Oceanosanos

Día Mundial de los Océanos. Entrevista a los responsables de la campaña OCEANOSANOS

Por iniciativa de las Naciones Unidas, cada 8 de junio se celebra el Día Mundial de los Océanos, con la finalidad de concientizar a la población en conservar y utilizar en forma sostenible los mares.

En Uruguay, la campaña OCEANOSANOS se encuentra promoviendo la participación activa, la comunicación, la educación, el debate y la concientización, el uso sostenible-ambiental, económico y sociocultural de los océanos.

OCEANOSANOS tuvo una jornada de creación y reflexión sobre cómo proteger y cuidar nuestros océanos, que contó con la pintura de un mural con la participación de jóvenes de UTU en el Parador de la Rambla de Pocitos y Buxareo.

Para conconer más sobre el tema nos comunicamos con los responsables de la Campaña OCEANOSANOS, Rodrigo García de Uruguay, especializado en Biología Marina, director de la Organización Conservación de Cetáceos, y Milko Schvartzman de Argentina, experto en conservación marina y pesca sostenible, quien fuera coordinador de Océanos Greenpeace durante 13 años.

 

¿En qué consiste y cuál es el por qué  de la celebración del Día Mundial de los Océanos?

-Bajo el lema «Limpiemos nuestros océanos», la celebración gira en torno a iniciativas para prevenir la contaminación por plástico y proponer soluciones para unos océanos más limpios. Desde 2009 la ONU ha proclamado este día como un llamado de atención a la humanidad sobre el daño que le estamos haciendo a los océanos. Dador de alimentos, medicinas, sostén de la mayor biodiversidad del planeta, regulador climático; los océanos nos brindan más de la mitad del oxígeno que respiramos gracias a las microalgas fotosintéticas que lo componen.

En 1950 ya se producían unos 2 millones de toneladas de plásticos, en 2015 fueron unos 400 millones de plásticos producidos, lo que suma a la fecha unos 8.300 millones de toneladas de plástico, equivalente a más de 1.000 millones de elefantes en peso o unas 822.000 torres Eiffel. Y eso determinó las “islas de plástico” en los cinco giros oceánicos, especialmente la isla del Pacífico del tamaño de la India.

 

-¿Cuál es la situación actual de la conservación marina en Uruguay hoy por hoy?

-La conservación de nuestro mar es reflejo del resto de los océanos del planeta. Las principales pesquerías se encuentran -acorde a estudios científicos-“sobreexplotadas”, es decir los peces que más consumimos están al borde de desaparecer cerca del año 2060, si siguen los ritmos actuales de sobrepesca y descarte. La contaminación del Río de la Plata ha mostrado índices preocupantes como fruto del desarrollo costero y portuario de las grandes ciudades de Montevideo y Bs As, donde los metales pesados y pesticidas provenientes de las cuencas agrícolas son de los más graves, junto con los residuos plásticos y emisarios submarinos del saneamiento.

Por otro lado, hay avances y esperanzas puestas en la creación de áreas marinas protegidas costeras, que mediante un plan de manejo podrían asegurar los stocks de pesca y salud de la biodiversidad que las componen. Asimismo, la creación del Santuario de Ballenas y Delfines en 2013 ha servido como instrumento para minimizar y evitar algunos impactos que podrían haber sido muy graves.

 

-¿Cuáles son las principales acciones a desarrollar para concientizar sobre la conservación  y la sostenibilidad de los mares?

-Principalmente a través de las redes sociales poder ir generando una base de información lo más completa posible sobre la situación de los mares, incluyendo imágenes y videos, por sobretodo que despierten a la acción cotidiana de los ciudadanos en el consumo de plásticos y generación de residuos que impactan los océanos y la vida marina. Asimismo, ir generando una “cultura oceánica”, yendo a las escuelas donde se pueda incidir en nuevas modalidades de consumo sostenibles y que los niños sean promotores de la conservación marina en sus familias. En eso estamos actualmente desde Oceanosanos.

 

-Uruguay es un país con una extensa costa, pero de la que muchas veces no tenemos conciencia en cuanto a biodiversidad. ¿Están de acuerdo con esta mirada? ¿por qué entienden qué sucede?

-Vivimos de espaldas al mar en Uruguay. Conocemos el mar solamente en verano o raramente algún fin de semana primaveral. No nos enseñaron que nuestro país tiene casi la mitad de su territorio acuático, de su diversidad biológica que incluye 45 especies de tiburones, delfines y peces tan variados, así como aves marinas desconocidas y que el océano nos brinda oxígeno y es fuente de medicinas: siendo el agua de mar una medicina en sí misma. Por tanto, no podemos tener conciencia, querer o cuidar aquello que no conocemos, que no nos enseñaron de su importancia y del mal concepto de que era un espacio “infinito” para desechar y usar. Mientras exista la “cultura del zoológico” difícilmente la gente querrá salir a recorrer la naturaleza en época fuera del verano y descubrir la diversidad de especies que tenemos.

 

-¿Cuántas y cuáles son las organizaciones de la sociedad civil de Uruguay que trabajan en estos temas? ¿Hay coordinación? ¿Cómo puede acercarse un ciudadano común a trabajar allí?

-Son realmente muy pocas, podemos citar a Karumbé, Sea Shepherd Uruguay, Coendú, SOS Rescate marino y Org. Conservación de Cetáceos y el proyecto Oceanosanos. Existe coordinación entre algunas dependiendo de la amistad o simpatías personales y no tanto de lo profesional que las concierne. Ciudadanos comunes es difícil que permanezcan ya que requiere muchos aspectos personales y profesionales trabajados previamente, aunque sí muchas aceptan voluntarios puntuales por temporadas, pocos quedan permanentes.

 

-Sienten que desde el Estado hay un compromiso real por la conservación de la plataforma marítima? ¿Qué es lo que falta al respecto?

-Hay un compromiso real siempre que no afecte el modelo de desarrollo o “progreso” del país. Es decir, el modelo imperante de desarrollo económico clásico donde el PBI es el principal indicador de crecimiento, irá casi siempre contra un modelo sostenible de desarrollo o de la economía circular y/o azul. Los intereses económicos cortoplacistas prevalecen sobre los recursos naturales y su uso sostenible también en nuestro país. El problema es el modelo y para ello falta un cambio gradual en la forma de medir el crecimiento del país, que debería tener otros indicadores de la economía azul, como las cuentas patrimoniales de la economía ecológica, cuyos cálculos incluyen una diversidad de aspectos sociales, culturales, ambientales y económicos, un crecimiento basado en el llamado triple bottom line.

 

-Es posible un equilibrio entre la sustentabilidad ambiental–económica y sociocultural de los océanos?

-Tal como lo dijimos anteriormente si se basara en nuevos modelos como la economía ecológica o azul o las cuentas patrimoniales de la Nación.

 

-¿Creen que falta una “cultura del Océano” en Uruguay?

-Casi ausente en su totalidad esta cultura. Quizás rescatada en algunos sectores o deportistas -surfistas, navegantes- que ven en el mar su fuente de inspiración, alimento o calidad de vida; en el resto de la ciudadanía el mar es para disfrutar en verano y la poca consideración de su cuidado queda evidenciada en el lamentable estado que quedan las playas y costas luego de cada temporada, incluyendo la degradación irreversible de muchos recursos y atractivos.

¿Cómo hacemos para desarrollar  y difundir una cultura de los océanos?

-Hace falta otro modelo de turismo, que es el de mayor crecimiento mundial, que no requiere de lujos pero sí de calidad y verdaderas prácticas sostenibles. Los servicios turísticos, hoteles, restoranes, etc; deberán ser ecológicos de verdad si queremos conservar la frágil zona costera. Las empresas sostenibles son ya más rentables en el mundo y con ello la demanda de servicios que respetan y conservan la naturaleza, de la cual depende el propio turismo y muchas comunidades tradicionales que van desapareciendo. Cuando comprendamos que podemos disfrutar sin impactar destruyendo, que una fiesta o evento estival debe ser ecológico si se hace en la naturaleza o mismo en una ciudad, que es vital consumir productos orgánicos sin venenos, que no es necesario el consumo para ser felices. Para ello es importante apoyar empresas, campañas, eventos o acciones ecológicas que reviertan los impactos y nuestro accionar sea positivo; donde seamos cientos de miles exigiendo eso, desarrollo y conservación serán dos caras de la misma moneda.

oceanosanos.org
 

Mauricio Conde

Mauricio Conde

Nació en San José el 23 de mayo de 1983. En 2010 conoció a Federico Meneses, impulsor de óbolo cultural y más tarde de cooltivarte.com, y se incorporó como co-director y editor responsable de ese medio digital. En COOLTIVARTE también redacta y diseña artículos, entrevistas e información sobre el quehacer artístico y cultural existente en el país. Siempre curioso por seguir aprendiendo elementos vinculados a la cultura, el arte y la educación.







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