Obra Artista Eduardo Cardozo

Eduardo Cardozo

En el marco de las exposiciones que Maroñas Gallery plantea como iniciativa cultural, con “el objetivo de acercar las artes visuales contemporáneas al público de Maroñas”, la muestra de Eduardo Cardozo es un evento a destacar. Segunda muestra, luego de la de Lopez Lage, con que la galería inaugurara su espacio, y que da lugar a una generación de artistas que renovaron la apuesta en el ámbito local­ luego de la dictadura.

Aprovechamos la ocasión para conversar con Cardozo­ que además de pintor es grabador, escultor, ha montado instalaciones y ha participado de intervenciones urbanas­ acerca de su obra reciente así como su mirada y discurso artístico hoy.

¿Que dirías de esta muestra?, como surge y que pensaste para armarla?

Gustavo Moraes y María Pía me comentaron del proyecto de una serie de exposiciones en Maroñas, en donde expondrían también Fernando Lopez Lage y Alvaro Pemper, con quienes comparto un pasado y considero grandes pintores, y me sedujo la idea de estar presente. Además me gustan mucho las carreras de caballos, me acuerdo que en mi infancia en Melo, mis padres me llevaban de vez en cuando.

La muestra se compone de mis últimos trabajos, en donde pongo la atención sobre todo en la luz, más tres obras que hice especialmente para esta exposición donde incluyo objetos que tienen que ver con la hípica.

­Más allá de lo que la crítica ha señalado de tu obra reciente, cómo la caracterizarías vos y qué pensás del recorrido que has hecho desde tus primeras exposiciones?

Creo que nunca me até a un modo de pintar, cada vez que un modo se transforma en recurso fácil suena una alarma dentro de mi que me inquieta. De todos modos uno siempre se está conociendo y con el tiempo ve un hilo conductor a través de los años dedicados a la tarea de pintar, ese hilo está más allá de una conciencia, creo que tiene que ver con lo que uno es (más la duda) y se manifiesta en la forma de rayar, el gusto por algunos momentos del día en donde hay determinada luz, cuando tenés que destruir para poder crear, cuando vez el fracaso en una investigación y las cosas pierden sentido, momentos de intensidad con gestos fuertes y el pincel cargado frente a la tela y momentos de paz donde te detenés en detalles casi microscópicos que sólo vos ves, cuando elegís la espátula en vez del pincel o viceversa, elecciones inconsciente que van haciendo tu pintura.

­En la presentación que hace de esta muestra Maroñas Gallery se habla de elementos hípicos que integrás a tu universo pictórico. Cómo caracterizarías hoy ese universo?

Últimamente he hecho murales y he incorporado objetos, estas obras van en el mismo camino. En este caso son objetos que dentro de la obra pierden su sentido y su función original para trabajar en una composición dentro de un cuadro, creo que es un poco un sacrificio.

­Respecto a lo que ­en otra ocasión señaló Peluffo de la relación pintura – soporte, en el sentido de que la tela pasa a ser parte de la pintura misma, su cuerpo, que dirías?

Peluffo se refería a una serie de pinturas en donde estaba todo el proceso a la vista, desde que empezaba a tratar la tela hasta la última pincelada, en donde trabajaba en el espesor de la tela.

Mis trabajos más nuevos son más densos y no muestran tanto, quizás ocultan más de lo que muestran. Estoy trabajando con rendijas por donde se puede espiar el cuadro.

­En relación al vínculo pintura – ­escultura? Se ha dicho que tus esculturas son “estructuras amorfas, abiertas, vulnerables, frágiles”, hay un vinculo con lo que aparece en tu pintura?

El volumen me atrae mucho. Ahora estamos haciendo unos proyectos para hacer unas máquinas – fuente, junto con Tato Peirano y Alvaro Zinno. En estos momentos estamos exponiendo una intervención en un patio del museo Figari que tiene que ver con estas máquinas. Trabajar en el espacio es, de alguna manera, más familiar a la existencia que en la tela. por eso lo disfruto tanto, pero sé que he dedicado mi vida a la pintura y es lo que yo sé hacer. Ese es mi mundo, creo que cuando alguien tiene un conocimiento profundo de una disciplina le es más fácil seguir aprendiendo y eso se vuelve una adicción. Uno se vuelve adicto a cosas que le gustan mucho. Por ejemplo, ahora estoy fascinado con la luz de algunas obras de Corregio y todo lo que de él tengo para aprender, de un pintor del 1500, así que imagínate todo el mundo que tiene la pintura para descubrir!

­Por último, por allí decís que las formas “se rozan, se tocan, se separan y se pelean. A veces quedan solas y perdidas, a veces se acompañan, pero siempre parecen estar buscando desaparecer en el espacio? Que lugar le asignas a la dimensión poética en lo que haces?

Cuando era chico tuve un principio de meningitis, tenía una fiebre muy alta, y entre los delirios que recuerdo es la sensación de sentirme como un alambre o como algo amorfo que flota, esas sensaciones que tienen que ver con otras realidades, otros paisajes, otros objetos son los mundos que trato de captar en mis cuadros.

Imagen portada: Obra Eduardo Cardozo

 

   

 

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Fernando Barrios

Fernando Barrios

Fernando Barrios Boibo: Integra el Programa de formación permanente y curaduría del fac (fundación de arte contemporáneo) y el staff editorial de la revista HUGO. Realiza crítica literaria en revista Relaciones y de arte contemporáneo en Cooltivarte. Poeta y narrador. Ha publicado: en prosa El sótano y otros cuentos, Desaforismos, apócrifos y otras herejías, en poesía Parto de gallina, Desamorados o del tiempo perdido, Tri(i)logía y Vórtice textual: caja­juego con textos. Practica el psicoanálisis; miembro de la ecole lacanienne de psychanalyse

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