imagen - El Kuelgue en Uruguay en la trastienda - Abril 2015 Foto © Joaquina Rijo

El Kuelgue en Uruguay: Fotos y Entrevista con Tomás Baillie

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A principios de abril, El Kuelgue se presentó por tercera vez en Uruguay. El evento tuvo la particularidad de ser la primera fecha propia organizada por la banda que lidera Julián Kartún, y haber logrado una convocatoria óptima en La Trastienda uruguaya.

El Kuelgue también actuó en una función más íntima en Tractatus, ocasión en la que los conocí en persona y entrevisté  al percusionista/baterista Tomás Baillie. Juntos repasamos la historia del grupo, y cómo esta banda formada por amigos que se conocen desde hace ya quince años busca mantener la sintonía entre lo que siempre han sentido, y lo que procuran hacer con esos sentimientos sobre el escenario.

Es muy difícil encontrar palabras certeras para describir el atractivo de una propuesta musical, por todo lo que cualquier concepto omite y adiciona a lo que se describe. Pero lo que hacen ustedes es un hibrido tan complejo que tratar de plasmar lo que hacen en palabras es directamente imposible

Así que empecemos haciendo algo imposible.

[Risas] Bueno.

¿Cómo definís lo que hacen?  ¿Qué caracteriza su relación con el público?

Lo que queremos es mostrar la historia de la banda en un show, y la relación comienza desde antes del show, en el momento que se anuncia y se comienza a armar todo. Ahí el público ya empieza a comulgar con lo que ocurre. Ya empezamos a recibir mensajes de la gente uruguaya, y ya a partir de ahí empezamos a pensar en la propuesta, en dar un show completo que plasme la esencia de la banda en el escenario.

Y eso de por sí ya es todo un cuelgue, básicamente.

Exactamente. El Kuelgue nació de juntarnos, del encuentro entre amigos del secundario que se juntaron en una terraza a improvisar y delirar con la música.

Hoy la banda ya alcanzó otro nivel de profesionalización, y no podía ser distinto con dos discos editados. Tienen su propio espacio de ensayo, y actualmente cuentan con técnicos para la grabación de cada instrumento.

¿Cómo se hace para mantener la sintonía entre lo que surge libremente, y los canales para darle una proyección más perfeccionada ?

Todo fue paulatino, ocurrió a partir de que la banda empezó a crecer, y el público comenzó a ir a los shows. Hacíamos un ciclo todos los jueves, el público empezó a ir siempre, y se empezó a generar una movida. Y fue necesario salir del cajón peruano y de la guitarra criolla, y poner una batería y una guitarra eléctrica. Y de repente, estábamos tocando en escenarios más grandes.

Y cuando eso va de la mano con el disfrute, ni cuenta te das, ¿no?

Claro, es como cuando pasás el tiempo, y hacés mil cosas. Y decís “¿Qué hice?”, porque hiciste tantas que no te diste cuenta.

Creo que el tiempo pasó rápido, y a la vez pasó lento. No es que no seamos conscientes del crecimiento – todo lo contrario. Hoy en día, lo plasmamos en lo que hacemos, y por suerte nos podemos adaptar a eso, y no volvemos locos con exigencias extremas. Seguimos manteniendo la cordura y la esencia de la banda.

Y también hay cambios  a nivel compositivo. Lo demanda la banda, lo demanda la gente y lo demandan las canciones.

Uno se compone a sí mismo también con todo esto. Pienso que ese es el quid del asunto.

Por supuesto. Uno va creciendo con el grupo, y en función a lo que el grupo necesita. Al principio, se juntaban más el tecladistas y el guitarrista, pero por X motivo ahora se pueden juntar el guitarrista con el baterista, o quién sea. La idea es seguir componiendo y encontrar métodos que sean acordes a la realidad.

Y la parte visual y escénica, ¿cómo la conceptúan?  ¿Buscan distender o descentralizar alguna cosa?

Pasa por querer mostrar algo.

Transmitir, y cómo transmitir.

Sí. Transmitir, y cómo hacerlo. La música es un medio, la banda es un medio. Y en paralelo, el teatro y la actuación y la performance empezaron a surgir de la experiencia en el vivo y el contacto con el público, y el hecho de que uno se empieza a sentir como en su propia casa en el escenario.

Creo que en general estamos hablando de distintas formas que se fueron desplazando de sus ejes hasta quedar adyacentes, y a eso hay que sumarle el hecho de que vivimos en una cultura donde prevalece lo efímero.

De la Segunda Guerra Mundial en adelante, el mundo medio que no tiene sentido. Si un tipo se pone delante de un gobierno y quiere promover el exterminio de un pueblo entero ya quiere decir que estamos completamente descontrolados de la cabeza, y que el mundo es un delirio extremo.

Y todo tiene que ver con el delirio, y la locura. El que lo entiende lo entiende, y el que no… lo entiende por otro lado.

Ojo que la locura es como el colesterol… hay buena, y mala.

Por eso, cuando hablo de locura, hablo de lo total. Sacándolo de la palabra misma y lo que significa para el común de la gente, para mí es como el concepto de libertad.

Hablar de libertad a mucha gente la asusta.

Asusta, sí. Pero, ¿por qué nos asusta? ¿Por qué tenemos que reclamar libertad, si somos libres de movida? Es como un concepto que se muere en sí mismo.

El tema es que nos tocó vivir en un mundo donde hay que defender todo lo que es obvio.

Sí. Banco al que lucha por sus ideales, y va hasta el máximo de las posibilidades. Y en el arte en general, defiendo a aquella persona que se desvive por lo que quiere hacer, más allá de que sea una porquería, o algo burdo. Si lo bancás, listo. Bancalo hasta el final. Y si te rendiste en el camino, no tiene mucho valor.

En nuestro caso, todo está bien mientras el grupo humano se conserve y pueda seguir produciendo arte a su manera, sin necesidad de “venderse”, porque ese concepto es muy amplio.

Si te fijás, todo tiene un precio. En todo caso, se podría distinguir entre lo que es comercial, y lo que fue creado para ser comercial.

Claro.  Si nosotros queremos hacer un tema pop, lo hacemos. Y no es que nos hayamos “vendido” al sistema.  Lo hacemos porque el pop es parte de la cultura, y tiene medio siglo de historia y es inherente al arte. Y ya está.

Es que el público exige. Y la gente habla, hablar es gratis. Y duele que te digan algo. Uno trata de mentalizarse, se dice a sí mismo “no me importa lo que puedan decir de lo que hago”. Pero te rompe las bolas. A veces, podés llegar a escuchar juicios de valor muy categóricos.

Rompe las bolas todo. También rompe las bolas que alguien como Susana Giménez diga algo, y haya gente que comente “Qué pelotuda que es”. No, no es pelotuda. Es parte de un reflejo de una sociedad, y de algo que es así.  No se puede evitar que el árbol crezca. No se puede evitar que una persona diga lo que tiene ganas de decir. Por eso, el concepto de “locura” se muere en sí mismo, y el concepto de “libertad” también.

Todo representa todo, por eso no podemos defenestrar a nadie.

“Como te ven te maltratan”, dice la letra de “Avenidas”.

La verdad que el concepto de esa letra o el sentido que le terminamos dando no era buscado, no era que queríamos decir eso. Empezamos a tirar las palabras, y salieron las frases a partir de unos acordes y de la rima. Pero la verdad que no queremos bajar línea a nada, ni decirle a la gente qué hacer ni que no hacer, ni cómo vivir su vida.

Y el arte hoy en día, ¿dirías que resiste? ¿Qué se tambalea? ¿Qué crece?

Crece, en todas partes del mundo. Latinoamérica es una meca cultural. Tanto Buenos Aires como Montevideo. Yo he venido mucho también a vacacionar y a conocer, y el uruguayo es una persona humilde, y me refiero más que nada a la humildad humana, al dar y recibir, y al hecho de que está todo bien. Y a nivel artístico, yo que soy percusionista y batero me vuelvo loco con todo lo que hay acá. Los Fatorusso, Leo Masliah, el Pitufo Lombardo… y justamente nos gusta venir a Montevideo por esto, por la comunión que hay.

Nosotros tocamos también música uruguaya, con todo el respeto del mundo. Tratamos de sacar el estilo, de sacar el groove de la mejor manera. Sin burla, ni nada. Y si es con burla, es con cariño. Y nos reímos todos de lo mismo.

¿Cómo vivís el hecho de tocar en un país tan grande como Argentina, con una oferta tan amplia a nivel cultural, con tantos estilos que se bifurcan y se vuelven a encontrar? ¿Es algo que te complementa? 

Sí, me complementa. Me tiene que complementar, hay que tomarlo como algo positivo. Sino tenés que recluirte, tenés que  irte a vivir al campo.

¿Lo has pensado?

No, en algún futuro capaz, cuando esté más tranquilo. Ahora quiero disfrutar de todo esto.  Quiero disfrutar de viajar, queremos todos disfrutar de viajar y seguir tocando. Y seguir bancando el proyecto. Personalmente creo que lo tiene todo a nivel artístico y humano. Nos conocemos hace más de quince años. Nos conocimos desde muy jovencitos, en el secundario.

Eso es otra cuestión inevitable. Facebook y las redes sociales es cómo está funcionando el mundo ahora, y hay que saber utilizar esas herramientas. Y hay tener precaución, y cautela – como UIises, el prudente. [Risas]

¿Y qué te gustaría resaltar de este nuevo show en Montevideo?

Es nuestra primera fecha propia en Montevideo, la primera vez que vinimos tocamos en El Tartamudo (2013), y al día siguiente fuimos al Velódromo a un evento por el “No A La Baja”. Estuvo Tabaré, Mandrake… había muchísimos artistas. Fue una noche espectacular.

Y al año siguiente volvimos al mismo lugar, con la gente de ProDerechos por un evento que promovía la legalización de la marihuana. Pero nunca habíamos hecho una fecha propia en Uruguay.  Y vamos a darlo todo.

El segundo disco en realidad ya lo presentaron.

Si, lo estamos despidiendo. Y ahora, a fines de junio o principio de mayo vamos a entrar a grabar el tercero.

¿Ya tiene nombre?

Todavía no lo definimos, hay un montón de posibilidades. Lo seguimos componiendo, ahora que tenemos la sala propia nos juntamos todos los días de a dos, o de a tres.

¿Y a nivel temático cómo lo ves?

No estamos pensando en nada temático. Va a tener el color propio de la manera en la que estamos componiendo ahora, y va a tener lo que más nos gusta.  Quizá sea un poco más corto que los anteriores, que tenían catorce o quince temas. Este seguramente sea más escueto, y tenga unos diez temas. Hay muchas cosas en el tintero, y hay que trabajarlas. ¡Y a su vez hay que seguir tocando, y despidiendo a Ruli!

Se portó bien Ruli, ¿no?

Sí, se portó muy bien. La verdad que fue una experiencia muy linda, recorrimos mucho argentina – Córdoba, Rosario, La Plata, Mendoza, San Juan… la verdad que viajar con la banda es un sueño cumplido. Y cruzar el charco y hacerlo internacional es aún mejor.

Aparte vamos a volver de Montevideo con data que nos alimenta, que alimenta las letras, nos alimenta a nivel compositivo.

A modo de despedida, hablemos de música con música. Te voy a preguntar por algunos conceptos puntuales, y me gustaría que me digas qué canciones de la banda los encarnan mejor.

Para empezar, ¿Cómo suena la fraternidad?

Creo que cada canción tiene su fraternidad, pero te puedo tirar un “Circunvalación” de “Ruli”.

¿Y cómo suena el amor?

¿El amor? “Carece de Sentido”.

El silencio.

“Fast Forward”, búsquenlo en Ruli que está.

¿Y el futuro?

Todavía no llegó. Todavía no está el futuro plasmado en ningún disco de El Kuelgue… pero “Por Ahora”. Ese es un tema que ya está terminado, pero todavía no lo grabamos. Y se va a tocar en La Trastienda mañana.

Imagen portada: El Kuelgue en Uruguay en la trastienda – Abril 2015 Foto © Joaquina Rijo

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Emilio Pérez Miguel

Emilio Pérez Miguel

(Montevideo, 2 de diciembre de 1979) Traductor público de idioma inglés, periodista cultural y organizador de eventos a beneficio de hospitales pediátricos en Uruguay y Argentina. Su labor periodística comenzó en junio de 2009 con la fundación de MusicKO, un sitio dedicado a la reseña de artistas emergentes. En la actualidad colabora con diversos portales entre los que se incluye Cooltivarte, al cual se integró a inicios de 2011. Como escritor, publicó dos libros de poesía en 2009 y 2010 (“Once” y “Ten”) y uno en prosa que vio la luz en 2013 (“Ayer La Lluvia”). "Once" y "Ten" fueron libros híbridos, con una propuesta enraizada en igual parte en la música y la poesía. "Ayer La Lluvia" aunó esta pluralidad de formas, y se presentó con los artistas que lo inspiraron en un festival de música y literatura que se extendió durante dos años, al término del cual Pérez Miguel se retiró como escritor. Las experiencias vividas durante ese tiempo fueron entonces sintetizadas en la "Campaña Del Juguete", una gira de conciertos que beneficia al Hospital Pereira Rossell en Uruguay, y al Hospital Garrahan en Argentina. Pérez Miguel fue asimismo el primer escritor uruguayo en subir todos sus libros a Internet, amparándose en el sistema de derechos libres conocido como Creative Commons. Basándose en que "el arte es para compartir y no para competir" y buscando "una democratización real de los bienes culturales", el autor comparte su obra en su propio sitio y en diversas páginas que fomentan la literatura, de manera libre y gratuita.

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