Desafueros

Muestra desaforada en el Subte

DESAFUEROS es una muestra colectiva donde participan cinco artistas y funciona como tal, pues el mensaje esta muy bien unificado. No es como en otros casos donde se juntan algunos artistas y cada uno expone lo que quiera bajo un título en común que muchas veces no tiene relación alguna y ni siquiera la obra comulga entre sí. En este caso se cumple con el objetivo buscado.

Bajo la curaduría de Rulfo, director del Subte, los trabajos, casi podríamos decir, pierden la autoría de cada artista, para conformar una gran obra o instalación mayor que es la que abraza al visitante cuando ingresa en la sala. Está muy bien montada, aunque no se identifica al responsable, con una diagramación que funciona en forma envolvente. Un panel colorido que antecede a la muestra, donde se anuncia mediante una pintura el título de la muestra. Luego dentro, el espectador cuenta con una perspectiva adecuada para admirar la muestra en su conjunto sin que las obras compitan entre sí, sino todo lo contrario, pues dialogan creando el ámbito adecuado.

Habrá preferencias según los gustos del público, pero la muestra debe de ser leída en un todo, pues la temática es la misma. Se trata de un grupo de artistas que vienen siendo motivados por ciertos aspectos de la sociedad que les provocan dichas creaciones. Son jóvenes casi de la misma edad o bien de la misma franja trabajando en el mismo período de tiempo. Cuestionan los valores de la sociedad como el poder en varios ítems de la religión, los medios, la publicidad, el consumo entre otros que se puedan leer.

Valiéndose de recursos populares como el caso de las publicaciones infantiles, las creencias religiosas que actúan en algunos casos como fetiches populares, la literatura , slogans publicitarios, imágenes que llevan al consumidor a comprar tal o cual producto, hacen de esta exposición un gran escenario para el análisis de la temática.

La obra de Sebastián Saez (1974), se caracteriza en este caso por ser provocadora, colocando al espectador en situaciones que pueden resultar incómodas, dejando plasmado la irrelevancia del retratado que desafía la mirada del público. Pareciera que el personaje, recostado lánguidamente y en forma relajada, irrumpe la mirada del espectador dejándole claro que le molesta su presencia o al menos que su presencia no le afectará en su postura.

Sergio Porro (1970) presenta un discurso a través de imágenes religiosas populares como pueden ser los santos que atraen la atención de aquellos seguidores que le invocan para lograr un resultado directo en algún propósito especifico como puede ser trabajos, tratamientos de salud, etc. Asimismo combina la presencia de santos con imágenes de comics infantiles y frases de devoción, buscando un mensaje global que haga pensar al espectador.

Santiago Velazco (1976) trabaja con signos provenientes de las tiras cómicas así como del ámbito de los videojuegos. Son explosiones de colores que complementan muy bien el resto de las obras.

Agustín Sabella (1977), interpone imágenes con textos en una línea muy pop. Busca cuestionar al espectador confrontando imágenes de colectivo común, con textos desvirtuados distintos de los habituales creados para comercializar.

Fabio Rodríguez (1969), irrumpe con una obra distinta a la que ha estado trabajando, mezclando iconografía infantil con figuras de sesgo social y político.

El título de la muestra, muy bien escogido, hace alusión a las acciones contrarias de las buenas costumbres, con actos violentos contra le ley, objetivo que se persigue en la exposición . En este caso las imágenes intervenidas irrumpen en la visión pacífica del público, rehén de mensajes impuestos por la sociedad, pero esta violencia no ataca directamente a los hechos consumados como tales, sino básicamente al sistema. Logra incomodar a unos, pero a su vez crea un ámbito de reflexión general al confrontar al espectador a esa batería de imágenes que explotan en colorido, generando un ambiente multicolor en toda la sala.

Paleta alta, contraste de colores, signos, iconografías, tamaños diferentes de las obras, sumado con un montaje acorde a las obras, logran un efecto atrapante así como enigmático a modo de hipnosis para el espectador a quien le cuesta abandonar la sala.

Daniel Benoit Cassou

Daniel Benoit Cassou

Daniel Benoit - (Uruguay, 1961), es contador público de profesión. Hizo su formación artística en los talleres de Hugo Longa, Clever Lara y Lacy Duarte; escultura con José Pelayo y fotografía con Enrique Abal, Oscar Bonilla y Roberto Schettini. Realizó cursos de formación teórica con Nelson Di Maggio, Alfredo Torres, Nelson Baliño y Emma Sanguinetti, entre otros. Ha participado en muestras de fotografias, colectivas asi como individuales: 2007 – Facultad de Ciencias Económicas; Centro Cultural Lapido; Club de Golf; Fotogramas - Montevideo 2009 – Galería de arte La Pasionaria – Club de Golf - Montevideo 2010 – A la Follie; Trattoria La Commedia; Club de Golf – Montevideo 2011 – Museo del Azulejo; Fotograma; Club de Golf – Montevideo; Bienal X – Salto 2012 – Espacio Innova – Punta del Este Es asiduo asistente a las principales bienales de arte: Venecia, Lyon, San Pablo, Cuba, Porto Alegre, Lima, así como ferias de Basilea, Paris, Buenos Aires, entre otras. Es coleccionista de arte nacional, asesor de arte contemporáneo, escribe en sus blogs y es columnista de la revista de arte nacional “Cooltivarte” desde el 2012, asi como de la revista “Arte” del periodico “El Pais”. Blogs: www.coleccionbenoit.blogspot.com ; www.asesordarte.blogspot.com







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