Imagen cedida por Diego Cowks

Elegido por el teatro, entrevista a Diego Cowks

“El teatro no puede desaparecer porque es el único arte donde la humanidad se enfrenta a sí misma.” – Arthur Miller

Con esta cita COOLTIVARTE los invita a que ingresen “En las tablas”, donde el telón se abre, el artista de desnuda de su personaje, y su discurso, tironeado entre héroes y villanos, trata de ser el más personal y sincero.

 

Cuando las vacaciones de Julio ofrecían un gran abanico de obras de teatro para los más pequeños, desde este portal se reseñaba como una de las mejores propuestas a Simbad y la lámpara milagrosa que se presentaba en Teatro de la Escuela Experimental de Malvín. La versión de Rafael Beltrán denotaba un respeto hacia todas las generaciones, y eso no era casual. Es que como nos cuenta su director ahora, la intensión (y la presión) fue configurar una obra de nivel internacional para toda la familia.

Enganchados por esa puesta, y alejados un poco del ritmo que impuso aquella zafra invernal, nos tomamos un tiempo para conocer más del interesante trabajo de Diego Cowks, director y actor de aquella obra.

Sobre el proceso de elaboración de Simbad y la lámpara milagrosa, el teatro infantil, pero también sobre las motivaciones para ser actor y las opiniones sobre la realidad teatral uruguaya, se trata ésta entrevista, por la cual Diego Cowks ingresa “En las tablas”.

   

 

 

“lo que aún falta es una cultura general que venga desde la educación inicial para generar público, y valorizar nuestro arte, que eso es lo que sí hace falta en Uruguay para que el teatro ocupe el lugar que se merece.”

 

-¿Cómo te sentiste dirigiendo e interpretando una obra para niños?

-Me sentí de maravilla, el primer desafío fue conformar el elenco, el equipo técnico, etc. Para mí era esencial tener un gran equipo, a nivel profesional y humano que creyeran en el proyecto tanto como quienes lo estábamos armando que eran Rafael Beltrán, quien escribió la versión y cumplía el rol de Simbad, y Mario Erramuspe, colega, amigo con quien ya habíamos trabajado muchas veces juntos que cumplía el rol de Poroteo amigo de Simbad. Con ellos dos estábamos creando una Productora de creaciones artísticas “Cosas Artísticas Producciones” y el lanzamiento de ella era con Simbad.

Luego de analizar cada rol, con mi experiencia en dirección de casting y conocimiento de los actores y técnicos nacionales cerré el equipo y se comenzó a trabajar. La incorporación de Christian Zagía al grupo (en el rol del Hechicero) fue algo que me dio una tranquilidad, más allá de su gran talento como actor y como coreógrafo de combate escénico, tuvimos una muy buena química laboral y aportó muchísimo en la parte Dirección también, lo cual me dio seguridad y apoyo para trabajar mi personaje.

El desafío más grande fue la presión que yo mismo me impuse de lograr que Simbad y la lámpara milagrosa fuera un espectáculo de aventuras para toda la familia, con el nivel visual y artístico como cualquier espectáculo de nivel internacional. Con esto me refiero a que el espectáculo debía tener una gran puesta escénica, mucha acción, humor, que el público no quisiera ni pestañear, y por sobre todo conseguir atrapar a los niños tanto como a los adultos. Desafío que sin lugar a dudas logré, mejor dicho logramos, ya que todo el grupo deseaba lo mismo y puso todo de sí para que eso suceda.

 

-¿Cuáles fueron los mayores inconvenientes a los que te enfrentas al dirigir un elenco numeroso?

-El mayor inconveniente fue el mismo que cuando el elenco es chico, y es que la mayoría de los actores en Uruguay no pueden dedicarse sólo al teatro, por lo cual los horarios de ensayos hay que adaptarlos para comodidad de todos, lo cual muchas veces se convierte en una tarea complicada.

Para este espectáculo la carga horaria de ensayos era muy grande, ya que además de los ensayos de la obra también teníamos ensayos de canto, ensayos de combate escénico, etc. Pero gracias al gran grupo que se conformó, todos nos adaptamos y logramos organizarlo sin problema.

 

-¿Tenés entre tus prioridades seguir dirigiendo otras obras?

-Definitivamente está en mis planes seguir dirigiendo, disfruté mucho de la experiencia y tengo algún que otro proyecto en mente que me encantaría dirigir.

 

-¿Tu preferencia es la comedia?

-Mas allá de que me encanta el género, no es un tema de preferencia lo mío con la comedia, sino de que me ha tocado formar parte de espectáculos de ese palo ya que entiendo muy bien el “timing” del humor y sé jugar con él. Me encanta el drama y de hecho como actor me es un género que me queda cómodo y me gusta mucho el clásico también.

En otras palabras disfruto de lo que me da y el desafío que me brinda cada género.

 

-¿Sos técnico en casting y aquí predominó tu experiencia profesional al armar el elenco?

-Sin lugar a dudas mi experiencia como director de casting me hace conocer mucho a la mayoría de los actores, y me ha dado un entrenamiento como para que en el momento de enfrentarme a cualquier guión visualizar ciertas opciones de talentos para llevar a cabo cada rol.

 

-¿Vale la apuesta en un escenario no céntrico? en este caso en Malvín (La Experimental)?

-Mi elección de la Sala Experimental de Malvín fue un poco capricho, siempre me gustó mucho la sala, la conocí en la época que la gestionaba Bimbo De Pauli, y me daba mucha pena que hubiera quedado tan por fuera del ámbito teatral y tenía ganas de volver a acercar el teatro a la sala.

Nos fue más que muy bien, teníamos un gran espectáculo, contamos con el apoyo de la prensa y de los canales como el 12, y gracias a todo eso pudimos hacer un gran ruido y la gente se acercó y el espectáculo fue el éxito que se merecía ser.

 

-¿Cómo manejas la mirada totalizadora de director siendo al mismo tiempo actor?

-Como en otra respuesta me adelanté y conté, un gran respiro fue el apoyo de Christian Zagía que con su gran experiencia y talento fue un codo a codo en el trabajo y me ayudó en mi trabajo actoral ya que uno es difícil que pueda ser cien por ciento objetivo con uno mismo.

De todas formas tengo la capacidad cuasi obsesiva de estar en todos los detalles al punto que incluso, cuando sólo conformo un elenco como actor soy de meterme “de más”, aunque por ahora nadie se ha quejado de ello.

Luego en la etapa de funciones, estaba siempre detrás del telón siguiendo paso a paso el espectáculo para luego dar mi devolución a los actores.

 

-¿Es tu primera opción en obras para niños?

-No sé si la expresión sería primera opción ya que algún acercamiento he tenido, pero si puedo decir o contar que este espectáculo surgió de una conversación con Rafael Beltrán sobre por qué yo no hacía teatro infantil. A lo cual respondí que no creo en el perfil de espectáculos infantiles que se llevan a cabo en Uruguay, que lo último realmente bueno que había visto fue “la isla del tesoro” de Mazza y Zagía, y que para hacer teatro infantil, más que infantil haría un espectáculo familiar, como fue la isla del tesoro y que me encantaría hacer Simbad, y que de hecho el sería un gran Simbad, pero que no sé me da la escritura, y bueno no me gustaba ninguna versión que hubiese leído.

A los pocos días Rafael me llamó y me dijo que había escrito “Simbad y la Lámpara Milagrosa”. La leí, me pareció muy buena y así comenzó el proyecto.

 

-¿Qué te hizo elegir un texto clásico (adaptado)?

-Lo único que elegí fue el personaje y el perfil de la historia que me gustaría contar, ya que tenía claro el tipo de espectáculo que me gustaría hacer y me fascinaba la imagen de Simbad el Marino desde chico. A partir de ello Rafael Beltrán se copó con la idea y escribió su grandiosa versión libre.

 

-¿Crees que la magia es un aporte fundamental para conquistar al público infantil?

-La magia debería ser un aporte fundamental en el teatro en todos los géneros no sólo el infantil, creo que si se apostara más a la magia en el teatro lograríamos conquistar a todo el público y sacarlos un poco de la TV y el cine.
– ¿Qué es lo que te llevó a elegir teatro como disciplina artística?

-No elegí el teatro, él me eligió a mi, vino hacia mí en el momento justo y me salvó la vida, me dio un motivo de vida.

A mis ocho años tuve un cáncer bastante grave, a su vez venía de un hogar muy violento por lo que usaba el deporte como actividad para sacar todo afuera y pasar más tiempo fuera de casa, y de golpe pasé a no poder hacer deportes y entré a decaer.

En ese momento en mi colegio comenzaron un grupo de teatro dirigido por la grandiosa y adorada Susana Sellanes, y ella me hizo enamorarme del teatro y el teatro me hizo enamorarme de la vida, y de ahí en más mi vida siempre fue en pro de llegar a ser actor y creer que el arte puede cambiar el mundo.

 

-¿Qué taller o escuela escogiste para tu formación?

-Siempre me interesó muchísimo la actuación audiovisual más allá de mi pasión por el teatro, por lo cual elegí la EAM hoy en día IAM (Instituto de Actuación de Montevideo) que además de teatro te preparaban como actor frente cámaras.

Luego también me especialicé con varios talleres, muchos de ellos de entrenamiento como actor y director frente cámaras, tanto aquí como en el exterior, aquí participé en los talleres de Bruno Aldecosea en Stage y con Gabriel Pérez.

 

-¿Una vez egresado tuviste posibilidad de armar o entrar en un elenco con compañeros de generación?

-No llegué a egresar de la EAM, ya que estaba trabajando como actor en el exterior y estaba tomando talleres por fuera y no daba a abasto con todo. De todas formas mi primer participación de un elenco “estable”, por decirlo de alguna manera, fue con actores de la Escuela del Actor, ya que generé una gran amistad con Javier Mazza y trabajé mucho con él en “El club de la Comedia Old Mazz”, un espacio teatral alternativo que era maravilloso y que se extraña muchísimo.

 

¿Es fácil conseguir contratación en escenarios de Montevideo? ¿Y en el Interior?

-Aquí en Montevideo las veces que tuve interés de llevar un espectáculo a algún teatro, luego de algunas idas y vueltas siempre lo conseguí. Ya el interior es más complicado, las cosas van más lentas, la comunicación se hace complicada muchas veces y la burocracia y la falta de apoyos económicos para el teatro y espectáculos independientes impiden poder movilizar algunas obras.

 

-¿Es imprescindible un productor?

-Debería serlo, pero como lamentablemente aquí en Uruguay casi no hay quien los lleve a cabo, al menos no correctamente, uno mismo (me refiero a actores o directores) como parte de un espectáculo terminan teniendo que ponerse todo al hombro y ocuparse de ese rol, que es tan tedioso, complejo e importante para que un espectáculo pueda llevarse a cabo.

 

¿Considerás que le dan oportunidad a nuestros autores para representar sus obras?

-Yo creo que no hay que sentarse a esperar que lo llamen, sino que si uno quiere hacer algo tiene que ponérselo al hombro e ir para adelante, sea actor, director, autor o para todo en la vida. Si un autor quiere que se represente su obra debe moverse para ello.

Yo he trabajado en espectáculos de autores nacionales varios, muchos de ellos también dirigían o producían.

 

-¿Podés vivir de esta profesión?

-Yo tengo la satisfacción de vivir de esta profesión hace muchos años, a veces mejor y a veces menos mejor pero vivo de ello, de la profesión que amo, disfruto y elijo para mi vida.

 

¿Sos optimista en cuanto a una pronta legislación con respecto a la jubilación de los actores?

-Yo creo que ya está todo encaminado para que en muy poco los actores tengamos todos los derechos que tiene cualquier otro profesional y trabajador. Hay muchos colegas y compañeros que han dedicado y peleado por esto y estoy seguro que estamos a un paso de que esto sea un HECHO.

 

¿Cuál es tu opinión del nivel del teatro uruguayo en la actualidad?

-Tenemos un gran nivel en teatro y grandísimos talentos, creo que lo que aún falta es una cultura general que venga desde la educación inicial para generar público, y valorizar nuestro arte, que eso es lo que sí hace falta en Uruguay para que el teatro ocupe el lugar que se merece.

Me rechina ver una sala de cien personas con muy buenos espectáculos como es La Candela, por dar un ejemplo, con lugares vacíos o con gente peleando el precio de la entrada que le parece muy caro a $180. Y que cuando viene un espectáculo extranjero con alguna “figura” que apareció en algún reality se llenen salas de 500 personas pagando una entrada mínima de $500.

 

-¿En qué proyecto estas trabajando actualmente?

-Actualmente estoy trabajando en una película “La Colina” un thriller de suspenso, y analizando cuál va a ser el próximo paso en teatro.

 

¿En qué obra o con qué director te gustaría trabajar y aún no has podido hacerlo?

-A nivel nacional admiro mucho el trabajo tanto como actor así como director de Roberto Jones y me gustaría laburar con él. Lo mismo me sucede con Marisa Bentancur quien fue docente mía en la EAM.

Por otro lado ya trabajé pero me encantaría volver a hacerlo con Javier Mazza que está un poco alejado del medio, con quien trabajé muchos años atrás y me encantaba su visión. Espero en un futuro volver a pasar por esa experiencia.

 

-¿Qué pensás de las distintas premiaciones que se realizan a las artes escénicas?

-La única premiación que creo importante es la devolución del público, su aplauso, su sonrisa, su emoción, por ellos es que uno está en ese escenario, para cambiarles el mundo aunque sea por una hora.

Las estatuillas, los diplomas son algo que lo que dan es un estatus, un apoyo de la misma gente del medio del rubro, que sí es válido claro e importante ya que son colegas y gente conocedora de teatro, pero mi interés es el público.

 

-¿Es posible exportar teatro uruguayo?

-Claro que lo es, es muy difícil, pero es posible, últimamente varios espectáculos han demostrado que se puede y que incluso estamos muy bien posicionados internacionalmente con nuestro teatro.

Personalmente en teatro aún no encontré la fórmula para hacerlo, pero seguro ya la voy a encontrar.

 

Imagen cedida por Diego Cowks

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Luján Luna

Luján Luna

Nacida en Montevideo. Bachillerato derecho y cursado hasta 3º de Facultad. Recibida en Alianza Francesa, Cursos superiores de Literatura francesa en Facultad de Humanidades y de Literatura e Idioma español. Cursos de teatro con los maestros Beatriz Massons, Nelly Antunez, Franklin Rodríguez y Jorge Bolani, actuación con todos ellos y en teatro de elencos independientes, del 90 hasta hoy. Cursos de Dibujo con el maestro Ramón Cuadra y de pintura con el maestro Hugo Longa.







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