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El Clan o sobre la villanía silenciosa

Los tiempos del entretenimiento nos han anunciado muchas veces que el deleite recae en los villanos. La televisión nos ha ofrecido a un Walter White o a un Tony Soprano, por dar nombres al azar. El cine a un Hannibal Lecter o una familia Corleone. La realidad nos quiere entretener con los secretos del “zoo privado” de Pablo Escobar. El deleite recae en la calidad del intérprete tanto como en los móviles que arrastran a hombres y mujeres a cometer distinta clases de crímenes. El “prime time” no es para héroes, sino para observar contra qué se confrontan.

La cuestión es ¿cuál es el deleite en “El Clan”? Desde la expectativa se entrecruzaban tres motivaciones: por una parte, una historia real bastante conocida en el Río de la Plata sobre una familia que en los años ochenta estuvo involucrada en varios secuestros y asesinatos. Por otro lado, una escalofriante y lograda toma propuesta en el tráiler donde el patriarca de la familia: Arquímedes Puccio, recorre su casa con un plato de comida, se cruza por distintas habitaciones con los suyos hasta llegar a una habitación donde un hombre está encapuchado y encadenado. Y la tercer motivación era ver a Guillermo Francella (un actor reconocido primordialmente por la labor cómica pero que en “El secreto de sus ojos” logró una gran calidad dramática en un rol de reparto) transformado en un frívolo villano.

Ello no es una fórmula nueva en el cine. En el mundo Hollywood, Steve Carell (reconocido comediante) en 2014 logró una gran caracterización oscura en el film “Foxcatcher”.

Hay algunas cosas que entre la expectativa y la realidad que no han logrado una sincronización perfecta, como todo en la vida. Los causes de dicho hecho pueden radicar en que el rol representado por Francella no viene de la mano de un guión memorable, con diálogos de antología , ni con seres todo sapientes que logran planes maquiavélicos perfectos, o por la expresión de motivaciones que se escapen de una simpleza o cotidianeidad neta.

Esto no viene a decir que el film pensado por Pablo Trapero, director de historias como “Leonera” o “Elefante blanco”, sea una decepción, sólo que no logra un canon de memorable.

La villanía es encarnada por silencios y miradas. El ritmo encarnado por Francella es muy disfrutable si lo tomamos desde esas coordenadas. Es el ritmo de un sujeto meticuloso que pretende tener el control todo el tiempo en lo que hace y en lo que hace su familia, por momentos cómplice y por momentos víctima de sus acciones. Es un rostro inconmovible y poco expresivo que con una mirada se hace comprender. Es de buen nivel los recursos documentales utilizados en la película para meternos con mayor crudeza en los tiempos más oscuros de Argentina en el siglo pasado, y en toda su historia. También lo es el juego música-escena en algunas oportunidades.

El orden, la fachada y la decadencia expuestas por la familia Puccio son el orden, la fachada y la decadencia que una nación demostraba en los años ochenta. No es una fórmula mucho más compleja que esa la que se esconde en este relato. La confrontación entre padre e hijo en la historia, que son el hilo narrativo primordial, no parecen contundentes quizás por una carencia de guión o de intensidad. No pasa por pretender lograr una simpatía con el personaje de Alejandro, el hijo de Arquímedes encarnado por Peter Lanzani. No hay una necesidad de ello para el director. Alejandro es un cómplice y testigo, no viene a nosotros a ser más de lo que es.

Tal vez mis expectativas necesitaban de un mayor vigor, que la película en su accionar no logra prácticamente. Pretendía más thriller y menos drama. Creo que esa era la ecuación de mi expectativa. “El Clan” ha sido de las piezas más exitosas del cine argentino a nivel de taquilla,  y representará a su país en el camino al Oscar como mejor filme en idioma extranjero.

 

 

 
 

   

 
 

 

Juan Pablo Tomasik

Juan Pablo Tomasik

Nacido el 25 de Agosto de 1985 . Curso en el Instituto de Profesores Artigas - especialidad filosofía- y algunos años supo desfilar por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación . Actualmente cursa en la Escuela Superior de Comunicación Social. Desde hace unos años sigue el oficio de librero.







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