Álvaro Ojeda - Imagen http://www.blog.casaeditorialhum.com/presentaciones-eventos/aceptacion-de-la-tristeza.html

Desde el pozo artesiano, entrevista a Álvaro Ojeda

Álvaro Ojeda es poeta, narrador, crítico y periodista. Con él en COOLTIVARTE comenzamos un nuevo ciclo de entrevistas a poetas uruguayos con el apoyo de la editorial HUM, queriendo difundir un poco más la tarea de esta rama de la literatura que pocas veces encuentra difusión en los medios. Álvaro nació en Montevideo en 1958. De su obra poética es necesario subrayar “Ofrecidos al mago sueño” publicada en 1987, “Alzheimer” de 1992, “Los universos inútiles de Austen Henry Layard” (1996), “Cul-de-sac” (2004) y “Toda sombra me es grata” (2006). En narrativa en tanto publicó las novelas “El hijo de la pluma” en el 2004, “La fascinación” en el 2008 y “Máximo” en el año 2010.

“Estuario editora” editó su último trabajo, titulado “Aceptación de la tristeza” que en palabras de Andrés Echevarría “es un libro que renuncia a la tensión, que navega un ritual de aceptación y parte de un dios hecho sustantivo para celebrar la palabra. Páginas donde la poesía festeja su necesidad de existencia con una precisión que conmueve. “Aceptación de la tristeza” también renueva mi creer en la poesía.

“Las palabras están, también está el silencio que nació antes que las palabras. En el medio de ambos extremos, aparezco yo y hago lo que puedo.”

-¿Cómo es editar poesía hoy en Uruguay?

-Muy difícil y muy fácil. Para los poetas que llevamos 30 años en esto y que nos hemos pagado nuestras primeras ediciones, no se consiguen editoriales que deseen arriesgar algo, una brizna de alguna sustancia editándonos. Pero también es muy fácil para alguien que disponga de 15 mil pesos, por tirar una cifra, lograr editar un libro de poesía más o menos decoroso en su aspecto, incluso se puede lograr una muy buena edición. El contenido es otro asunto. La mayoría de lo que se edita proviene de esta segunda descripción (editar poesía es muy fácil) o de los premios del MEC o de la IMM. Como en el infierno de Dante, siempre se paga. Pero esperar que algún editor genere un proyecto de edición de poesía a su costo, es casi inefable.

-¿Cuál es su motivación a la hora de escribir? ¿Se encuentra “bloqueado” en algún momento?

-Necesito escribir, eso es todo. Nunca estuve o me sentí bloqueado. Tuve más o menos dificultades para decir lo que quería decir. Y si lo estuviese, leería, en rigor es más importante leer que escribir.

-¿Cuál crees que es el perfil del lector de poesía?

-No suelo pensar en el lector cuando escribo. Soy incapaz de definirlo pero intentando hacerlo a partir de mi experiencia de lector de poesía que nació concomitante a mi necesidad de escribir poesía, diría que debe ser alguien preocupado por la reflexión sobre el lenguaje y el sonido. Por el lenguaje como forma suprema de la comunicación, y por el sonido porque la poesía es antes que nada y que todo, sonido, eufonía. Y cierta necesidad de sentirse conmovidos porque la poesía es lenguaje y sonido pero también es conmoción estética, afectiva, emocional.

-En los concursos de poesías ¿Qué tan subjetiva es la elección de un poema para que unos sean publicados en un libro y otros queden afuera?

-Generalmente los concursos de poesía no premian con publicación sino con dinero. La decisión de dotar a un poema con el rótulo de publicable o no publicable, no corresponde a los jurados. Pienso que la pregunta puede ir por el rumbo de si existen valores “objetivos” que indiquen qué es poesía y qué no lo es. Hay elementos objetivos, por ejemplo: si la poesía carece de ripios, de imágenes transitadas, de palabras de abolengo previo que parecen por ese motivo poéticas, la existencia de un ritmo poético que no es la poesía disfrazada de prosa en renglones más o menos distanciados y otros elementos que surgen de la lectura en sí misma considerada y de por supuesto, la lectura subjetiva del jurado. Uno lee con lo que es, no puede sacarse de encima sus lecturas pero debe encontrar la pauta poética que buscó el concursante y debe descubrir si ese arte poética propuesto por dicho concursante es llevado a cabo. Si es coherente con lo que propone y honesto con lo que escribe. Por otra parte todo concurso implica que alguien pierda y alguien gane, para eso se concursa y el único derecho del concursante es no hacerlo. De otra manera debe aceptar el fallo. Yo lo hice muchas veces y en otras ocasiones, no concursé.

-¿Qué significa para ti la Poesía?

-Una necesidad y una tarea seria, muy seria, de enorme responsabilidad conmigo y con los que eventualmente, me lean.

-¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Cómo trabajas hasta concretar un poema?

-Escribo a mano, eso implica un límite físico: el cansancio lo que en mi caso me ayuda a eliminar el ripio, el lugar común, el atajo de imitar o de imitarse; corrijo mucho; leo mucho; estoy atento a lo que me ocurre y a lo que ocurre. Lo demás es la locura del arte, como decía Henry James.

-¿Cómo es su relación con el lenguaje, con las palabras? ¿Usted las busca, las persigue o ellas llegan?

-Las palabras están, también está el silencio que nació antes que las palabras. En el medio de ambos extremos, aparezco yo y hago lo que puedo.

-¿Cómo ves la poesía actual en Uruguay? ¿Y en ella a tu generación con respecto a las anteriores?

-En Uruguay se escribe mucho. De ese “mucho” hay poca poesía, como hay poca prosa, como hay poco arte de calidad, cosa que no es ni nueva ni uruguaya ni demoledora ni mala: es y siempre ha sido así. Hubo momentos en la historia de la literatura más proteicos que parecen generales, v.g. el Siglo de Oro, pero a poco que se piense mejor, fue un grumo de genialidad minoritaria en una sociedad brutal, bárbara, que dos siglos más tarde Goya reflejó en sus grabados. En cuanto a mi generación que sería la de los 80, está en plena generación de textos y por lo tanto de cambio, de metamorfosis. Es difícil encontrar en aquellos muchachos de los 80 una línea que nos mantenga unidos si es que lo estuvimos alguna vez. Creo que algunos han virado hacia la experimentación lingüística, otros se han afincado en cierto coloquialismo inmediato y otros han dado prioridad a lo performático y eso no sé si no puede decir de todas las generaciones. Me siento cerca de poetas de otra generación también, por ejemplo Alfredo Fressia o Tatiana Oroño y de algunos jóvenes de generaciones más cercanas, Horacio Cavallo, y sería arriesgado decir que esa cercanía se mantendrá inconmovible, la poesía se lee desde lo que uno necesita en cierto momento dado, en cierto escenario.

-¿Qué te generó o dejó la generación del 45’?

-Admiración, profundo afecto, docencia permanente en Amanda Berenguer por su universalidad y constante cambio; una manera tanguera en Idea Vilariño; el obligado escepticismo de Ricardo Paseyro; el comunismo surrealista de Sarandy Cabrera; en fin, parece suficiente.

-¿Qué libros nunca has podido terminar de leer y por qué?

-El Ulises de James Joyce, comparto el juicio de Borges: fue escrito para la historia de la literatura no para ser leído. Y muchos más porque no estoy muy de acuerdo con cierta poesía que no lo es y que así se presenta, pero este juicio es casi nitzscheano: el eterno retorno.

-¿Qué opinas de los ciclos clásicos de nuestro medio, ejemplo Caramelos y pimientos, Ronda de poetas, etc.?

-Participé en los dos. Primero debe decirse que es un esfuerzo brutal y valioso de los organizadores y también de los poetas, que hemos estado siempre al pie del cañón cuando se nos ha convocado. Han generado un público y eso es siempre importante. Acaso pueda señalarse cierto corrimiento horario que hace bastante bravo para los que trabajamos doce horas al día, concurrir con asiduidad. Aporto una iniciativa: sería muy bueno que esos ciclos tuvieran alguna clase de remuneración, por razones que son fáciles de entender.

-¿Qué palabras le dirías a alguien que está comenzando en esto de la poesía, alguien que ha decidido ser poeta?

-No puedo dar consejos por eso recuerdo W.H. Auden: leer mucho, muchísimo; encontrar un maestro que los ayude a evitar errores, al menos los que ese maestro no comete; relegar la imaginación a la cavilación, dejar de lado el automatismo de escribir porque hay que hacerlo; y luego de conseguir una voz propia, no imitarse a sí mismo.

-¿Cuáles son los 10 libros que recomiendas leer?

-En poesía Eneida de Virgilio; todo Borges; La realidad y el deseo de Luis Cernuda; todo T.S.Eliot; todo W.H.Auden; toda Marosa, Amanda, Idea, Nancy Bacelo; Orfila Bardesio; toda Circe Maia, con eso basta y con eso falta, por supuesto.

-¿Cuál es la relación de los poetas y de la poesía en general con las editoriales hoy en Uruguay?

-Salvo con algunas editoriales como Hum/Estuario o Yaugurú y algún emprendimiento más o menos voluntario y modesto, es nula, no hay relación. Las editoriales (y no sólo con la poesía) manejan un lenguaje económico, el arte no. Como la poesía y el cuento, y ahora está ingresando también la novela, no venden, entonces el discurso más poderoso que es el económico, se impone y veta la publicación de esos géneros económicamente no redituables. Pero cuando promueven algo que se vende es peor: tendremos un día sí y otro también alguna biografía de un ex tupamaro, un ensayo sobre la dictadura, libros sobre la selección uruguaya como epítome sacramental de lo bien que estamos y novelas históricas al uso (este año viene bien para los libros sobre el bicentenario, Artigas, los indios, la patria en armas). El arte nace de la insatisfacción, de la complejización de la realidad, de la pérdida. El comercio, no. MTV vende a alguna rubia intercambiable, de porno soft o de erotismo vidrioso y con eso le va bien, por un tiempo, luego busca a otra o a otro. No hay posible contacto entre un oso y un albatros. Por otra parte una sociedad que utilice como sinónimo de falsedad, engaño, mentira, la expresión “hacer versos” no está demasiado interesada en la poesía. Nadie dice para desacreditar una opinión o una conducta la expresión: no me hagas novelas o cuentos o diagnósticos médicos o arquitectura de obra, y aclaro que los ejemplos no son aleatorios. También los poetas deberíamos preguntarnos si hacemos poesía o catarsis personal, o enumeraciones absurdas, o descripciones ininteligibles de un carácter tan personal que todo se transforma en incomunicación, que es lo contrario del lenguaje. Pero éste es un asunto estético que las editoriales no ven ni por el lomo del libro de autoayuda que publican.

En mi opinión, ¿de dónde emerge lo que escribo cuando escribo?

Del pozo artesiano que soy filtrado por los otros que también son.

Más información sobre “Aceptación de la tristeza”:

http://www.blog.casaeditorialhum.com/presentaciones-eventos/aceptacion-de-la-tristeza.html

 
 

   

 
 

(Visited 36 times, 11 visits today)

Cooltivarte

Cooltivarte

Somos COOLTIVARTE.COM. Un portal digital dedicado a difundir el acontecer artístico y cultural del Uruguay. Estamos en la vuelta desde el año 2003, y como evolución del boletín Obolo Cultural, nos encontramos abocados a apoyar a los artistas nacionales brindándoles un espacio de difusión. Creemos en la idea de utilizar la potencialidad que hoy día nos otorga la web, para que la cultura uruguaya y sus creadores dispongan de una dinámica ventana, que los ponga en contacto entre sí y con el mundo. Somos COOLTIVARTE.COM y pretendemos configurarnos como un portal dinámico, entretenido y atento a los nuevos emprendimientos, que busque siempre la interacción con los artistas.

<





Recomendaciones destacadas