MANDRAKE WOLF & DOS DALTONS - PLANETARIO DE MONTEVIDEO - Junio 2014 © Jimena Pais Fotografía

Elefantes en el Planetario

“Cuatro Elefantes Molestan Mucho Más” fue el título que Alberto “Mandrake” Wolf, Dos Dalton (Pedro Dalton y Marcelo Fernández) y “Negro” (José Nozar) de Buenos Muchachos eligieron para el íntimo y mágico espectáculo llevado a cabo el pasado viernes 6 de junio en el Planetario de Montevideo.

En formación de cuatro en línea, de izquierda a derecha, con José Nozar en batería y sutil percusión, Marcelo Fernández en guitarra y voz, Alejandro Fernández Borsani (mejor conocido como Pedro Dalton) en maracas y voz con sus nunca faltantes pedaleras de efectos, y Mandrake Wolf en voz y guitarra, brindaron un espectáculo en el cual los músicos estuvieron claramente en función de la música, cada uno ocupando el lugar que cada tema le solicitaba para lograr un resultado muy sutil, contundente y balanceado.

Por momento coqueteando con la música experimental, se intercambiaron en varias ocasiones los vocalistas habituales de tema ya conocidos, en un clima sombrío y onírico que tuvo su máxima expresión al apagarse las luces y encenderse las estrellas del planetario mientras sonaba el tema Sin Más de Buenos Muchachos, acompañado por una ovación casi permanente del público.

Entre los temas interpretados en los cuales se alternaron el protagonismo las guitarras de Marcelo y Mandrake, no faltaron los cuentos de Wolf y los diálogos entre los músicos, todo envuelto por un manto de humor con un público ameno que también se animó a participar de la charla.

Fue sumamente divertida la participación como corista de Mandrake con su característico estilo en la premiada He Never Wants To See You (Once Again) y la noche cerró con una versión muy particular de Amor Profundo de Mandrake Wolf interpretada principalmente en la voz de Pedro Dalton.

Quedaron ganas de otra vuelta de estrellas…

 

Imagen portada: MANDRAKE WOLF & DOS DALTONS – PLANETARIO DE MONTEVIDEO – Junio 2014 © Jimena Pais Fotografía

Javier Pais

Javier Pais

Javier Pais desde niño se destacó en el jardín de infantes por ser uno de los primeros en su clase en conseguir hacer bolitas con plasticina. Amigo de todos los perros de la cuadra, era fácilmente manipulado por su madre que simplemente con dar vuelta un disco de pasta con varias versiones del carnavalito lograba tenerlo bajo control y bailando toda la tarde a saltitos en círculos interminables. Pese a no ser sonámbulo llegó a bañarse dormido, y tuvo problemas con varios amigos del barrio por intentar evitar que cazaran sapos. Ya desde su más tierna infancia torturaba a sus abuelos tocando indiscriminadamente las teclas del piano. Perteneciente a la llamada Generación X, estudió Ciencias de la Comunicación, Bellas Artes y Psicología. Interesado también en la tecnología, lo social, el deporte y la ecología, su principal devoción es desde siempre y probablemente seguirá siendo la música.







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