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El poder político estatal (institucional) es a la vez, como intuía Cicerón, potencia transformadora y organización jerárquica…

Apuntes para un marco conceptual de la transformación de la sociedad en el Siglo XXI (VIII)

El “republicanismo crítico” y la experiencia del Frente Amplio de Uruguay en el esfuerzo por construir la democracia más avanzada del planeta.

(Aclaración previa a este capítulo. Como por propia incapacidad, no quedó suficientemente claro el concepto del poder como aptitud política consustancial a los seres humanos, procuro en este capítulo exponerlo nuevamente, pues es absolutamente imprescindible comprender ese rasgo evolutivo de nuestro ser social para lograr luego comprender el significado del “republicanismo crítico” como marco conceptual de la transformación de la sociedad del Frente Amplio de Uruguay).

La “potestad”, la potencia transformadora, la detenta el pueblo, la “autoridad”, el Senado, pensaba Cicerón.

El poder político estatal (institucional) es a la vez, como intuía Cicerón, potencia transformadora y organización jerárquica.

La organización de un nosotros (como comunidad y como individuos) estable, que evita que los conflictos de toda naturaleza se resuelvan una y otra vez por la fuerza (como en la manada, en la horda) y por lo tanto posibilite el desenvolvimiento de la sociedad, la reproducción de sus condiciones de existencia, su desarrollo productivo y cultural, se logra en la sociedad dividida en clases mediante una organización jerárquica que a la vez que procedimentalmente le otorga legitimidad transitoria a quienes lo ejercen, por su capacidad para transformarlo, lo controla.

Puede controlarlo, la comunidad al poder que ella misma instituyó, porque al mismo tiempo que le concede autoridad a unos individuos, organiza siempre y por naturaleza su aptitud política, cooperadora, transformadora.

La capacidad transformadora (la potestad, la soberanía) en cuanto aptitud política de los seres humanos organizados, SUMADOS, no se diluye, permanece siempre activa, aunque acepte coyunturalmente obedecer a la autoridad que constituyó políticamente a los efectos de garantizar su existencia, las mejores condiciones posibles en cada época histórica de su existencia estable.

Esa potencia transformadora que se mantiene latente de la aptitud política (propia del ser social y activo) es siempre igualitaria porque en el proceso de la evolución cultural de los seres humanos, de la horda a la sociedad organizada, los integrantes de la comunidad van comprendiendo (como anticipaba Marx) que TODOS pueden ocupar el lugar de la “autoridad”, del que organiza, del que decide, utilizando los instrumentos estatales creados por la propia comunidad.

La inteligencia política SUMADA de todos los integrantes de la comunidad en el proceso de toma de decisiones es la democracia.

El poder político estatal (institucional) es a la vez, como intuía Cicerón, potencia transformadora y organización jerárquica. Le asistía razón a Hobbes cuando consideraba que la sociedad civil se funda en el acto de ceder autoridad al Estado para asegurar su existencia, para crear un “orden” de estabilidad, (el guion del poder basado en la seguridad que mencionábamos en el capítulo anterior) y tenía razón Spinoza, que no pensaba en una sociedad dividida en clases sino en el rasgo distintivo del ser del hombre, en su potencia transformadora como racionalidad política, que es lo que hace posible la libertad. (Por eso, como señalábamos en el capítulo anterior, escribió el guion de la autoridad basado en la libertad).

¿Pero qué ocurre cuando al interior de la comunidad (luego veremos que ninguna comunidad puede organizarse aislada del resto de las comunidades, por lo menos mientras exista una pluralidad de Estados – nación, esto es, mientras resulte necesario a la evolución de la especie la existencia misma de la organización comunitaria denominada Estado) pero qué ocurre, nos preguntábamos, cuando al interior de la comunidad organizada, del Estado, un grupo de poder cualesquiera, pretende violentar, usar la fuerza, para imponer sus intereses por sobre los intereses de la sociedad política constituida (de donde viene el término Constitución) por decisión política voluntaria de los integrantes de esa misma sociedad?
O dicho de otro modo: ¿Cómo hace el Estado de Derecho que la sociedad política constituyó para impedir que grupos con capacidad de poder mayor (militar o económica) impongan su voluntad por sobre la voluntad sumada, organizada políticamente?

Los ciudadanos son obedientes del Estado de Derecho porque es su propia creación y disponen de su potencia transformadora, como sociedad organizada, para repeler la acción de grupos de poder o de interés en su afán por apropiarse de la institucionalidad Estado para ponerla a actuar en su beneficio.

¿Pero cómo se defiende el Estado de Derecho, y luego el Estado de Bienestar, que como vimos es la forma de organización propia del ser político de los seres humanos, (y que por eso mismo organiza la prosecución de la igualdad y de la libertad al mismo tiempo) de la acción en su contra de grupos de poder económico o económico militar, que en la búsqueda de incrementar los procesos de acumulación de capital, (para disponer de más poder y asegurar sus privilegios alcanzados en el proceso histórico de desarrollo del capitalismo) procuran dominarlo o destruirlo?

Ninguna evolución civilizatoria puede tener lugar si el capital tiene más condiciones de poder que la política, como antes y siempre en la historia, ninguna evolución civilizatoria se produjo cuando no se logró contener al poder militar, el poder de la imposición por la fuerza, para anular al poder político constituido democráticamente.

La creación política Estado de Derecho, y luego Estado de Bienestar, no es más que potencia esperanzadora, (lo que no es poco, pero es insuficiente al propio ser político de la inteligencia humana) si se erosiona su legitimidad democrática.

Tal es el principal conflicto de nuestra época.

Únicamente la organización de los Estados según procedimientos basados en lo que hemos denominado “republicanismo crítico”, donde la organización jerárquica es a su vez instituida y fiscalizada por la propia sociedad en sus atribuciones y límites es capaz de producir la legitimidad democrática necesaria para el desempeño positivo de la autoridad en la época que vivimos, en el estado actual de desarrollo de las fuerzas productivas (de la ciencia, de la tecnología) y de la cultura.

Porque como señalamos en capítulos anteriores:

La estabilidad administrada políticamente es el único escenario en el que se desenvuelve la potencialidad creativa de los seres humanos, el único estado que garantiza sí, su evolución civilizatoria, es decir, otra vez, la superación de su animalidad original.

Luego, la política no es viable sin un orden jurídico, pues en las sociedades donde tal estructura de reglas de juego elaboradas mediante procedimientos democráticos garantistas no existe, como ocurrió durante siglos, simplemente, se impone el más fuerte, como ocurrió durante siglos.

Mayoritariamente, muy mayoritariamente, las sociedades ya no aceptan (no aceptarán) ninguna imposición de ningún poder no legitimado democráticamente, ni de instituciones económicas, ni religiosas ni mafiosas, ni aun de gobiernos, que no sean el resultado de una deliberación democrática convertida luego en norma sancionada también democráticamente.

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Gerardo Bleier

Gerardo Bleier

Gerardo Bleier nació el 26 de noviembre de 1960. Escritor, Periodista y Asesor en Comunicación Estratégica. Dirigió revistas, radios y programas de televisión. Publico varios libros de poesía entre ellos Ideanimas (Arca) y Cenizas (Artefato) y una novela Cráneo de Vaca (Cruz del Sur). http://gerardobleier.blogspot.com/







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