.

Secuencias narrativas con profuso lirismo, textos de poemas de un libro que el protagonista procura rescatar y apelaciones incesantes a lo visual permean esta trilogía en la cual la ficción y la realidad se remiten la una a la otra como envoltorios que a su vez pueden ser envueltos constantemente.

El periodista Nelson Díaz (“El Hombre De Negro”) es el autor de esta obra que alcanzará su resolución el próximo año con la edición de “Metástasis”. Con él conversamos sobre este nuevo libro, y reflexionamos sobre el arte que deviene un camino donde uno se recorre y desanda a sí mismo para alcanzar el destino de sus anhelos.

-A menudo se dice que las personas somos como fotos, y cada uno de nosotros tiene un negativo de sí mismo. Y cuando hablo con alguien llamado “El Hombre De Negro”, no puedo evitar preguntarme cuál sería su negativo. Y a la vez, me pregunto si pueda existir algo así como un doble negativo. 

-Yo te diría que “El Hombre De Negro” a esta altura es el positivo, porque la definición de “El Hombre De Negro” comenzó hace muchos años. Se hizo pública a partir de “Mundo Cañón” en Radio Futura – yo ahí ejercía la crítica literaria, en una columna que se llamaba “La Letra Con Radio Entra”, y ahí empezó a ser más masivo porque “Mundo Cañón” era un programa muy escuchado. Y después quedó. Y a veces tengo que separar el personaje de la persona. No hay muchas diferencias entre ambos. Pero el que se endeuda y tiene que pagar las cuentas es Nelson Díaz. “El Hombre De Negro” no tiene esas preocupaciones.

Pero en definitiva, es un personaje que a mí me gusta. Yo me visto de negro siempre, desde que tenía quince años. En la época de la salida de la dictadura y la entrada a la democracia hubo un movimiento muy efervescente de rock nacional y de literatura, con el descubrimiento de autores como Bukowski. Y a nivel musical, del punk inglés. Y se veían más seguido hombres de negro en la calle. Después, el tiempo va depurando todo, y va filtrando algunas cosas. Y ahora quedan pocos. Pero estoy contento con esa definición.

-En aquella época, ¿se aplicaría eso que cantaba Morrissey de que “uso negro por fuera porque negro es lo que siento por dentro”?

-Sí, sí. Hay algo de eso. Y a mí me parece que también cuando escribo está “El Hombre De Negro”, por la visión que tengo de la literatura. Y eso me permite jugar desde otro ángulo. Me permite exagerar muchas cosas que yo realmente siento, y darles un tinte literario.

-Ahí juega Roger, tu alter ego. ¿Su primera aparición fue un libro de poemas del año 2000, o ya había aparecido antes?

-Es extraño como ese personaje fue ganando terreno de a poco… ¡hizo una estrategia muy inteligente conmigo! [Risas] Apareció primero en un libro de relatos que se llama “Rigor Mortis”, de 2005. Pero apareció como un personaje aislado, dentro del conjunto pasaba desapercibido. Y después fue creciendo en la obra, y a partir de “Corporación Medusa”, empezó a ser el protagonista de los libros. Y de alguna forma es un heterónimo, o mi alter ego literario como tú decías. Y me siento cómodo escribiendo desde su percepción.

Desde Roger puedo decir verdades que  pienso, pero en la vida cotidiana no puedo decirlas porque me ligaría un piñazo a cada rato. Muchas cosas que yo pienso las dice Roger, y para mostrar lo absurdo de la situación o contagiar la risa en el lector, las dice de forma exagerada.

-¿Esa es la constante del libro? No sé si llamarlo “provocación”, pero sí el hecho de apelar a un pensamiento crítico especialmente mordaz.

-Roger tiene una visión nihilista de la vida, sobre todo del Uruguay. Y también tiene una lectura irónica y mordaz que –de alguna forma– le hace más llevadera la existencia.  El humor es una constante para zafar del  tedio, de la rutina y de lo gris. Uruguay a mi parecer es un país que adolece del complejo de ser chico. No somos tan cultos como creemos, no somos tan educados como creemos. Ni siquiera somos tan lectores como creemos.  Y si alguna vez lo fuimos, ya no lo somos.

Me parece que bajo ese concepto de que somos humildes y somos chiquitos, en Uruguay se esconde una gran soberbia.

Y otro tema que me parece interesante (y que de alguna forma Roger lo desarrolla) es el de la identidad uruguaya, el de nuestra idiosincrasia. En los últimos tiempos sobre todo hay como cierta hegemonía de que te debe gustar tal o cual cosa para ser “uruguayo”.  Por ejemplo, a mí no me gusta el carnaval y no me gusta el futbol . Y en teoría sos menos  uruguayo por eso.

Y bueno, a mí me gusta Isidore Ducasse, que nació en Uruguay y fue conocido como “El Conde de Lautréamont”. O José Parrilla, uno de los primeros escritores surrealistas que tuvo Uruguay. O Mario Alejandro Ferreiro, a comienzos del siglo XX. Y eran tan uruguayos como el carnaval.

Y ese es un tema que la verdad me preocupa.

-¿Esta trilogía de libros se puede entender como una forma de dinamitar esas preconcepciones?

-La trilogía se llama “Terminal Moebius”, lo que en realidad es un oxímoron – “Terminal” y “Moebius” es una contradicción en sí mismo. Comenzó con “Corporación Medusa”, continúa con “Resaca” y termina el año que viene con “Metástasis”.

El personaje se ve inmerso en una situación bastante absurda y esquizofrénica. De hecho, si uno ve objetivamente las características del personaje tiene algo de esquizofrénico. Pero nunca se sabe si es real o no, si lo que sucede es imaginado o está sucediendo. Pero lo que sí existe es una gran corporación que es real, que todo lo controla. Y dentro de esa corporación hay una división que es “La Cofradía de la Estupidez Universal”, que fomenta algunos libros y prohíbe otros. Los que fomenta son precisamente los que alimentan la estupidez universal. Y los que prohíbe son aquellos que generan masa crítica. Y los libros que generan masa crítica son libros de autores que van apareciendo en las visitas a Roger.

-Un total de siete, ¿no?

-Sí, son siete en total. El siete tiene un significado importante. Y Roger a su vez integra una organización muy sui generis, muy amateur que son “Los Perros Terrestres” con un grupo de amigos. Y ellos intentan de alguna forma zafar de ese control de la Corporación.

-En tu caso ¿cuál fue el significado prevalente de ese número? ¿por qué lo escogiste?

-Siete son (o eran) las maravillas del mundo. Siete son los Jinetes del Apocalipsis. De alguna forma también sintetiza la ambigüedad según del lado que se mire.

-Lo primero que nombraste fue las siete maravillas, y los jinetes. Me causó cierta gracia…

[Risas ] Claro, puede estar de esos dos lados.

-Cuando hablabas de que prohíben libros, pensaba en como la gente que comienza quemando libros termina quemando personas.

-Cuando uno piensa en libros prohibidos o en una pira donde se queman libros prohibidos, la cabeza automáticamente va hacia los tiempos de la inquisición. También ocurrió lógicamente en la época del nazismo. Pero esto también ocurrió en Uruguay hace poco tiempo, en el año 54 en Tacuarembó, a Washington Benavídez le quemaron la primera edición de “Tata Vizcacha”. Era su primer libro además, él tenía veinticuatro años.  Y las llamadas “fuerzas democráticas” le quemaron su libro en la plaza pública. Y en el año 54, en Uruguay estábamos en democracia…

-Y en el caso de “Resaca”, Roger y su grupo, ¿qué es lo que hacen para socavar ese régimen que los oprime?

-Guiados por Roger, de alguna forma lo que ellos hacen es guardar ciertos pasajes de esos libros que les van llegando para generar esa resistencia. Se trata de seis escritores y un pintor, y la información llega en cartas que son dados flotantes. En realidad hay una especie de “ludo biológico”, como el ludo que jugábamos cuando éramos chicos con el cartón y las casillas. Ese ludo lo que simboliza es la existencia, la vida. Uno va avanzando y retrocediendo.

-¿Cómo se viene dando esto que ya se ha dado a conocer como “Resaca Tour”?

-El libro lo presentamos el 17 de abril con Garo Arakelián, Felipe Pollieri y obviamente con Maca, el editor.  También se exhibió un video, un cortometraje basado en esta novela. En total van a ser nueve, es una serie de videos basados en “Resaca”.

Ya estuvimos en Nueva Helvecia y Nueva Palmira, y ahora iríamos a Rocha y Tacuarembó.

-¿Y cuál ha sido la recepción a nivel crítico, y de público?

-A nivel de crítica ha venido muy bien, uno siempre está contento cuando las cosas salen, y además cuando la crítica es buena. No es que uno se amargue con la crítica mala, pero una crítica buena siempre es gratificante. Y a nivel de público también, estoy muy contento con esto de las presentaciones en el interior se dieron porque el libro llegó ahí gracias a profesoras que lo compartieron con estudiantes en esos departamentos y localidades. Y pasó que los alumnos empezaron a trabajar en base al libro, en Facebook se compartieron fotos de algunos dibujos e interpretaciones musicales del texto de los chicos de Nueva Helvecia, lo que a mí me da muchísima alegría. Y me parece que también hay algo del libro que hizo un “click”, y eso permitió que lo leyeran generaciones más jóvenes.

-¿A qué puede deberse eso?

-Si bien aparecen algunos puntos montevideanos en dos o tres pasajes acotados, me parece que es una novela que puede ajustarse a cualquier escenografía, a cualquier ciudad o pueblo.

-En base a lo que ya ha cimentado este libro, ¿cómo vas a abordar la concreción de “Metástasis”? ¿Cambia en algo lo planificado?

-Este ha tenido muchísima repercusión, pero yo la historia la tengo clara en la cabeza ya desde “Corporación Medusa”, cuando comenzó el proyecto. Ahora continuo la historia, pero siempre trato de que cada libro se pueda leer independiente, y lo disfrutes aún si no leíste el otro.

Lo que tiene el género de la novela es que admite todos los géneros, y eso es un poco lo que hay acá. Yo intenté (y espero haberlo logrado) que a los ojos del lector la ficción y la realidad se fusionaran en la historia, y que en un momento el lector no supiera si lo que está ocurriendo es real o no. Y de hecho, en un momento aparecen noticias que sí existen, a través de un periodista que las va escribiendo en un diario. Entonces, me pareció que eso era interesante para ponerse desde la cabeza de un tipo como Roger, que en teoría es esquizofrénico y confunde realidad con ficción. El libro siempre está en ese límite, siempre navega por esas aguas.

-Una característica del arte moderno es justamente esa, el recurrir a una multiplicidad de recursos para contar una misma historia.

-Sí, sí. Yo hago eso. Y también incluyo fotografías y dibujos en el libro. Apelar a lo visual justamente en estos tiempos que las imágenes tienen tanta injerencia me pareció interesante.

-¿Me equivoco, o éstas son tus primeras producciones en prosa?

-Me pasó algo curioso, tengo cinco libros de poesía editados. Cuando llegué a  “Rigor Mortis”, me pareció que no podía experimentar más con el lenguaje a través de la poesía. Y eso contrariamente a otros poetas, que dicen que la única forma de experimentar con el lenguaje es a través de ese género. Pero yo había llegado a un límite donde estaba perimido, y no quería repetirme. Y fue justamente en “Rigor Mortis” cuando empecé a escribir en prosa y encontré un montón de elementos para experimentar con el lenguaje, y me pareció la forma más cómoda para narrar.

-Me da la impresión que ésta es una serie que adaptarías encantado al cine.

-Vos sabés que sí… Mirá, incluso ya hay un interés por llevarla al cine. Algo se estuvo hablando de eso…

-A modo de reflexión final, ¿cuánta verdad dirías que necesita el arte?

-Creo que el arte puede decir muchas verdades desde la ficción, muchas más que desde una crónica periodística. Me parece que el arte puede desnudar y develar más la verdad que otras cosas. A veces lo hace, y a veces no. Pero tiene todas las herramientas para hacerlo.

-Entonces ¿podríamos dar vuelta el razonamiento, y decir que el arte necesita mucha verdad?

-Sí, totalmente. A mí me parece que la verdad no es incompatible con la ficción, hablando de literatura. Pero tampoco la verdad es incompatible con el arte abstracto, hablando de la pintura. Pueden ir perfectamente juntas. Y además se pueden potenciar.

Imagen portada: Presentación de la novela Resaca, de Nelson Díaz – Viernes, 17 de abril de 2015 – Fundación Unión – Foto © Federico Meneses

 

   

 

Emilio Pérez Miguel

Emilio Pérez Miguel

(Montevideo, 2 de diciembre de 1979) Traductor público de idioma inglés, periodista cultural y organizador de eventos a beneficio de hospitales pediátricos en Uruguay y Argentina. Su labor periodística comenzó en junio de 2009 con la fundación de MusicKO, un sitio dedicado a la reseña de artistas emergentes. En la actualidad colabora con diversos portales entre los que se incluye Cooltivarte, al cual se integró a inicios de 2011. Como escritor, publicó dos libros de poesía en 2009 y 2010 (“Once” y “Ten”) y uno en prosa que vio la luz en 2013 (“Ayer La Lluvia”). "Once" y "Ten" fueron libros híbridos, con una propuesta enraizada en igual parte en la música y la poesía. "Ayer La Lluvia" aunó esta pluralidad de formas, y se presentó con los artistas que lo inspiraron en un festival de música y literatura que se extendió durante dos años, al término del cual Pérez Miguel se retiró como escritor. Las experiencias vividas durante ese tiempo fueron entonces sintetizadas en la "Campaña Del Juguete", una gira de conciertos que beneficia al Hospital Pereira Rossell en Uruguay, y al Hospital Garrahan en Argentina. Pérez Miguel fue asimismo el primer escritor uruguayo en subir todos sus libros a Internet, amparándose en el sistema de derechos libres conocido como Creative Commons. Basándose en que "el arte es para compartir y no para competir" y buscando "una democratización real de los bienes culturales", el autor comparte su obra en su propio sitio y en diversas páginas que fomentan la literatura, de manera libre y gratuita.







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